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Prabowo Subianto, nuevo presidente de Indonesia 

Prabowo Subianto, el nuevo presidente de Indonesia, se reúne con su antecesor Joko Widodo.
Prabowo Subianto, el nuevo presidente de Indonesia, se reúne con su antecesor Joko Widodo. Fuente: Government of Indonesia

14 de febrero de 2024. 204 millones de personas acuden a las urnas en Indonesia para elegir al presidente y al vicepresidente de la República. Las tres opciones reflejan las grandes corrientes ideológicas que se daban en el movimiento independentista indonesio: el nacionalismo, el islamismo y el socialismo. De este modo, los perfiles de cada uno de los candidatos a la presidencia encarnaban con sus trayectorias vitales una de las tres corrientes de pensamiento que se dan dentro el marco de la filosofía Pancasila.  

Prabowo Subianto, perteneciente a la aristocracia javanesa, militar de carrera y estrechamente vinculado al gobierno del general Suharto, encarna, junto con su partido Gerindra, la opción nacionalista y conservadora. Ganjar Pranowo, javanés plebeyo, conocido por sus políticas de índole social y una “estrella en ascenso” dentro del Partido Democrático de la Lucha de Indonesia (PDI-P), se presenta como la alternativa socialdemócrata. Finalmente, Anies Baswedan, de la etnia cosmopolita Betawi, proveniente de ambientes universitarios y con gran arraigo en el área metropolitana de Yakarta, representa la opción islamista. 

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Los resultados dan por vencedor a Subianto con un 58% del voto, mientras que Baswedan ha logrado sobrepasar a Pranowo con un 25% frente al 16% obtenido por el candidato socialdemócrata. Estos datos solo son explicables por las tendencias de fondo que vienen configurando la política interna de Indonesia desde su independencia. 

Primeramente, los designios del “gigante del sudeste asiático” son moldeados con base en la competición entre las diversas dinastías políticas que conforman la facción dominante javanesa, alrededor de la cual orbitan las élites locales que pueblan cada una de las 17.000 islas que componen el territorio soberano. De este modo, las elecciones eran el reflejo de la pugna entre tres de las mayores estirpes del país: la familia de Subianto –asociada a Suharto–, la familia del presidente saliente Joko Widodo –también conocido como Jokowi– y los descendientes de Sukarno, padre fundador de la patria.  

Por ende, el desempeño electoral ha venido condicionado por el conflicto entre Jokowi y Megawati Sukarnoputri, ambos del mismo partido y en litigio por el control del mismo y la perpetuación nepótica de su poder. La disputa ha llevado a una progresiva “derechización” del gabinete de Widodo que ha terminado por consumarse con el apoyo de este a su antiguo rival Subianto a cambio de la postulación como vicepresidente de su hijo, Gibran Rakabuming.  

Así, la candidatura de Pranowo se ha visto aplastada por la suma del capital electoral de dos de las mayores familias políticas del país, la sombra de la popularidad de Jokowi y la falta de respaldo consistente de Sukarnoputri, con quien se enfrentó debido a la intención de esta última de postular a la presidencia a su hija, Puan Maharani. Estas dinámicas explican los resultados nefastos de Pranowo en bastiones históricos del PDI-P como son Bali y Java Central.   

Sin embargo, las disputas dinásticas, lejos de obstruir la carrera de Baswedan, parecen haber fomentado. El candidato islamista modernista –una corriente que aboga por una interpretación literalista del Islam– ha sido capaz de cooptar al mismo tiempo al votante joven, para quien el peso de los genocidios cometidos durante la era de Suharto y la figura de Sukarno se halla diluido por el paso del tiempo, y a las regiones cuya cultura local presenta una fuerte imprenta islamista tradicionalista. De esta manera, el Islam político se ha constituido como la principal alternativa a la clase política tradicional, logrando un fuerte apoyo en Yakarta y la victoria en regiones tan dispares entre sí como lo son Aceh y Sumatra Occidental.

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La radiografía realizada por las elecciones ejecutivas desborda la simple representación de la correlación de fuerzas entre las tres grandes “familias ideológicas” y sus correspondientes dinastías dominantes. Esta radiografía, a través de los comicios legislativos celebrados paralelamente, reparte las cuotas de poder entre familias políticas y caudillos de segundo orden, generando un sistema político altamente fragmentado en el cual la negociación y el pragmatismo son institucionalizados por la ideología Pancasila. 

Así, los partidos conformantes de la coalición de Pranowo, el Partido Democrático de la Lucha de Indonesia (PDI-P) –socialdemócrata y liderado por Megawati Sukarnoputri– y el Partido Unido del Desarrollo o Partido Kaba (PPP), líder histórico del Islam tradicionalista, han recibido un duro revés. El PDI-P se mantiene como la primera fuerza del legislativo pero a costa de perder su mayoría simple. Por su parte, el socio islamista desaparece del congreso. Ello patenta la caducidad del proyecto político impulsado por Sukarno en la actual sociedad indonesia.  

Contrariamente, la figura de Suharto y las implicaciones que conlleva en la interpretación de la doctrina Pancasila y, por ende, de Indonesia, han sufrido una notable revalorización. La campaña del Golkar, partido fundado por el propio Suharto que ha incluido en la campaña electoral un vídeo creado con inteligencia artificial en el cual esta misma figura lanzaba proclamas, ha surtido efecto. El Golkar, parte de la coalición Indonesia Avanza, ha sido el mayor beneficiado de esta pese a que ni Subianto ni Gibran militan en él. Con 102 escaños es la segunda fuerza del parlamento. En un segundo plano queda el Gerindra del nuevo presidente –tercera fuerza– y el islamista modernista Partido del Mandato Nacional (PAN).  

La derechización del panorama político indonesio ha frustrado las pretensiones del expresidente Susilo Bambang Yudhoyono de afianzar su legado a través de su hijo, Agus Harimurti Yudhoyono, y del centrista Partai Demokrat. El clan Yudhoyono, pese a realizar una lectura correcta de las tendencias políticas nacionales y sumarse a Indonesia Avanza, pierde hasta diez escaños al quedarse fuera del debate público. 

Finalmente, la Coalición por el Cambio de Baswedan ha beneficiado en el plano legislativo a todas las formaciones que han apoyado su candidatura. Desde el Partido del Despertar Nacional (PKB) del expresidente Abdurrahman Wahid, de corte islamista tradicional, hasta el Partido Justicia Próspera (PKS), a quienes se les atribuye ser el brazo político del grupo armado yihadista Hizbut Tahrir, pasando por el Partido Nacional Democrático (Nasdem) del magnate de los medios de comunicación Surya Paloh. Para estos, el giro conservador promulgado por Joko Widodo ha significado una revitalización de sus proyectos políticos.   

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Mientras el reparto de poder en el legislativo y la alternancia en el ejecutivo se consuman, la nueva etapa de la política nacional indonesia da los primeros pasos en dos esferas que serán claves en la naciente legislatura:  

  • El equipo legal de Ganjar Pranowo ha reclamado ante la Corte Suprema una nueva elección y la descalificación de Prabowo Subianto. La denuncia apunta hacía el hecho de que Gibran Rakabuming incumplía los requisitos para presentarse a las elecciones, lo cual fue ignorado por el Tribunal Supremo. Fallo que se produjo cuando el tío de Gibran, cuñado de Jokowi, era el presidente de dicho órgano judicial.

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