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La estrategia de influencia de China en América Latina

Xi Jinping participa en la cumbre de la CELAC celebrada en 2022. La influencia de China en América Latina no ha parado de crecer en los últimos años.
Xi Jinping participa en la cumbre de la CELAC celebrada en 2022. La influencia de China en América Latina no ha parado de crecer en los últimos años. Fuente: Xinhua

Los años en los que China era considerada como “la fábrica del mundo” han quedado atrás. Con el anuncio de estrategias como Made in China 2025, el país asiático pretende convertirse en el principal productor y exportador de tecnología de todo tipo del planeta. Con este objetivo en mente, China tiene claro que tiene que mirar al exterior para conseguir los recursos necesarios, no solo materias primas, sino también para alimentar a sus más de 1.400 millones de habitantes.

Desde que estalló la guerra en Ucrania, la pugna por el liderazgo económico, industrial y militar entre Estados Unidos y China se ha acentuado. Con la invasión rusa y el posterior desembolso de miles de millones de dólares en ayuda militar por parte de Estados Unidos y la Unión Europea a Kiev, China ha visto en esta “distracción” de Occidente una gran oportunidad para acelerar sus intentos de consolidar su papel de gran potencia.

Tras la entrada en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001, Pekín ha utilizado el comercio como su principal herramienta de influencia. Más allá de haberse convertido en el mayor exportador de manufacturas del mundo, ha establecido una serie de proyectos con el fin de ganar más peso político y económico en el sistema internacional. El más conocido es la Nueva Ruta de la Seda, una iniciativa que pretende desarrollar una red de infraestructuras que conecten el país asiático con el resto mundo sin la necesidad de depender de Estados Unidos. 

En este contexto, una región que tradicionalmente estaba bajo la esfera de influencia estadounidense y que posee recursos clave en la producción de bienes tecnológicos, como el litio o el cobre, es América Latina. En los últimos años se ha visto cómo China ha invertido en diferentes sectores de la región, sobre todo infraestructuras clave como puertos, carreteras, aeropuertos y telecomunicaciones, así como en el sector energético.  ¿Qué países latinoamericanos se han acercado más a Pekín?, ¿qué motivos hay detrás de las relaciones con cada uno de estos países?, ¿cómo se está produciendo este acercamiento?

Brasil: el mayor socio de China

El país que mejor representa el acercamiento de China con Latinoamérica es Brasil. Ambos países forman parte de los BRICS, organización de economías emergentes, que tiene el objetivo de competir con la hegemonía del G7 y promover los vínculos económicos entre los Estados miembro. Incluso se ha hablado de la posibilidad de crear una nueva moneda, además de usar el yuan chino para las transacciones entre esos países.

El hecho de estar en la misma organización permite que establezcan unas relaciones bilaterales más estrechas, siendo el gigante asiático el principal socio comercial de la potencia sudamericana. En 2021, Brasil acaparó más del 40% de las inversiones totales de China en Latinoamérica, según un estudio realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, esto no siempre ha sido así. En 2007, conforme a los datos del Banco Mundial, Estados Unidos era el principal socio comercial brasileño. El cambio de paradigma ocurrió en 2009, un año después de estallar la crisis económica global. Desde entonces las relaciones comerciales no han hecho más que aumentar: en 2021 las exportaciones brasileñas hacia China fueron cifradas en 87.908 millones de dólares, un 31.3% del total, y las importaciones superaron los 53.000 millones de dólares, representando el 22.78%.

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Pese a que estas cifras de exportaciones e importaciones se han mantenido al alza, los datos de inversiones de empresas chinas en Brasil son diferentes, especialmente durante el mandato de Jair Bolsonaro, presidente con un discurso marcadamente anticomunista y alineado con Estados Unidos. Según datos del informe publicado en 2023 por el Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC), en 2022 las inversiones de compañías chinas en el país latinoamericano cayeron en un 78%, volviendo a niveles registrados en 2007. Si bien es cierto que el alineamiento de Bolsonaro con Washington afectó a la estadística, uno de los mayores impedimentos fueron las licencias, sobre todo en zonas naturales del Amazonas. 

Cabe destacar que, de los más de 1.300 millones de dólares en inversiones en 2022, el 45% correspondió al sector eléctrico, seguido del sector de las tecnologías de información, estrechamente relacionado con la campaña de impulso de la tecnología 5G propuesta por empresas chinas como Huawei. De hecho, ese mismo año, Huawei anunció un proyecto de dos años en la ciudad de Curitiba con el objetivo de crear una “ciudad 5G”.

