#DescifraMensual Noviembre de 2020

El mes de noviembre ha estado marcado por el vacío de las elecciones estadounidenses junto a un considerable aumento de los conflictos y distintas protestas sucedidas por crisis políticas mientras los efectos de la pandemia persisten.

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Pandemia

Los confinamientos han continuado en noviembre con países como Túnez o Líbano aplicando también este tipo de medidas. Estados Unidos siguió dando números récord de contagios y los distintos países se preparan para las celebraciones de Navidad decidiéndose por relajar las medidas o endurecerlas, como pueden ser los casos de España o Italia, respectivamente. También ha sido de importancia el miedo a una nueva cepa de la pandemia de SARS-CoV-2 con visones infectados en Dinamarca, como respuesta el gobierno danés decidió sacrificar 17 millones de visones, una medida que parece no va resultado en evitar la propagación con casos detectados en visones de Francia o Lituania, aún así por el momento no ha tenido efecto sobre humanos. Por último la carrera de las vacunas toma fuerza durante este mes con la rusa Sputnik V, que ya ha sido solicitada por numerosos países, la estadounidense Moderna o la de Pfizer/BioNTech. Además del desarrollo de la propia vacuna también esta la cuestión de los acuerdos de suministro, siendo Estados, Reino Unido, Canadá y China los países que más acuerdos han alcanzada.

¿Qué países tienen acuerdos de suministro de potenciales vacunas? | Fuente: Bloomberg

Conflictos

Durante el mes de noviembre han surgidos nuevos conflictos a la vez que otros han tenido resoluciones. En el caso concreto de Etiopía han pasado ambas cosas. El país ha estado a punto, y aún podría, de terminar en una guerra civil que hiciera redibujar por completo la región del Cuerno de África, ya asolada por un gran número de desplazados y problemas humanitarios múltiples. La rebelión de la región Tigray ante el gobierno centralista del Primer Ministro Abiy Ahmed se ha saldado con la derrota del Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) aunque ahora la situación podría traducirse en una insurgencia, pues los rebeldes del TPLF abandonaron la capital, Mekele, sin lucharla. Si Ahmed y su proyecto centralista frente al federalismo étnico vence, en alianza con Eritrea, que también participó en las operaciones militares, su influencia en la región crecería muy significativamente, lo que tendrá efectos sobre la cuestión de las aguas del Nilo, el Mar Rojo y Somalia.

Para expandir: Guerra en Etiopía: rumbo directo a Mekelle / Tigray: ¿cómo se ha llegado aquí? / Conflicto en Tigray, Etiopía al borde de la guerra civil

Otro conflicto que se ha dado por terminado, por el momento, ha sido el de Arstaj o Nagorno Karabakh. Tras un mes y medio de guerra Rusia ha desplegado sus tropas como “fuerzas de paz” en la zona en un acuerdo que, como el curso de la propia guerra, es desfavorable a Armenia. Sin duda esta última es la gran derrotada que debe abandonar los territorios azeríes ocupados en 1994 así como perder los territorios de Arstaj conquistado por Azerbaiyán, que sale como ganador militar cambiando por completo el status quo. Pero el elemento que ha cambiado el curso de los acontecimientos y se ha hecho imponer es Rusia, que una vez más se sitúa como potencia en el Cáucaso sur con sus tropas entrando al territorio de Nagorno Karabakh. Turquía, aunque ha conseguido aumentar su influencia en la zona gracias a su firme apoyo diplomático y militar a Bakú, queda apartada viendo su principal objetivo de ser negociador rompiendo el grupo de Minsk de la OSCE derrotado. Más allá de las cuestiones bélicas estas también han tenido consecuencias para la política interna de los países, Armenia no parece que vaya a tener mucha estabilidad y tiene 5 años para definir una estrategia, sino menos tiempo, para buscar una solución al contencioso. Por el momento Azerbaiyán busca una reunificación sin ningún tipo de concesión de autonomía para la región.

Para expandir: Acuerdo de alto el fuego en Nagorno Karabakh – Preguntas y Respuestas

En menor medida tenemos el “descongelamiento” del conflicto del Sahara Occidental debido a la crisis del paso del Guerguerat. Aún no esta claro cuales serán sus consecuencias a largo plazo, pero el status quo establecido en 1991, roto primero por Marruecos a inicios del 2000 con la pavimentación del paso del Guerguerat, para un lucrativo comercio, y posteriormente por los saharauis en las sucesivas crisis que desencadeno esta decisión, primero en 2016 y esta ahora, nos llevan sin duda a un nuevo escenario. Argelia por el momento no se ha implicado y todo apunta principalmente a un nuevo congelamiento de distinta naturaleza en el que los enfrentamientos esporádicos entre el Frente Polisario y Marruecos sean más habituales.

