
Es bien sabido que la Revolución iraní de 1979 dio paso a una República Islámica con el estamento clerical teniendo un papel protagónico. Sin embargo, Irán había sido uno de los países de Oriente Medio donde más recorrido histórico había tenido la izquierda, tanto la comunista como aquella de inspiración islámica.
Si bien las diferencias entre ambas corrientes eran irreconciliables desde un inicio, islamistas y socialistas protestaron y lucharon juntos en los eventos del bienio de 1978 a 1979. Tras la huida del sah, ciertos sectores buscaron, inútilmente, llegar a alguna clase de acuerdo con el nuevo Gobierno de Ruhollah Jomeini.
Condenados a la persecución y al exilio, algunos de estos grupos continúan teniendo cierta relevancia, si bien el carácter socialista ha acabado por difuminarse con el paso de las décadas.
Marxismo clásico: Tudeh y los Fedayines del Pueblo
El Tudeh, o el Partido de las Masas, nació en 1941, año de la invasión anglo-soviética de Irán en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, siendo una fuerza marxista-leninista –el primer partido comunista iraní se fundó en 1917 y acabó por desaparecer debido a la represión– claramente alineada con Moscú. Gozó de una considerable influencia durante los años cuarenta y cincuenta, aun cuando la primera ilegalización llegó en una fecha tan temprana como 1949.
El apoyo del Tudeh a las nacionalizaciones del primer ministro Mohammad Mosaddegh en los cincuenta y la campaña represiva que siguió al golpe de Estado de 1953 –apoyado por Estados Unidos y Reino Unido– debilitó al partido, pero para cuando en 1978 estalló la revolución, seguía siendo una fuerza relevante: organizó protestas en el ámbito universitario y protagonizó combates callejeros.
Su líder, Noureddin Kianouri, buscó una alianza con Jomeini y el Tudeh apoyó el referéndum para la instauración de una República Islámica. En 1980, no obstante, fue ilegalizado y sus miembros perseguidos. En 1982, un disidente soviético afirmó que Kianouri era un espía de Moscú: fue obligado a dar una “confesión” televisada y fue sometido a arresto domiciliario hasta su muerte en 1999.
Durante los años sesenta surgieron grupos marxistas disidentes, descontentos con la estrategia del Tudeh, su alineamiento con Moscú y su concepción de la revolución, basada en la acumulación de fuerzas a través de la organización y las luchas obreras y sindicales como vía para crear las condiciones de una futura toma insurreccional del poder.
La Organización de los Guerrilleros Fedayines del Pueblo de Irán se fundó en 1971 tras la unión de varios de estos grupos. Frente al gradualismo y la prioridad concedida por el Tudeh a la construcción de un movimiento obrero organizado, los Fedayines adoptaron una concepción foquista de la revolución, según la cual la lucha armada debía actuar como catalizador de la movilización popular y constituía un elemento definitorio de una entidad revolucionaria.
Este nuevo grupo se mostraba cercano a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y, de hecho, entrenó en sus campos en Jordania. Después de la Revolución de 1979, se dividió por desacuerdos sobre la estrategia política y la relación con la nueva República Islámica.
La facción mayoritaria abandonó progresivamente el foquismo y adoptó una postura más cercana a la del Tudeh, apoyando de manera crítica algunos aspectos del nuevo Gobierno y favoreciendo la participación política y la organización de masas en lugar de la guerrilla.
Una facción minoritaria, por el contrario, mantuvo la concepción foquista y emprendió la lucha armada contra la República Islámica –sin éxito–, pero acabó por disolverse en 1987, aunque algunas formaciones sucesoras continúan existiendo en el extranjero, manteniéndose fieles al marxismo-leninismo, en contraposición al ala mayoritaria de los Fedayines, que ha acabado por virar a la socialdemocracia desde su exilio en Alemania.
Alí Shariati y el nacimiento del socialismo islámico
Nacido en 1933, el intelectual Alí Shariati Mazinani constituye una de las figuras más importantes de la historia política del Irán reciente, siendo, asimismo, un personaje relativamente desconocido en Occidente.
