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La izquierda italiana: ¿resurgimiento o eterna caída?

Sinistra Italiana, uno de los partidos que forman parte de la izquierda italiana.
Sinistra Italiana, uno de los partidos que forman parte de la izquierda italiana.

La crisis y debilidad de la izquierda italiana lleva en boga de muchos analistas políticos desde hace años. Incluso el término “italianización” de la izquierda es una expresión recurrente en el debate de los partidos en España, como por ejemplo ha esgrimido recientemente el coordinador de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, apuntando a un riesgo de división y extrema debilidad de las opciones a la izquierda del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

La formación referente de la izquierda durante la Guerra Fría en Italia fue el Partido Comunista Italiano (PCI). Una organización que llegó a superar los dos millones de afiliados, con un porcentaje de voto altísimo –entre un 22% y un 33%–, con una influencia determinante en el sindicalismo –de la mano de la otrora todopoderosa Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL)– de las regiones y municipios, así como en la Universidad, el mundo de la cultura y el arte o la juventud, entre otros. 

Ese partido, al calor de la crisis del socialismo en Europa de finales de los años 80, se reconvirtió en Partito Democratico della Sinistra (PDS), posteriormente Democratici di Sinistra (DS) y finalmente Partito Democratico (PD), moviéndose del campo comunista al socialdemócrata europeo y sufriendo escisiones como la de Rifondazione Comunista (PRC), que aglutinó a la militancia que quería continuar en el comunismo.

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Entre 2013 y 2018, el liderazgo del PD quedó en manos de Matteo Renzi. Si bien durante su primera etapa había gozado de cierta popularidad nacional e internacional, su figura fue puesta en discusión tanto a nivel interno como en la izquierda en general. Durante su presidencia del Consejo de Ministros (2014-2016) destacó por su reforma electoral –llamada Italicum– que potenciaba las candidaturas con más votos en detrimento de las pequeñas para buscar mayor estabilidad entre las grandes formaciones. También llevó a cabo una reforma laboral muy contestada por el sindicalismo italiano que la rechazó mayoritariamente. 

En las elecciones generales de 2018, el PD con Renzi a la cabeza cosechó un mal resultado –alrededor del 19% de los votos, lo que provocó la marcha de su líder en 2019, que acabó fundando un nuevo partido de centro, Italia Viva– ante el empuje del Movimiento 5 Estrellas (M5S), que ganó con casi el 33%. Como resultado, surgió un gobierno de coalición entre el M5S y la Lega de Mateo Salvini, que el mismo Salvini rompió buscando un golpe de efecto para llegar a la presidencia, movimiento que fue frustrado por el apoyo del PD al M5S. En los comicios de 2022, el bloque de la derecha y la extrema derecha consiguió la victoria y situar a Giorgia Meloni al frente del gobierno.

En este contexto de triunfo rotundo de la coalición de derechas y de paso atrás del PD de Enrico Letta, se produjo un cisma en el partido. El elemento más importante de la crisis interna fue la búsqueda de un nuevo secretario general. En ese proceso, aparece enfrentada al aparato clásico Elly Schlein, nacida en el norte de Italia en 1985 y con un pasado militante que ha combinado cargos importantes como eurodiputada o vicepresidenta de la Región de Emilia Romagna –histórico bastión del PCI– con activismo social en relación a políticas migratorias, de libertad sexual o en contra de la reforma laboral de Matteo Renzi.

Schlein estuvo en el pasado afiliada al PD (2013-2015) pero abandonó el partido para participar en otras formaciones o como independiente en coaliciones de centro-izquierda. En las elecciones internas a secretario general del PD –volvió a afiliarse en 2022– consiguió imponerse al resto de contendientes. En la primera fase, en las que se contabilizaban solo los votos de los inscritos del PD, Schlein obtuvo el 35% frente al candidato del aparato, Stefano Bonaccini que consiguió el 53%. No obstante, en la segunda fase –abierta a toda la ciudadanía progresista mayor de 16 años–, Schlein se situó en cabeza con el 53% de las papeletas.

