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Bangladés: reajuste político y tensiones con India

Bangladés encara las elecciones de 2026 con dos grandes bloques políticos en liza y con unas tensiones con India como telón de fondo.
La política de Bangladés se encamina hacia las elecciones de 2026 con dos grandes bloques en liza y con unas tensiones latentes con India como telón de fondo. Fuente: Faisal Akram - bajo CC BY-SA 2.0

Una mezcla de incertidumbre y tensión impregna el clima político en Bangladés. Las elecciones generales, fijadas para el día 12 de febrero de 2026, están forzando un calibramiento de las posturas y las alianzas de las principales fuerzas políticas beneficiarias de la caída de Sheikh Hasina en agosto de 2024. La cercanía de los comicios ha cristalizado la volatilidad política en dos grandes coaliciones que se enfrentarán en las urnas.

Por una parte, el Partido Nacionalista de Bangladés (BNP), que durante décadas ha fungido como la principal oposición a la Liga Awami (AL) de Sheikh Hasina y ahora pretende aprovechar el consenso anti-AL para volver al Ganabhaban –la residencia oficial de los primeros ministros bengalíes–. Por la otra, una endeble coalición entre islamistas y representantes del movimiento estudiantil busca efectuar la misma operación. 

El puzzle político de Bangladés

Tras 17 años en el exilio, Tarique Rahman ha regresado al país. Tarique, hijo de la ex primera ministra Khaleda Zia y del expresidente Ziaur Rahman, ha sido durante décadas un factotum dentro del BNP.

En medio del pulso entre Sheikh Hasina y Khaleda Zia, Tarique administró desde Londres el partido. Hoy, el BNP trata de postularse como una opción moderada capaz de dirigir la transición de forma ordenada y limitar el ascenso del movimiento islamista.  

En el lado opuesto del espectro político, las exigencias de un cambio acelerado han creado una coalición entre Jamaat-e-Islami (JI), Islami Andolan Bangladés (IAB) y el Partido Ciudadano Nacional (NCP). Se trata de una coalición ilógica tan solo semanas atrás, ya que las ideologías de cada una de las formaciones chocan entre sí. 

JI es la formación política islamista más vetusta y ha estado históricamente vetada de la política nacional debido a su cercanía con Pakistán durante la Guerra de Liberación (1971). La ilegalización de la AL le ha valido su consolidación como el rival estructural del BNP y le permite galvanizar las suspicacias que levanta el carácter sistémico del BNP en una parte sustancial del electorado. 

Para ampliar: Bangladés encara las elecciones en un clima de incertidumbre y tensión

IAB, por su parte, es considerada como la principal amenaza al desempeño electoral de JI. Dicho partido representa la vertiente más localista del movimiento islamista en Bangladés.

Basados en la tradición sufí Barelvi, sus postulados chocan frontalmente tanto con el modernismo de JI como con el deobandismo del omnipresente lobby islamista Hefaz-e-Islam. Su estricto tradicionalismo le hace ser competitivo en las áreas rurales y limitar las posibilidades del JI a las grandes urbes y los sectores más jóvenes del electorado.  

Con todo, la sección más inestable de la coalición corresponde al NCP. Surgidos del movimiento estudiantil que encabezó las protestas contra Sheikh Hasina, el partido carece de una línea política claramente definida. Nahid Islam, su líder, ha defendido una asociación pragmática con los partidos islamistas, una postura que ha provocado la dimisión de relevantes miembros de la cúpula como Mahfuz Alam

Tensiones entre Bangladés e India

Sin embargo, el principal foco de agitación en el NCP no proviene del pacto con el islamismo, sino de Nueva Delhi. El 18 de diciembre de 2025, el activista Sharif Osman Bin Hadi murió por las heridas causadas por un disparo en la cabeza propinado seis días antes. A su muerte le siguieron dos días de disturbios en las principales ciudades del país.

Hadi era un potencial candidato a las elecciones parlamentarias y era famoso por su retórica anti-India. Su homicidio es achacado a miembros de la Liga Awami que supuestamente contarían con la protección de Nueva Delhi.

Esta acusación llevó a Hasnat Abdullah, miembro del NCP, a advertir que la colaboración india con “terroristas” sería respondida con el respaldo bengalí a la insurgencia en las “Siete Hermanas”. No obstante, la mayor réplica a dichas declaraciones no ha provenido del Estado indio, sino de una de sus entidades federativas: Assam.

El ministro principal Himanta Biswa Sarma ha amenazado con represalias armadas en ese escenario. La asertividad de Guwahati con respecto a la situación en Bangladés responde ante la intersección de las tensiones regionales y las relaciones bilaterales entre Daca y Nueva Delhi.

La llegada masiva de inmigrantes y refugiados bengalíes durante la década de 1970 tras la Guerra de Liberación de Bangladés (1971) exacerbó el nacionalismo asamés y generó un consenso alrededor de la necesidad de limitar la integración de esa población en el sistema político indio y mantener la hegemonía asamesa. En paralelo, el Frente Unido de Liberación de Assam (UFLA) opera en la frontera entre ambos países y se reporta el uso de conexiones políticas en Bangladés.  

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