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El SNA proturco, a la ofensiva contra los kurdos en Manbij

Miembros de la División Suleiman Shah (integrada en el SNA proturco) fotografiados en las cercanías de Manbij.
Miembros de la División Suleiman Shah (integrada en el SNA proturco) fotografiados en las cercanías de Manbij.

El inesperado colapso del gobierno de Bashar al-Asad y el Ejército Árabe Sirio (SAA) ante la ofensiva militar comenzada el 27 de noviembre por los islamistas de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), apoyados por el Ejército Nacional Sirio (SNA) proturco, ha alterado completamente un escenario sirio congelado desde 2020.

Hasta el 27 de noviembre, los últimos años de conflicto sirio se habían caracterizado por una coexistencia acordada de manera tácita entre el gobierno central de Damasco y la Administración Autónoma del Noreste de Siria (AANES), la región autónoma de facto de mayoría kurda, siendo las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) su fuerza armada. 

Sin embargo, la intervención de Turquía contra la presencia de las SDF en su frontera provocó que el SNA ganase territorios en varios puntos del norte de Siria. De esta manera, la participación activa de Ankara en el conflicto a través de sucesivas operaciones terrestres (2016, 2017 y 2019) sobre el territorio bajo control de la AANES comenzó a modificar las dinámicas del conflicto para colocar la cuestión kurda en el centro.

La batalla de Manbij

A este respecto, el reinicio de la guerra civil ha colocado sobre la mesa la divergencia de objetivos y prioridades que existen entre el SNA, grupo totalmente sostenido y apoyado por Turquía que obedece a los intereses de Ankara; y HTS, mucho menos apoyado por el país otomano y con una agenda propia enfocada en la caída del gobierno de Bashar al-Asad. Así, aunque entrelazadas, estas dos principales dinámicas han determinado la evolución del conflicto: HTS contra el SAA en su avance hacia Damasco y el SNA contra las SDF en sus intentos de arrebatar territorios a los kurdos.

Para ampliar: El final de Bashar al-Asad y la República Árabe Siria

Para centrarnos en la dinámica SNA-SDF, parece que las embestidas de los proturcos contra Manbij están teniendo éxito, con medios afines al SNA reportando –sin haberse confirmado aún– que ya se habrían hecho con la ciudad.

Los enfrentamientos entre el SNA y las SDF han ocurrido desde el 30 de noviembre, cuando ambos respondieron al colapso de las fuerzas gubernamentales en las áreas al norte y este de Alepo. Ese día, varias facciones del SNA anunciaron la operación Amanecer de la Libertad (Fajr al-Hurriyah), que más tarde logró capturar Tell Rifaat, junto con una franja de territorio que se extiende desde al-Bab hasta Deir Hafir y hasta el río Éufrates, cerca de al-Khafsah. 

Control territorial en Manbij y alrededores entre las SDF (amarillo) y el SNA (verde) a día 8 de diciembre de 2024.
Control territorial en Manbij y alrededores entre las SDF (amarillo) y el SNA (verde) a día 8 de diciembre de 2024. Fuente: Suriyakmaps

Tras la toma sin excesivos combates de algunos pueblos al sur de Manbij, el SNA publicó un comunicado el 6 de diciembre que fue ampliamente reportado como una declaración de la ofensiva contra la urbe. En el texto, acusaron a las SDF de lanzar “ataques en varias aldeas en el campo de Alepo, tomando el control de algunas de ellas (...) y tratando de expandirse hacia las posiciones [del SNA], lo que amenaza con interrumpir el proceso de liberación”, lo que obligó al SNA a “defender [sus] posiciones y proteger [a su] pueblo de estos ataques”.

Dos noches antes, las SDF publicaron un comunicado negando que hubieran intentado avanzar “hacia áreas al este de Alepo”, en referencia a informes no confirmados de enfrentamientos en las cercanías de la base aérea de Kuweires hacia el oeste, previamente capturada por el SNA.

Para ampliar: El ejército de Siria colapsa en Alepo

Desde entonces, parece que las fuerzas del SNA han concentrado sus esfuerzos en atacar las defensas kurdas con bombardeos combinados de artillería, ataques con municiones merodeadoras e intentos de avanzar, con reportes contradictorios entre un bando y otro sobre el resultado de escaramuzas y combates a lo largo de la línea de frente.

