Tigray: ¿cómo se ha llegado aquí?

Introducción

El mes de noviembre ha comenzado con un nuevo episodio de crisis en la, por desgracia, siempre convulsa región del Cuerno de África. La primera semana de noviembre, el gobierno federal etíope, con el Premio Nobel de la Paz 2019 Abyi Ahmed a la cabeza, ha lanzado una serie de ataques aéreos sobre la región norteña de Tigray, en la frontera con Eritrea. El gobierno central acusó al partido en el poder regional, el Frente de Liberación Popular de Tigray (FLPT), de haber llevado a cabo una serie de ataques sobre cuarteles del Ejército Federal etíope. Si bien estos ataques no han sido probados todavía, el gobierno de Ahmed ha declarado el estado de emergencia en la región, cortando los suministros de electricidad, teléfono e Internet. El conflicto ha hecho saltar las alarmas en la sociedad internacional, por miedo a que pueda afectar a los países vecinos. Sin ir más lejos, Sudán, cerró su frontera el viernes seis. Por su parte, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, llamó al cese de las hostilidades. Pese a los llamamientos de la ONU y la Unión Africana, parece que ninguna de las partes está dispuesta a detener el conflicto antes de que éste crezca. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?.

Mapa de la región Tigray Via: Th washington post
Una región poderosa

Tigray ha constituido históricamente una de las regiones con mayor peso en el panorama político de Etiopía. Ya en tiempos imperiales  fue muy significativa la rebelión Woyane, en la cual rebeldes tigriñas se levantaron frente al recién restituido emperador Haile Selassie en 1943. Tras la retirada de los ocupantes italianos en 1941, Selassie se decidió a centralizar la administración, lo cual sumado a la corrupción  provocó un profundo malestar en la región, culminando en un alzamiento, aprovechando el armamento abandonado por los italianos. Sin embargo, las fuerzas británicas que habían liberado el país dieron su apoyo al emperador, y prestando su potencia de fuego, además de su poderosa Fuerza Aérea, lograron derrotar a la rebelión.

En la actualidad, el Tigray es una de las nueve regiones étnicas de Etiopía. Tras una cruenta guerra civil, una coalición multiétnica, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE) de la cual el FLPT era parte, logró entrar en Addis Abeba, la capital del país, en 1991. Con la toma de la capital, la coalición derrocaba al régimen socialista del Derg, la Junta Militar que gobernaba el país tras el derrocamiento del emperador de Etiopía en los años 70.

Tras un período de transición de cuatro años, se proclamó una nueva constitución que federalizó el país, dividiendo a Etiopía en nueve regiones de carácter étnico y dos ciudades con estatus especial. Esta nueva división administrativa fue auspiciada, curiosamente, por un tigriña, Meles Zenawi, que asumió el poder en Etiopía en 1991. Zenawi dirigió el país durante 21 años, hasta su muerte.  Bajo su mandato se consumó la independencia de la entonces provincia rebelde de Eritrea (al norte del Tigray) y Etiopía experimentó un crecimiento económico que la convirtió en un país estable en una región históricamente turbulenta, mientras que los tigriñas atesoraron altas cuotas de poder, controlando al Ejército y altos cargos gubernamentales.

Primer ministro de Etiopía declarando la situación en Tigray. Foto: The New York Times

Esta situación de poder continuó con su sucesor, Hailemariam Desalegn, de la etnia Wolayita. Sin embargo, esto comenzó a cambiar con la llegada del actual jefe de gobierno, Abyi Ahmed, primero de la etnia Oromo en ocupar el cargo, que alcanzó el poder en 2018 después de que una serie de protestas antigubernamentales, (protagonizadas, principalmente, por oromos y amharas)  forzasen la caída de Desalegn. Ahmed inició también un acercamiento a la oposición, promulgando leyes de amnistía, y la retirada de varios grupos opositores (algunos de ellos, armados), del listado de grupos terroristas, como el Frente Nacional para la Liberación de Ogadén o el Frente de Liberación Oromo. Pese a unos inicios prometedores, al mismo tiempo inició una remodelación de las instituciones del Estado que depuró a altas personalidades, entre ellos numerosos tigriñas, bajo las acusaciones de corrupción. Esta serie de arrestos marcó un crecimiento de las tensiones entre el FLPT y el nuevo ejecutivo, hasta el punto de que el FLPT se negó a formar parte de la nueva coalición de gobierno creada por Abyi Ahmed. Ahmed inició también un acercamiento a la oposición, promulgando leyes de amnistía, y la retirada de varios grupos opositores (algunos de ellos, armados), del listado de grupos terroristas.

Los choques no han dejado de crecer desde entonces: Abyi Ahmed ha realizado esfuerzos en los dos últimos años para fortalecer el poder central frente al poder regional, lo que ha suscitado la oposición frontal de otras etnias y en especial del presidente regional tigriña, Debretsion Gebremichael. Tanto la ONU, como ONGs como Amnistía Internacional, han advertido en los últimos años un crecimiento preocupante en la violencia interétnica en el país. Por su parte, muchos tigriñas consideran que la actitud hostil hacia ellos ha crecido desde que Abyi Ahmed tomase el poder. Por su parte, Ahmed ha afirmado de que su intención es liberar a la población tigriña.

