Mapa de seguimiento de la guerra en Siria

Mapa elaborado por @Suriyakmaps

Leyenda del mapa


  • Rojo – Ejercito Árabe Sirio. Las fuerzas armadas del gobierno de Damasco.
  • Verde – Grupos opositores al gobierno sirio. Principalmente el Ejercito Nacional Sirio (SNA), una organización paraguas que agrupa a la mayoría de las formaciones pro-turcas que combaten en Siria.
    • Negro sobre verde – Hayat Tahrir al-Sham (filial de Al-Qaeda en Siria)
  • Negro – Estado Islámico o Daesh.
  • Azul – Altos del Golan. Un territorio ocupado por Israel desde la guerra de 1967. Estados Unidos reconoció recientemente la soberanía de Israel sobre los Altos del Golan.
  • Amarillo – Fuerzas Democráticas Sirias. Una coalición de fuerzas, con un importante componente kurdo, apoyadas principalmente por la Coalición Internacional contra el Estado Islámico encabezada por Estados Unidos. Después del comienzo de la operación militar turca de noviembre de 2019 el apoyo de Estados Unidos se ha reducido notablemente y su presencia se mantiene tan solo en algunas regiones al norte de Deir Ezzor.

Introducción al conflicto sirio


La guerra civil siria estalló con una revuelta armada contra el gobierno de Bashar al-Assad en 2011. Desde entonces el conflicto ha evolucionado de tal manera que Siria se ha convertido en la principal arena internacional de competición entre las principales potencias de la región y el mundo. La guerra civil siria ha atravesado muchas etapas y es el escenario de desarrollo de muchas de las rivalidades que marcan el día a día de la región:

Conflicto Irán – Israel: La intervención indirecta de Irán en la guerra a través del envío de equipamiento militar y combatientes procedentes de diversos puntos de la región (como Líbano, Iraq y Afganistán) ha sido fundamental para la supervivencia del gobierno sirio especialmente en las primeras etapas de la guerra. Sin embargo, este envío de material y personal a Siria ha servido a Israel para justificar una importante campaña de ataques aéreos contra distintas bases y aeropuertos en el país a lo largo de los años que posteriormente se han extendido a otros países de la región.

Conflicto Ruso – Estadounidense: La intervención directa de Rusia en la guerra siria en septiembre de 2015 supuso un punto de inflexión en el conflicto, en la política exterior de Rusia e incluso podríamos decir que en el sistema internacional. La entrada de Rusia en la guerra ha sido interpretada como la más importante de las garantías de supervivencia del gobierno de Bashar al-Assad. Pero la intervención de Rusia ha provocado que la guerra siria se enmarque en la rivalidad en grandes poderes y es que poco después del comienzo de la intervención rusa se anunciaba la formación de las Syrian Democratic Forces (SDF), una coalición de fuerzas articuladas en torno a las unidades de autodefensa kurdas (YPG) y apoyadas por Estados Unidos. Sin embargo, la política estadounidense en Siria ha sido errática durante el transcurso de las administraciones de Barack Obama y Donald Trump lo que ha llevado a que habitualmente se considere que Estados Unidos ha sufrido una derrota en el país.

Conflicto Turco – Kurdo: Turquía ha jugado un importante rol durante todo el desarrollo del conflicto sirio. Inicialmente fue uno de los principales apoyos externos de los grupos opositores el gobierno de Bashar al Assad, a los cuales permitió atravesar su territorio mientras varias empresas turcas, algunas vinculadas muy estrechamente a familias cercanas al gobierno, les compraban recursos naturales manteniendo así su financiación. Pero el papel de Turquía en el conflicto sirio ha ido evolucionando con el transcurso de los años. Entre 2016 y 2019, Turquía ha realizado tres operaciones militares en Siria (“Escudo del Eufrates”, “Rama de Olivo” y “Fuente de Paz”) destinadas a impedir la formación de un “estado” kurdo a lo largo de su frontera en el que pudiera refugiarse el Partido de los Trabajadores del Kurdistan (PKK), un movimiento guerrillero que lucha contra el Estado turco desde hace medio siglo, especialmente después del reinicio de las hostilidades en 2015. Este interés por debilitar la causa kurda en Siria ha venido acompañado de un notable acercamiento de Turquía a las potencias aliadas de Damasco, Rusia e Irán, lo que ha provocado una considerable crisis en el marco de la OTAN. Sin embargo, la actual crisis de Idlib podría suponer un cambio en la situación y devolver la política de Ankara para con Siria a sus orígenes: la oposición al gobierno de Bashar al-Assad.

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