Muchos analistas situaron este cambio de voto entre militancia del partido y votantes progresistas en una confrontación entre aparato clásico del PD y una figura muy diferente tanto en el fondo como en la forma. Schlein es una mujer joven, judía, bisexual, crítica con las políticas más liberales y centristas del PD y que representa un giro a la izquierda del partido en términos sociales, feministas, ecologistas o de derechos de las minorías. 

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A principios del siglo XXI, el espacio a la izquierda del DS/PD estaba ocupado en gran parte por Rifondazione Comunista y, en menor medida, por el Partito dei Comunisti Italiani (PdCI). De hecho, en 2006, dentro de una amplísima coalición de centro-centro izquierda encabezada por Romano Prodi, los dos partidos comunistas consiguieron obtener más de 3 millones de votos, representando el 8% de los sufragios y logrando 57 congresistas.

Rifondazione era la segunda formación más importante de la coalición victoriosa L’Unione. No obstante, en 2008 llegó una crisis de la que aún no se ha recuperado la izquierda transformadora italiana y la que dio el nombre de “italianización de la izquierda” cuando se habla de la desaparición efectiva de ésta. Las tensiones en L’Unione, desde democristianos hasta comunistas, se fueron acentuando y Prodi perdió una moción de confianza, el gobierno cayó y Silvio Berlusconi se impuso. Tanto PRC como PdCI sufrieron convulsiones internas entre los críticos y los moderados con el apoyo a las políticas de Prodi. 

En las elecciones que sucedieron a la caída del gobierno de L’Unione de 2008, se creó la coalición La Sinistra - L'Arcobaleno –la Izquierda El Arco Iris– formada por PRC, PdCI, Los Verdes e Izquierda Democrática –escisión del PD, fundada en 2007–. Estos cuatro partidos obtuvieron un resultado desastroso, poco más de un millón de votos y ningún diputado. Escisiones, rupturas internas y un declive progresivo ha sido desde entonces la tónica en las principales fuerzas de la izquierda italiana comunista.

El mapa italiano de las europeas del 9 de junio

El resultado de las elecciones europeas en Italia ha dejado varios elementos interesantes para su análisis. Fratelli de Italia, como se esperaba, ha quedado en primer lugar con el 28,76%, incrementando su representación de los 10 a los 24 eurodiputados. Este ascenso se ha visto impulsado por la presidencia del gobierno de Giorgia Meloni, el avance en Europa de la extrema derecha y la concentración del voto derechista italiano. En segundo lugar, es destacable el crecimiento del PD –de 15 a 22 eurodiputados, alcanzando el 24%– de la mano de Schlein, que calificó el resultado de “extraordinario”.

El siguiente partido en número de sufragios ha sido el M5S, a la baja, encabezado por Giuseppe Conte, que ni siquiera ha logrado superar el 10% y 8 eurodiputados, cuando en los anteriores comicios había superado el 17%. La debacle demuestra que sigue teniendo problemas para resituarse políticamente en este ciclo entre el bloque de la izquierda y el de las derechas y extremas derechas.

Le sigue Forza Italia con un 9.59% que, a pesar de no contar con su creador y líder Berlusconi, ha resistido mucho mejor, con 8 representaciones, la concentración del voto de la derecha. La Lega de Mateo Salvini se ha quedado con un 8,98%, viendo como su formación pasaba de ganar las elecciones europeas en 2019 con el 34% de los votos y 22 eurodiputados a quedarse reducido a tan solo 8 escaños. El espacio “liberal” o de centro que en 2019 había conseguido 4 eurodiputados, con la presencia destacable de Italia Viva y Azione, ha quedado fuera del reparto.

