
El 29 de enero de 2025, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) oficializaba la salida de Mali, Níger y Burkina Faso de la organización. No obstante, la CEDEAO ha solicitado que se respeten ciertas cuestiones, como la gestión de visados, por el bien de la población y la “solidaridad regional”. Con esta salida, se cristaliza la ruptura de África Occidental en dos bloques: la CEDEAO y la Alianza de Estados del Sahel (AES) integrada por los países salientes.
La organización ha mantenido una política de tolerancia cero ante los golpes de Estado que se han producido en diversos países miembro. En el caso de Mali, la CEDEAO impuso duras sanciones debido a la falta de compromiso del nuevo gobierno maliense para adoptar un calendario de transición que desembocase en la celebración de unas elecciones.
Respecto al golpe de Estado en Níger, amenazó con llevar a cabo una intervención militar en el país para restaurar el gobierno de Mohamed Bazoum; sin embargo, no se logró llegar a un consenso interno y esta operación no llegó a realizarse, lo que derivó en un importante descrédito de la organización.
A su vez, la presión por parte de la CEDEAO fue clave para que las juntas militares del Sahel unieran esfuerzos para evitar las sanciones y potenciales intervenciones. En el momento del golpe de Estado en Níger, Mali envió apoyo militar y Burkina Faso abrió sus mercados de cereales para que Niamey pudiera evadir las sanciones.
Esto llevó a que, en septiembre de 2023, se anunciase la creación de la Alianza de Estados del Sahel. Habiéndose creado estos dos bloques, las tensiones no tardaron en aparecer, ya que ambas organizaciones se acusaban de la ruptura de lazos y hostilidades. Un ejemplo de ello fue la interrupción, por parte del gobierno de Benín, del tránsito de petróleo nigerino a través de sus puertos, un conflicto que finalmente se resolvió con la mediación de China.
La CEDEAO se desintegra
En enero de 2024, Mali, Níger y Burkina Faso anunciaron su intención de abandonar la CEDEAO, a quien consideran que se encuentra bajo influencia extranjera, en especial de Francia. Sin embargo, ambos bloques son conscientes de que comparten retos y necesidades, por lo que la salida de estos tres países podría dificultar la respuesta a estas problemáticas. En consecuencia, se encomendó al gobierno senegalés, formado en marzo de 2024, la compleja tarea de mediar en las dos partes.
Se escogió precisamente a Senegal por su perfil panafricanista y crítico con la injerencia extranjera en África y porque no estaba en el poder en el momento de la amenaza de intervención en Níger y la creación de la AES. A pesar de los esfuerzos del ejecutivo senegalés, las posturas han sido demasiado contrapuestas para encontrar una base de entendimiento común antes de la fecha límite del 29 de enero que habían puesto los países de la AES para su salida de la CEDEAO.
Actualmente, ambas organizaciones se encuentran en dos puntos muy diferentes. Tras el fallido intento de intervención en Níger, el descrédito de la CEDEAO fue total, ya que se demostró que era difícil llegar a un consenso interno. Por otro lado, la integración entre los países de la AES avanza con gran rapidez, habiéndose creado la Confederación de la Alianza de Estados del Sahel y un pasaporte común. Además, la AES no carece de aliados: Marruecos ha intensificado su cooperación con los países sahelinos, y Togo ha abierto la puerta a unirse al organismo.
La creación de nuevas instituciones y el detrimento de otras antiguas es la punta del iceberg de los profundos cambios que se están produciendo en África Occidental, donde los gobiernos de la región están redefiniendo su identidad, su posición en el mundo y sus alianzas internacionales.
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