#DescifraMensual Marzo de 2021

El mes de marzo tiene en Myanmar su principal protagonista, pero ha habido una proliferación de otras crisis menores que podrían empeorar los próximos meses y a las que habrá que estar atentos.

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Asia se complica

En Anchorage, Alaska, altos representantes de Estados Unidos y China se reunieron por primera vez desde que Joe Biden asumió la presidencia el pasado 20 de enero. La ronda inicial, cargada de acusaciones y reproches, puso de relieve el distanciamiento existente entre ambas potencias. A puerta cerrada, mantuvieron conversaciones “sustanciosas, serias y directas” sobre diversos temas como el cambio climático, Corea del Norte o Myanmar.

Días después de advertir que la administración Biden pagaría un “precio” y acusar a Estados Unidos por su “política hostil”, Corea del Norte lanzó dos misiles balísticos de corto alcance hacia el Mar del Este. Es la primera prueba de este tipo desde el 28 de noviembre de 2017, aumentando de esta forma la tensión en la península coreana. Asimismo, Pyongyang afirmó que se trataba de “proyectiles guiados tácticos” modernos necesarios para “disuadir todo tipo de amenazas”.

La crisis en Myanmar tras el golpe de Estado militar ha tomado un giro decisivo que puede terminar en guerra civil. Las masacres de Hlaing Tharyar y del Día de las Fuerzas Armadas, el 14 y 27 de marzo respectivamente, han convencido a la oposición de que debe tomar acciones decisivas para revertir el golpe militar, que no basta con la autodefensa y la plegarias a la comunidad internacional. Con este espíritu el CRPH ha tomado la iniciativa de anular la Constitución de 2008 y presentar una nueva Carta Federal Democrática en alianza con Organizaciones Armadas Étnicas revolucionarias. Con más de 500 muertos ahora podría iniciarse un conflicto entre este frente unido, por primera vez en la historia, y el Tatmadaw. Esto presagio un movimiento de enormes dimensiones en la región del Sudeste Asiático que se convertiría en una zona de competición donde grandes potencias, como China, Estados Unidos, India o Rusia, tienen intereses y juegan un papel de peso. De la misma forma la ASEAN, con el liderazgo de Indonesia, también será decisiva.

Un manifestante lanza un coctel molotov durante las protestas contra el golpe de Estado en Myanmar | Frontier Myanmar

Conflictos

En Libia la Cámara de Representantes de Tobruk y el Gobierno de Acuerdo Nacional de Trípoli han celebrado las ceremonias formales para transferir sus poderes al nuevo Gobierno de Unidad Nacional (GNU). Estos actos dan por finalizado el periodo de establecimiento de esta nueva institución y abren el camino para la celebración de elecciones generales el 24 de diciembre de este año.

En Cabo Delgado (Mozambique) el enfrentamiento entre la insurgencia islamista, vinculada a la provincia centroafricana del Estado Islámico o Daesh, y las fuerzas progubernamentales ha alcanzado un punto de inflexión después de que, el pasado el miércoles 24 de marzo, la insurgencia lanzara un ataque sobre la ciudad de Palma. Palma es una localidad de gran importancia en la región ya que en sus cercanías se ubica la sede del proyecto de explotación gasística de Afungi gestionado por varias empresas extranjeras cuyas actividades se han suspendido completamente a raíz de los ataques.

Ataques en el distrito de Palma | Informe de Naciones Unidas

Durante el mes de marzo se ha intensificado la campaña de los hutíes por Marib. También lo ha hecho la reacción saudí. La ciudad es estratégica para el debilitado mando de Hadi, ya que sin ella tendría que ceder poder al STC o a Islah, facciones enfrentadas. Para evitar ese lento pero acelerado avance hutí sobre Marib se movilizó la maquinaria bélica y diplomática saudí. La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca limitó la capacidad de actuar saudí con manos libres sobre Yemen. La presión entre el control de venta de armas ha apuntado a una negociación entre los hutíes y Estados Unidos gracias a la mediación de Omán. Sin embargo en marzo Estados Unidos ha sancionado a nuevos líderes hutíes y Arabia Saudí incrementó la campaña de bombardeos sobre multitud de regiones yemeníes, con especial foco en Saná y el frente de Marib. Al mismo tiempo se trataba de parar la campaña de los hutíes en Marib y de llevarles a una negociación.

El gobierno de Hadi trató de ralentizar el avance hutí en Marib reabriendo otros frente, entre los que destacó el de Taiz. Sin embargo, tras unos días de avance contra los hutíes, éstos comenzaron a retomar posiciones también en Taiz. Y así el 22 de marzo llegó la oferta de alto el fuego. Arabia Saudí ponía sobre la mesa el cese de las hostilidades en Yemen a cambio de que los hutíes acabaran con los bombardeos sobre territorio saudí. Pero sobre todo permitiría conservar a Hadi en el poder en Yemen ante un equilibrio precario pero que desaparecería sin Marib. Los hutíes también demandaban el levantamiento del bloqueo sobre el aeropuerto de Saná y el puerto de Hodeidah pero no estaban por la labor de aceptar hasta que Arabia Saudí no se marchara de Yemen, cuestión que no entraba en el ofrecimiento saudí, así que continuarían avanzando hacia Marib a buen ritmo.

