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Los nuevos pesos políticos del hegemónico Partido Liberal Democrático japonés

Shigeru Ishiba, frente a los micrófonos, actual líder del Partido Libera Democrático japonés.
Shigeru Ishiba, frente a los micrófonos, actual líder del Partido Libera Democrático japonés. Fuente: redes sociales de Ishiba

Tras la renuncia del primer ministro Fumio Kishida en el mes de agosto, Japón se enfrentaba a nuevos debates e incertidumbre sobre el futuro del país, algo que parece haberse clarificado –al menos parcialmente– el viernes 27 de septiembre con la votación para el liderazgo del Partido Liberal Democrático (PLD). En una de las contiendas políticas más esperadas y reñidas, Shigeru Ishiba se ha alzado como vencedor.

Si bien Ishiba ha recibido el apoyo mayoritario de los parlamentarios, otros nombres han resonado. Figuras como Sanae Takaichi o Shinjirō Koizumi se quedan en la sombra del puesto a primer ministro, pero ocupando también cargos de gran importancia que podrían reconfigurar el rumbo del país en un contexto global cada vez más incierto, una economía en recesión y una política rodeada de escándalos que solventar. 

Shigeru Ishiba, el ganador de las primarias

Una de las figuras más sonadas ha sido Shigeru Ishiba, nacido en 1957 en Yazu, una pequeña localidad japonesa. Ishiba, licenciado en derecho por la Universidad de Keio, es un veterano de la política, ocupando cargos de gran relevancia a lo largo de estos años. Ejemplo de ello ha sido el puesto de ministro de Defensa durante el gobierno de Yasuo Fukuda, liderando el cargo desde septiembre de 2007 hasta agosto de 2008. Además, también fue nombrado ministro de Agricultura, Silvicultura y Pesca en dos ocasiones, una de ellas con Shinzo Abe como primer ministro.

A sus 67 años, Shigeru Ishiba ha vuelto a intentar conseguir el puesto de primer ministro tras varias derrotas frente a Tarō Asō en 2008, Shinzo Abe en 2012 o contra Yoshihide Suga en 2020. Con una larga trayectoria en el Partido Liberal Democrático (PLD), Ishiba dirige su propia facción dentro de la formación, la Suigetsukai, fundada en 2015 y que ha “sobrevivido” y sigue operando a pesar lo ocurrido con muchas de las otras facciones.

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Ishiba ha sido un firme defensor de reforzar la defensa nacional en un contexto de creciente tensión en Asia. Su disputa con Abe dio comienzo en 2016, cuando rechazó la petición del primer ministro de entonces de continuar en su gabinete mientras ocupaba el cargo de secretario general del partido.

Su postura política podría categorizarse como conservadora, posicionada hacia un espectro liberal. Sin embargo, su tendencia conservadora no le ha limitado a la hora de criticar ciertas políticas económicas del “Abenomics” impulsadas por Shinzo Abe. Ishiba considera la revitalización regional como uno de los objetivos de su programa, criticando que los beneficios no siempre llegan a las áreas rurales y que se necesita un enfoque más equilibrado para garantizar un crecimiento económico equitativo. Para Ishiba, es vital la descentralización del poder político para mitigar la despoblación y reactivar las zonas más rurales del país.

En lo que respecta a la política de defensa y seguridad, Ishiba sostiene una posición más proactiva que Kishida. Esta postura firme implicaría debatir el ya resonado artículo 9 de la Constitución nipona. En este aspecto, el veterano se ha posicionado a favor de una reinterpretación del artículo que permita a Japón reforzar las fuerzas armadas debido a las crecientes tensiones regionales en el Indo-Pacifico, llegando incluso a mencionar la creación de una OTAN asiática para poder defenderse de las posibles amenazas por parte de China y Corea del Norte, algo que podría generar roces con la estrategia estadounidense.

El nuevo líder del PLD considera que la política y las necesidades tanto de Japón como de los ciudadanos japoneses han cambiado estos tres últimos años, sobre todo en lo relacionado con temas de seguridad. Así, el propio Ishiba afirmaba que “garantizar la seguridad del país ha sido mi misión a lo largo de mis años de trabajo en defensa”.

