
El presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, Rashad al-Alimi, anunció el 4 de octubre el inicio de una ofensiva militar destinada a recuperar los territorios controlados por el movimiento Ansar Alá, más conocidos como hutíes, y extender la autoridad del Gobierno reconocido internacionalmente sobre todo el país.
La declaración supone la entrada en una fase de operaciones abiertas después de semanas de preparación y de los importantes avances hutíes de septiembre. Al-Alimi situó como objetivo la recuperación de las instituciones estatales y, eventualmente, de la capital, Saná.
Adén pasa a la ofensiva
La primera gran operación de la nueva campaña comenzó el 5 de octubre bajo el nombre de “Amanecer de Yemen”. Fuerzas alineadas con el Gobierno de Adén, especialmente las Brigadas de los Gigantes, avanzaron desde el sur hacia las posiciones conquistadas por Ansar Alá durante septiembre con un fuerte apoyo aéreo saudí. El objetivo inmediato era recuperar el entorno de Bab el Mandeb y abrir nuevamente el camino hacia Dhubab y Moca.
Las fuerzas gubernamentales anunciaron inicialmente avances importantes y llegaron a asegurar que habían recuperado el control del estrecho y de varias posiciones de la costa occidental.
Sin embargo, la situación sobre el terreno continúa siendo mucho más incierta. Ansar Alá negó algunas de las pérdidas anunciadas por Adén y los combates continuaron después de las primeras incursiones.
Las informaciones disponibles apuntan a avances iniciales sobre Sheikh Said y Al Ardi y hacia Dhubab, seguidos de una contraofensiva hutí que recuperó parte del terreno perdido. El control efectivo de Bab el Mandeb permanece por tanto disputado, pese a las declaraciones gubernamentales de victoria.
Más que un giro repentino, la nueva ofensiva supone la materialización de una estrategia que el Gobierno de Adén venía anunciando desde el verano. En julio, el Consejo de Liderazgo Presidencial ya había dado por agotada su política de contención y defendía el paso hacia una fase más activa de la guerra para recuperar las instituciones estatales y derrotar a Ansar Alá.
Arabia Saudí mantenía una posición más cautelosa después de varios años tratando de reducir su implicación militar en Yemen, una reticencia sobre la que los propios hutíes habían construido parte de su estrategia.
Los avances de Ansar Alá desde septiembre y la amenaza sobre posiciones estratégicas como Bab el Mandeb han elevado, sin embargo, el coste de mantener esa política y han llevado a Riad a respaldar directamente la contraofensiva con apoyo aéreo.
La capacidad del Gobierno de Adén para mantener una campaña prolongada sigue siendo, sin embargo, incierta. Sus fuerzas continúan fragmentadas entre distintas estructuras militares y políticas, mientras buena parte de su capacidad operativa depende del apoyo financiero, logístico y aéreo de Arabia Saudí. La viabilidad de la ofensiva dependerá, por tanto, de la capacidad de Adén para consolidar sus avances frente a las contraofensivas de Ansar Alá.
Ansar Alá y el saliente de Taiz
Mientras Adén intenta recuperar terreno en la costa, Ansar Alá mantiene la presión alrededor de Taiz. La ciudad, una de las mayores del país y uno de los principales bastiones del Gobierno reconocido internacionalmente en el oeste de Yemen, lleva años rodeada desde el norte, este y oeste por posiciones hutíes.
Hasta comienzos de octubre conservaba, sin embargo, conexiones hacia el sur que permitían mantener el abastecimiento y la comunicación con los territorios controlados desde Adén.
La situación empeoró el 4 de octubre, cuando fuerzas de Saná ocuparon Al Safiya y cortaron una de las principales carreteras entre Taiz y Adén. Fuentes policiales y militares vinculadas al propio Gobierno confirmaron la pérdida de la posición y la interrupción del tráfico. Los combates también se han extendido por los distritos de Al Shamayatayn, Al Mawasit y Al Maafir, al sur y suroeste de Taiz.
Los movimientos hutíes apuntan a un objetivo más amplio que un asalto frontal contra la ciudad. Ansar Alá está tratando de reducir progresivamente el gran saliente gubernamental que se extiende al sur de Taiz, cortando sus carreteras y separando las distintas posiciones defendidas por las fuerzas de Adén.

Los avances registrados durante los últimos días en varios ejes alrededor de Mawasit y Shamayatayn buscan dificultar el abastecimiento y obligar a las unidades gubernamentales a defender un frente cada vez más fragmentado.
Las autoridades de Adén aseguran haber contenido varios de estos ataques, lo que refleja que las líneas siguen siendo fluidas y que parte de las ganancias anunciadas por ambos bandos continúa en disputa. Hay que tener en cuenta que la evolución de Taiz puede ser más importante para el desarrollo inmediato de la guerra que los cambios de pocos kilómetros en la costa.
Si Ansar Alá consigue cortar de forma duradera las comunicaciones de la ciudad y aislar las posiciones gubernamentales al sur, Adén podría enfrentarse a una nueva retirada en uno de los frentes más sensibles del país. Por el contrario, estabilizar Taiz mientras se recupera terreno en Bab el Mandeb permitiría al Gobierno demostrar que todavía puede responder a la iniciativa militar hutí.
La nueva campaña abre así una fase más incierta de la guerra yemení. El Gobierno de Adén ha decidido pasar a la ofensiva después de las pérdidas sufridas en septiembre, pero Ansar Alá continúa atacando simultáneamente en otros puntos del frente y conserva capacidad para responder a los avances gubernamentales.
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