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China y Filipinas chocan por el control del mar Meridional

Buques de la Guardia Costera de China y Filipinas en los alrededores del bajo de Masinloc, en el mar Meridional.
Buques de la Guardia Costera de China y Filipinas en los alrededores del bajo de Masinloc, en el mar Meridional. Fuente: Philippine Coast Guard

El mar del Sur de China –también conocido como mar Meridional o mar de China Meridional– se ha convertido en una de las zonas más candentes e importantes del mundo en el panorama geopolítico. Situado en el sudeste asiático, comprende un área de unos 3.500.000 kilómetros cuadrados y está limitado por la costa oriental asiática, que va desde Indonesia y Malasia hasta el estrecho de Taiwán, e incluye las islas de Borneo y el archipiélago de Filipinas. 

Se estima que un tercio de la navegación marítima global pasa por el mar del Sur de China, suponiendo en 2019 un valor de unos 4,1 billones de dólares en comercio. A esto se suma la gran cantidad de reservas de petróleo y gas natural que yacen en su lecho, así como los ricos y grandes caladeros que provocan que más de la mitad de los buques pesqueros del mundo se encuentren en esa zona. Se vuelve así objeto de gran interés para los países ribereños, siendo sus formaciones marítimas –islas, atolones y bancos de arena, entre otros– objeto de reivindicaciones de soberanía que han dado lugar al aumento de tensiones y de conflictos.

Si bien este ha sido un tema relevante en la geopolítica internacional durante los últimos 60 años, en 2023 se ha podido observar un aumento de las tensiones entre dos países en concreto, China y Filipinas, por el control de las islas Spartly y del atolón de Scarborough.

La línea de los nueve puntos

El punto focal de las tensiones se da por las reivindicaciones chinas. En 2009, Pekín presentó dos notas verbales al Secretario General de las Naciones Unidas como respuesta a las reclamaciones llevadas a cabo por Malasia y Vietnam ante la Comisión de las Naciones Unidas de Límites de la Plataforma Continental para extender sus respectivas plataformas continentales. En dichas notas se incluyó un mapa donde venía representada la conocida “línea de los nueve puntos”, un conjunto de líneas que delimitan el grupo de islas y sus aguas adyacentes sobre las que la potencia asiática considera que tiene soberanía.

Para ampliar: Mapa de las disputas en el mar de China Meridional

La existencia de este mapa no fue novedosa en aquel momento; mapas similares ya habían sido planteados por China en años previos, datando el más antiguo de 1947. Sin embargo, el contenido en sí ha ido variando y sigue habiendo cierta ambigüedad sobre su significado exacto, pese a que Pekín afirma haber defendido consistentemente este concepto. Las autoridades chinas alegan que sus demandas se basan en argumentos históricos. Por ejemplo, señalan que, en distintas ocasiones entre los siglos X y XIV –durante las dinastías Song y Yuan–, muchos relatos chinos oficiales y no oficiales muestran que las zonas en disputa se encontraban dentro de las fronteras nacionales.

Sin embargo, en la “línea de los nueve puntos” se incluyen diversos territorios reclamados por otras naciones. Esto empujó a Filipinas a llevar a China en 2016 ante la Corte Permanente de Arbitraje de la Haya bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), firmado y ratificado por ambos. El tribunal falló a favor de Manila en casi todas las quince demandas, declarando que las afirmaciones de China sobre derechos históricos con respecto a la “línea de los nueve puntos” carecían de fundamento legal bajo la Convención. Además, las actividades realizadas por Pekín dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) filipina, como la pesca ilegal y la construcción de islas artificiales, contravenían los derechos soberanos del archipiélago.

Hay dos territorios en concreto que suscitan enfrentamiento entre ambos: las islas Spartly y el atolón de Scarborough. La sentencia dictó que, en el primer caso, en el sentido legal no son islas, sino rocas, incluyendo el arrecife Mischief que se encuentra controlado por China desde 1995, por lo que no generaría su propia ZEE de 200 millas náuticas; además, se encontrarían dentro de la ZEE de Filipinas. De igual forma, el atolón de Scarborough se encuentra también en la ZEE filipina, pese a que está bajo control chino de facto desde 2012.

