Año electoral 2020 (II): Análisis del “Super Martes”

Primera parte – Segunda parte

La carrera hacia el “Super Martes”

En cada Estado se reparten delegados y superdelegados desde el momento de su elección primaria. Los delegados son elegidos por los votantes, afiliados o simpatizantes –en función del carácter abierto o cerrado de cada votación- y en la Convención Nacional votan por el candidato elegido por quienes fue designado. Mientras tanto, los superdelegados demócratas forman parte del entramado orgánico del partido y deciden a quién votar, aunque suelen representar el sentir de los cuadros institucionales. Sin embargo, su funcionamiento varía en ambos partidos. Solo representan una porción limitada de los asistentes a la Convención Nacional, pero en el Partido Demócrata su implicación se circunscribe únicamente a los casos de resultado ajustado. En el Partido Republicano, por otra parte, no tendrían esa libertad de voto y se adjudican directamente al ganador de cada Estado.

Para expandir: Año electoral 2020 (I): Introducción a las primarias

La carrera electoral por la candidatura a la presidencia del partido Demócrata comenzó el pasado 3 de febrero con la celebración de los Caucus de Iowa. Desde entonces, y hasta el Super Martes, se han llevado a cabo cuatro procesos electorales que han arrojado los siguientes resultados:

  • Caucus de Iowa: Victoria de Pete Buttigieg (14 delegados)

  • Primarias de New Hampshire: Victoria de Bernie Sanders (9 delegados)

  • Caucus de Nevada: Victoria de Bernie Sanders (24 delegados)

  • Primarias de Carolina del Sur: Victoria de Joe Biden (39 delegados)

Se hace esencial analizar los resultados de febrero para entender algunas dinámicas que se vieron en el Super Martes y que se verán en muchos Estados de composición demográfica similar tanto en lo que resta de primarias como en las presidenciales de noviembre. Los delegados de los cuatro primeros Estados resultan aparentemente insignificantes (4% del total) pero la proyección que ofrecen a nivel de imagen y de publicidad por los resultados resulta impagable, el momentum. Iowa es el paradigma, por dar el pistoletazo de salida a la contienda, pero oculta un factor del que hablaremos mucho durante la campaña: forma parte del ‘Rust belt’, la región desindustrializada del medio-oeste americano donde Trump ganó con su discurso proteccionista. Dicha estrategia es clave en el desmantelamiento de la globalización con el que las derechas nacionalistas están arrasando a lo largo del mundo. Pete Buttigieg, de Indiana, también había estado en contacto con esta realidad y logró la victoria en Iowa, por primera vez en la historia para una persona abiertamente homosexual.

La pregunta en New Hampshire y Nevada no era quién iba a ganar sino por cuánto iba a ganar Bernie Sanders. En el primero venía de una aplastante victoria contra Hillary Clinton, convirtiéndose en 2016 en el primer candidato judío de la historia en ganar unas primarias en un Estado norteamericano. El caso no se pudo repetir y su victoria fue limitada, yéndose parte del electorado joven a candidatos empujados por el éxito mediático como Klobuchar o Buttigieg. Además, en 2016 no existía una candidata tan cercana con posibilidades como Warren.

En Nevada la clave era ver si el electorado latino, frecuentemente desmovilizado, salía de casa. Sanders ganó holgadamente y demostró que se oía una música muy dulce para los Estados clave de California y Texas, de composición demográfica similar. Su victoria iba a suceder, pero era de vital importancia saber si contaba con el impulso latino, lo cual explica parte de las encuentas del Super Martes. Por último, Carolina del Sur era un Estado para Joe Biden, por su fuerza entre los afroamericanos, que veían a Buttigieg como cabeza de las políticas anti-afroamericanas por su papel en South Bend.

Bernie Sanders entre Elizabeth Warren y Joe Biden en el debate de las primarias demócratas.
Bernie Sanders entre Elizabeth Warren y Joe Biden en el debate de las primarias demócratas.