Con la vuelta al poder de Lula da Silva las relaciones con Pekín han mejorado, por lo menos en el aspecto diplomático. A falta de datos que muestren los datos de inversión china en Brasil, el 14 de abril de 2023, Xi Jinping recibió al dirigente brasileño. En la reunión, ambos mandatarios invistieron a Dilma Rousseff como presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS (NBD) y también expresaron la necesidad de contrarrestar la hegemonía del dólar estadounidense como divisa referente en las transacciones internacionales. “Necesitamos una moneda que dé más tranquilidad a los países, porque hoy un país necesita correr detrás del dólar para poder exportar, cuando podría exportar en su propia moneda”, declaró el líder brasileño. 

Argentina: a la espera de Milei

Argentina, al igual que Brasil, será parte de los BRICS a partir del 1 de enero de 2024, aunque habrá que esperar a qué decisión adopta el presidente electo Javier Milei. El líder de Libertad Avanza ha reiterado en numerosas ocasiones durante la campaña electoral que Argentina no se adherirá a la organización porque no quiere “alinearse con comunistas”. Es previsible que las relaciones con Pekín se enfríen, si bien no habrá una ruptura total como se ha especulado.

Hasta la fecha la tendencia de comercio entre ambos países parece ir en aumento. En 2022 China ya fue el segundo mayor socio comercial de Argentina. Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, el incremento de las exportaciones a China comparando con 2021 fue de un 21.41%, lo que se traduce en 17.516 millones de dólares, el segundo destino al que Argentina exportó más por detrás de Brasil. Por otro lado, en 2022, el gigante asiático fue el país del que Argentina importó más productos y servicios, con un aumento del 29.4%, superando los 17.500 millones de dólares.

Para ampliar: El fenómeno Milei: quién es el anarcocapitalista que puede gobernar Argentina

Asimismo, en junio de 2023 el ministro de Economía de Argentina, Sergio Massa, anunció un nuevo acuerdo con China para aumentar las reservas de yuanes de Buenos Aires. El plan es incrementar el crédito en 130.000 millones de yuanes –casi 18.000 millones de dólares– divididos en tres años con el objetivo de que el Gobierno argentino pueda afrontar el vencimiento de su deuda con el FMI.

Esta clase de préstamos chinos no son algo nuevo. La base de datos para los préstamos chinos a Latinoamérica y el Caribe, elaborada por el Centro de Diálogo Interamericano (CLLAC), muestra cómo Argentina es el cuarto país de la región que más dinero en préstamos recibió por parte de los bancos estatales chinos. En total fueron 13 por un valor de 124.000 millones de yuanes, unos 17.000 millones de dólares. Sin embargo, en la misma base de datos también se muestra cómo Argentina encabeza la lista de préstamos por parte de bancos comerciales chinos en Latinoamérica, con un total de 36. 

La mayor parte de estos préstamos fueron dedicados al sector energético y a la inversión en infraestructura. En cuanto al ámbito de la energía, centrado principalmente en el petróleo y en el gas natural, Argentina fue el cuarto país de la región que más inversión recibió, con 21.887 millones de yuanes, o lo que es lo mismo, 3.000 millones de dólares. Por otro lado, en el sector de la infraestructura, Argentina fue con bastante diferencia el país latinoamericano que más financiación obtuvo, con 99.224 millones de yuanes, unos 13.600 millones de dólares.

El capital chino en infraestructura se centra principalmente en el sector del transporte, sobre todo en las vías férreas, como por ejemplo los proyectos de reforma del tren de carga de Belgrano o la línea ferroviaria de San Martín. El país asiático también lleva unos años interesado en la inversión en puertos estratégicos. Como parte del plan de la Nueva Ruta de la Seda, Pekín siente la necesidad de buscar una alternativa al Canal de Panamá, principalmente controlado por Estados Unidos y recientemente afectado por la sequía y su consecuente falta de caudal. En este sentido, desde 2009 ha mostrado interés en construir un puerto en Tierra del Fuego, debatiéndose entre Río Grande y Ushuaia, si bien por ahora no hay proyecto sólido.

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Otro sector de la industria que está siendo objeto de las inversiones chinas es el de la minería, más concretamente en la extracción del “nuevo oro blanco”, el litio. Este mineral se ha vuelto clave en la producción de baterías y las grandes potencias se encuentran en una pugna por conseguir el mayor control posible. En este caso, Argentina se trata del segundo país del mundo con las mayores reservas naturales de litio, con una estimación de 20 millones de toneladas. En 2022 también fue el cuarto mayor productor a nivel mundial, con una producción anual de 6.200 toneladas, según un informe elaborado por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).

