¿Cómo queda Asia-Pacífico en 2022?

Cronología de Asia-Pacífico. Fuente: Fair Politik

Asia-Pacífico – África Subsahariana – Europa – Asia Central y Meridional – Oriente Medio y Norte de África – América

Las dinámicas de la región Asia-Pacífico han estado marcadas especialmente por la rivalidad entre Estados Unidos y China, que se acentuará en la presente década a medida que el gigante asiático consigue reforzar su poder político, económico y militar. Si bien Xi Jinping y Joe Biden mantuvieron su primera reunión virtual en noviembre, la tensión no ha disminuido. De hecho, poco después, Washington anunció un boicot diplomático a los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en Beijing el próximo mes de febrero. La medida, pese a ser un gesto simbólico más que efectivo, evidencia el distanciamiento sistémico existente entre ambos países.

Asimismo, Estados Unidos deberá decidir cómo actuar ante el incumplimiento por parte de China de los objetivos establecidos en la Fase Uno del acuerdo comercial firmado en enero de 2020, por el cual Beijing se comprometió a aumentar sus compras de productos y servicios estadounidenses en 200.000 millones de dólares para finales de 2021. El gigante asiático, alegando problemas originados por la pandemia y las interrupciones en las cadenas de suministro, únicamente ha cumplido alrededor del 60%. La administración Biden puede responder imponiendo aranceles a bienes chinos, pero el aumento de los precios podría perjudicar a las empresas y consumidores nacionales que ya están sufriendo las consecuencias de la inflación. 

Uno de los principales focos de tensión ha sido y seguirá siendo Taiwán. El Ejército Popular de Liberación (EPL) ha llevado a cabo más de 950 ingresos en la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) taiwanesa, casi tres veces más que en 2020, y es previsible que el número sea aún mayor en 2022. Asimismo, China ha conseguido una gran victoria: el reconocimiento diplomático de Nicaragua. La decisión del gobierno de Ortega parece vinculada a la creciente presión de Estados Unidos, la búsqueda de nuevos socios que aporten inversiones y un apoyo más decidido a su gobierno que la República China no estaba dispuesto a dar. Para Taiwán ha supuesto un golpe muy duro, pues pierde uno de sus grandes apoyos en Centroamérica y queda con escasos 14 reconocimientos a su favor.

Para ampliar: Guía para entender las operaciones aéreas de China en la ADIZ taiwanesa

En 2021 China ha estado centrada especialmente en los asuntos domésticos. Las autoridades chinas han tenido que lidiar con la crisis inmobiliaria producida por los problemas de liquidez de Evergrande Group, un conglomerado que tiene una deuda de 300.000 millones de dólares. Como consecuencia, es previsible que Beijing intente acelerar la transición en su modelo de crecimiento, hasta ahora basado en las exportaciones e inversiones, a una economía fundamentada en el consumo interno, la innovación, la alta tecnología y un mayor control estatal. Estrategias como “circulación dual” o “prosperidad común” serán claves para un proceso que tardará lustros en completarse. 2022 también será un año importante para Xi Jinping, que asumirá su tercer mandato como máximo dirigente del Partido, el Estado y el Ejército en el XX Congreso Nacional que se celebrará en octubre. En este sentido hay que destacar la “resolución sobre la historia”, un documento aprobado por el XIX Comité Central en su sexto pleno que refuerza el poder de Xi y eleva su figura al mismo nivel que Mao Zedong y Deng Xiaoping. Cabe recordar que el Partido Comunista de China conmemoró el año pasado su centenario: “no permitiremos que ninguna fuerza exterior nos atropelle u oprima. Si alguien lo intenta, se golpeará y derramará sangre contra una gran muralla de acero compuesta por más de 1.400 millones de chinos”, advirtió Xi Jinping en su discurso a la nación.