En cuanto a qué facciones del SNA estarían participando, los medios relacionados con la operación implican que está siendo liderada por la División Sultán Murad –proturcos neo-otomanistas–, la División Hamzah, la División Sultán Suleiman Shah y Jaysh al-Islam, entre otras. Otra incógnita es cuán involucrada está Turquía en esto: es sabido que está ofreciendo apoyo de artillería desde sus diversas bases en los territorios arrebatados a las SDF tras la operación Escudo del Éufrates (2016-2017, al norte de Alepo), pero parece poco probable que participe en operaciones terrestres a corto plazo.

Estados Unidos y las SDF

A pesar de que existe el debate sobre si Estados Unidos permitirá que Ankara se expanda en Manbij y más allá tomando territorio de sus "aliados", muchas veces se ignora el hecho de que la relación de Washington con los kurdos siempre ha estado geográficamente segmentada.

Durante los primeros años de la asociación entre Estados Unidos y las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas –componente principal de las SDF–, los norteamericanos no mantuvieron relaciones con las YPG estacionadas al oeste del Éufrates (Afrín y Alepo) y no asumió responsabilidad alguna por protegerlas. En 2016, estas fuerzas en el oeste desarrollaron una relación con Rusia, que luego desplegó fuerzas simbólicas en Afrín en un intento de disuadir a Turquía y SNA de invadir la región durante su Operación Rama de Olivo en 2018.

Para ampliar: El control del Ejército Nacional Sirio y su incómoda posición entre Ankara y Damasco

La asociación de Estados Unidos siempre fue con las YPG –más tarde integradas en las SDF– que operaban al este del Éufrates, aunque en 2016 estas fuerzas cruzaron el río y capturaron Manbij y la zona circundante contra el Estado Islámico. Washington mantuvo bases allí hasta el intento de retirada de Siria iniciado por Donald Trump en 2019 y la subsiguiente Operación Manantial de Paz turca contra las SDF en octubre del mismo año.

Mapa que muestra tanto las bases en territorio controlado por las SDF (amarillo) de Rusia (oeste) y Estados Unidos (este) como los puestos establecidos por Turquía en territorio del SNA (verde claro).
Mapa que muestra tanto las bases en territorio controlado por las SDF (amarillo) de Rusia (oeste) y Estados Unidos (este) como los puestos establecidos por Turquía en territorio del SNA (verde claro). Fuente: Suriyakmaps

Esto llevó a las fuerzas estadounidense a abandonar todas sus bases militares en las regiones de Manbij, Kobane y Raqqa. Desde entonces, Estados Unidos solo ha tenido presencia en las gobernaciones de Hasakah y Deir ez-Zor –este de Siria–, control que hasta ahora ha obstaculizado en gran medida el corredor chií entre Irán y Líbano que servía para sostener a Hezbolá desde el país persa.

Casi inmediatamente después de la retirada parcial de Estados Unidos en 2019, Rusia –junto con el SAA– desplegó fuerzas en estas áreas abandonadas por Washington para evitar facilitar a Turquía un avance asegurado. Desde entonces, las SDF han dependido de ambos poderes –ruso y estadounidense– para disuadir a Ankara por el norte y a las milicias proiraníes por el este de lanzar incursiones terrestres adicionales. Hasta ahora, esto ha funcionado, con Turquía utilizando en su lugar ataques con drones para tratar de decapitar a las SDF y paralizar su economía degradando infraestructura energética.

Para ampliar: La fragmentación estatal del pueblo kurdo

En estos momentos, la combinación de la implosión del gobierno sirio, la incertidumbre sobre el futuro de la presencia rusa en el este y la transición de Joe Biden a Trump está poniendo a prueba este statu quo en la AANES. Sin embargo, está claro que Estados Unidos no intervendrá militarmente para disuadir al SNA y, por tanto, no puede proteger a las SDF en ese frente.

Un movimiento turco en la región probablemente provocará protestas diplomáticas de la administración Biden saliente, pero nada más. Dicho esto, la imprevisibilidad de los eventos en curso en Siria y la volubilidad de Trump podrían llevar a Turquía a evitar avivar las tensiones de manera inmediata. Es posible que Erdogan prefiera esperar a que el nuevo mandato de Trump cumpla con sus intenciones de abandonar el país árabe para prevenir mayores conflictos antes de “lanzarse al cuello” de los kurdos en Siria.

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