Educado en Francia, Shariati se constituiría como el principal referente de la izquierda no marxista en Irán, viéndose influido por Franz Fanon y por Al-e Ahmad, un exmiembro del Tudeh convertido en el más férreo crítico de la occidentalización que atravesaba el país persa bajo Reza Pahlavi, proceso al que no dudaba en tachar de “intoxicación”.
Shariati rechazaba frontalmente el marxismo y su ateísmo y buscó en figuras del chiismo temprano como Alí, Husayn y Fátima modelos de resistencia, sacrificio y lucha revolucionaria frente a los gobernantes injustos.
En una conferencia de 1971, Shariati presentó una dicotomía de “chiismo rojo contra chiismo negro”. El chiismo rojo era el de los primeros imanes, un islam revolucionario, comprometido con la justicia social, la igualdad, el sacrificio y la resistencia frente a la tiranía, el chiismo de Alí y Husayn.
El chiismo negro, por su parte, era para Shariati una deformación histórica surgida principalmente durante el periodo safávida, el chiismo de los gobernantes, no muy diferente a la “primera corrupción” del islam, la de los omeyas sunnitas, asesinos de Husayn en la Batalla de Kerbala, y su califato. Las críticas al sah le valieron la encarcelación, el posterior arresto domiciliario y finalmente el exilio.
Los postulados de Shariati muchas veces han sido comparados con la teología de la liberación del catolicismo. Su influencia en la Revolución Islámica fue enorme, tanto dentro del oficialismo de Jomeini como en grupos opositores como el MEK; también en el ayatolá Mahmoud Taleghani, el mayor exponente de la izquierda islámica tras la extraña muerte de Shariati en 1977 en Reino Unido –se acusó a la inteligencia de Reza Pahlavi, la SAVAK, de envenenar al intelectual–.
El ayatolá respaldaba la propiedad colectiva y una distribución más justa de la riqueza, intentando demostrar que la justicia social era un principio islámico y no exclusivamente socialista.
Aunque Jomeini fue el líder indiscutible de la revolución, Taleghani desempeñó un papel fundamental: presidió el Consejo Revolucionario y fue el primer imán de la oración del viernes en Teherán tras la caída del sah.
Pronto comenzaron a hacerse patentes las diferencias con Jomeini, quien, pese a ser una figura claramente ligada a la “derecha” de la Revolución, también tenía en consideración ciertos aspectos de la filosofía de Shariati, como el antiimperialismo o la justicia social, pero evidentemente obvió aspectos como las críticas a la jerarquía clerical.
Discípulos de Jomeini, como Morteza Motahhari, criticaron duramente a Shariati por reinterpretar el islam mediante categorías tomadas del marxismo o la sociología occidental. Taleghani murió a finales de 1979. Sus hijos alegaron que el ayatolá había sido envenenado, aunque sin pruebas.
Los Muyahidines del Pueblo de Irán
De todas las facciones izquierdistas de la revolución iraní, la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK) parece ser la que mejor ha aguantado el paso del tiempo. Todo ello gracias a sus alianzas con los enemigos de Teherán: primero el Irak de Saddam Hussein, después Estados Unidos.
Fundada en 1965 por estudiantes de la Universidad de Teherán, el MEK bebía de Marx y de Shariati. Mientras que a este último las autoridades del sah mostraron cierta tolerancia durante la primera mitad de la década de los setenta, la represión contra el MEK fue implacable desde el principio. De hecho, cuando la actitud de la policía cambió respecto a Shariati y se optó por su encarcelación, se le acusó de colaborar con la organización.
El MEK experimentó asimismo divisiones internas entre una facción donde primaba lo islámico y otra marxista, que posteriormente adoptó el nombre de Organización de la Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera (Peykar) y viró hacia el maoísmo.
Dentro de la corriente islámica, la mayoritaria, pronto comenzó a destacar la figura de Massoud Rajavi, quien no sólo se convertiría en líder del grupo, sino que también sería el centro de un auténtico culto a la personalidad.