Para expandir: Abdulah Arabi (I): “La MINURSO ya no tiene ningún papel en el Sáhara Occidental” / La brecha del Guerguerat, detonante de un conflicto condenado a la guerra

El final de la Administración Trump aún no ha llegado, el espectro de la recuperación del Acuerdo Nuclear con Irán en una inminente Administración Biden ya está haciendo mover fichas a quienes se oponen a esto como pueden ser Israel y Arabia Saudí. Esto indica el asesinato del científico nuclear Mohsen Fajrizadé cerca de Teherán. El Mossad israelí ya ha llevado a cabo este tipo de campañas anteriormente para decapitar el programa nuclear iraní. Esto también está teniendo consecuencias internamente, con las facciones principalistas mas conservadoras tomando fuerza de cara a las elecciones presidenciales de 2021, lo que podría llevar a Irán por una vía dura, tanto en geopolítica como en las eventuales negociaciones con Estados Unidos. El parlamento iraní, dominado por la facción principalista, ha aprovechado al situación para aprobar una ley que si la aplicará el gobierno haría imposible a los observadores internacionales comprobar el desarrollo del programa nuclear y establece la salida del JCPOA si el resto de países (Alemania, Francia y Reino Unido) no cumplen con lo que estipula este.

La insurgencia de corte islamista de Mozambique continúa empeorando para el gobierno de Maputo, cada vez controlan más zonas de la provincia norteña de Cabo Delgado. La conquista de la ciudad de Muidumbe consolida su control territorial junto a la ciudad portuaria de Mocimboa da Praia, que les permite empezar a lanzar ataques anfibios y consolidar el bloqueo sobre Palma, donde se encuentran las importantes inversiones de empresas internacionales en gas licuado. Esta creciente fuerza de la insurgencia ha alertado a Francia, cuya empresa monopolística energética Total cuenta con buena parte de las acciones en estas bolsas de gas por lo que se discute apoyo por parte de París para combatirlos ante la ineficacia del ejército, acusado de matanzas, y de los mercenarios, tanto rusos como sudafricanos. Por último la fuerza transnacional de la insurgencia, vinculada a Estado Islámico alarma a otros países de la región, pues han comenzado a realizar ataques a la vecina Tanzania, los gobiernos de Maputo y Dar es-Salam ya han comenzado a coordinarse para operaciones militares conjuntas.

Para expandir: Cabo Delgado, la provincia olvidada atacada por el yihadismo

Protestas

En el mes de noviembre las protestas han afectado gravemente a varios gobiernos. En el caso de Francia la llamada ley de seguridad global, cuyo artículo 24 prohibía grabar a la policía durante su desempeño, ha movilizado a miles a las calles de múltiples ciudades del país desde París a Lyon. Unido a casos de brutalidad policial que sucedieron en noviembre esto ha provocado una profundización de la ya grave crisis política y social de la V República francesa. Finalmente el gobierno se vio obligado a retirar el controvertido artículo 24 de la legislación.

Por parte de India los últimos días de noviembre han visto la que seguramente sea no solo la huelga más grande la India, sino la más grande de la historia, con más de 250 millones de trabajadores, campesinos y estudiantes protestando contra la nueva legislación laboral del gobierno conservador del Primer Ministro Narendra Modi. Por un lado están los nuevos códigos laborales que aumentan las horas laborales, reducen las obligaciones de los empresarios en las retribuciones a la seguridad social o mayores restricciones a la huelga o a sindicarse. Mientras para el sector agrario los agricultores piden que se retire la liberalización de los precios que da mayor poder a las grandes empresas internacionales a decidir los precios de mercado. La huelga general en gran parte no ha tenido incidentes, realmente la contestación social al gobierno viene por parte de los agricultores por ser una de las principales bases políticas del gobierno del BJP, su marcha sobre la capital, los bloqueos de la policía y las negociaciones posteriores con el gobierno han sido la tónica, aunque por el momento ninguna parte cede.