Elecciones

La mañana del 18 de marzo, el Primer Ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, convocó elecciones parlamentarias. La convocatoria llega tras cuatro meses de crisis política ininterrumpida iniciada con la firma del acuerdo de alto el fuego que puso fin a la Segunda Guerra de Nagorno Karabakh el pasado 11 de noviembre de 2020. Los enfrentamientos entre el Primer Ministro y la oposición, junto con miembros del estamento militar, e incluso el Presidente, han sido continuos. Pashinyan pretende reforzar su posición en el país con estas elecciones, ya que es consciente que aún cuenta con apoyo entre la población pese a la derrota militar de Karabaj. La oposición, manchada aún por la corrupción, no constituye una alternativa real al Primer Ministro armenio.

Resultados electorales en Israel | Haaretz

El 23 de marzo Israel se enfrentaba a las cuartas elecciones legislativas en dos años en las que 13 partidos se enfrentaban por una cuota de votantes cada vez más disputada. Para comprender la situación que ha llevado a la celebración de los comicios hay que remontarse a diciembre del año pasado cuando el Gobierno de coalición entre Netanyahu y Gantz se rompía tras apenas siete meses en funcionamiento.  La raíz de la disputa fue acerca de la permanencia de Netanyahu como primer ministro que debía ser relevado en 18 meses por Gantz. No obstante, existía una laguna en este acuerdo por la que, en caso de no aprobarse el presupuesto en marzo de 2021, la Knesset se disolvería automáticamente y dando lugar a elecciones, con Netanyahu como primer ministro interino. Netanyahu, que ocupaba entonces el puesto de primer ministro israelí hizo el mayor uso posible de esta laguna hasta acabar con la paciencia de su socio de Gobierno y este anunció la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones. Durante este periodo hasta este mes se sucedieron los intentos en el ejecutivo para evitar los comicios, al mismo tiempo que se sucedían las protestas en las calles contra Netanyahu motivados en parte por las acusaciones de corrupción que pesan sobre él.

Los partidos se dividen en dos grandes bloques, los partidos que no toleran a Netanyahu (Yesh Atid, Kahol Lavan, Yisrael Beiteinu, Laboristas, listas conjunta y Meretz), los que le aceptan en el Gobierno ( Likud, Shas, United Torah Judaism, Religious Zoinism). En un tercer lugar se posicionan los partidos neutrales (Yamina, Lista Árabe Unida). Los resultados finales dan unos números muy ajustados a ambos bloques. La Knesset cuenta con 120 escaños de los cuales el bloque anti-Netanyahu ha obtenido 57 escaños, el bloque liderado por Likud a favor del primer ministro 52 y los partidos neutrales han obtenido 12 asientos. Este reparto de escaños ha dejado una situación muy complicada para la formación de Gobierno en la que los partidos de Yamina (7) y la Lista Árabe Unida (4) tienen la llave para la formación del Gobierno. Las elecciones han dibujado un panorama político muy complejo al que hay que sumar las elecciones presidenciales que tendrán lugar en verano.

Por último debemos atender a la crisis en Brasil. El Presidente Jair Bolsonaro llevo a cabo una reorganización de su gabinete sin precedentes despidiendo a altos cargos como los ministros de Defensa y Exteriores, cambiando en total 6 carteras. La razón de ello es doble, por un lado Brasil es ahora el centro mundial de la pandemia con un colapse total de su sistema sanitario y casi 4 mil muertos diarios. Sumado a esto la política anti-vacunas de Bolsonaro y su aislamientos han sido desastrosos, siendo gobernadores regionales, como el paulista Doria, quienes han conseguido contratos para importar vacunas de China. Cuando Bolsonaro ha tratado de corregir el rumbo y alcanzar acuerdos con China ha fracasado por las malas relaciones y los exabruptos anti-chinos de su ministro de exteriores. Todo ello ha llevado a que el Centrão, un bloque clave del Congreso con el que se ha aliado, amenace con tramitar los impeachment contra Bolsonaro. Ante esta coyuntura ha hecho cambios para satisfacer a esta fracción.

En segundo lugar, Bolsonaro estaba descontento con la falta de apoyo de las Fuerzas Armadas a su gestión de la pandemia. Ante la negativa del ministro de defensa de asegurar un apoyo más decidido, así como otras acciones, según se dice acceder a un Estado de sitio, el presidente decidió despedirlo. Esto ha provocado una crisis en el seno de la institución castrense, la cúpula de las Fuerzas Armadas reaccionó dimitiendo en bloque en un ambiente de creciente tensión con llamadas al motín policial por parte de bolsonaristas contra los confinamientos de los gobernadores. El 31 de marzo, aniversario del golpe de Estado militar de 1964, el nuevo ministro de defensa hizo una decidida defensa del golpe como Bolsonaro deseaba. Ahora Brasil tiene un presidente más aislado, con una base política más radicalizada y una creciente tensión ante unas elecciones presidenciales en 2022 en las que seguramente se enfrente a un Lula da Silva absuelto de todos los casos que presentó ex-ministro de justicia de Bolsonaro, Sergio Moro, en su contra.

Graduado en Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca. Hago seguimiento y análisis de procesos electorales, geopolítica, insurgencias y de las dinámicas del imperialismo en Descifrando la Guerra.

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