Sin embargo, China rechaza este fallo, argumentando que los procedimientos son ilegítimos porque se excluyó a sí misma del arbitraje obligatorio al ratificar la UNCLOS en 2006. En dicha ratificación, China se acoge al artículo 298 de la Convención, por el cual rechaza cualquiera de los procedimientos obligatorios de resolución de controversias, recogidos en el artículo 287, en los casos relativos a: (1) los artículos 15, 74 y 83, sobre la delimitación de fronteras marítimas, o aquellas relativas a bahías y títulos históricos; (2) a las actividades militares realizadas por buques y aeronaves gubernamentales de uso no comercial; (3) y a controversias respecto a las cuales el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas esté ejerciendo sus funciones.

Para ampliar: Mapa de las cadenas de islas y la presencia militar estadounidense en Asia-Pacífico

Pekín afirma que el tribunal no tiene jurisdicción sobre el caso ya que el tema en cuestión del arbitraje constituiría una parte integral de la delimitación marítima entre ambos Estados, cayendo, por tanto, dentro de la exclusión establecida en el artículo 298. Adicionalmente, la esencia de la materia residiría en la soberanía territorial sobre diversos elementos marítimos en la zona, lo que no vendría contemplado dentro de la Convención. Al haber iniciado de forma unilateral el arbitraje, Filipinas también habría incumplido sus compromisos, recogidos en instrumentos bilaterales y en la Declaración de la Conducta de las Partes en el Mar Meridional de China, sobre resolver las disputas relevantes a través de la negociación. Esto ha sido reiterado en diversas declaraciones del gobierno chino desde 2013.

Aumento de las tensiones en el mar Meridional

En mayo de 2022, Ferdinand Marcos Jr. salió elegido en las elecciones presidenciales de la República de Filipinas dando fin a los seis años de mandato de su predecesor Rodrigo Duterte. Siendo el primer dirigente originario de Mindanao, Duterte centró su política interna en la lucha contra el tráfico ilegal de drogas, que inició la controvertida guerra contra las drogas, dando a su vez lugar a la apertura de una investigación por parte de la Corte Penal Internacional. Controvertida figura, su postura fuera de las fronteras se basó en lo que denominó como una “política exterior independiente”, buscando así alejarse de Estados Unidos, un gran aliado histórico de Filipinas.

Esto llevó a un mayor acercamiento hacia China con diversos proyectos de inversión en el marco del programa de infraestructuras Build! Build! Build! (BBB). Si bien Duterte no abandonó la defensa de las reivindicaciones filipinas, se mostró reacio a posicionarse firmemente contra Pekín y trató de buscar soluciones más pasivas con el fin de evitar un conflicto armado. De ahí que se estableciera un Mecanismo de Consulta Bilateral (MCB) en 2017 para tratar de resolver las disputas de forma pacífica.

Para ampliar: El regreso de la familia Marcos al Palacio de Malacañang

Esta fue la posición que China, y los analistas en general, creían que Marcos mantendría. Sin embargo, el nuevo presidente ha tomado una posición consideradamente más pública y firme a la hora de enfrentarse a las reclamaciones chinas, así como a los conflictos surgidos en las zonas en disputa. La potencia asiática, a su vez, ha intensificado su actividad, sobre todo con respecto a Second Thomas Shoal, un atolón deshabitado de las islas Spratly. Se encuentra militarmente controlado por Filipinas, que encalló deliberadamente el buque BRP Sierra Madre en 1999 para que sirviera como puesto de avanzada del Cuerpo de Marines de Filipinas con el objetivo de afirmar su soberanía. El gobierno chino reclama que previamente Manilas prometió retirarlo, pero la administración de Marcos niega esas afirmaciones.