La partida desde febrero con este panorama en los cuatro Estados dejaba a Sanders como favorito oficial, lo cual es importante para espantar el fantasma de los superdelegados –aunque su funcionamiento cambia en estas elecciones- y para evitar que la derecha juegue la carta de eliminar la fragmentación. El frente anti-Sanders era la estrategia del establishment desde que comenzó a ganar al favorito de la precampaña, Joe Biden. Si no se había hecho hasta ahora era por la lucha en el ala derecha entre Biden y Bloomberg. Por ello el resurgimiento de Biden fue una mala noticia para ambos, ya que ninguno terminaba de imponerse para poner en marcha la aglutinación de fuerzas de derecha. Curiosamente, la victoria de Biden en Carolina del Sur ha podido favorecer más a Sanders que a Biden-Bloomberg de cara al Super Martes. Si Biden hubiera seguido su camino desde New Hampshire como candidato amortizado, podría haberse producido la aglutinación moderada Biden-Buttigieg-Klobuchar sobre el flamante Bloomberg, quien ni siquiera hizo campaña en febrero porque apostó todo a los Estados grandes como California. Al no caer la candidatura de Biden, seguía siendo el favorito de la derecha, lo cual nos llevó al Super Martes con dos candidaturas aparentemente fuertes de derecha, contra un Sanders que, aun perdiendo Carolina, creía haber ganado ya el Super Martes por la división de sus rivales y por un aliado con el que no contaba: el mínimo del 15% en las primarias. Por desgracia para Sanders, Warren aún no estaba amortizada para cuando llegó el Super Martes.

Las retiradas y muestras de apoyo marcan la tendencia del “Super Martes”

El ex alcalde de South Bend, Indiana, y veterano en la Guerra de Afganistán, Pete Buttigieg, se retiró de la contienda el 1 de marzo en una comparecencia desde Indiana junto a su marido, cuando ya atesoraba 26 delegados, entre ellos los correspondientes a su única victoria: los caucus de Iowa. Fue la sorpresa que no debió ser. Los datos estaban sobre la mesa. Pete Buttigieg era un candidato bastante poco conocido fuera de EEUU, pero lideraba las encuestas de Iowa, el Estado ‘blanco’ de febrero. Su ajustada victoria le mantuvo en las quinielas para New Hampshire, donde siguió invirtiendo. Pero no cabía esperar el mantenimiento de los datos en los Estados donde no se había empeñado, como Nevada y Carolina, suscitando una sorpresa por su desaparición de los primeros puestos. No debió sorprender su llegada en Iowa, absolutamente coyuntural pero prevista, ni su salida en Nevada.

¿Y qué ocurre con los delegados obtenidos por un candidato cuando se retira de la carrera por la nominación?

En el caso de que el candidato que se retira muestre cierta ambigüedad o simplemente “suspenda la campaña”, la renuncia no es formal y podría retomar la campaña en caso de encontrarse en mejor situación de recaudación de fondos o de imagen mediática, por lo que los delegados técnicamente deberían poder mantener su apoyo por el mismo en la Convención. Esto suele ocurrir cuando algún candidato necesita parar su campaña de manera activa, pero mantiene su equipo para poder saldar las deudas electorales.

Por lo tanto:

  • Si el candidato se retira completamente de la campaña, los delegados ya comprometidos quedan liberados de su compromiso y se convierten en superdelegados.

  • Si el candidato se retira, pero solo suspende su campaña, los delegados pueden votarle a él igualmente en la Convención.

  • Estados con normas especiales como Nevada y Georgia confieren el mandato a los delegados para votar por quienes fueron elegidos.

  • Generalmente si el candidato retirado anunciara oficialmente su apoyo a otra candidatura, es altamente probable que sus delegados, en teoría libres, apoyen a ese candidato.

