Analizando las protestas postelectorales en Irak y el papel de las FMP

El Irak post-electoral se ha visto sumergido en una vorágine de protestas y reivindicaciones que han terminado con severos disturbios y con intentos de asedio de la Zona Verde, como ya tuvo lugar a principios de 2020. ¿En qué han consistido estas protestas? ¿Quién está detrás de estas? Lo analizamos en este artículo.

Las protestas post-electorales

El pasado 10 de octubre, como contamos aquí, tuvieron lugar las Elecciones legislativas iraquíes, otorgando la victoria a Muqtada al-Sadr, con casi el doble de diputados (73) que el sunita al-Halbousi, diputado del Taqaddum (37) y el ex-PM chií Nouri al-Maliki (34). Uno de los partidos a tener en cuenta era la coalición Fatah, que agrupa el grueso de las milicias chiíes y sus correspondientes brazos políticos. Dicha coalición obtuvo unos resultados considerablemente bajos, con 17 diputados, mientras que en las legislativas de 2018 obtuvieron la friolera de 48.

Amenaza gráfica de las FMP contra el Burj Khalifa de Duba.

A raíz de este considerable declive de escaños, los líderes de Fatah y las organizaciones que lo componen, llamaron al boicot de los resultados electorales, culpando a países como los Emiratos Árabes Unidos y llegando a perpetrar amenazas gráficas de atentados contra el mismo Burj al-Khalifa, el edificio más alto del planeta. Además de las llamadas al boicot, estos grupos, generalmente integrados por milicias (Badr, Kata’ib Hezbollah, Asa’ib Ahl al-Haq…), han realizado una acampada delante de la Zona Verde, lugar en el que se encuentra la Embajada de los Estados Unidos, además de increpar continuamente y amenazar con acceder. Recordemos que en diciembre de 2019 las Fuerzas de Movilización Popular (en el que se encuentran la mayoría de los grupos de Fatah) ya intentaron sitiar la Embajada de EEUU en la Zona Verde, especialmente los miembros de Kata’ib Hezbollah.

Cabe recalcar que la milicia sadrista, las Compañías de la Paz, no participa de esta reivindicación, puesto que forman parte del grupo político que ha salido vencedor en los comicios, el Movimiento Sadrista, quién se intenta distanciar de las milicias pro-iraníes (Fatah), las que se encuentran detrás de esta serie de protestas.

El intento de asesinato contra mustafá al-kadhimi

El punto álgido de las tensiones llegó cuando, el domingo 6 de noviembre, por la madrugada, un dron lanzó un proyectil contra la casa del primer ministro iraquí, Mustafá al-Kadhimi, saliendo éste con heridas superficiales e hiriendo a más de media docena de sus guardaespaldas. El PM salió el mismo día en los medios condenando el ataque y anunciando que habría represalias contra los autores de este. Todo apunta a que alguno de los grupos que integran las milicias fueron los autores del intento de asesinato, aunque nadie se ha adjudicado la autoría. El clérigo político chií, Muqtada al-Sadr, ha condenado el ataque, asegurando que este ‘’perjudica la estabilidad del país’’.

La posibilidad de que ataques como este tengan lugar, además del hecho de que ocurrieran en la fortificada Zona Verde, denota que la situación en el país es constantemente volátil y que incluso la vida del primer ministro puede llegar a correr peligro. Diferentes líderes mundiales, como Biden, Macron o al-Zayed, transmitieron el total apoyo a al-Khadimi de forma telefónica. El líder de las Fuerzas Quds iraníes, Esmail Ghaani, visitó Bagdad justo el día después del ataque y se reunió con el máximo mandatario iraquí. 

Estado de la casa de al-Kadhimi después del atentado. Fuente: Jamal Penguini / Rudaw

Para entender quiénes están detrás de todo este clima de tensión post-electoral es necesario que analicemos las llamadas Fuerzas de Movilización Popular, una organización militar que agrupa un gran número de milicias. Algunos de los grupos que integran las FMP son los mismos que han participado de los continuos asedios a la Zona Verde y de quiénes se sospecha la autoría del intento de asesinato del PM.

¿Qué son las fuerzas de movilización popular (FMP)?

