Portada | Asia Central y Meridional | Narendra Modi saca músculo en Bengala Occidental

Narendra Modi saca músculo en Bengala Occidental

El partido de Narendra Modi arrasa en las elecciones de Bengala Occidental, un estado tradicionalmente considerado un bastión contrario al Hindutva.
El partido de Narendra Modi arrasa en las elecciones de Bengala Occidental, un estado tradicionalmente considerado un bastión contrario al Hindutva. Fuente: Depositphoto

Un año después de la Operación Sindoor, el retroceso electoral del Bharatiya Janata Party (BJP) que emanaba de los resultados de las elecciones de 2024 parece estar completamente revertido. Dicha formación política ha logrado lo impensable: obtener la mayoría absoluta en Bengala Occidental. Una entidad federativa en la que hace escasos diez años eran inexistentes y que ha sido históricamente considerada como un bastión anti-Hindutva.

Se trata de un auténtico terremoto político. Desde 2011, la región ha sido gobernada ininterrumpidamente por Mamata “Didi” Banerjee y el Congreso Trinamool (TMC). Hoy, de los 294 escaños del parlamento local, 207 son controlados por el BJP. El TMC solo ha logrado 80.

Los siete diputados restantes se los reparten el Congreso Nacional Indio (INC), principal fuerza opositora del país, y el Partido Comunista de la India (PCI-M), antaño el partido hegemónico del estado. Así, la cuarta entidad federativa más poblada y la sexta más rica será gobernada por un viejo conocido de la política bengalí: Suvendu Adhikari.

Proveniente de una prominente dinastía política local, Adhikari fue durante una década uno de los principales líderes del TMC, hasta que en 2021, el ascenso de Abhishek Banerjee, sobrino de Mamata, como eventual sucesor, provocó su fuga al BJP. Pero los resultados de las elecciones de Bengala Occidental van mucho más allá del simple transfuguismo. 

Bengala Occidental como contrapeso al Hindi Belt 

Hablar de Bengala es evocar la dialéctica geopolítica entre el delta y el curso medio de un río. La fusión de los ríos Ganges y Brahmaputra con el golfo de Bengala crea la región homónima, con un paisaje sociológico caracterizado por la abundancia de población y la mezcla cultural derivada de ser un punto de encuentro comercial entre el subcontinente indio y Asia-Pacífico.  

Bengala siempre ha tenido “voz propia” en el plano intelectual. Mientras en la llanura del Ganges la identidad etno-religiosa hinduista se articuló alrededor de la figura del dios Rama, en Bengala predominaron versiones del hinduismo significativamente menos ortodoxas. Esa diferencia teológica fue clave a la hora de abordar la colonización británica. 

Calcuta, como principal puerto del oriente del Raj Británico, fue el epicentro del movimiento anticolonial indio. En el llamado renacimiento bengalí, la intelectualidad autóctona adaptó los influjos europeos para crear un nacionalismo de carácter universalista que interpretaba a India no desde el marco de un Estado-nación. sino desde el de una civilización. Un experimento que llegó abruptamente a su fin con la Partición de Bengala (1905). 

Para ampliar: El bloqueo de Ormuz desata la crisis de fertilizantes en India y Bangladés

Ese acontecimiento separó definitivamente a Bengala del proceso de construcción teórico nacional. Mientras en el oeste el INC y el movimiento Hindutva terminaron encapsulando al país en el modelo Estado-nación, la crisis económica y social provocadas por las sucesivas hambrunas y la Partición de la India (1948) convirtieron a la región en el bastión por antonomasia del comunismo indio. 

Gracias a una serie de reformas agrarias, el PCI-M se mantuvo hegemónico durante aproximadamente cinco décadas. Hasta que la masacre de Nandigram lo cambió todo. Bajo el comunismo, Bengala se había mantenido como un contrapeso político y simbólico al noroeste. Sin embargo, mientras Calcuta se había estancado, ciudades como Delhi o Bombay habían despegado económicamente.

Para ponerle remedio, Buddhadeb Bhattacharjee, representante del ala más pragmática del PCI-M, propuso el establecimiento de una zona económica especial en Nandigram. La propuesta terminó derivando en un conflicto entre el partido y su base social que se saldó con un trágico resultado. 

La masacre de Nandigram supuso el cambio ideológico pero no el fin del particularismo de Bengala Occidental. El espacio dejado por el PCI-M fue ocupado por Didi y el TMC, quienes enarbolaban el regionalismo bengalí y su carácter secular frente al centralismo y la ideología Hindutva del gobierno de Narendra Modi.   

Amit Shah y las relaciones con Bangladés

El clan Banerjee ha resultado no ser rival para el principal estratega en materia de política interna del BJP: Amit Shah. Ministro del Interior, a él se le adjudica ser el responsable intelectual de la victoria en Bengala Occidental y del intento del partido por ampliar su base territorial más allá del llamado Hindi belt –los estados septentrionales de habla hindi y mayoritariamente hindúes–.  

La estrategia de Shah sigue dos grandes ejes: la mimetización con el entorno y la explotación de las tensiones religiosas. La cooptación del clan Adhikari les ha permitido romper las tradicionales barreras culturales que separan al delta y el curso medio del Ganges y presentarse como un elemento propio del particularismo bengalí.  

Una vez dentro del marco teórico regional, el BJP ha sabido volver en contra de sus oponentes sus propios discursos. El regionalismo enarbolado por el TMC se ha transformado en colaboracionismo con el enemigo.

La inmigración bangladesí a Bengala Occidental ha sido presentada como una invasión silenciosa que tenía por objetivo la sustitución demográfica de los bengalíes hindúes, muchos de ellos refugiados de la Guerra de Liberación de Bangladés (1971). 

Para ampliar: Bangladés en el centro de la disputa por Asia Meridional 

La batalla no se libró únicamente en las urnas, sino también en el censo electoral. Nueva Delhi forzó una revisión intensiva especial (SIR) en la cual se habrían eliminado entre dos y nueve millones de supuestos infiltrados bangladesíes del censo. En un acto que ha sido señalado como un intento de subordinar totalmente a los gobiernos estatales frente al ejecutivo federal.  

Pero las consecuencias de esta “guerra demográfica” no se quedan únicamente en el plano interno. Las relaciones entre India y Bangladés se encuentran en un momento delicado al que una campaña mediática de estas características no hace más que añadirle una nueva capa de complejidad. Y es que el gobierno de Tarique Rahman está intentando reconducir las relaciones con el gigante asiático.  

Desde su llegada al poder, Daca ha dado un paso atrás en su acercamiento a Pakistán. La apuesta por la moderación del Partido Nacional de Bangladés (BNP) ha paralizado los intentos de integración militar entre ambos países. Una decisión que se ve impulsada por la dependencia energética de Bangladés de India en plena crisis de los combustibles fósiles

Sin embargo, la moderación tiene sus límites. Y ese limite es Jamaat-e-Islami (JI). Los resultados electorales por circunscripciones hablan por sí solos. JI ganó abrumadoramente en todos los distritos correspondientes a la frontera con Bengala Occidental. El éxito de la dupla Adhikari-Shah corre el riesgo de colisionar con los intereses geopolíticos de la India.  

  

Suscríbete y accede a los nuevos Artículos Exclusivos desde 3,99€

Si escoges nuestro plan DLG Premium anual tendrás también acceso a todos los seminarios de Descifrando la Guerra, incluyendo directos y grabaciones.