Con respecto a los delegados de Buttigieg, el ex candidato ha expresado su simpatía por Joe Biden, erigido como único candidato superviviente de la derecha. El perfil del ahora ex candidato es claramente elitista, representaba los intereses de los empresarios y ha pecado de confusión en el target electoral: sus proclamas apelaban a la de un chico que ha luchado duro para salir de la clase baja. El prototipo de hombre hecho a sí mismo. La desconexión se debió a la apelación directa a las clases populares. No ha mantenido un perfil demasiado creíble. Siete idiomas, Oxford, Harvard… Dejó un puesto de consultor en una de las corporaciones más cercana a los intereses empresariales del sector, para ir de agente de inteligencia a Afganistán y luego fue alcalde. Este movimiento por las élites dirigido hacia las clases populares le hizo naufragar en cuanto su inversión se redujo drásticamente en Nevada y Carolina del Sur, donde además era marcadamente impopular entre las minorías. En cuanto a Amy Klobuchar, su pervivencia en la carrera se debió al impulso mediático que recibió gracias a su buen resultado en Iowa, de perfil asimilable al ‘Rust belt’ del que proviene, en Minnesota. Logró 7 delegados, pero la saturación del espectro moderado y su caída en desempeño electoral propiciaron su retirada el 2 de marzo, anunciando su apoyo a Biden.

El ex-candidato a la presidencia por las primarias demócratas Pete Buttigieg respalda a Joe Biden. | Foto: AP

Por otro lado, Bloomberg se retiró durante el recuento electoral del Super Martes. También era previsible su adhesión al sector oficialista, ya que precisamente su caída sobrevino por el solapamiento y la falta de superación de un rival que, hasta Carolina del Sur, se daba por amortizado, a pesar de la gigantesca inversión del magnate y ex alcalde neoyorquino. Para ver el perfil que realizamos sobre Bloomberg, se encuentra disponible en el Especial I del “Año electoral 2020”. En cuanto a la senadora de Massachusetts, Warren se retiró de la campaña el día 5 de marzo, sin aclarar originalmente a quién apoyaría, una vez analizada la derrota en el Super Martes. Su apoyo a Bernie Sanders supone igualar ligeramente la campaña entre los dos bloques, pero con las reticencias de que Warren era una candidata más moderada que Sanders, como se explica en el Especial I. Biden sigue llevando la delantera pero no con la fuerza que Clinton logró en su momento. Sanders está a medio gas, pero tiene posibilidades.

Resultados del “Super Martes”

La jornada que más delegados reparte del proceso de primarias ha terminado con un vuelco. Las múltiples adhesiones al sector derechista han facilitado su éxito frente a la división que afrontaba en febrero, y de la que ha adolecido el sector progresista. Los resultados han sido conservadores en su mayoría, certificando el momentum de Joe Biden y su resurrección tras la cuasi eliminación vivida en Nevada. Ahora Bernie Sanders se enfrenta al precipicio, pero las perspectivas no son tan negativas como se palpa en la euforia de los integrantes en la recién estrenada y exitosa campaña anti-Sanders.

 

Joe Biden

Bernie Sanders

Mike Bloomberg

Elizabeth Warren

Tulsi Gabbard

Alabama

63’3% (41)

16’5% (7)

11’7% (1)

5’7%

0’2%

Arkansas

40’5% (17)

22’4% (9)

16’7% (5)

10%

0’7%

California

25’2% (127)

33’6% (179)

14’14% (15)

12’3%(5)

0’7%

Carolina del N.

43% (66)

24’1% (36)

13% (2)

10’5% (2)

0’5%

Colorado

23’6% (9)

36’1% (20)

20’5 (9)

17’3% (1)

1’1%

Maine

34’1% (11)

32’9% (9)

12%

15’7% (4)

0’9%

Massachusetts

33’6% (37)

26’7% (29)

11’8%

21’4% (25)

0’8%

Minnesota

38’6% (38)

29’9% (27)

8’3%

15’4% (10)

0’3%

Oklahoma

38’7% (21)

25’4% (13)

13’9% (2)

13’4% (1)

1’7%

Tennessee

41’7% (33)

25% (18)

15’5% (10)

10’4% (1)

0’4%

Texas

34’5% (111)

30% (102)

14’4% (10)

11’4% (5)

0’4%

Utah

17’4% (2)

34’6% (12)

16’7% (2)

15’5%

0’8%

Vermont

22% (5)

50’8% (11)

9’4%

12’6%

0’8%

Virginia

53’2% (66)

23’1% (31)

9’8%

10’7% (2)

0’9%

Samoa A.

