
Cucarachas en las calles de Nueva Delhi. El lunes 20 de julio de 2026, miles de manifestantes, jóvenes en su mayoría, marcharon hacia el parlamento indio para exigir la dimisión de Dharmendra Pradhan, el ministro de Educación, y una reforma del sistema de selección universitaria en unas protestas que terminaron en choques con la policía.
Habían sido convocados por el Cockroach Janata Party (CJP), una plataforma civil cuyo nombre, traducible como “partido popular de las cucarachas”, es una clara referencia satírica al partido gobernante, el Bharatiya Janata Party (BJP) de Narendra Modi.
Las manifestaciones en la capital representan la culminación de un movimiento político que se inició en mayo de 2026 tras el que es el mayor escándalo hasta la fecha del sistema educativo indio.
El curso académico 2025-2026 culminó con la filtración masiva de las preguntas del Examen Nacional de Elegibilidad y Admisión (NEET-UG), la prueba que regula el acceso a los grados universitarios vinculados a la especialidad de medicina. Alrededor de dos millones de aspirantes se vieron obligados a repetir el examen.
El peso político del escándalo reside en el papel que juegan las pruebas NEET-UG dentro de la aspiración de hacer de India una economía desarrollada. El supuesto rol de “ascensor social” que otorgan a estos exámenes la lógica meritocrática bajo la que se hallan diseñados se difumina por completo al contacto con la sociedad de castas, las lógicas de acumulación de la riqueza y las divergencias regionales.
Una dinámica a la que se le suman las elevadas tasas de paro entre una creciente masa de profesionales sobrecualificados para un mercado laboral incapaz de digerir su talento. La NEET-UG se ha transformado en el símbolo de un segmento social atrapado en un limbo entre un subdesarrollo que no termina de desaparecer y un progreso que nunca llega a asentarse del todo.
Frente a ello, el Estado, lejos de ofrecer respuestas, ha suministrado motivos para la ira. Durante el proceso abierto por las presuntas filtraciones, Surya Kant, presidente del Tribunal Supremo, calificó a los líderes del movimiento estudiantil de “cucarachas”. El desliz no tardó mucho en convertirse en oportunidad.
Abhijeet Dipke, un comunicador político treintañero formado en Estados Unidos, aprovechó para fundar el CJP. En menos de una semana, la cuenta de Instagram del movimiento político superó los 20 millones de seguidores. Su rampante popularidad les ha permitido incorporar a sus filas a históricos activistas como Sonam Wangchuk, cuyos perfiles tienen el potencial de hacerles llegar a otros sectores agraviados de la sociedad india.
De "cucarachas" a desafío para Modi
Todavía en proceso de registro formal ante la Comisión Electoral, el futuro del CJP transita entre la euforia y la insignificancia. La oposición al BJP ya tiene un líder. Bajo el liderazgo de Rahul Gandhi, el Congreso Nacional Indio (INC) ha conseguido detener la “hemorragia de votos” que la formación venía sufriendo desde inicios de siglo.
Ello, junto con su elevado grado de institucionalización, rema a favor de una integración del CJP en la coalición INDIA, donde sus exigencias se convertirían en un engranaje más de la maquinaria discursiva del INC.
Esta aproximación comenzó a materializarse cuando Rahul Gandhi y su hermana Priyanka –considerada una de las principales estrategas del partido– protagonizaron una protesta en apoyo de la causa estudiantil frente al parlamento que terminó con la breve detención de ambos y la suspensión de la sesión parlamentaria.
Sin embargo, el futuro no está escrito. El cierre del estrecho de Ormuz pone contra las cuerdas a la economía india, alimentando un clima de opinión antiestablishment que tanto el INC como el BJP, tras décadas en el poder, difícilmente pueden aspirar a galvanizar. En su pulso, Irán, Estados Unidos e Israel pueden llenar Nueva Delhi de “cucarachas” y plantear nuevos problemas a Modi.
Si el conflicto se prolonga, la conversión del CJP en un movimiento transversal se perfila como un escenario plausible. Probablemente por ello, la administración del primer ministro ha apostado por una “demolición controlada”.
Apenas cinco días después, el 25 de julio, Dharmendra Pradhan, ministro de Educación y uno de los dirigentes con mayor trayectoria dentro del BJP, fue forzado a dimitir. Acto seguido, Modi anunció un programa de reforma de las pruebas NEET-UG que incluye la celebración de un examen alternativo, una auditoría tecnológica independiente y una compensación general para los afectados.
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