Desde comienzos de 2023, la empresa minera china Zijin Mining Group Co. se encuentra en pleno proceso de negociación para abrir una planta en Argentina dirigida a convertir el litio de las extracciones argentinas en cátodos necesarios para la producción de baterías de vehículos eléctricos. Ya en 2022 la minera china Ganfeng Lithium Group Co. adquirió por 962 millones de dólares la empresa minera Exar S.A., centrándose en las explotaciones argentinas de Litio.

Litio, “el nuevo oro blanco”

Argentina, Bolivia y Chile forman el llamado “triángulo del litio”, territorio que abarca cerca del 75% de la producción mundial de litio. Si bien Argentina y Chile concentran la mayor parte de este porcentaje –debido a la falta de explotación boliviana–, Bolivia acapara las mayores reservas naturales de litio del planeta, con una estimación de 21 millones de toneladas, según el estudio del USGS de 2022.

La mayor parte de las reservas bolivianas se encuentran en el salar de Uyuni, el mayor desierto de sal del mundo, con más de 6.437 kilómetros cuadrados. Es cierto que hasta la fecha Bolivia no aparece entre los países que más litio producen y exportan, sin embargo, ya existen planes de explotación externa.

El 29 de junio de 2023, la empresa estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) anunció la firma de dos acuerdos, uno con Rusia y otro con China, para la construcción de dos complejos industriales de extracción de litio. Según el plan inicial, la inversión conjunta entre la empresa minera rusa Rosatom y la china Citic Guam Group será de aproximadamente 1.400 millones de dólares. El ministro de Hidrocarburos y Energía estimó la producción de cada una de las plantas en 50.000 toneladas al año.

Mina de litio en Bolivia. La presencia de China en América Latina es especialmente alta en el sector energético y de materias primas.
Mina de litio en Bolivia. La presencia de China en América Latina es especialmente alta en el sector energético y de materias primas. Fuente: Coordenação-Geral de Observação da Terra/INPE – bajo CC

Estas inversiones extranjeras no son ninguna sorpresa: el 4 de mayo de 2021 el Gobierno boliviano, mediante YLB, anunció una convocatoria internacional para la explotación de litio en el salar de Uyuni. Cabe recordar que los últimos acuerdos con Rusia y China no han sido los únicos, ya que en enero de 2023 la empresa china CATL BRUNP & CMOC (CBC) alcanzó un acuerdo con YLB para la primera explotación extranjera del litio boliviano en la historia del país.

Por otro lado, si hablamos de litio, también hay que analizar el caso de Chile. Se trata del tercer país con las mayores reservas del mundo –con aproximadamente 11 millones de toneladas– y el segundo mayor productor de esta materia prima, tan solo por detrás de Australia. Entre 2021 y 2022 las exportaciones de litio aumentaron en un 581%, pasando de 535.2 millones a 3.647 millones de dólares. El 72% de estas exportaciones fueron hacia China.

Para ampliar: La carrera mundial por las materias primas críticas

De hecho, el 16 de octubre de 2023, en su gira por Asia, el presidente chileno, Gabriel Boric, anunció un acuerdo comercial con el grupo chino Tingaran. El objetivo es llevar a cabo una inversión de aproximadamente 250 millones de dólares para la fabricación de baterías de litio en el municipio de Mejillones, región de Antofagasta. Además, el acuerdo incluye un programa de transferencia intelectual, en el que, según Boric, los “profesionales chilenos puedan viajar a China y formarse también en el desarrollo de esta industria”.

Otro mineral que juega un papel importante en la producción y exportación de la industria minera chilena es el cobre. Según un informe realizado por el US Geological Survey Institute, en 2022 Chile registró las mayores reservas de cobre del mundo, con 200 millones de toneladas, o lo que es lo mismo, el 23% del total mundial. También se trata del mayor productor, acaparando el 26% de la producción global, con 5.6 millones de toneladas.

Ese mismo año las exportaciones de cobre se cifraron en 43.888 millones de dólares, acaparando el 45% de las exportaciones totales de Chile. Conforme a los datos del Observatorio de Complejidad Económica, 20.000 millones fueron hacia China, lo que significa el 67.3% de las exportaciones totales de cobre chileno de ese año. Por lo tanto, en 2022, las exportaciones de cobre hacia el país asiático constituyeron aproximadamente el 22% de las exportaciones totales de la industria chilena.