Para ampliar: Las claves de la ‘resolución histórica’ del Partido Comunista de China

Para ampliar: La ofensiva de China contra las empresas tecnológicas nacionales 

Por otro lado, Beijing seguirá optando por mantener una estrategia de Zero Covid al menos hasta 2023 con el objetivo de evitar contratiempos durante los Juegos de Invierno y el congreso del PCCh pese a que esto implique cierto aislamiento internacional. Lo que ha quedado claro es que Beijing sí ha podido controlar a los “criminales que seriamente ponen en peligro la seguridad nacional” en Hong Kong. El campo pro-Beijing domina el Consejo Legislativo tras conseguir 89 de los 90 escaños en las elecciones legislativas celebradas en diciembre, marcadas por la alta abstención -casi un 70%- y el nuevo sistema electoral que se elaboró para que los “verdaderos patriotas” administren la ex colonia británica.

Para ampliar: De Evergrande y otros gigantes: la expansión de los Too Big To Fail

Logo de los Juegos Olímpicos de Beijing 2022. Fuente: Getty Images

Otros países de Asia Oriental han tenido importantes acontecimientos en 2021. En Japón, el Partido Liberal Democrático (PLD) eligió a Fumio Kishida como nuevo líder de la formación tras la caída de Yoshihide Suga por su gestión de la pandemia. Kishida también consiguió ganar las elecciones generales obteniendo 293 escaños junto con su socio de gobierno Komeito, aunque la victoria no supuso ninguna sorpresa debido al rol hegemónico del PLD en la política nipona. Más relevante se presenta el nuevo enfoque adoptado por Tokio en materia de defensa, centrado en aumentar el presupuesto militar para mejorar los sistemas defensivos sin descartar la opción de adquirir armamento con capacidad de atacar bases enemigas. Destaca, asimismo, el acuerdo entre las Fuerzas Armadas de Japón y Estados Unidos para establecer bases temporales estadounidenses en las islas Nansei en caso de que China lleve a cabo una ofensiva contra Taiwán.

Para ampliar: Fumio Kishida, nuevo líder del Partido Liberal Democrático

Corea del Sur, por su parte, celebrará en marzo las elecciones presidenciales. Moon Jae-in, que está intentando impulsar la firma del Tratado de Paz con Corea del Norte sin mucho éxito, no podrá presentarse para la reelección por límite de mandatos. Los candidatos que lideran las encuestas son Lee Jae-myung del gobernante Partido Democrático de Corea (PD) y Yoon Suk-yeol del Partido del Poder Popular (PPP). Cómo lidiar con Pyongyang, que ha incrementado los lanzamientos de misiles en los últimos meses, será el principal desafió del nuevo gobierno surcoreano.

El Sudeste Asiático ha vivido durante 2021 uno de los acontecimientos más importantes del año, y el que podría perfectamente definir los contornos de la región durante la presente década: el golpe de Estado militar en Myanmar. La jugada de los militares el 1 de febrero de deponer al gobierno de Aung San Suu Kyi, revirtiendo una década de reformas, provocó un levantamiento generalizado de rechazo más amplio y profundo de lo esperado. Los planes del Tatmadaw de recuperar el control sobre política birmana tras la derrota en las elecciones de noviembre de 2020 ha sido un fracaso. No solo serán incapaces de celebrar elecciones, que ya fueron atrasadas a 2023 rompiendo la promesa de celebrarlas en 2022, sino que tampoco tienen la capacidad sde mantener un control efectivo sobre las principales ciudades y el corazón político del país. La protesta no tardó en mutar de un Movimiento de Desobediencia Civil a una resistencia armada con el propósito de eliminar el secular dominio militar sobre el país. A pesar de la represión de la Junta Militar, con más de 1200 muertos a sus espaldas, se han formado a lo largo y ancho del país guerrillas, autoproclamadas como Fuerzas de Defensa Popular (PDF), que, en alianza con otros grupos armados étnicos, ahora suponen una seria amenaza a la Junta que no es capaz de estabilizar el poder que ha tomado. Incluso en las ciudades proliferan nuevas guerrillas urbanas que asesinan a soplones de la Junta, realizan saboteos y atentan contra instalaciones militares.

