
El 14 de noviembre se celebraron elecciones legislativas en Sri Lanka. Los comicios, que debían haberse organizado en 2025, fueron anticipados por el nuevo presidente Anura Kumara Dissanayake, elegido en septiembre de 2024. La victoria de Dissanayake, también conocido como AKD, se produce en medio de la enorme crisis económica y política que atraviesa el país desde 2022.
Ese año, Sri Lanka dejó de pagar su deuda externa, lo que le impidió hacer frente a importaciones esenciales, como combustible y alimentos. Mientras los esrilanqueses hacían cola para cubrir sus necesidades básicas, también organizaron un levantamiento que condujo a la destitución del entonces presidente Gotabaya Rajapaksa.
La elección de Dissanyake, líder de la coalición Poder Popular Nacional (NPP), se presentó como un desafió para las élites tradicionales cingalesas que gobiernan la isla desde 1948. Bajo un aura de radicalidad y proclamándose representante de las clases populares, AKD reivindica el legado ideológico del Frente de Liberación Popular (JVP), partido que todavía se define como "marxista-leninista". El JVP forma parte del NPP y lideró una insurgencia contra el gobierno durante los años 1987-1989.
Dissanyake ha ganado su mandato prometiendo implementar políticas contra la corrupción, renegociar la enorme deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) e introducir medidas de bienestar social más amplias. Ante el obstáculo que suponía contar con solo tres escaños en el parlamento, llamó a un adelanto electoral y solicitó una mayoría amplia para poder llevar a cabo su ambiciosa agenda de reformas.
El resultado de las elecciones ha sido una gran victoria para el NPP, que ha conseguido 159 de los 225 escaños del parlamento y el 61,56% de los votos. En segunda posición ha quedado Poder Popular Unido, con 40 diputados y el 17,66% de los sufragios, liderado por la familia Premadasa y representante de las élites cingalesas tradicionales.
Muy por detrás se encuentra la formación de la familia Rajapaksa, que ha perdido 142 escaños, quedando con sólo 3. Igual de malo ha sido el resultado del nuevo partido de Ranil Wickremesinghe, que dirigió la transición tras la dimisión del presidente Rajapaksa y negoció el último acuerdo con el FMI; sólo ha cosechado 5 representantes.
La relación FMI-Sri Lanka
Pese a su programa electoral, el nuevo presidente Dissanayake ha prometido cumplir con el acuerdo alcanzado con el FMI y sus medidas de austeridad. De hecho, una de sus primeras recepciones oficiales como mandatario fue con agentes del organismo financiero, a quienes reafirmó que el gobierno seguiría adelante con el acuerdo de reestructuración de la deuda de 12.500 millones de dólares con los tenedores de bonos internacionales.
ADK asegura tener a Karl Marx y Che Guevara entre sus héroes, pero para los comicios prefirió el respaldo de los principales industriales y capitalistas del país. La Cámara de Comercio de Ceilán, el mayor y más influyente organismo del sector privado del comercio y la industria, declaró durante la campaña de las elecciones legislativas que sus propuestas para la recuperación económica coinciden con el programa "socialista" del Frente de Liberación Popular.
Este enfoque no es de extrañar. Dissanyake se ha preocupado ante todo en tranquilizar a los inversores y grandes empresas de Sri Lanka. Su primera medida como presidente fue renovar la autorización mensual de poderes policiales a los militares en virtud de la Ordenanza de Seguridad Pública. A esto le siguió la confirmación de Mahinda Siriwardena como ministro de Finanzas, Desarrollo Económico, Formulación de Políticas, Planificación y Turismo.
Siriwardena estuvo aplicando las políticas de austeridad del presidente Wickremesinghe; no representa otra cosa que la continuidad tanto en la orientación económica como en las negociaciones con el FMI. Como evidencia de que el nuevo régimen conserva elementos del anterior, Siriwardena cuenta con una extensa trayectoria como funcionario del Banco Central (BM) y del propio FMI.
En este contexto, el FMI mostró su satisfacción con el nuevo gobierno y su compromiso de continuar con las reformas que exige, consciente de que, detrás de esa fachada de radicalidad, sus intereses están bien asegurados. Puede hablarse, hasta cierto punto, de un recambio de élites. Un cambio de guardia significativo que ha desplazado el poder político de las viejas élites cingalesas, vinculadas a grandes familias políticas, hacia unos nuevos representantes procedentes de la clase media-baja. Sin embargo, no son otra cosa que representantes y una adaptación del capital cingalés a las nuevas circunstancias.
De hecho, el jefe de la Cámara de Comercio de Ceilán, Duminda Hulangamuwa, respaldó los planes de la nueva administración y aceptó un puesto honorífico como asesor económico de Dissanayake. Hulangamuwa declaró a la prensa que el presidente quería seguir adelante con el rescate del FMI, que exige reformas en las empresas estatales deficitarias, así como la eliminación de subvenciones y exenciones fiscales.
Sin duda, el dirigente esrilanqués se ha ganado la confianza de los inversores locales y extranjeros al comprometerse con mantener las reformas estructurales y proseguir con las impopulares medidas de austeridad iniciadas por su predecesor de derechas Wickremesinghe.
La bolsa de Colombo ha respondido positivamente a sus victorias electorales. El ejecutivo del sector hotelero Anura Lokuhetty, por su parte, afirmó que era necesario un gobierno estable: “Ahora que tenemos un presidente del NNP, el parlamento debe apoyar el sistema para mantener un buen entorno para los negocios”.
Los líderes empresariales ahora parecen especular con que Sri Lanka podría seguir los modelos económicos de China o Vietnam bajo el mandato de Dissanayake. Hay que recordar que el NPP es conocido por haber avivado anteriormente el sentimiento antiindio. AKD es considerado cercano a Pekín, por lo que seguramente tenga preferencia por el capital chino, con el que el país tiene importantes deudas, si bien los principales problemas han sido con la deuda occidental.
India, que considera esta zona parte de su área de influencia, vigilará de cerca al nuevo gobierno. Cabe recordar que el candidato predilecto de Nueva Delhi en las elecciones presidenciales era Sajith Premadasa. En este contexto, Sri Lanka podría convertirse en el escenario de choque entre el capital indio y chino.
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