Tratados de Libre Comercio con China

En 2006 entró en vigor un tratado de libre comercio entre China y Chile, centrado principalmente en el comercio de bienes y servicios. Si uno atiende a los datos recopilados por el informe de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales de Chile, un buen ejemplo de esta relación comercial es el tráfico de cobre. En este caso, como hemos mencionado, Chile lleva la iniciativa mundial de las exportaciones de cobre crudo. Sin embargo, en cuanto a las importaciones, China exporta al país sudamericano sobre todo bienes intermedios, de consumo y de capital.

Más allá del comercio de minerales entre ambos países, también cabe destacar el porcentaje global de las exportaciones e importaciones. Un informe redactado por el Banco Central de Chile muestra mediante los indicadores de comercio exterior cómo China es el mayor socio comercial chileno. En 2022 las cifras de exportaciones de Chile fueron de 97.491 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 3%. De esa estadística, 38.442 millones de dólares corresponden a las ventas hacia China, el 39.4% del totales. En cuanto a las importaciones, el país asiático acaparó 26.413 millones de dólares de los 104.407 millones totales, lo que representa el 25.2%. 

Otro país que tiene un tratado de libre comercio con China es Perú. El acuerdo en cuestión lleva en vigor desde 2010 y al igual que con Chile está centrado principalmente en el tráfico de bienes intermedios, de consumo y de capital.

El informe técnico sobre el comercio exterior peruano, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática, muestra el balance de exportaciones e importaciones del país en agosto de 2023. En primer lugar, señala cómo China es el principal socio comercial de Perú, principalmente por sus exportaciones. Si bien también lidera las importaciones, con un 27.6%, el dato de las exportaciones es aún más “drástico”. En agosto de 2023, las ventas peruanas al gigante asiático fueron valoradas en 1.653 millones de dólares, es decir, el 41.9% de las exportaciones totales del país. Estas trasferencias se centran principalmente en el envío de minerales. 

Para ampliar: El Tablero Latinoamericano (II): La Unión Europea

Otro aspecto clave de las relaciones entre Perú y China es la inversión en infraestructura clave peruana. En abril de 2023 la empresa eléctrica italiana Enel anunció un acuerdo con el grupo China Southern Power Grid Co. para la venta de activos por más de 3.000 millones de dólares. Además, en 2020, la eléctrica china Three Gorges Corp. compró el 100% de los activos de la empresa peruana Luz del Sur. Sumando estos dos acuerdos, las empresas chinas controlan el 100% del suministro eléctrico de la capital, Lima.

Por último, otro proyecto de inversión china en infraestructura peruana es el puerto de Chancay. Está previsto que la construcción de este “mega puerto” situado a 80 kilómetros al norte de Lima esté terminada para 2024. Se trata de una inversión de la empresa de logística estatal china, Cosco Shipping Ports, que en conjunto con Perú alcanzará un montante de 3.600 millones de dólares desembolsados. El objetivo de este puerto es la creación de un centro regional para el comercio entre China y América del Sur.

Ecuador también cuenta con un tratado de libre comercio con China. Desde su firma, el 11 de mayo de 2023, al igual que en otros casos regionales, ambos países establecieron un exención de aranceles a la gran mayoría de los intercambios comerciales. Un hecho que hay que remarcar es que China ya era el mayor socio comercial de Ecuador desde antes de la firma del acuerdo. Eso sí, el país asiático se trata del mayor socio comercial, pero solo en las transacciones que no cuentan con el comercio de petróleo debido a que Estados Unidos es el principal socio energético de Quito.

Según datos del Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversión y Pesca del Gobierno de Guillermo Lasso, en octubre de 2022, las exportaciones no petroleras a China se cifraron en 3.940 millones de dólares, experimentando un crecimiento interanual del 94.6%. Por otro lado, las importaciones no petrolíferas crecieron en un 24.9%, situándose en los 4.022 millones de dólares.

Otro aspecto a destacar sobre la relación bilateral es la deuda. Según los datos recopilados por el Centro de Diálogo Interamericano (CLLAC), Ecuador es el tercer mayor deudor con China de toda la región, con una deuda de 182.000 millones de dólares en 2022. La mayor parte de esta deuda consistió en inversiones de bancos estatales chinos en proyectos de infraestructura y energía, al igual que con otros actores vecinos. En poco más de dos años y medio, desde junio de 2010 hasta enero de 2013, los chinos han invertido en cinco proyectos de energía hidroeléctrica en el país, sobre todo en presas. La inversión más conocida fue la de la presa de Coca Codo Sinclar, con una inversión que comenzó en junio de 2010 por un montante de 1.700 millones de dólares y con una expansión posterior de 509 millones.