Las Fuerzas de Movilización Popular iraquíes se crearon a raíz de la irrupción del Estado Islámico (EI), en 2014. Irak, con unas fuerzas armadas realmente debilitadas, vio como el norte del país era conquistado con gran facilidad por un autoproclamado califato con ideales basados en el fundamentalismo islámico. Ciudades como Mosul o Faluya ya eran parte del califato a mediados de 2014, siendo Bagdad el siguiente gran objetivo. Si caía Bagdad, el Estado Islámico se hubiera hecho con la segunda ciudad más grande del mundo árabe, mientras que a la burbuja chií del sur del país no le interesaba un poder suní de tales características.

Siguiendo una fatwa del Ayatolá Sistani llamando a la jihad contra el Estado Islámico, diferentes milicias chiíes se unieron a las fuerzas armadas iraquíes para luchar contra los insurgentes y su recién nacido estado. Nouri al-Maliki, primer ministro en ese momento, agrupó diferentes milicias en una organización (FMP) que iría de la mano del ejército. Esta decisión fue clave, puesto que el avance del EI se paró en seco y durante los siguientes tres años su territorio iría disminuyendo paulatinamente, hasta ser erradicado casi por completo. Tras la victoria militar, las milicias incrustadas en las FMP ganaron cierto estatus y fueron incluidas en el seno de las Fuerzas Armadas Iraquíes, con su propia distinción.

En algunos barrios de Bagdad es común ver algunos puestos de control con milicianos de las PMF, cuyo uniforme difiere del del Ejército Iraquí, además de algún complejo militar de grandes características repleto de logotipos de las FMP en sus muros. Son un grupo que está a sueldo del gobierno iraquí pero que gozaría de la infraestructura suficiente como para subsistir independientemente.

Cartel de una de las milicias de las FMP colocando el Capitolio estadounidense como enemigo de los chiíes, entre las tiendas de los asesinos de Hussein en la Batalla de Karbala. Fuente: Dídac Medrano.

¿Quién compone las fuerzas de movilización popular?

Las Fuerzas de Movilización Popular están compuestas por aproximadamente cincuenta milicias, la práctica mayoría de las cuales propugnan valores como el chiismo, el antisionismo, o bien el khomeinismo. Cabe recalcar que, aunque la gran mayoría de las milicias sean chiíes, encontramos también alguna suní, cristiana o incluso yazidí. Su relativa heterogeneidad se explica por el contexto de su formación, en un período en el que se necesitaba agrupar cualquier fuerza armada que pudiera responder al Estado Islámico. A continuación, analizamos los grupos más importantes de las FMP.

  • Sarayat al Salam – Compañías de la Paz

Es la milicia del clérigo político chií Muqtada al-Sadr, ganador de las Elecciones legislativas de 2021. Fue creada a raíz de la invasión estadounidense de Irak en 2003, para luchar contra la ocupación, por lo que de ellas se desprende un fuerte sentimiento antiamericano. También tuvieron un papel importante en la guerra sectaria de 2006 (entonces se hacían llamar Ejército de Mahdi), a la que se suele referir como una guerra civil, donde milicias chiíes se batieron en duelo con grupos suníes como al-Qaeda. De ese conflicto se derivaron varias masacres por parte de ambos grupos, por lo que al-Sadr decidió cambiar el nombre de su milicia por el de hoy en día.

A diferencia de una parte de los grupos integrados en las FMP, al-Sadr no es un ferviente simpatizante de Irán, aunque en ocasiones lo ha sido. La importancia de Muqtada recae en su propia figura, que lidera el movimiento sadrista y en el recuerdo de la figura de su padre, Mohammed al-Sadr, asesinado por Saddam Hussein. Su base social la suelen formar grupos de clase baja, siendo la Ciudad Sadr de Bagdad su mayor feudo. El sadrismo aboga por asociar su propia doctrina con un fuerte sentimiento nacionalista iraquí.

  • Organización Badr

Liderada por Hadi al-Amiri, es uno de los grupos pro-iraníes más importantes de las FMP. Anteriormente eran una milicia del Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Irak, un brazo político iraní en Irak, pero se produjo una escisión y ahora son su propio partido político y milicia. Eran también uno de los grupos más importantes de la Coalición Fatah, la versión política de las milicias chiíes pro-Irán en las Elecciones legislativas de 2021. Están plenamente controlados por la inteligencia iraní, por lo que podemos decir que es uno de los grupos que más usa Irán para personarse en Irak y ejercer su propia influencia.