8’8%

10’5%

49’9% (4)

1’4%

29’3% (2)

TOTAL ->

584

503

60

56

2

Análisis y perspectivas de futuro

Este año 2020 se sumaron al Super Martes nuevos Estados como California, Maine, Utah y Carolina del Norte, y salen otros como Georgia. En esta ocasión se ha adelantado la joya demócrata californiana a esta jornada. En 2016 fue de los últimos Estados en votar, por lo que esta vez ha pasado a ser el Estado clave que en la anterior ocasión no fue, y ha contribuido a hacer de este Super Martes una fecha aún superior.

Samoa Americana: 6 delegados.

El único territorio en emplear caucus, ya que los demás del Super Martes tenían primarias al uso. No es un territorio relevante ya que no es un Estado y no tiene derecho a voto en las elecciones presidenciales. A nivel simbólico ha funcionado para dar su única victoria a Michael Bloomberg y dar presencia en el Pacífico a Tulsi Gabbard, que ve menos irrealizable su objetivo de llegar a Hawai.

Vermont: 16 delegados.

El Estado de Sanders, el que representa en el Senado y el que ganó por 72 puntos y el 86% en 2016. En 2020 ha ganado también según lo esperado, con un 50%, pero contra los pronósticos, Biden ha logrado rascar más de un 30% de los delegados con un 22% del voto.

Maine: 24 delegados.

Maine es un Estado con una fortísima demografía ‘blanca’ y rural. Se venía viendo la relación entre el sector poblacional ‘blanco’ y el apoyo a Bernie Sanders durante toda la campaña. Aunque los sectores más ricos apoyaban a Biden, no se preveía un vuelco como el de Maine. Bernie Sanders ha perdido por poco en un Estado donde no cabía una derrota por 1 punto sino una victoria por casi 10 puntos, según su equipo. No representa muchos delegados, que además quedan repartidos, pero es un golpe de imagen para Bernie Sanders, que venía de ganar en 2016 por casi 30 puntos.

Utah: 29 delegados.

Otro Estado eminentemente ‘blanco’, casi en su totalidad, bastante conservador en general. Las opciones favorables al establishment tradicional neoliberal fracasaron en 2016, con la victoria de Trump desde la derecha y el marcado apoyo a Sanders (ganó por casi 60 puntos y un 79% a Clinton). Este Estado era para Sanders, que tiene un gran desempeño entre el electorado blanco y, como tal, ha logrado un 35% frente al 17% de Biden, muchísimo más favorable para Sanders de lo que mostraban las previsiones (lucha entre ambos por el 27-29%).

Arkansas: 31 delegados.

Arkansas es un Estado republicano, como ejemplo de Estado sureño, de perfil similar a Oklahoma, Alabama y Tennessee, también republicanos y conservadores. Un perfil del electorado con fuerza afroamericana, en el entorno del 40%. Precisamente Joe Biden logró más del 40% de los votos en Arkansas, más o menos lo esperado frente al 22% de Sanders. El senador de Vermont logró remontar la previsión de que la segunda plaza iría a parar a Bloomberg, que se ha desinflado (17%).

Oklahoma: 37 delegados.

En Oklahoma los resultados han sido muy similares a los de Arkansas, con un ligero repunte de Sanders, esta vez sí dentro de lo esperado, gracias a un perfil afroamericano del 20% del electorado. Biden ganó con el 39%, Sanders quedó detrás con el 25% -la mitad de lo que obtuvo en 2016 cuando ganó por 10 puntos- y Bloomberg cayó al 14%.

Alabama: 52 delegados.

Un electorado demócrata de demografía fuertemente afroamericana (en torno al 70%) y el apoyo más alto dentro del mismo hacia Joe Biden (72%), que le empujan a una victoria anunciada, pero por encima de las previsiones: logra el 63% de los votos, ganando a Sanders por más de 45 puntos.

Tennessee: 64 delegados.

Otro Estado con clara influencia afroamericana (más del 40%) y de recorrido similar a los anteriores Estados sureños. Biden gana con un 42%, Sanders queda detrás con un 25% y Bloomberg cae al 16%. Las encuestas apostaban por una cercanía algo mayor al 30%, que finalmente no ha sido tal.

