
Cuando, en 1948, el sionismo llega a su máxima expresión con el establecimiento de un Estado judío en Palestina, muchos ven en ello la materialización de un proyecto social largamente anhelado: el sionismo socialista.
Esta corriente dominó Israel antes y después de la llamada “independencia”, por lo que cabe atribuirle, en gran medida, el engranaje político e ideológico inicial del nuevo Estado.
Relevado hoy prácticamente a la irrelevancia, a esta corriente pertenecieron algunos de los grandes políticos e ideólogos sionistas como David Ben-Gurión o Golda Meier, q
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