El otro resultado digno de mencionar y desarrollar ha sido el crecimiento de Alleanza Verdi e Sinistra (AVS), que se ha situado en el 6,78% de los sufragios, porcentaje que se traduce en 6 asientos en el Parlamento Europeo. Dos de ellos se integrarán en la coalición The Left, otros tres formarán parte de Los Verdes y el último pasará al grupo de no adscritos. Otro espacio que hubiese formado parte de The Left si hubiese obtenido representación ha sido la candidatura Pace Terra Dignità, una coalición en la que encontraríamos, entre otros al Partito della Rifondazione Comunista o MERA25. 

Mapa del auge de la derecha radical en la Unión Europea. Porcentaje de voto a partidos con representación en la Cámara Baja.
Mapa del auge de la derecha radical en la Unión Europea. Porcentaje de voto a partidos con representación en la Cámara Baja.

Sorpresivamente, a principios de julio, el M5S fue admitido en este grupo del europarlamento, el espacio donde ya se encuentra Sinistra Italiana a partir de AVS, Podemos, Die Linke o el Partido Comunista Francés, entre otros. Solamente La Francia Insumisa, con 9 escaños, superará los 8 obtenidos por los de Giuseppe Conte. 

El enfoque de AVS lo podríamos encuadrar en un programa de izquierda socialdemócrata y ecologista. Algunos puntos del mismo que ilustran esa orientación serían en el aspecto de la política internacional, una apuesta por una política de promoción y defensa de la paz, basada en la diplomacia, las negociaciones y el desarme, defendiendo un mundo multipolar. AVS ha denunciado la invasión de Ucrania por parte de Rusia, a la que califica de criminal, así como “el actual genocidio del pueblo palestino en la Franja de Gaza después del ataque terrorista de Hamás”. 

Para ampliar: Liberales y conservadores frente al ascenso del fascismo: el caso italiano

Sobre Europa, defiende un programa de profundización democrática y participativa, además del respeto a la diversidad y ampliación de derechos para la ciudadanía. En relación al medio ambiente y la emergencia climática, AVS plantea reforzar el Pacto Verde (en inglés, Green Deal) europeo con políticas ecologistas más ambiciosas y el aumento de las energías renovables y sostenibles, entre otros objetivos.

El elemento de la política social también ha sido otro eje importante de su campaña. La coalición propone una serie de medidas sociales para combatir la pobreza, las desigualdades sociales, la garantía de la salud y la mejora de los salarios y condiciones laborales de los trabajadores, así como reformar el actual pacto sobre la migración y el asilo a partir de una visión “basada en los principios de humanidad, solidaridad y de responsabilidad compartida”. Asimismo, también presenta una serie de propuestas para acabar con los paraísos fiscales y defiende establecer nuevos impuestos para los sectores más ricos

Historia de las izquierdas en las europeas

En las elecciones europeas de 1984, el Partido Comunista Italiano consiguió por primera y única vez ganar en ámbito estatal. El impacto de la muerte de su secretario general, Enrico Berlinguer, unos días antes de la celebración de los comicios aún se sentía en la sociedad italiana. Berlinguer había marcado una época no solo en aquel partido de masas que era el PCI, sino en todo el país. Con la conmoción de su fallecimiento y con una organización que contaba con cerca de 2 millones de afiliados, el PCI venció a la Democracia Cristiana, obteniendo casi 12 millones de votos, el 33,3%, y 27 eurodiputados. 

En las europeas de 1989, con el bloque socialista en descomposición, el PCI bajó a 22 escaños, y durante la década de los 90 todo este espacio político sufrió cambios importantes, reconversiones y escisiones, dejando al espectro comunista o de la izquierda de la socialdemocracia empequeñecido y debilitado. En los comicios de 2004, el PRC se había presentado en solitario cosechando el 6.06% -5 asientos en el parlamento– y casi 2 millones de sufragios, lo que le situaba como el cuarto partido más votado de Italia, mientras que PdCI había conseguido alrededor de 800.000 papeletas (2.2%) y dos representaciones.

