
El conflicto entre Tailandia y Camboya ha ido in crescendo desde el día 7 de diciembre de 2025. Lo que durante esa jornada empezó como una escaramuza en la provincia camboyana de Preah Vihear se ha transformado, en el plazo de una semana, en una oleada de enfrentamientos que incumben a todas las regiones fronterizas de ambos países.
Las primeras 72 horas del nuevo estallido estuvieron marcadas por la ofensiva tailandesa. El Ejército Real Tailandés (RTA) realizó media docena de incursiones en territorio camboyano que se saldaron con la ocupación de las principales posiciones en disputa. Mientras tanto, las fuerzas aéreas iniciaron una campaña de bombardeos tanto contra posiciones del Ejército Real Camboyano (RCA) como contra infraestructura civil y casinos.
Los días 9 y 10 de diciembre supusieron un punto de inflexión. Nom Pen, que había mantenido una actitud relativamente pasiva debido a su interés en el mantenimiento del acuerdo de paz de Kuala Lumpur, pasó a la contraofensiva. Se multiplicaron los reportes de ataques con drones y lanzamientos de misiles desde los BM-21 Grad. Paralelamente, las fuerzas navales del RTA iniciaron “acciones de defensa” en el golfo de Siam.
Desde entonces, la intensidad de los combates se ha mantenido elevada y ha dado pie a que cristalice un frente que abarca toda la sección septentrional de la frontera.
El control territorial en dicha área se encuentra fuertemente cuestionado. El RCA afirma haber ocupado el Triángulo Esmeralda –la triple frontera entre Camboya, Tailandia y Laos–, las cercanas colinas 350 y 677 y el disputado templo de Prasat Ta Krabey. Por su parte, hay constancia de presencia del RTA en las localidades fronterizas camboyanas de Boeng Trakoun, Prey Chan y Chong Sa-ngam.
También varían las cifras de damnificados. Bangkok reporta la muerte de 15 de sus soldados y de un ciudadano civil tailandés, al tiempo que afirma tener 400.000 desplazados internos. Por otro lado, Nom Pen mantiene silencio sobre sus bajas militares, pero asevera haber contabilizado hasta 11 civiles camboyanos y 100.000 desplazados internos.
Camboya, ejército y política tailandesa
Mientras la violencia se recrudece en el frente, en Tailandia se ha producido un terremoto político. El primer ministro Anutin Charnvirakul disolvió el parlamento y forzó la convocatoria de elecciones a finales de enero y principios de febrero de 2026. Se trata de un movimiento claramente favorable al Bhumjaithai, el partido gobernante.
El conflicto con Camboya acelera el hundimiento electoral de su principal rival, el Pheu Thai de la familia Shinawatra. Al mismo tiempo, la propuesta de una celebración simultánea a las elecciones de un referéndum sobre los memorándums de entendimiento (MoU) 43 y 44 firmados por ambos países afianza la centralidad de la narrativa nacionalista en los futuros comicios.
Este escenario perjudica notablemente al Partido del Pueblo (PP) y saca de la agenda política la nefasta gestión de las inundaciones ocurridas en el sur del país semanas atrás.
Charnvirakul ya ha obtenido el rédito político esperable de la presente escalada. Sin embargo, los llamados a la paz efectuados tanto por el primer ministro malayo, Anwar Ibrahim, como por Donald Trump no han encontrado una respuesta afirmativa en Bangkok. Una de las posibles respuestas a dicha incógnita se encuentra en las propias dinámicas internas del RTA.
Desde el golpe de Estado de 1932, el ejército tailandés es el último decisor de la política nacional. Con todo, dista mucho de ser un ente homogéneo. Las fuerzas armadas tailandesas se componen de camarillas castrenses formadas en base al “compadrazgo” entre oficiales. Así, como telón de fondo del debate político, la relación entre las camarillas Buraphaphayak y Wongthewan condiciona la realidad política de Tailandia.
La Buraphaphayak o “Tigres del Este” se articula alrededor de la 2ª división de infantería, cuyo rango territorial operativo se encuentra en provincias fronterizas con Camboya.
Además, se le atribuye una alta influencia sobre las unidades militares que operan en Isan, la región nororiental tailandesa que es el escenario del grueso de los combates. Desde la década de los 2000, han tenido un papel protagónico en la política tailandesa, siendo la base de apoyo del general Prayut Chan-o-Cha.
Frente a ellos, la Wongthewan se estructura a través de la 1ª división de infantería, la cual se encuentra desplegada en Bangkok. Su ubicación geográfica la ha hecho ser la protagonista de numerosos golpes de Estado y un elemento perenne y central en las numerosas coyunturas políticas que han atravesado al país.
La relación entre ambas fluctúa entre la cooperación y la rivalidad. Compiten por el dominio de la oficialidad, mientras que el consenso entre las dos es necesario para el éxito de un golpe de Estado.
Con el golpe de 2014 y el ascenso al poder del general Prayut Chan-o-Cha, el equilibrio se rompió en favor de la Buraphaphayak. Tras la caída de este, el equilibrio se revirtió. Por ello, la escalada con Camboya puede favorecer el retorno de los “Tigres del Este” a la política.
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