Para ampliar: Myanmar se levanta contra la Junta Militar

Ante esta presión popular los diputados depuestos formaron un Gobierno de Unidad Nacional (NUG) que ha tratado de mantener el control sobre los grupos armados que crecen como setas. Con este propósito también han optado por declarar en septiembre el estado de guerra, haciendo un llamado a una Guerra Popular Defensiva contra la Junta Militar. Aunque han establecido un mando conjunto y alianzas con grupos armados periféricos como el Ejército de Independencia Kachin o el Ejército de Liberación Nacional Karen, aún está en duda que su control efectivo sobre las múltiples guerrillas, y este será uno de los principales retos del NUG en 2022.

La Junta Militar, por su parte, se centrará en continuar sus operaciones de carácter extractivista de hidrocarburos como la minería, la tala o el tráfico de opio, pues el Triángulo de Oro tendrá una renovada importancia ante lo ocurrido en Afganistán. El único propósito para esta burguesía burocrático-militar es mantener el poder a toda costa, por lo que es de esperar que redoble sus campañas militares durante los meses de estación seca -hasta marzo de 2022-. Al igual que con la Operación Anawrahta en noviembre de 2021, es de esperar repetidos bombardeos, aprovechando su superioridad aérea, y nuevas masacres sobre el territorio rebelde siguiendo la doctrina militar del Tatmadaw de los “Cuatro Cortes”: negar a la resistencia alimentos, fondos, inteligencia y reclutas. Esta es una estrategia chauvinista bamar de tierra quemada que considera que la manera más efectiva de combatir una insurgencia es denegando cualquier recurso, por lo que la población local misma es considerada un activo que hay que eliminar, de ahí las repetidas campañas de limpieza étnica. El Tatmadaw no intenta ganar las mentes y los corazones: elimina físicamente cualquier presencia, ya sean cultivos, viviendas o población local.

Para ampliar: Golpe de Estado en Myanmar: ¿Qué ha pasado?

Militares del Tatmadaw durante el golpe de Estado en Myanmar. Fuente: Gary Ramage / AP

Es de esperar que esta nueva guerra civil que ha estallado en el país dure aún años. El conflicto deberá ser una resistencia prolongada que inicialmente no capturará mucha atención mediática, por lo que, en 2022, salvo que haya algún acontecimiento impactante, no saldrá más que en las efemérides del ya conocido baile de aerobic. Sin embargo, al igual que Siria para Oriente Medio, este conflicto puede definir la región del Sudeste Asiático pues tiene la capacidad de alterar zonas sensibles como los estados orientales de la India, el sur de China o Tailandia. Debemos recordar que Myanmar es un punto clave, una puerta trasera del gigante asiático que Beijing no puede permitir que sea desestabilizado, de ahí que en el Zhongnanhai no estén nada satisfechos con el derrocamiento del gobierno civil. Para Occidente es principalmente una oportunidad, una que sin embargo es poco probable que puedan conseguir explotar debido a su reducido peso sobre los actores locales, donde China seguirá dictando las normas. Es por esta razón que por el momento Myanmar permanece como un punto de cooperación entre Estados Unidos y China, algo que debería continuar en 2022 pues nadie la interesa una catástrofe humanitaria.

A la vez Myanmar continuará siendo un reto para la ASEAN, la organización regional del Sudeste Asiático, y su política de centralidad que busca evitar injerencias extranjeras. Además, este 2022 la presidencia de la organización está en manos de Camboya, que a diferencia de Brunéi tiene una posición claramente favorable a la Junta Militar, tanto que el Primer Ministro Hun Sen será el primer Jefe de Gobierno en visitar Naipyidó este mes de enero. Por lo tanto, es de esperar que la ASEAN se vea en serias dificultades para mantener la posición pragmática de no reconocimiento a la Junta y acercamiento a ambos bandos en el conflicto. Al contrario, Nom Pen ha dejado claro que los militares son un gobierno legítimo que no puede ser excluido de las cumbres de la ASEAN porque es una violación de los principios de la carta de la organización, que estipula la “no injerencia en asuntos internos”. En 2022 el consenso de la ASEAN podría ponerse en entredicho, pero lo más probable es que los Estados más discordantes con la posición camboyana se vean obligados a ceder y agachar la cabeza.