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Cinco años después, el resultado fue muy negativo para el espacio a la izquierda del Partito Democratico. La coalición Sinistra e Libertà (SeL) formada por pequeños partidos como Sinistra Ecologia Libertà, Sinistra Democratica, el Partito Socialista Italiano y los Verdes se quedaron con el 3.13% y ningún diputado. La coalición de los comunistas del PRC y del PdCI, por su parte, obtuvieron poco más de 1 millón de votos y ningún escaño europeo, al no llegar al umbral del 4% mínimo que se había aprobado en Italia. 

En 2014, al calor del avance de Syriza y de Alexis Tsipras en Grecia, parte de la izquierda italiana había organizado la coalición izquierdista l’Altra Europa con el político giego, donde confluyeron el PRC, SEL y otros grupos, mientras que el PdCI se retiró después de su apoyo inicial. El resultado fue el de superar por décimas el 4% y conseguir 3 eurodiputados.

Los lideres de AVS y el desastre de las europeas de 2019

Nicola Fratoianni es el secretario general de Sinistra Italiana desde inicios de 2021. En sus primeros pasos en política en la década de los 90, formó parte de las juventudes de Rifondazione Comunista y después fue dirigente del partido. Posteriormente se ha movido en diferentes espacios de la izquierda, siendo elegido diputado hasta que finalmente funda Sinistra Italiana en 2017, organización que es apoyada entre otros por Podemos, Syriza o Die Linke.

En 2019, Sinistra Italiana se presentó a las elecciones europeas con otras organizaciones como, por ejemplo, Rifondazione Comunista, o la candidatura ya en declive de l’Altra Europa con Tsipras. La coalición, bautizada La Sinistra, cosechó resultados muy pobres –1.75% de los sufragios, menos de medio millón de votos– y se quedó fuera del reparto de escaños.

Para ampliar: Los populismos de derecha italianos: similitudes y diferencias

El partido verde de la coalición AVS se llama Europa Verde, donde destaca su portavoz en la cámara de diputados de Italia, Angelo Bonelli. Bonelli ha estado ligado a la militancia ecologista a lo largo de su carrera política iniciada en los 90, participando en espacios progresistas y verdes en los que fue elegido diputado. En las elecciones de 2019 formó una coalición con otras fuerzas verdes que tampoco obtuvo representación.

AVS obtiene un apoyo mucho más destacado en regiones del norte, Sardegna y Roma que en el resto de Italia. En el sur, los resultados son más pobres, especialmente en algunas zonas de Sicilia o la Puglia. Otro aspecto positivo a destacar ha sido el apoyo del voto joven y del exterior, demostrando que para una parte importante del electorado más joven la propuesta ecologista y de izquierdas de AVS tiene cierto arraigo.

En las listas para las europeas de AVS han formado parte políticos destacados como el exalcalde de Roma, Ignazio Marino, o el exalcalde de la localidad de Riace, Domenico 'Mimmo' Lucano, condenado a 13 años de prisión en su lucha por la acogida de personas migrantes. No obstante, el elemento más polémico y que mayor visualización ha dado al AVS ha sido la integración de Ilaria Salis, una profesora italiana que ha pasado los últimos 15 meses en la cárcel en Hungría por “agresión agravada y conspiración criminal por motivos políticos, por supuestamente atacar a manifestantes de extrema derecha durante una protesta neonazi”. La inmunidad en el cargo de eurodiputada le ha permitido salir de prisión.

Izquierda italiana, pasado, presente... ¿futuro?