Ambas corrientes participaron en atentados, sabotajes y enfrentamientos con el régimen; incluso atacaron intereses occidentales. Durante la revolución, el MEK defendería un programa que incluía mayores derechos para las minorías étnicas, igualdad de género, políticas sociales y una interpretación revolucionaria del islam.
El MEK apoyó el referéndum para la instauración de una República Islámica en marzo de 1979, pero llamó al boicot en el plebiscito constitucional de diciembre: las relaciones con Jomeini se habían deteriorado enormemente y lo harían aún más en 1980 con la ilegalización de todos los partidos con la excepción del Partido de la República Islámica.
Tras la destitución del presidente Banisadr en 1981, el MEK protagonizó una oleada de grandes protestas, fuertemente reprimidas. En junio de 1981, integrantes de la organización colocaron una bomba en sede del Partido de la República Islámica, causando más de 70 muertes.
El MEK acabó por convertirse en un aliado clave de Saddam Hussein en su guerra contra Irán, lo que llevó a la ruptura entre el grupo de Rajavi y otras formaciones opositoras. De hecho, la última gran ofensiva de la guerra, la operación Mersad, estuvo protagonizada por el MEK. La respuesta de Teherán no se hizo esperar y miles de miembros encarcelados del grupo fueron ejecutados en 1988.
En 1991, tras la derrota en la Guerra del Golfo, el MEK ayudó a Saddam Hussein en la represión de las revueltas chií y kurda en el sur y norte del país, respectivamente, lo que llevó a que, en 2010, el nuevo Gobierno iraquí, capitaneado precisamente por chiitas y kurdos, buscase llevar a juicio al matrimonio de Massaoud y Maryam Rajavi.
A Maryam se le atribuye la incendiaria frase de “aplastad a los kurdos con vuestros tanques y guardad vuestras balas para la Guardia Revolucionaria Iraní”. Massaoud Rajavi lleva desaparecido desde 2003. Su mujer, ahora líder, insiste en que sigue vivo.
Cuando en 2003 Estados Unidos invadió Irak, el MEK fue atacado al ser un grupo afín a Saddam. Sin embargo, Washington pronto vio en el grupo un activo útil contra Irán. Un año después, Donald Rumsfeld firmaría una suerte de “tregua” con el grupo.
Sin embargo, el apoyo estadounidense al MEK daría lugar a tensiones con los sucesivos Gobiernos chiitas de Irak. El MEK, además, revelaría en 2002 información relevante sobre el programa nuclear iraní, aunque parece casi seguro que la fuente original viniera del interior de Irán o de servicios de inteligencia extranjeros.
Designado grupo terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea a comienzos de los 2000, cuando se estaba fraguando la guerra contra Irak, el MEK se deshizo de esta designación cuando Washington y sus aliados pusieron sus ojos en Irán a comienzos de los 2010. En 2016 establecieron su base en Albania, en un complejo de 34 hectáreas, donde habitan más de 3.000 personas.
Situación actual de la izquierda iraní
A casi 50 años de la Revolución Islámica, todas estas formaciones izquierdistas han caído en la irrelevancia, con la excepción del MEK que, con el paso de los años, fue abandonando el socialismo de corte islámico.
A día de hoy, su programa político es más cercano a una oposición democrática liberal con énfasis en la justicia social que a un partido socialista clásico. El grupo mantiene unas buenas relaciones tanto con Estados Unidos como con Israel, y se le ha acusado de colaborar con el Mossad en asesinatos de científicos iraníes. Esto resulta significativo, pues hace evidente el viraje: a finales de los años sesenta, miembros del MEK entrenaban junto a la OLP en sus campamentos de Jordania.
En contraposición, Tudeh rechaza el intervencionismo estadounidense en Irán: condenó el asesino de Soleimani en 2020 y, si bien apoyó las protestas de 2026, rechazó a los sectores monárquicos. La formación, con todo, se encuentra en el exilio en Alemania y Reino Unido, condenado a la insignificancia.
Los maoístas de Peykar acabaron por disolverse en los años ochenta debido a la represión y la Organización de los Guerrilleros Fedayines del Pueblo de Irán se fragmentó en numerosas facciones de minúsculo tamaño –además en el exilio–.
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