#DescifraMensual Noviembre 2021

El mes de noviembre ha tenido importantes acontecimientos y nuevas tensiones. A diferencia de octubre hemos tenido más movimiento y renovadas crisis que parecen, hasta cierto punto, repetirse. Por un lado debemos seguir atentos al Cuerno de África, a la vez que Europa del Este parece darnos avisos de que algo importante podría suceder.

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Cambios en el Cuerno

La guerra en Etiopía parecía que podía llegar a su conclusión a un año de su inicio cuando, tras la ofensiva sobre Addis Abeba, las fuerzas rebeldes de Tigray (TPLF) y Oromia (OLA) conseguían comenzar a unir sus frentes. Pocos días después de esos desenfrenados días de finales de octubre estos grupos rebeldes anunciaban una alianza formal en Washington, Estados Unidos. El Frente Unido de Fuerzas Federalistas y Confederalistas de Etiopía (UFEFCF) se formaba apuntando hacia un nuevo gobierno de transición que derrocara el gobierno federal de Abiy Ahmed. Sin embargo, este momento álgido inicial fue respondido por una contraofensiva gubernamental que parece estar recuperando terreno, lo que podría llevar a un conflicto prolongado que desgaste a los contendientes y reafirme sus posiciones. El UFEFCF, creado sobre la base de la alianza TPLF y OLA, establece, junto a otro 7 grupos rebeldes, quitar a Abiy del poder y establecer una autoridad transitoria que reafirme el actual sistema etno-federal que permite el derecho a la autodeterminación, frente a las ambiciones pan-etíopes de centralizar el país. Frente a la ofensiva en línea recta por la carretera Addis Abeba – Eritrea que plantea el TPLF para tomar la capital lo más rápido posible y hacer rendir al gobierno, el Primer Ministro Abiy Ahmed ha ido al frente de batalla para liderar una contraofensiva de pinza sobre las fuerzas rebeldes desde los Estados Afar y Amhara para estrangular la cadena de suministros e impedir que alcancen la capital. Con un ataque hacia los flancos, donde los rebeldes son más vulnerables, las fuerzas gubernamental esperan poder cortar sus vías de comunicación y obligarles a retroceder para reforzar el grueso de su ofensiva.

Para expandir: ¿Los últimos días de Etiopía? Todos los caminos llevan a Addis Abeba

Mapa del conflicto en Etiopía. Rojo ofensiva TPLF-OLA contra Addis Abeba (capital). Verde contraofensiva del gobierno desde Amhara y Afar. | Mapa de @MapEthiopia que podéis consultar aquí.

En Sudán el golpe de Estado ha llevado la situación adonde los militares querían, obligar a los civiles a renegociar los términos de la transición. La presión de los socios internacionales ha obligado a ambas partes a ceder un poco y finalmente el Primer Ministro Abdallah Hamdok fue liberado y restaurado en su cargo, pero las condiciones ahora son bien distintas. El acuerdo al que se ha llegado es claramente desigual, pues otorga a los militares la práctica decisión absoluta sobre los tiempos y forma de la transición. El acuerdo además legitima el golpe militar al revertir solamente el derrocamiento de Hamdok, mientras se mantienen el Estado de Emergencia y el resto de medidas implantadas por los militares. Esto significa que retienen un claro liderazgo sobre las instituciones y que los cargos nombrados por los militares durante el golpe se mantendrán. Podemos incluso llegar a decir que el acuerdo establece un gobierno militar con una cara civil, y ya no es una asociación civil-militar.

Para expandir: El primer ministro de Sudán vuelve al Gobierno tras un pacto con los militares

Por esta razón la mayor parte de las organizaciones y partidos políticos civiles se oponen al acuerdo. De hecho los Comités de Resistencia, que son quienes están movilizando a las masas a protestar por la revolución, ya dejaron claro que no aceptarían ninguna negociación con los militar, solamente su salida completa del poder. En esta situación las protestas continúan en las calles, ahora también contra Hamdok por haber traicionado al pactar con los golpistas. Pero si quieren llegar a alguna parte deberán dejar la protesta pacífica por las armas, pues en este punto la presión en la calle es insuficiente. Los socios internacionales (EEUU, Francia, Reino Unido, Noruega, etc) están interesados en el acuerdo porque sólo con la sombra de los militares pueden conseguir que los civiles aprueben los impopulares planes de ajuste del FMI que provocaron en un primer momento los levantamientos contra Omar al-Bashir en 2019.