Además de ello, el pasado mes de septiembre, desoyendo el aplazamiento de las elecciones hecho por Abyi Ahmed hasta que acabase la pandemia de COVID-19 en el país, el ejecutivo tigriña celebró por su cuenta los comicios regionales. El FLPT se alzó con una aplastante victoria, con 152 escaños de 190. Dichas elecciones no fueron reconocidas por el gobierno central, lo que terminó de provocar el enfrentamiento entre el Tigray y el gobierno de Abyi Ahmed.

El difícil equilibrio étnico en la zona

En una zona tan étnicamente diversa como es el cuerno de África, las tensiones entre pueblos han sido constantes, y por desgracia, violentas. Si bien la solución federal al problema territorial trató de paliar las diferencias interétnicas, lo cierto es que Etiopía sigue manteniendo diversas tensiones entre los múltiples pueblos que componen su territorio. Las diversas etnias que componen el país se han disputado la supremacía o han tratado de separarse a lo largo de las últimas décadas: desde los tiempos del emperador Haile Selassie, pasando por el Derg socialista y hasta llegar a la actual República Federal, la violencia interétnica ha sido una constante en Etiopía. A las acusaciones de atacar cuarteles del Ejército Federal  hay que sumar que el gobierno regional de Oromo acusa al FLPT de ayudar a la guerrilla Oromo y de tener responsabilidad en la masacre que se cobró 54 vidas el pasado día dos de noviembre, cometida por miembros de dicha guerrilla. Por otra parte, funcionarios de la ONU advirtieron de que, recientemente, oficiales etíopes se presentaron en un edificio del Programa Mundial de Alimentos y pidieron un listado de todos los funcionarios tigriñas en el edificio.

La posición de Etiopía como actor de enorme peso y potencia regional, hace temer que una mayor escalada de la violencia podría causar un efecto dominó que implique a toda el Cuerno de África. Así lo ha advertido el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres: “la estabilidad de Etiopía es importante para toda la región del Cuerno de África.”

Mujer Tigray. Foto: AP

El difícil equilibrio en la región se verá seriamente afectado si la guerra se intensifica, en un conflicto en el cual Tigray se halla aislada: a la ofensiva etíope y el corte de las telecomunicaciones, hay que sumarle la abierta hostilidad del régimen de Isaías Afwerki en la vecina Eritrea, que firmó la paz con Abyi Ahmed en cuanto alcanzó el poder, acción por la cual fue galardonado con el premio Nobel de la Paz en 2019.

Si bien el gobierno ha tratado de justificar la ofensiva por la insubordinación del gobierno regional tigriña, lo cierto es que la escalada del conflicto es un nuevo episodio de violencia interétnica en el país, que, sin duda, acarreará enormes consecuencias. La escalada de la violencia puede devenir en un grave conflicto étnico, que, de no detenerse a tiempo, dejará numerosas víctimas, especialmente tigriñas, a lo que hay que sumarle una nueva crisis de refugiados: desde que se inició el conflicto: a los 100.000 desplazados internos y 96.000 refugiados eritreos que había en Tigray al inicio del conflicto, hay que sumarle los 42.000 tigriñas que han huido a Sudán. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ya ha advertido de la alarmante situación, que va camino de convertirse en una grave crisis humanitaria.

Fuentes:

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-Kestler D’Amours, Jillian: “Ethiopia: Mass protests ‘rooted in country’s history’”. Al-Jazeera. 20 de febrero de 2018. Recuperado de https://www.aljazeera.com/news/2018/2/20/ethiopia-mass-protests-rooted-in-countrys-history

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-Daba, Ermias Tasfaye & Wroughton, Lesley: “Ethiopia’s military carries out airstrikes in Tigray as Abiy moves to impose federal control over region”. The Washington Post. 6 de noviembre de 2020. Recuperado de https://www.washingtonpost.com/world/africa/ethiopia-tigray-airstrikes/2020/11/06/132181ae-2039-11eb-ad53-4c1fda49907d_story.html

-Burke, Jason: “Ethiopian government moves to replace leadership of Tigray region”. The Guardian. 7 de noviembre de 2020. Recuperado de https://www.theguardian.com/world/2020/nov/07/ethiopian-government-moves-to-replace-leadership-of-tigray-region  

Berhe, Aregawi: “The origins of the tigray people’s liberation front”. African Affairs. 2004. Royal African Society. Recuperado de https://tand-tesfana.webs.com/The_Origins_Of_TPLF-Aregawi.pdf

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-Fisayo-Bambi, Jerry: “Worsening refugee crisis from Tigray conflict- UNHCR”. 2020. AfricaNews. Recuperado de https://www.africanews.com/2020/11/17/worsening-refugee-crisis-from-tigray-conflict-unhcr/

Jurista y politólogo, analizando la actualidad.

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