Desde 2013, China ha mantenido una patrulla regular de la Guardia Costera China (CCG) en torno al atolón, la cual se ha dedicado a acosar a las misiones de reabastecimiento filipinas al Sierra Madre. El incidente más famoso se dio en 2014, cuando Pekín bloqueó el acceso al buque por tres semanas, forzando a Manila a enviar los recursos por paracaídas. Desde 2022, sin embargo, los barcos de la CCG y de la milicia marítima china han bloqueado con mayor insistencia e intensidad las misiones de aprovisionamiento, agrupándose en mayor número en torno a Second Thomas Shoal y usando tácticas más agresivas.

Situación de las dispares reclamaciones territoriales y marítimas de los países involucrados en el conflicto del mar del Sur de China.
Las reclamaciones territoriales y marítimas de los países involucrados en el conflicto del mar del Sur de China.

La intensidad ha ido escalando hasta llegar a máximos en 2023, con numerosos incidentes graves. China justifica su actuación acusando a Filipinas de transportar recursos de construcción destinados a convertir el Sierra Madre en una estructura más permanente, o incluso construir una nueva base en el atolón. Aparentemente, Duterte habría llevado a cabo un “acuerdo de caballeros” con Xi Jinping por el cual se comprometía a mantener el statu quo en la zona y no construir nuevas bases militares, pudiendo únicamente enviar recursos básicos, y no materiales de construcción. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino acusa a Manila de romper su palabra.

Un estudio de enero de 2024 combinó informes públicos con una recopilación de datos del Sistema de Identificación Automática (AIS), que permite a los buques reportar su posición, para analizar las misiones de reabastecimiento desde 2021. Lo que más destaca es el incremento de buques chinos, con un cambio drástico en 2023. De esta forma, se pasó de un promedio de cuatro barcos chinos durante las misiones de aprovisionamiento en 2022, a 13 al siguiente año. Ejemplo de ello sería el despliegue de 46 embarcaciones durante la misión del 10 de diciembre de 2023, en contraste con los cuatro barcos filipinos que llevaron a cabo la operación. Además, también se ha producido un aumento de la involucración de barcos militares y paramilitares por ambas partes, estando presente, desde principios de 2023, la Guardia Costera Filipina (PCG) escoltando a los barcos civiles de aprovisionamiento; además, navíos de la armada de ambos países empezaron a encontrarse con regularidad en la zona.

En la reunión que tuvo lugar en Pekín entre el 3 y el 5 de enero de 2023, Marcos y Xi Jinping acordaron establecer comunicaciones directas entre sus ministros de Asuntos Exteriores con respecto al mar Meridional. Una muestra de buena fe por ambas partes para conseguir resolver pacíficamente los conflictos que surgieran. Sin embargo, el 14 de febrero, se reportó el primero de los muchos enfrentamientos que se darían durante el año, con la acusación de Manila del uso de láseres de grado militar por parte de los guardacostas chinos contra las tropas establecidas en el Sierra Madre, lo que llevó al llamamiento del embajador chino por parte del presidente filipino.

Para ampliar: Conflicto en el Mar del Sur de China

Entre marzo y diciembre hubo constantes avistamientos de flotillas de busques chinos en las aguas cercanas. Se trata de una estrategia propia de Pekín por la cual envía una combinación de guardacostas, buques navales y embarcaciones de la milicia marítima para rodear el lugar o bloquear los barcos objetivos. De esta forma, en marzo de 2023, se reportó la presencia de más de 40 buques chinos en torno a la isla Thitu, en las Spartly. El 10 de noviembre, 38 buques chinos fueron desplegados en las cercanías de Second Thomas Shoal y, el 2 de diciembre, más de 135 buques merodearon el arrecife Whitesun.