Colorado: 67 delegados.

Todo dentro de lo esperado. Sanders ya ganó por 20 puntos en 2016 (59%) y, ante la multiplicidad de candidatos, Bernie Sanders ha mantenido el 34-36% esperado, mientras que sus rivales han superado las previsiones de luchar por el 15% y se han amarrado al 20-23%, por lo que finalmente los delegados quedan repartidos. Era importante que quien logre la nominación final tuviera fuerte apoyo en Colorado, para re-equilibrar la balanza con los Republicanos. Colorado es un Estado importante de cara a las presidenciales.

Minnesota: 75 delegados.

Este Estado ‘blanco’ por más del 80%, estaba en disputa entre Sanders y Biden, con ligera ventaja del primero en las encuestas. No obstante, el apoyo de Klobuchar y Buttigieg es de vital importancia para comprender el ascenso de Biden, ya que eran dos candidatos con arraigo en la región, especialmente Klobuchar -que es de Minnesota- y le ha disparado hasta casi el 40% frente a un Sanders dentro de lo esperado, en torno al 30%. En 2016, Bernie Sanders ya había conseguido amarrar este Estado con un 62%, ganando por 23 puntos a Clinton. No obstante, de nuevo, el porcentaje esperado no ha sido suficiente ante el reagrupamiento del voto derechista.

Massachusetts: 91 delegados.

Otro Estado ‘blanco’ casi al 80%. En Massachusetts no queda más remedio que sacar a relucir lo que es el gran desastre de Elizabeth Warren. Ha logrado un 21%, lo cual es su resultado más potente en el Super Martes, pero no deja de quedar en tercera posición en el Estado que ella misma representa desde 2013. Sanders no tuvo un gran resultado en el pasado, pero al menos consiguió que estuviera disputado con Hillary Clinton. En esta ocasión ha logrado una buena porción, pero Biden ha ganado con casi el 34% frente a su 27%. El perfil especialmente progresista de algunas regiones choca con los distritos ricos, por ello era un caladero ideal para Warren, con mayor simpatía entre ambientes universitarios que Sanders. Pero era el senador de Vermont quien lideraba las encuestas ante una expectativa realmente baja para Biden. Un vuelco.

Virginia: 99 delegados.

En Virginia el sector afroamericano es muy potente, especialmente en el sur. Biden ha logrado un 60% entre ese electorado, mientras que en el global ha obtenido un 53%, por lo que la influencia de ese sector ha sido determinante. Además, Joe Biden ha logrado el apoyo de figuras políticas relevantes en la región como el senador y varios líderes y ex líderes más, no solo favoreciendo su posición entre afroamericanos sino también entre los más ricos del norte. Las encuestas han dado un vuelco en este Estado: Biden no ha ganado por 10 puntos sino por 30.

Carolina del Norte: 110 delegados.

Carolina del Norte era para Biden. Tras el despertar en Carolina del Sur, el ex vicepresidente ha sabido aprovechar su fuerte tirón entre los afroamericanos (62%) gracias al apoyo de figuras de especial relevancia entre el electorado de estos dos Estados, así como por su imagen como heredero de Obama. Gracias a ese empuje, ha logrado subir su rendimiento global hasta un 43% frente al 24% de Sanders. La mayor presencia universitaria en Carolina del Norte con respecto a su contraparte sureña podría haber ayudado a Warren pero no ha supuesto réditos reales, más que a nivel de condado. El resultado de Sanders ha sido ligeramente inferior al pronosticado, pero realmente ha sido Biden el que ha mejorado las expectativas en 7 puntos. El empuje de Biden le puede venir bien de cara a las presidenciales puesto que Carolina del Norte, a diferencia de otros Estados que ya están decantados, está a medio camino entre Demócratas y Republicanos.

Texas: 228 delegados.

