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Sadyr Japarov, presidente de Kirguistán, consolida su poder  

Sadyr Japarov, presidente de Kirguistán.
Sadyr Japarov, presidente de Kirguistán. Fuente: Tatarstan.ru - CC BY 4.0

Tras cuatro años ocupando el cargo de presidente de Kirguistán, el poder de Sadyr Japarov parece encontrarse en su zenit. La apuesta por una narrativa basada en sus orígenes humildes y en la obtención de resultados económicos, sumada a su alianza con Kamchybek Tashiyev, líder de los servicios de inteligencia y con gran influencia en la región de Jalal-Abad, está surtiendo efecto. Así, su consolidación en el poder tiene tres grandes ejes: el político, el comunicativo y el económico. 

El primero tiene como protagonista a Almazbek Atambayev, expresidente de Kirguistán. Su regreso al juego político nacional viene de la mano de una condena a 11 años de prisión. La sentencia hace referencia a los acontecimientos que sellaron el fin de su carrera política. Tras dejar su cargo, quien fuera el único presidente en realizar una transición de poderes pacífica en la historia del país tuvo que hacer frente a una virulenta disputa con su sucesor, Sooronbay Jeenbekov.  

Su caída en desgracia inició en 2019, cuando se hizo pública su participación en la liberación del gánster checheno Aziz Batukayev. Esto fue utilizado como arma por su rival, quien ordenó su detención. Sin embargo, el conflicto no había hecho más que empezar. Atrincherado en uno de los bastiones de su formación, el Partido Socialdemócrata de Kirguistán (SDPK), él y sus partidarios se enfrentaron con fuego real a las fuerzas del orden. 

Pese a la resistencia, Atambayev terminó en prisión. Pero no por mucho tiempo. En un vuelco de los acontecimientos, Jeenbekov fue derrocado por un alzamiento popular que lanzó al estrellato a Sadyr Japarov, el actual presidente. En ese momento, el exmandatario solicitó una excarcelación por motivos médicos, que aprovechó para viajar a España, país del que no ha regresado hasta la fecha.  

Para ampliar: China y Rusia en Asia Central: ¿cooperación sin límites?

Esta nueva condena tiene tintes de ajuste de cuentas. Japarov fue encarcelado durante el mandato de Atambayev al ser acusado él y su movimiento político de participar en actividades subversivas y desestabilizadoras. Hoy, un Japarov en la plenitud de su poder, ha presidido la declaración de culpabilidad no solo del propio Atambayev, sino también de hasta 14 figuras clave de la estructura del SDPK. Un movimiento que asienta su control al tiempo que salda cuentas pendientes.   

Mientras el panorama político cede ante el nuevo hombre fuerte del país, el sistema mediático se resquebraja ante el mismo. El parlamento kirguís ha aprobado una nueva ley que obliga a todos los medios de comunicación del país a registrarse ante el gobierno para poder operar legalmente, al tiempo que prohíbe la posibilidad de que sean financiados desde el extranjero. Una medida que compromete la operatividad de la sociedad civil más activa de Asia Central.    

Finalmente, Japarov está haciendo de Kirguistán un elemento clave en la construcción del nuevo orden regional en Asia. Las tasas de crecimiento del PIB cercanas al 10% tienen como motor el aumento exponencial de la inversión china en el país y la creación de un esquema geoeconómico que triangula los intercambios comerciales entre China y Rusia a través del susodicho país.   

Mientras el capital chino construye infraestructuras hidroeléctricas, parques industriales, carreteras y vías de tren, las entidades financieras kirguisas facilitan la adquisición de productos industriales chinos por parte de Moscú y Sadyr Japarov se convierte en el presidente de Kirguistán con mayor capital político de la historia del país.   

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