
Impera una calma política tensa en Nepal tras la llamada Revolución de la Generación Z. La caída del gobierno de Sharma Oli y la fijación de elecciones generales para el día 5 de marzo de 2026 han llevado a los actores políticos tradicionales o bien a tratar de recalibrar sus estrategias o a sumirse en conflictos internos.
El primer paso lo dio uno de los perfiles más omnipresentes en la vida política nepalí de las últimas décadas: Pushpa Kamal Dahal “Prachanda”. El histórico líder del Centro Maoísta (CM) y primer ministro en varias ocasiones apuesta ahora por desmarcarse de su legado político. El CM se ha fusionado con media docena de formaciones políticas autodenominadas socialistas para conformar el Partido Comunista de Nepal (CPN).
Sin embargo, el movimiento no ha sido del agrado de todos entre sus filas. Janardan Sharma, exsecretario general adjunto del CM, junto con otros antiguos miembros de partidos políticos tradicionales, han fundado Pragatisheel Loktantrik (PL). Esta nueva formación, que pretende canalizar el descontento de la generación Z con el sistema político, puede ser interpretada como una “venganza personal” contra “Prachanda”.
El PL cuenta con el respaldo explícito de Baburam Bhattarai. Bhattarai fue en su día el principal socio de Prachanda. Durante la guerra civil, Prachanda actuaba como el líder militar, mientras que Bhattarai era el principal ideólogo del movimiento. Las tensiones entre ambos estallaron una vez ganado el conflicto bélico, y condujeron al primero a abandonar el CM.
La división también se visualiza en los cuadros de la antigua coalición gobernante. La unidad del Congreso Nepalí (CN) hace aguas. Los secretarios generales Gagan Thapa y Bishwa Prakash Sharma exigen una convención interna de urgencia antes de la celebración de elecciones, mientras que su líder, Sher Bahadur Deuba, trata de retrasar lo máximo posible dicho evento y asegurar su control sobre la elección de candidatos.
Mientras el CN se hunde en conflictos internos, el Partido Comunista de Nepal (Marxista-Leninista Unificado) (CPN-UML) juega al pragmatismo. Sharma Oli, el primer ministro derrocado por las protestas de septiembre de 2025, se mantiene como líder. El CPN-UML se ha sumergido en la ambigüedad.
Impugnan el nombramiento de Sushila Karki como primera ministra. Dicho argumento se basa en la violación de los artículos 76 y 132, sección segunda, de la Constitución.
El primero regula la formación de gobierno, mientras que el segundo hace lo propio con las funciones de los miembros de los altos órganos del sistema judicial. Karki, llegada al poder tras las protestas y antigua presidenta del Tribunal Supremo, incumpliría ambos. Sin embargo, el CPN-UML se ha inscrito formalmente a las elecciones de marzo de 2026.
La postura adoptada por el CPN-UML ya se ha materializado en episodios de violencia. Entre los días 19 y 20 de noviembre de 2025, la llegada de dirigentes de dicho partido al distrito de Kathmandú de Simara provocó graves enfrentamientos con miembros del movimiento de la Revolución de la Generación Z.
Al tiempo que la tensión crece, el gobierno interino de Sushila Karki está perdiendo legitimidad. En apenas tres meses en el poder, la administración de Karki ya ha sido señalada por prácticas de nepotismo. Esto está generando roces con una parte sustancial de la base social que llevó a cabo las protestas de septiembre de 2025.
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