Portada | Europa | Ceuta afronta su peor crisis migratoria desde 2021

Ceuta afronta su peor crisis migratoria desde 2021

El aumento de las llegadas irregulares sitúa a Ceuta ante su peor crisis migratoria desde 2021 y eleva la tensión con Marruecos.
El aumento de las llegadas irregulares sitúa a Ceuta ante su peor crisis migratoria desde 2021 y eleva la tensión con Marruecos. Fuente: Mario Sánchez Bueno - bajo CC BY-SA 2.0

La presión y crisis migratoria sobre Ceuta continúa aumentando desde el pasado 20 de julio. Según las autoridades, hasta 200 personas al día están llegando a nado desde Marruecos, entre ellas un porcentaje elevado de menores. La sobreocupación de los centros destinados a su acogida alcanza ya el 1.600%.

La ciudad atraviesa así su peor crisis migratoria desde mayo de 2021, cuando más de 10.000 personas accedieron irregularmente desde territorio marroquí. La ola también parece extenderse a Melilla, aunque por el momento con mucha menor intensidad.

Ceuta cuenta con 84.208 habitantes, de acuerdo con los registros recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE). La llegada de unas 2.000 personas en pocos días equivale aproximadamente al 2,5% de su población. La mayoría de los recién llegados son de nacionalidad marroquí.

Pese a su gravedad, la crisis ha quedado en parte eclipsada por la atención informativa dedicada a los incendios. Mientras el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha destacado la colaboración de Marruecos, vecinos de Castillejos citados por El Confidencial aseguran que las fuerzas auxiliares marroquíes reducen durante la noche la vigilancia de su costa.

Para ampliar: La generación 'Z' toma las calles de Marruecos

Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha señalado que España y Marruecos trabajan de forma conjunta en la adopción de las medidas necesarias para restablecer la normalidad en Ceuta.

A esta situación se suma el posible efecto llamada de la sentencia dictada el 8 de julio por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo. La resolución vetó la aplicación del rechazo en frontera –conocido también como “devolución en caliente”– a las personas interceptadas mientras intentaban llegar a nado a Ceuta o Melilla, al considerar que la Ley de Extranjería no contempla este procedimiento en esos casos.

El Gobierno ceutí, así como la Asamblea, ha solicitado que se declare una emergencia de interés nacional para agilizar la coordinación entre administraciones, además de desplegar al ejército.

El presidente de la ciudad ha advertido de que la situación es de “colapso”. De momento, 29 personas han muerto ahogadas en lo que va de 2026, según la Guardia Civil. Dos de los cuerpos fueron recuperados este miércoles.

Presión en la “zona gris”

La actual presión migratoria sobre Ceuta puede interpretarse desde dos planos complementarios. Por un lado, cabe hablar de un efecto llamada popular, alimentado por mensajes y convocatorias difundidos entre jóvenes a través de las redes sociales.

Por otro, la reducción de los controles fronterizos puede responder a una cierta permisividad de las autoridades marroquíes, ya sea para aliviar la presión social interna o para trasladar parte de esa tensión hacia España.

Tampoco puede descartarse que esta actitud constituya un mensaje político de Rabat ante la visita de Pedro Sánchez a Argel y la reciente reactivación de las relaciones entre España y Argelia, un acercamiento que Marruecos podría interpretar con recelo por el histórico antagonismo regional entre ambos países.

Hay que tener en cuenta que la inmigración se ha convertido en uno de los instrumentos más eficaces de presión de Marruecos sobre España y la Unión Europea. A cambio de fondos europeos, Rabat desempeña un papel esencial en el control de los flujos migratorios hacia Europa, pero esa función también puede utilizarse como herramienta de negociación geopolítica.

Cuando busca obtener ventajas de Madrid o de Bruselas, Marruecos puede relajar la vigilancia de sus fronteras, como ocurrió en mayo de 2021, cuando más de 10.000 personas, muchas de ellas menores, entraron en Ceuta en apenas 48 horas ante la pasividad, o incluso la connivencia, de las fuerzas marroquíes.

Para ampliar: Alejandro López: "España está cediendo ante los intereses estratégicos de Marruecos"

Esta presión resulta especialmente efectiva por la posición periférica de Ceuta y Melilla en el debate público español. Su distancia geográfica y su reducido peso parlamentario favorecen que sean percibidas con frecuencia como territorios marginales.

Además, su presencia en los medios suele quedar vinculada a la inmigración, la pobreza o la inseguridad, lo que alimenta una imagen negativa de ambas ciudades como un problema o una carga para el Estado.

Para Marruecos, el debilitamiento de esa imagen puede convertirse en un activo estratégico: cuanto más frágil parezca su vínculo con el resto de España, más cuestionable puede resultar su defensa.

Estas actuaciones se inscriben en la denominada “zona gris”, un espacio situado entre la normalidad diplomática y el conflicto abierto. Mediante presiones migratorias, económicas, diplomáticas y propagandísticas, Rabat puede tratar de erosionar gradualmente la posición española sin llegar a una confrontación directa.

El objetivo sería desgastar la legitimidad de la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, generar tensiones internas y debilitar el vínculo político y simbólico de ambas ciudades con el resto del territorio nacional.

Suscríbete y accede a los nuevos Artículos Exclusivos desde 3,99€

Si escoges nuestro plan DLG Premium anual tendrás también acceso a todos los seminarios de Descifrando la Guerra, incluyendo directos y grabaciones.