El mayor deudor de China

Desde hace unos años varios países de África han recibido una serie de créditos por parte de China para afrontar deudas previas. Sin embargo, debido a una serie de factores –como por ejemplo la pandemia del coronavirus, la invasión rusa de Ucrania o la inestabilidad económica global– 22 países del continente africano se encuentran en riesgo de impago. 

Hugo Chavez recibe a una delegación china que visitó Venezuela cuando todavía era presidente.
Hugo Chavez recibe a una delegación china que visitó Venezuela cuando era presidente. Fuente: Hugo Chávez – bajo CC BY-NC-SA 2.0 DEED

En el caso de América Latina los préstamos chinos también se han generalizado, pero por el momento sin que ningún Estado llegue al default. En la lista de los principales países de la región que tienen deudas con el gigante asiático se encuentran Brasil, Ecuador y Argentina, con 31.000, 18.200 y 17.000 millones de dólares de deuda respectivamente. El país que lidera este ranking es Venezuela.

Con 60.000 millones de dólares, Venezuela se ha convertido en el mayor deudor de los bancos estatales chinos, doblando al segundo en la lista, Brasil. En total, Caracas ha recibido 16 créditos desde noviembre de 2007, cuando Hugo Chávez gobernaba. De ese monto, según la información que publica Bloomberg, a Caracas le queda por pagar una cantidad de estimada de entre 11.000 y 12.000 millones de dólares. Hay que recalcar que la mayoría de estas inversiones se centran en materias de minería, infraestructura y sobre todo energía, principalmente petróleo.

Para ampliar: ¿Es el fin de la Nueva Ruta de la Seda?

Considerando el hecho de que China es el mayor importador de petróleo del mundo y que Venezuela tiene las mayores reservas, Caracas encontró en el crudo una llave para poder pagar su deuda. Por ejemplo, desde que comenzaron los créditos en 2007, China National Petroleum Corporation (CNPC) ha estado invirtiendo en proyectos venezolanos, como la adquisición del 40% de la Petrolera Sinovensa, en Orinoco

Si bien las sanciones estadounidenses complican estos vínculos, según una exclusiva de la agencia de noticias Reuters, China ha estado comprando petróleo crudo venezolano desde noviembre de 2020 bajo la marca de petróleo de Malasia con el fin de sortear estas sanciones. La empresa de defensa China Aerospace Science and Industry Corporation (CASIC) se encargó de transportar hidrocarburo venezolano hasta China en buques petroleros prestados por CNPC. En total fueron 13 envíos, con 25 millones de barriles, con una valoración total de más de 1.500 millones de dólares que permitieron a Venezuela pagar parte de su deuda.

Ruptura de LATAM con Taiwán

Elegir un bando en la disputa de reconocimientos entre China y Taiwán se ha convertido en asunto clave en las relaciones de Pekín en el continente americano. Las aspiraciones del Gobierno chino de proyectar la imagen de una única China en ocasiones han contrastado con el reconocimiento de Taiwán por parte de algunos países regionales. En la actualidad solo quedan 12 Estados que siguen manteniendo relaciones diplomáticas oficiales con Taipéi, siendo seis de ellos pertenecientes a Latinoamérica. Este reconocimiento se intensifica en Centroamérica, donde Haití, Guatemala, Belice, San Cristóbal y Nieves y San Vicente y las Granadinas se mantienen en su postura diplomática.

El otro país de América Latina es Paraguay. Asunción lleva más de seis décadas desarrollando vínculos bilaterales oficiales con Taiwán, desde 1957, cuando el dictador Alfredo Stroessner estaba en el poder. Sin embargo, en la actualidad existen dudas sobre la continuidad de esta política. En plena campaña de las elecciones del 30 de abril de 2023, en las que Santiago Peña salió elegido presidente de Paraguay, el reconocimiento de Taiwán o China fue un tema de debate de la opinión pública. Por ejemplo, el candidato a la presidencia Efraín Alegre defendió la ruptura de las relaciones con Taipéi, mientras que Peña, del partido oficialista, abogó por la continuidad de las mismas.

Por otro lado, algunos ejemplos recientes del cambio de reconocimiento en favor de China son Panamá, que adoptó la decisión en 2017, El Salvador en 2018, Nicaragua en 2021 y más recientemente Honduras, el 25 de abril de 2023. La Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional hondureño publicó un comunicado en el que reconocieron la “existencia de una sola China en el mundo” y la consecuente “ruptura de las relaciones diplomáticas” con Taiwán.

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