En la segunda mitad del 2023 se produjo un aumento de los incidentes físicos entre buques chinos y filipinos en Second Thomas Shoal. En noviembre de 2021 es cuando se dio el último acontecimiento públicamente reportado del uso de cañones de agua por la CCG hasta agosto de 2023. A partir de ahí, los encuentros físicos aumentaron con cuatro casos en el lapso de cinco meses. Tres de ellos (5/8/202310/11/202310/12/2023) involucraron el uso de cañones de agua contra barcos de la PCG y contra las embarcaciones de reabastecimiento civiles. Tanto el cuarto episodio, que se dio el 22 de octubre, como el del 10 de diciembre, involucraron la colisión de buques. Este último fue especialmente tenso al producirse la desactivación del motor de uno de los barcos de avituallamiento debido a los cañones de agua, a la vez que un buque chino colisionaba con la otra embarcación de aprovisionamiento en la que se encontraba el jefe de Estado de las Fuerzas Armadas de Filipinas. En ambos casos los dos países se acusaban mutuamente de haber provocado las colisiones.

A lo largo del año se produjeron tres instancias de comunicación. La primera es la ya mencionada reunión entre los presidentes en enero de 2023. Posteriormente, el 22 de abril, tuvo lugar un encuentro entre Marcos y el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Qin Gang, en el que acordaron el establecimiento de más líneas de comunicación bilaterales. Y, finalmente, el 20 de diciembre, se dio una conversación telefónica entre el secretario de Relaciones Exteriores filipino, Enrique Manalo, y el actual ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi. Este último declaró a la prensa que “la raíz del problema se sitúa en el cambio de política y en la posición de Filipinas, negándose a honrar su compromiso y llevando a cabo repetidas provocaciones que atentan contra los intereses y derechos legítimos y legales de China”.

Para ampliar: La milicia marítima china: entre la actividad pesquera y la zona gris

Los conflictos y la falta de diálogo persiguieron a ambos países en 2024 con dos incidentes en el mes de marzo. El 5 de marzo de 2024 se reportó una nueva colisión entre barcos chinos y filipinos, provocando daños a este último buque y a su tripulación. Esto se dio durante una misión de reabastecimiento del Sierra Madre que trató de retomarse el 23 de marzo, fecha en la que se volvió a producir un incidente con cañones de agua que, de nuevo, provocó daños a los buques y a su tripulación. China acusó a las embarcaciones filipinas de haber invadido aguas chinas y el portavoz del Ministro de Relaciones Exteriores, Lin Jian, afirmó que las acciones de la Guardia Costera fueron “legítimas, profesionales y comedidas” y que su nación “seguirá tomando medidas decididas para salvaguardar su soberanía territorial”. Por su parte, el presidente filipino, Marcos Jr., anunció la toma de contramedidas “proporcionadas, deliberadas y razonables de cara a los ataques abiertos, incesantes, ilegales, coercitivos, agresivos, y peligrosos, llevados a cabo por la CCG y la Milicia Marítima China”.

La nueva política de transparencia de Filipinas

Un factor importante en el cambio de relaciones entre China y Filipinas ha sido la política de transparencia tomada por Ferdinand Marcos Jr., consistente en el uso de tecnología comercialmente disponible para informar de la actividad china. De esta forma, los medios de comunicación gozan de suficiente información y recursos para documentar los incidentes.

Para ampliar: Las capacidades militares de China según las filtraciones del Pentágono

El incidente de febrero de 2023 supuso un punto de inflexión en la política filipina tras años manteniendo una posición más reservada en la que únicamente los sucesos más graves acaparaban la atención pública. La administración de Marcos decidió adoptar plenamente esta nueva estrategia, lo que se traduciría en la publicación por parte de la PCG de fotos y videos del barco chino Haijing 5205 apuntando con un láser de grado militar a la embarcación filipina BRP Malapascua.

Iba acompañado de una declaración en la que afirmaban que el bloqueo deliberado de los barcos filipinos para el reabastecimiento de recursos en el Sierra Madre es una clara violación a los derechos soberanos del país. Esto provocó que recibiera más atención de los medios internacionales y, más importante aún, que Estados Unidos diera un paso adelante y mencionara el Tratado de Defensa Mutua de 1951, del que se tenía dudas sobre si se aplicaba a los territorios en disputa en el mar del Sur de China.

