
El pasado 29 de enero se celebró en Damasco la Conferencia para el anuncio de la victoria de la Revolución Siria, donde se formalizó el nuevo gobierno de transición con Ahmed al-Sharaa como presidente. Este acto simbólico ha tenido lugar dos meses después de la caída del gobierno de Bashar al-Asad, provocada por la repentina ofensiva liderada por Hayat Tahrir al-Sham (HTS) y el Ejército Nacional Sirio (SNA) –desde Idlib y el norte de Alepo– y la posterior debacle del Ejército Árabe Sirio (SAA).
Previo al acto se reunieron decenas de comandantes e importantes figuras de diversas facciones armadas que conforman el Departamento de Operaciones Militares (DMO), el órgano militar del entrante gobierno de transición de Siria, para llegar a algunos de los acuerdos que se anunciarían durante la ceremonia.
Ahmed al-Sharaa, presidente de Siria
Uno de los anuncios más evidentes y esperados era la designación oficial y unilateral por parte del DMO de Ahmed al-Sharaa –anteriormente conocido por su nombre de guerra, Abu Mohammed al-Jolani, líder de HTS– como presidente de Siria “durante la fase de transición” hasta que “pueda establecerse un cuerpo legislativo y se redacte una Constitución". Aunque al-Sharaa ha estado ejerciendo como líder de facto de la nueva Siria, este acto oficializa su liderato y cierra filas en torno a él. Esta designación "autoriza al presidente de la república a formar un consejo legislativo interino para la fase selectiva".
Durante su discurso de victoria, describió al Damasco de hace meses –con al-Asad aún en el poder– como “una madre abnegada” que clamaba por ayuda, pero que finalmente logró liberarse de la "humillación y el sufrimiento". Celebró la victoria como un triunfo marcado por “la justicia y la misericordia”, en contraste con la devastación habitual de la guerra.
Además, enfatizó que la “tarea de los vencedores” no termina con la batalla, sino que ahora la prioridad es reconstruir y desarrollar el país "con la misma determinación con la que fue liberado". También definió las prioridades actuales de Damasco, como “llenar el vacío de poder, preservar la paz civil, crear instituciones estatales, trabajar para construir una infraestructura económica de desarrollo y restaurar la posición internacional y regional de Siria".
En el evento también habló el coronel Hassan Abdul Ghani, portavoz del DMO, quien pronunció un discurso clave en el cual se anunciaron las medidas y cambios más importantes que marcan el inicio de una nueva era para Siria y dejan clara la dirección que tomará el país en los próximos meses. Abdul Ghani inició su intervención felicitando al pueblo sirio por la victoria de la "bendita revolución", asegurando que este triunfo es la expresión legítima de la voluntad popular y proclamando el 8 de diciembre –cuando se materializó la toma de Damasco– como día de celebración nacional.
Primeras medidas del nuevo gobierno sirio
Entre las primeras medidas anunciadas, Abdul Ghani destacó la derogación de la Constitución de 2012 y la suspensión de todas las leyes excepcionales impuestas bajo la administración anterior. Además, se decretó la disolución de la Asamblea Popular, el antiguo órgano legislativo, y de todas las comisiones derivadas de ella, en un esfuerzo por desmontar la estructura institucional del gobierno de al-Asad.
En materia de seguridad y defensa, Abdul Ghani anunció la disolución total del Ejército Árabe Sirio y la reconstrucción de “unas fuerzas armadas basadas en principios nacionales”. Asimismo, ordenó la eliminación de todas las agencias de seguridad vinculadas al gobierno depuesto junto con las milicias afines a él, como la Fuerza de Defensa Nacional (NDF), un grupo paramilitar voluntario que se creó durante los primeros años de la guerra civil para apoyar a al-Asad.
Respecto al bando vencedor, se anunció la disolución de todas las facciones militares –incluyendo a Hayat Tahrir al-Sham–, así como de los cuerpos políticos y civiles “revolucionarios”, que serán integrados en las instituciones estatales.
En el ámbito político, se confirmó la disolución del Partido Baaz Árabe Socialista, junto con las demás formaciones de la coalición Frente Nacional Progresista –únicas fuerzas legales en Siria desde su creación en 1972– y todas sus organizaciones afiliadas. Además, se prohibió su restablecimiento bajo cualquier otra denominación y se ordenó que todos sus bienes pasen a formar parte del patrimonio del Estado sirio.
Otra de las figuras más visibles del nuevo gobierno de transición sirio que participaron en los discursos fue Asaad al-Shaybani, ministro de Exteriores en funciones. Sobre este ámbito, mencionó que Damasco está implementando un “enfoque estratégico con el propósito de fortalecer su imagen internacional, ganar aliados y representar eficazmente a su pueblo tanto dentro como fuera del país”. Uno de sus principales objetivos en esta línea es lograr la suspensión de las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.
Por último, un gran número de comandantes de distintas facciones, incluyendo algunos líderes de grupos pertenecientes al SNA proturco, dieron sus discursos celebrando la victoria. Alguno de ellos, como el antiguo líder de Jaish al-Islam Issam Buidani, centraba su atención en la confrontación presente en el norte del país contra las Fuerzas Democráticas Siria prokurdas: “Apoyamos al nuevo liderazgo y debemos esforzarnos por liberar toda Siria en los próximos días”.
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