Pero Myanmar no será la única cuestión que deba preocupar a la ASEAN en 2022. La presidencia de Nom Pen podría paralizar y estancar la actividad de la organización por falta de consensos, cuando en 2012 tuvieron la presidencia fue la primera vez en los 45 años de historia del bloque que éste no emitió una declaración conjunta, por bloquear las críticas a China en el Mar del Sur de China. Camboya se inclina claramente hacia Beijing en la rivalidad regional sino-estadounidense, a lo que hay que sumar las recientes sanciones de Washington al gobierno, por lo que es de esperar un mayor acercamiento al gigante asiático. China podría presionar bastante porque se finalice el Código de Conducta (COC) para el Mar del Sur de China en el próximo año, tras el acuerdo de preámbulo en agosto de 2021, pues es un año importante para Xi Jinping. No obstante, existen profundas divisiones entre los Estados que participan en su formulación, especialmente sobre el alcance geográfico, el papel de los países no-signatarios como Estados Unidos o Japón, la creación de un mecanismo de solución de disputas o la naturaleza legal del mismo.

Para ampliar: Conflicto en el Mar del Sur de China

Por otro lado, 2022 será otro año de recuperación económica aún incierta ante las nuevas variantes de coronavirus y la escasez de vacunas a los países del bloque. También deberán valorar la entrada de Timor Oriental a la organización, así como el estatus de observador a Reino Unido. En agosto la ASEAN concedió a Londres el estatus de “socio de diálogo”, otorgándole acceso de alto nivel en futuras cumbres del organismo.

Electoralmente también la región tiene una cita importante con las elecciones de Filipinas. Tras cinco años en el poder, el límite de mandatos establecido en la constitución no permite a Rodrigo Duterte postularse como candidato a la presidencia. Si bien anunció que se presentaba a la carrera por la vicepresidencia y el senado, Duterte finalmente decidió dejar la política “para pasar más tiempo con su familia”. No obstante, estará muy atento a quién gobernará el país los próximos cinco años, puesto que podría ser clave para concederle inmunidad y eludir la investigación que la Corte Penal Internacional (CPI) inició en septiembre sobre los posibles crímenes contra la humanidad cometidos durante la campaña antidroga. Ahora los focos se dirigen hacia su hija, Sara Duterte, que se postula a la vicepresidencia por el partido Lakas CMD formando un tándem con Ferdinand “Bongbong” Marcos Jr, hijo del dictador Ferdinand Marcos, que opta a la presidencia bajo el Partido Federal (PFP).

Scott Morrison, Joe Biden y Boris Johnson durante la presentación del AUKUS. Fuente: Kent Nishimura / Los Angeles Times

Continuando con la región del Pacífico, destaca especialmente las elecciones federales en Australia que se celebrarán en mayo. El primer ministro Scott Morrison buscará asegurar un cuarto mandato consecutivo para la coalición de gobierno formado por el Partido Liberal y el Partido Nacional. China y el AUKUS serán dos temas relevantes que marcarán la agenda política: las relaciones con Beijing siguen estancadas y el acuerdo militar firmado con Estados Unidos y Reino Unido sobre transferencia tecnológica militar puede tardar años en dar sus frutos.

Para ampliar: Tercer referéndum de independencia en Nueva Caledonia: duelo, boicot y geoestrategia

El nuevo gobierno australiano también deberá estar atento a los acontecimientos que se producen en su patio trasero. Nueva Caledonia podría volver a ser un foco de violencia tras el boicot de la comunidad indígena al tercer referéndum de independencia. Las protestas en las islas Salomón, si bien han cesado, podrían volver a estallar debido a la situación económica del país, el sentimiento independentista de Malaita y el acercamiento del primer ministro Manasseh Sogavare a China.


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Periodista con más de cinco años de experiencia en el ámbito de la comunicación y las relaciones internacionales. Interesado especialmente en la región Asia-Pacífico y la República Popular China.

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