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En lo que respecta a la política exterior, la relación con la República Popular China (RPC) ha tomado gran importancia es sus discursos. Ishiba ha asegurado que adoptará medidas para "evitar cualquier esfuerzo" de Pekín por ejercer control sobre las Islas Senkaku. Asimismo, señaló que continuarán las solicitudes para revisar el Tratado de Seguridad entre Japón y Estados Unidos. En un contexto de cambios geopolíticos en la región, Ishiba busca que el país tenga un mayor control sobre sus decisiones de seguridad para que las obligaciones mutuas entre Tokio y Washington sean más equilibradas.

En materia de educación, el candidato ha abogado por un aumento del gasto público, afirmando en una entrevista para el Japan Forward que Japón es uno de los países desarrollados que menos invierte en educación, lo que supone, según Ishiba, un aumento continuo de la desigualdad. “Es responsabilidad del Estado proporcionar igualdad de oportunidades educativas a todos los ciudadanos”, apuntaba el actual líder del PLD.

Si bien Shigeru Ishiba siempre ha sido uno de los más importantes aspirantes al puesto de primer ministro, también ha sido fuertemente criticado por otros legisladores del propio Partido Liberal Democrático. El motivo se debe a que Ishiba ha realizado a lo largo de los años varias críticas hacia su formación, por lo que otros miembros del gabinete le ven capaz de volverse en contra de sus propios compañeros, ganándose el apodo de “doble-crosser”.

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Estas críticas se fundamentan en actos de años anteriores, como por ejemplo su voto a favor de la moción de censura impulsada por la oposición en 1993 contra el que en ese momento era el primer ministro, Kiichi Miyazawa, considerándole incluso de “traidor”. Esta es la reputación que le ha llevado en otras ocasiones a sufrir varias derrotas consecutivas.

A pesar de las críticas, diferentes encuestas habían ido situado a Shigeru Ishiba como uno de los favoritos por su veteranía y experiencia en la política japonesa, lo que se ha materializado con su elección como nuevo líder del PLD, haciéndose con un total de 215 de los 415 votos en la segunda vuelta, en la que se enfrentó a Sanae Takaichi.

Sanae Takaichi, relegada a un segundo puesto

La candidata de 63 años, nacida en la prefractura de Nara y graduada en Administración de empresas por la Universidad de Kobe, fue introduciéndose en la política progresivamente, llegando a la actualidad con un perfil muchas veces tildado de “ultraderechista”. El puesto como ministra de Seguridad Económica de Japón bajo el mandato de Shinzo Abe ha hecho que Takaichi siga en muchos puntos la agenda de Abe, siendo incluso denominada como la heredera del espacio político que el ex primer ministro ocupaba.

Takaichi ha recibido el apoyo de varias figuras afiliadas anteriormente a la facción de Abe –denominada Seiwakai–, algo que ha podido jugar en su contra en las primarias del PLD tras conocerse todos los escándalos que rodean a dicha facción y que han ido saliendo a la luz a raíz del asesinato del ex primer ministro el 8 de julio de 2022. 

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Siguiendo la estela de su mentor Shinzo Abe, defiende la revisión del articulo 9 de la Constitución, el cual limita la acción militar de Japón a la autodefensa, algo que, según Takaichi, puede poner en peligro la seguridad de la región tras las crecientes amenazas en el mar de China Oriental y los territorios disputados. En lo que respecta a su postura política, la misma Takaichi ha demostrado su admiración por Margaret Thatcher, verbalizando su deseo de "devolver a Japón a la cima del mundo".

Oponiéndose a las perspectivas pacifistas en cuanto a temas de seguridad nacional, Takaichi aboga por aumentar y fortalecer la defensa del país nipón ante las crecientes tensiones geopolíticas con China y Corea del Norte. La candidata ha defendido un aumento del gasto en defensa y el desarrollo de capacidades militares avanzadas, como la producción de submarinos nucleares.

Soldados de las Fuerzas de Autodefensa de Japón.
Soldados de las Fuerzas de Autodefensa de Japón. Fuente: DVIDSHUB - bajo CC BY 2.0

Takaichi es una defensora del nacionalismo nipón y promueve la necesidad de revivir el orgullo por la historia de Japón. Forma parte del grupo revisionista y ha realizado a lo largo de su carrera política varias visitas al polémico santuario sintoísta de Yasukuni, en Tokio. Este santuario conmemora a los militares japoneses, incluidos aquellos condenados por las potencias aliadas por crímenes de guerra tras la Segunda Guerra Mundial. Dichas visitas han generado controversia tanto a nivel nacional como internacional, debido a la sensibilidad histórica vinculada a las acciones de estos altos mandos militares.