Nuevas tensiones en el Este de Europa

Durante el mes de noviembre el Este de Europa a vuelto a ser objeto de importantes crisis que auguran una mayor escalada para 2022. Comenzaremos por Bielorrusia, la cual venía gestando desde hace meses una crisis por la facilitación de visados a migrantes y refugiados de Iraq, Siria o Afganistán que eran enviados a las fronteras con Lituania y Polonia. Esta estrategia de Minsk responde a las sanciones de Bruselas y las maniobras fabricadas por Lituania y Polonia contra el gobierno al dar financiación y apoyo a la oposición bielorrusa alrededor de Tijanóvskaya. Así a principios de noviembre la frontera polaca vio llegar hasta cuatro mil personas que buscaban entrar para llegar a Alemania. Varsovia respondió con una mayor militarización de la frontera desplegando hasta 12 mil tropas. Durante varios días hubo un forcejeo en la frontera en el que los refugiados se encontraron atrapados entre ambos países, no pudiendo volver ni cruzar, hasta que Minsk comenzó a deportarlos de vuelta a Iraq. Pero la crisis ha tenido varias dimensiones, pudiendo diferenciar hasta cinco actores, cada uno actuando bajo sus propios intereses. A un lado Rusia y Bielorrusia. Al otro Estados Unidos, la Unión Europea y los países del Este (Polonia y los Bálticos).

Para expandir: Crisis fronteriza entre Polonia y Bielorrusia: ¿hacia el fin de las tensiones?

Por parte de Bielorrusia no se trataba solamente de responder a las sanciones, sino de demostrar las capacidades de Minsk y obligar a su contraparte el reconocimiento como un interlocutor válido, algo que hizo Merkel al llamar a Lukashenko para resolver la crisis, reconociendo de facto que es el legítimo presidente con el que negociar, y no un vasallo al servicio del Kremlin. A Moscú también se mandaba así un mensaje de que Bielorrusia continuará con una política exterior independiente, algo que Luskashenko dejaba claro al decir en una entrevista sobre las peticiones rusas de que negociase con la oposición: «Tan pronto como Putin y Navalny se sienten a la mesa de negociaciones, inmediatamente comenzaré las negociaciones con Svetlana [Tijanóvskaya]». Rusia ha utilizado la crisis para cimentar su presencia militar en Bielorrusia con ejercicios militares, a la vez que ha intentado controlar a Minsk, que llego a amenazar con cortar el suministro de gas ruso, a lo que Putin aseguro que eso no ocurriría. Polonia y los Bálticos han continuado empujando la narrativa de que todas las acciones bielorrusas forman parte de un plan ideado desde el Kremlin, pero sólo consiguieron imponer sanciones a Bielorrusia y no aceptaron la ayuda de la UE. Aunque se planteó llamar a consultas a la OTAN con el artículo 4 finalmente no se llegó a tanto, pero si enviaron tropas los británicos, estonios y checos en apoyo.

Para expandir: El desafío polaco a Bruselas

Cientos de migrantes acampan en el lado bielorruso de la frontera con Polonia, en esta fotografía publicada por el Ministerio de Defensa polaco el 10 de noviembre

A su vez hemos tenido una nueva ronda de tensiones alrededor de Ucrania, similar a la de abril de 2021, con alrededor de 150 mil tropas rusas amasadas en la frontera, en Crimea y el Donbás. Pero como ya hemos explicado en ocasiones previas, estas tensiones no surgen de la nada, sino que son el producto de un conflicto cuyo alto al fuego cada vez es más inestable y cuya hoja de ruta de resolución (Minsk II) está a todos los efectos muerta. Durante el 1 al 26 de noviembre las violaciones del alto al fuego en el Donbás llegaron a 4.403 según la OSCE. Las preocupaciones rusas por las acciones de Kiev sobre las repúblicas de Donest y Lugansk también son a destacar, pues se temen una ofensiva que termine por romper el alto al fuego para forzar la reunificación; según han dicho hasta 125 mil tropas ucranianas estarían a la espera desplegadas en la frontera con el Donbás. Sin embargo, todo indica que las tensiones sobrepasan la cuestión ucraniana, y que al igual que en abril Putin busca una reunión con Biden para poder llegar a un acuerdo que resuelva las preocupaciones de Moscú sobre la expansión de la OTAN hacia sus fronteras.