Desde entonces, el gobierno y las fuerzas de seguridad marítima filipinas han continuado documentando y publicitando de forma sistemática el aumento de presencia china en las aguas, las restricciones en la actividad pesquera filipina, los daños al ecosistema marino, y, sobre todo, los incidentes físicos entre ambas guardias costeras. Para ello, han involucrado también a los medios de comunicación de forma activa, no solo facilitando la información, sino también permitiendo a periodistas acompañarlos en las misiones de reabastecimiento.

Mediante esta política de comunicación pretenden contrarrestar la versión china y así aunar apoyo nacional e internacional, sobre todo de otros países del sudeste asiático. También buscan provocar daño reputacional a la otra parte, creando presión para que se adhieran al fallo emanado de las instituciones judiciales. Se pretende demostrar que no pueden ser amedrentados, lo que cobra importancia teniendo en cuenta la diferencia de poder económico y militar entre ambos Estados.

Un buque de la Guardia Costera de China usa un cañón de agua contra una embarcación filipina en los alrededores del bajo de Masinloc, en el mar Meridional.
Un buque de la Guardia Costera de China usa un cañón de agua contra una embarcación filipina en los alrededores del bajo de Masinloc, en el mar Meridional. Fuente: Philippine Coast Guard

Ante esto, China ha acusado en varias ocasiones a Filipinas de victimismo. Argumentan que la razón por la que invitan a periodistas es para manipular los videos grabados y hacer noticias sensacionalistas que proyecten a Filipinas como víctima. Pekín ha criticado a Manila por no respetar los compromisos y consensos acordados, al realizar, lo que ellos consideran, provocaciones llevadas a cabo para incrementar las tensiones en la zona y crear un escenario perfecto, trayendo al juego a terceros participantes.

Acercamiento filipino a Estados Unidos

Como respuesta a la actividad china, Filipinas ha intensificado su compromiso con Estados Unidos, país con el que las relaciones se habían deteriorado durante el gobierno de Duterte. En febrero de 2023, Manila le dio acceso al ejército estadounidense a otras cuatro bases militares en virtud del Acuerdo de Cooperación Reforzada en materia de Defensa de 2014 y, en septiembre, llevaron a cabo su primera navegación bilateral conjunta desde 2016 en el mar del Sur de China.

Para ampliar: La estructura dual de la región Asia-Pacífico y la competición sino-estadounidense

Es posible que el gigante asiático se haya abstenido de emplear mayor fuerza debido al temor de que se produzca una escalada con la intervención de Washington. En diciembre de 2023, una declaración del Departamento de Estado señaló que: “Estados Unidos reafirma que el Artículo IV del Tratado de Defensa Mutua entre Estados Unidos y Filipinas de 1951 se extiende a los ataques armados contra las Fuerzas Armadas, embarcaciones públicas o aviones filipinos –incluidos aquellos de la Guardia Costera– en cualquier lugar del mar del Sur de China”. De esta forma, la administración Biden se vería obligada a actuar en defensa de Filipinas en caso de producirse un ataque, si bien Marcos sigue afirmando que los incidentes ocurridos no son motivo para invocar este tratado.

Manila está llevando a cabo una intensificación en sus esfuerzos por defender su soberanía en el mar del Sur de China, lo que ha llevado, a su vez, a una reacción por parte de Pekín. Las tensiones no parece que se vayan a reducir al no haber un cambio en las posiciones de los actores involucrados. El 3 de abril de 2024, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Filipinas, Jonathan Malaya, confirmó el mantenimiento de su posición en Second Thomas Shoal, así como la continuación de las misiones de restablecimiento del Sierra Madre, el cual se encuentra muy deteriorado. Si bien no es previsible que se inicie un conflicto armado, pues no es del interés de ninguna de las partes, los incidentes seguramente vayan a seguir apareciendo en las noticias en el futuro próximo.

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