El Estado de la estrella solitaria ha sido la sorpresa de la semana. Aunque tradicionalmente representa el paradigma de Estado sureño, de fuerte corriente conservadora republicana, en esta ocasión las encuestas lo categorizaban de posible fuerte influencia latina, por lo que se asemejaba demoscópicamente a los Estados del oeste americano. Sin embargo, las encuestas no contaban con el crecimiento de Biden. No se puede decir que Sanders haya perdido en Texas, pues ha obtenido un 30%, tal y como se esperaba. La diferencia está en la derecha puesto que Biden ha ganado 2-6 puntos, justo lo perdido por Bloomberg respecto a las previsiones. Y la diferencia entre Biden y Sanders es de casi 5 puntos, con lo cual ambos se llevan una buena porción de delegados, superando ambos los 100 representantes. La clave para Biden ha sido el apoyo que ha recibido por figuras de gran consideración en Texas, como Beto O’Rourke, por lo que su apoyo entre afroamericanos creció hasta el 58%. Su debilidad han sido los latinos, donde ha logrado un 26% frente al 39% de Sanders.

California: 415 delegados.

El Estado más importante de la jornada, bastión demócrata –y de Sanders en esta ocasión- ha conseguido que el senador de Vermont salve la carrera. La diferencia con respecto a Biden puede no parecer tan grande como hemos visto en otros estados (33% vs 25% de Biden) pero es de especial relevancia y arroja fortaleza a la campaña de Sanders por la magnitud de California, compensando muchos territorios pequeños. Bernie Sanders ha logrado en California superar el millón de votos, lo cual no ha logrado ni él ni nadie en ningún otro Estado. Entre los jóvenes su éxito ha sido masivo, ya que es su tradicional caladero de votos ‘progresistas’, por encima del 70% frente al ostracismo de Biden, con mejor desempeño entre la población mayor de 40 años en general. Su resultado en el resto de conjuntos demográficos ha resultado decepcionante para su equipo, pero el electorado latino ha respondido favorablemente por Bernie, especialmente en este Estado (49% vs 19% de Biden). Sin duda un electorado de difícil movilización en las elecciones presidenciales. No obstante, entraba dentro de lo esperado en las encuestas. Aquí reside el naufragio de Bloomberg, puesto que gran parte de su inmensa inversión de medio mil millón de dólares fue a parar a anuncios, equipo y sedes en California. Un desempeño por debajo del 15% es un desastre sin paliativos. Para este viaje no hacían falta alforjas.

Se ve reflejado en la tendencia el esfuerzo del aparato demócrata por restablecer el statu quo neoliberal que peligraba con la progresión de la campaña. El Partido Republicano, ante este escenario, estaba apoyando abiertamente a Bernie Sanders, conscientes de que más que a Donald Trump –que ya lleva iniciada exitosamente su campaña de proteccionismo- a quien más podía dañar la nominación del progresista es al aparato del Partido Demócrata. Además, la buena marcha macroeconómica para las élites y la reducción de las tasas de desempleo empujan a Trump hacia la reelección, lo cual entienden más fácil con el centro político libre para la campaña. El establishment metió el turbo justo a tiempo para el Super Martes y pilló a Sanders con el pie cambiado. Biden ha logrado ser el candidato único gracias a la serie de casuísticas demográficas y económicas explicadas previamente sobre el perfil de los grupos de Estados que votaban en el Super Martes. Una vez se dirimió la turba derechista con los resultados de febrero y marzo, surge el movimiento anti-Sanders, argumentando –quizá acertadamente- que, sin un candidato de centro, el ala derecha del partido será absorbido por los republicanos. No obstante, esta estrategia con Clinton ya demostró que así una candidatura demócrata moriría de abstención. La euforia se extiende en la Casa Blanca y para prueba, está la ferviente actividad de la cuenta de Twitter de Donald Trump acusando a los demócratas de pretender un golpe contra Sanders.

The following two tabs change content below.

Alejandro López Canorea

Antropólogo, profesor y biólogo especializado en gestión de socioecosistemas. Ahora me dedico al análisis de política internacional.

Latest posts by Alejandro López Canorea (see all)

Antropólogo, profesor y biólogo especializado en gestión de socioecosistemas. Ahora me dedico al análisis de política internacional.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.