Para expandir: Senderos de gloria (I): Viaje a la guerra del Donbass

Otros acontecimientos

Tras las elecciones parlamentarias en Iraq la situación ha estado tensa por las protestas de grupos vinculados a las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) contra los resultados. En las movilizaciones del 5 de noviembre los manifestantes asaltaron la Zona Verde de Bagdad enfrentándose durante horas con las fuerzas de seguridad, muriendo dos miembros de Asaib Ahl al-Haq en el proceso. El 7 de noviembre la situación empeoró cuando intentaron matar al Primer Ministro con varios drones explosivos, que fueron lanzados contra su residencia, en aparente venganza; los drones hirieron a 6 guardias, mientras que hubo fuentes que aseguraron que Kadhimi también fue herido levemente. Pero el 8 de noviembre el líder de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní, Ismail Qaani, aterrizaba en Bagdad para tratar de calmar los ánimos e intentar atar en corto a las milicias chiíes vinculadas a las PMF. Qaani dio todo su apoyo a Kadhimi y habló de respetar los resultados electorales, en una clara señal de poner frena a unas fuerzas que cada vez están más lejos del control de Teherán desde el asesinato de Soleimani. El resultados finales el 30 de noviembre confirmaron la victoria del nacionalista Movimiento Muqtada al- Sadr con 73 escaños. El clérigo Muqtada al- Sadr parece estar maniobrando para debilitar a las fuerzas pro-iraníes y reforzar el poder del Estado mediante un acercamiento al Primer Ministro, pidiendo una purga a los «elementos indisciplinados» de las PMF e instando a las facciones armadas a disolverse y a ponerse bajo el control del Primer Ministro y de la Comisión Hashd al-Shaabi.

Para expandir: Analizando las protestas postelectorales en Irak y el papel de las FMP

Las Islas Salomón se han visto perturbadas durante este mes por unas fuertes protestas en su capital, Honiara, que buscaban la dimisión del Primer Ministro Manasseh Sogavare y que se vuelva a reconocer a la República de China (Taiwán). La causa de esta protesta ha sido principalmente el descontento de la población de la isla de Malaita, vecina de la isla de Guadalcanal donde se ubica Honiara. Los isleños de Malaita tienen un resentimiento histórico hacia Guadalcanal por la falta de fondos para desarrollar infraestructuras por el gobierno central, el desempleo local, la pobreza y la falta de oportunidades económicas. A esto debemos añadirle el mal manejo de la pandemia, la corrupción y el reconocimiento en 2019 de la República Popular China, sobre Taiwán por el gobierno de Sogavare. Malaita veía en Taiwán un firme aliado dispuesto a invertir en la isla, habiendo forjado lazos cercanos, con lo que esta decisión enfureció a la población local que vio sus oportunidades empeoradas y la distanció aún más de Guadalcanal que no escucha sus intereses (a pesar de ser la provincia con más población). Esto he hecho levantar incluso un sentimiento independentista en la isla de Malaita y un creciente odio hacia la influyente clase empresarial china que vive en Honiara. Por eso durante las protestas uno de los objetivos de los saqueos y disturbios fue el barrio chino, donde se encontraron 3 cuerpos calcinados sin poderse identificar. El gobierno respondió con un toque de queda en la capital y el despliegue de contingentes militares y policiales de Australia, Papúa Nueva Guinea, Fiji y Nueva Zelanda; en total unos 270 soldados y policías para controlar las protestas bajo el auspicio de los acuerdos de seguridad suscritos con los distintos países.

La gente camina por las calles saqueadas de Chinatown en Honiara, Islas Salomón, el viernes 26 de noviembre de 2021. El primer ministro de las Islas Salomón, Manasseh Sogavare, culpó este viernes a la injerencia extranjera por la decisión de su gobierno de cambiar de alianzas de Taipéi a Pekín de las protestas antigubernamentales, los incendios provocados y los saqueos que han asolado la capital, Honiara, en los últimos días | Piringi Charley / AP

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Graduado en Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca. Hago seguimiento y análisis de procesos electorales, geopolítica, insurgencias y de las dinámicas del imperialismo en Descifrando la Guerra.

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