Como vemos, los cambios de nombres, las divisiones y las sopas de siglas en las izquierdas italianas son prácticamente interminables. En el presente artículo solo hemos nombrado una parte del total. No es menor en este sentido para la confianza del votante progresista que AVS se haya presentado desde su fundación siempre con sus mismas siglas. Aun coaligándose con el PD en las elecciones generales de 2022 –obteniendo 12 diputados y 4 senadores– y con un Partido Democrático más a la izquierda bajo el liderazgo de Schlein, AVS ha conseguido un resultado notable, máxime teniendo en cuenta los precedentes históricos de los últimos años en el país.

Acto público del Movimiento 5 Estrellas (M5S), uno de los partidos más representativos de la izquierda italiana.
Acto público del Movimiento 5 Estrellas (M5S), uno de los partidos más representativos de la izquierda italiana, celebrado en 2015. Fuente: Revol Web - bajo CC BY-SA 2.0

Nicola Frantoianni ha declarado que los resultados de las elecciones europeas demuestran que es posible derrotar a Meloni y al bloque derechista con una amplia alianza progresista que incluya al PD, M5S y AVS; Frantoianni se ha comprometido a trabajar para hacer posible esta coalición. En efecto, si sumamos el porcentaje de apoyo obtenido en las europeas por el bloque derechista y la hipotética unión progresista, la diferencia es de poco menos de siete puntos porcentuales (47,33% contra 40.87%), una distancia no insalvable teniendo en cuenta que las candidaturas de “centro” han obtenido un 7% y otro Pace Terra Dignità un 2%. 

Otro elemento que permite a las fuerzas progresistas tener esperanza son las recientes elecciones regionales y municipales. Los resultados han sido más positivos de lo que a priori se preveía ante el escenario de empuje de la figura de Meloni al frente de la coalición de derecha-extrema derecha. A modo de ejemplo, en Sardegna, en febrero, la lista del centro-izquierda ganó los comicios regionales; por apenas 2.500 votos, pero fue una victoria significativa, no solo por demostrar que es posible derrotar a las derechas, sino porque fue la primera vez que el M5S participaba en la lista junto al PD y AVS, entre otros.

El mes siguiente, en Abruzzo, la coalición derechista volvió a salir vencedora de manera clara. Sin embargo, en las elecciones locales parciales de junio, la izquierda se impuso en más de un centenar de ciudades, incluidas Florencia, Cremona y Perugia.

¿Hegemonía derechista italiana para décadas?

Queda por ver cómo gestionarán este buen –aunque modesto– resultado. Los precedentes como indicamos no son esperanzadores, pero también hay indicios que apuntarían que el espacio a la izquierda del PD puede reconfigurarse y tener capacidad para incidir políticamente en una realidad política italiana muy escorada hacia las posiciones más derechistas. 

Es indudable que lo que Gramsci llamaba el “sentido común” se ha ido derechizando en Italia en los últimos años. Debates como el de la inmigración y la acogida de refugiados, las políticas punitivas, la crítica a la fiscalidad progresiva, el feminismo, los derechos del colectivo LGTBI o la cuestión de la interrupción del embarazo han sido disputados de manera exitosa por los espacios derechistas que han visto crecer su apoyo popular.

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Asimismo, cabe destacar también la influencia del discurso antiglobalista y soberanista-nacionalista que ha sido una de las banderas principales del partido de Meloni, Fratelli d’Italia. La líder de extrema derecha ha conseguido superar claramente a sus aliados de Forza Italia y Lega que históricamente habían sido fuerzas más importantes dentro del bloque derechista italiano. Con la muerte de Berlusconi y las dificultades internas de Salvini en su organización, actualmente Meloni proyecta y ejerce un liderazgo mucho más sólido y estable. 

Este avance en la hegemonía cultural de la derecha y la extrema derecha también ha sido posible por las dificultades de la izquierda para articular un proyecto y una alternativa creíble. Los cambios tanto en la cúpula del PD, como los avances del voto joven en AVS y la reorientación del M5S en el campo de la izquierda –como su reciente entrada en The Left– parecen proyectar que el rearme y la articulación del campo progresista puede ser una realidad a medio plazo. 

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