Si bien Takaichi ha estado cerca de conseguir la victoria, se queda por segunda vez a las puertas del liderazgo tras ser derrotada en 2021 por Fumio Kishida. La candidata obtuvo 181 votos en la primera ronda, recibiendo el apoyo de los sectores más conservadores dentro y fuera del parlamento. 

Shinjirō Koizumi, el candidato de cambio del PLD

Tras la retirada de Kishida del cargo, Shinjirō Koizumi se había conformado como uno de los aspirantes favoritos para ocupar el puesto de primer ministro de Japón en estas elecciones. Nacido en la ciudad costera de Yokosuka e hijo del ex primer ministro Junichiro Koizumi, se ha formado en diferentes universidades como la reconocida Universidad de Columbia. Emprendió su recorrido político y, en 2011, asumió el cargo de jefe de la División Legislativa Juvenil del PLD. 

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Si bien en la actualidad sigue formando parte del partido, desde sus inicios ha tenido una postura muy crítica con la formación por no tener en cuenta las preocupaciones de los jóvenes. "El partido tiene la imagen de no escuchar a los jóvenes, de tener ideas anticuadas y de ser inflexible. Por eso no se recupera la confianza", declaró Koizumi.

A pesar del resultado final, Koizumi había encabezado las encuestas como el preferido dentro del PLD. A sus 43 años, Koizumi ya ha liderado cargos de gran relevancia como el del Ministerio de Medio Ambiente desde 2019 hasta 2021, bajo el mandato de Shinzo Abe. El joven político nipón ha asegurado que el partido ha perdido la confianza de la ciudadanía y que recuperarla es primordial en los momentos en los que se encuentra el país del sol naciente.

Su posición política podría clasificarse como conservadora en una línea más reformista de lo que se ha ido viendo en otros discursos políticos del resto de candidatos, conformado una versión que busca renovar el conservadurismo japonés. Esto se ha podido observar en sus declaraciones en lo que respecta al medio ambiente y a las energías renovables, afirmando que “le gustaría ver un uso mucho mayor de las energías renovables”, intentando reducir la dependencia japonesa al carbón y a la energía nuclear. 

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Además, también ha destacado por sus ideas y políticas de igualdad de género y cambio social, siendo Koizumi el foco mediático tras hacer pública la elección de tomar el permiso de paternidad tras el nacimiento de su hijo en 2020, algo poco usual en los hombres japoneses.

Por otro lado, Koizumi ha reforzado la idea de hacer posible una revisión de la Constitución japonesa de posguerra, algo que lleva pendiente en la agenda del partido mucho tiempo, sobre todo en aquello que concierne a los temas de seguridad nacional y defensa, pero que nunca se han llevado a cabo por su naturaleza polémica.

A diferencia de otros lideres que aspiraban al puesto en estas primarias, Koizumi tiene una relación abiertamente estrecha con Estados Unidos; incluso fue visto en julio de 2024 surfeando con el embajador estadounidense Rahm Emanuel en Japón. Los analistas aseguran que el objetivo de Koizumi en política exterior sería mantener la estrecha relación de Tokio con Washington, a diferencia de Ishiba, quien trataría de adoptar una estrategia más autónoma respecto a la potencia norteamericana en lo que a política exterior se refiere.

Sin embargo, pese al apoyo que ha recibido Koizumi estas primarias, siempre ha estado presente la duda sobre si el joven político tendría las capacidades necesarias para liderar Japón. 

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Llegados a este punto, solo queda esperar para conocer el futuro de la política nipona dirigida por Shigeru Ishiba. En esta nueva etapa se espera poder llegar a fortalecer las relaciones con Corea del Sur, además de hacerlo también con Estados Unidos. Denominando a Ishiba como “el halcón”, el primer ministro pretenderá aumentar la capacidad del país para defenderse, pero desde una posición más moderada de lo que lo plantea Sanae Takaichi.

En conjunto, estas elecciones han evidenciado la división interna del PLD, entre el enfoque pragmático de líderes como Ishiba y las posturas más conservadoras de Takaichi. Por su parte, Koizumi se presentaba como un símbolo de renovación atractivo para las generaciones más jóvenes. De cara al futuro, la formación deberá encontrar un equilibrio entre estas corrientes diversas si pretende conservar su dominio político en el Japón actual.

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