Desfile militar de las Fuerzas de Movilización Popular en Diyala. Fuente: Shafaq News
  • Asa’ib Ahl al-Haq – La Liga de los Justos

Conocida también como la Red Khazali, por el apellido de su líder, Qais al-Khazali, es otra de las milicias pro-iraníes más poderosas de las FMP. Tiene su brazo político y es también una milicia. El antisionismo y el antiamericanismo son unos de sus principales ideales. Han participado también en la Guerra de Siria y fueron entrenados por las Fuerzas Quds de Irán.

  • Kata’ib Hezbollah – Brigadas del Partido de Dios

Es una organización terrorista según países como Estados Unidos o Japón y fue liderada por uno de los hombres más importantes en el panorama de las milicias chiíes iraquíes: Abu Mahdi al-Mohandes, que perdió la vida junto a Soleimani a manos de EEUU en 2020, en el Aeropuerto de Bagdad. No hay que confundirla con el Hezbollah libanés, aunque ambos grupos son aliados. Kata’ib Hezbollah está apoyada militar y económicamente por Irán y también formó parte de la Coalición Fatah, además de participar en la Guerra de Siria, la insurgencia iraquí contra la invasión estadounidense o la campaña contra el EI.

  • Kata’ib al-Imam Ali – los Batallones del Imam Alí

Su propio nombre hace referencia al imam Alí, la figura más sagrada de los chiíes junto al mismo imam Hussein. Es un grupo chií y antisionista que también tuvo participación en la Guerra de Siria, además de participar en la campaña contra el EI en Irak. Su líder, Shibel al-Zaidi, era simpatizante de las Compañías de la Paz y un confeso sadrista. A diferencia de la mayoría de los otros grupos paramilitares, esta milicia fue creada en 2014 y no formó parte ni de la guerra sectaria ni de la resistencia chií a la invasión estadounidense de 2003.

  • Las Milicias de Al-Sistani

En el seno de las FMP encontramos una pequeña escisión entre las milicias pro-Iraníes, una gran parte, y las del clérigo chií más importante de Irak, el Ayatolá al-Sistani. Actualmente encontramos 4 milicias pro-Sistani en las FMP, como Ansar al-Marjaiya. Como podemos ver, aparte de encontrar heterogeneidad religiosa, encontramos diferentes puntos de vista políticos en las FMP.

La raíz del conflicto recae en que al-Sistani defiende la independencia de Irak y la no-intervención exterior, algo que Irán está intentando aplicar en Irak como en el Líbano mediante Hezbollah. Irán está más que pendiente de organizar la sucesión de un al-Sistani que se encuentra en una edad muy avanzada, con el objetivo de garantizar su influencia en Najaf y Karbala, las ciudades más sagradas para los chiíes, que actualmente recaen en el poder de Sistani. Recordemos que la mayoría de la población iraní es de confesión chií.

Bandera de Kata’ib Hezbollah. Fuente: Wikipedia

Un irak post-electoral con pocas garantías de estabilidad

El futuro de Irak depende en gran parte del papel de las Fuerzas de Movilización Popular, que a pesar de ser un grupo apoyado y a sueldo del estado, tiene un grado de autonomía e independencia que podría llegar a condicionar el panorama político iraquí de los próximos meses. Como hemos visto, varios grupos que conforman las PMF llevan semanas ejerciendo presión a los estamentos gubernamentales a modo de acampadas y reiterados asedios a la Zona Verde, por lo que, el clima político de Irak en lugar de estabilizarse ha empeorado.

El intento de asesinato de Mustafá al-Khadimi es una chispa que, esta vez, no ha encendido el fuego, pero que si hubiera consumado estaríamos hablando de una situación política crítica en un país con unas tensiones sectarias que no se han resuelto y con una influencia exterior iraní de gran calibre. De hecho, las tensiones sectarias se agravaron hace poco más de una semana, cuando una célula residual del Estado Islámico atacó el municipio de al-Rashad, en el governatorato de Diyala, matando a 11 personas. Esto provocó que hubiera algunos actos de represalia por parte de tribus chiíes, acusando a los suníes de desproteger el pueblo durante el ataque.

Muqtada al-Sadr es ahora uno de los actores más importantes y decisivos para el Irak venidero. Su distanciamiento con los grupos que integran Fatah no ha gustado a los líderes de estos grupos, pero sin lugar a duda deberá construir un gobierno y formar unos acuerdos con formaciones políticas que sean capaces de lidiar con la presión de las milicias.

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