Huelga general en la India | Sumit Sanyal / Anadolu Agency

En Latinoamérica ha habido dos países sacudidos, Perú y Guatemala. En el primero la vacancia del presidente Martín Vizcarra ha provocado enormes movilizaciones ante un Congreso totalmente deslegitimado por la cantidad de casos de corrupción entre sus miembros. Vizcarra, que hizo de la anti-corrupción su signo político, fue depuesto por un caso de corrupción no del todo aclarado de cuando era gobernador según la controvertido cláusula de “incapacidad moral permanente”, interpretada literalmente, y no como originalmente se creo, para presidentes “enajenados mentalmente”. El nuevo gobierno del presidente Manuel Merino apenas duró 5 días debido a la fuerte contestación en las calles, muriendo dos jóvenes en el transcurso de las protestas. Merino, de corte conservador, trato de imponer un gobierno muy alejado de lo que movilizada juventud podía aceptar. Tras su dimisión el Congreso eligió a un diputado centrista, Francisco Sagasti, que ha conseguido cierto estabilidad prometiendo investigaciones por las acciones de la policía.

En Guatemala los efectos del devastador huracán Eta unidos a la respuesta del gobierno, aprobando un presupuesto para 2021 que daba una gran parte de los gastos para el Congreso provoco el incendio del propio legislativo. La protesta dio paso a la crisis política en el ejecutivo del presidente Alejandro Giammattei, cuyo vicepresidente pidió su renuncia para resolver la situación de fuerte tensión social. Las protestas han continuado y el Congreso ha terminado por retirar el presupuesto, que reducía los gastos en cuestiones como la salud en medio de una pandemia y una severa malnutrición en el país.

Manifestantes incendian el Congreso de Guatemala durante las movilizaciones ciudadanas que exigían la renuncia del presidente Alejandro Giammattei | Esteban Biba / EPA-EFE

Elecciones

Las elecciones en Estados Unidos han sido tensas, como se esperaba, los resultados han tardado en ser definitivos y el actual presidente Donald Trump ha conseguido que su narrativa del robo de las elecciones con el voto por correo se implante en buena parte de su electorado. Los resultados son en sí mismo históricos por la cantidad de votantes superando, todos los récords anteriores, tanto para Biden como para Trump, ambos con más de 70 millones de votos, y la participación más elevada desde 1900. La tensa transición que comienza también estará marcada por dificultades, y Trump ya trata de dejar su legado para el futuro, los Republicanos siguen siendo dependientes de su figura. Por parte de Joe Biden se juega la primera parte de su mandato a los resultados del Senado en enero, si consigue controlar ambas cámaras las cosas serán bastante distintas. Biden ha creado una narrativa de unidad hacia el interior, tendrá que afrontar la reconstrucción de la economía pos-pandemia, pero este relato seguramente tenga poco recorrido en un país que aún esta profundamente dividido en muchas líneas. De cara a la exterior ha hablado de “América ha vuelto” o “América vuelve a liderar”, declara así que Estados Unidos busca volver a imponer la política exterior de estadounidense de la pos-Segunda Guerra Mundial con este entramado de alianzas buscando restaurar el pacto atlántico dando apoyo al proyecto de la Unión Europea, algo que no estará exento de contradicciones.

El presidente electo de EE. UU., Joe Biden, habla con los medios de comunicación en el Queen Theatre después de recibir una sesión informativa de la junta asesora de transición de COVID-19 el 9 de noviembre de 2020 en Wilmington, Delaware. Biden habló sobre su respuesta a la pandemia de COVID-19 | Joe Raedle / Getty Images

Para expandir: Año electoral 2020 (VII): El miedo a Biden casi salva a Trump / La crisis de la política exterior estadounidense (III): La ¿alternativa? demócrata

Por último tenemos las elecciones en Burkina Faso que han continuado la larga crisis electoral que esta viviendo la región del Sahel tras lo ocurrido en Malí, Guinea o Costa de Marfil, de la misma forma que estos parte de la oposición no ha aceptado los resultados por alegaciones de fraude. Sin embargo aquí la crisis no parece tan grave y la amenaza de un golpe militar esta menos presente. En noviembre adonde tenemos que mirar es hacia Costa de Marfil, donde la oposición llegó a crear un Consejo Nacional de Transición, el gobierno del presidente Alassane Ouattara, contestó inmediatamente con detenciones y acusaciones a los miembros del Consejo Nacional de Transición (CNT) de “terrorismo” y “sedición”. Aunque posteriormente se han iniciado diálogos entre el líder del CNT, Henri Konan Bédié, y Outtara por el momento no ha habido salida a la crisis.

Graduado en Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca. Hago seguimiento y análisis de procesos electorales, geopolítica, insurgencias y de las dinámicas del imperialismo en Descifrando la Guerra.

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