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China saca músculo en el Pacífico Occidental

China exhibe su poder naval con el despliegue simultáneo de sus portaaviones CNS Liaoning y CNS Shandong en el Pacífico Occidental.
China exhibe su poder naval con el despliegue simultáneo de sus portaaviones CNS Liaoning y CNS Shandong en el Pacífico Occidental. Fuente: China Military

El CNS Liaoning, un portaaviones de la clase Kiev perteneciente a la armada del Ejército Popular de Liberación (PLA), se ha internado en aguas territoriales niponas junto a un barco de suministros y dos destructores de misiles. La escuadrilla partió el 25 de mayo de 2025 de la China continental, bordeando Taiwán y atravesando el archipiélago de las Senkaku –de soberanía disputada con Tokio– hasta llegar a la isla de Minamitori, la ínsula más oriental de Japón ubicada en pleno corazón del Pacífico Occidental.

Durante el trayecto, las fuerzas chinas efectuaron ejercicios de aterrizaje y despegue de aviones y helicópteros de combate. Ante ello, el secretario jefe del gabinete de gobierno, Yoshimasa Hayashi, se limitó a afirmar frente a la prensa que las autoridades niponas habían “transmitido un mensaje apropiado a Pekín”. Declaraciones a las que seguidamente se le sumaron indicaciones de que la flotilla estaba siendo vigilada de cerca. 

Paralelamente, el portaaviones CNS Shandong, escoltado por un destructor y un buque de vigilancia electrónica, fue detectado en aguas territoriales japonesas por el Ministerio de Defensa tras haber operado en la zona económica exclusiva de Filipinas. La última localización de la escuadra se ubicaba a medio camino entre los archipiélagos de las Senkaku y las Ogasawara.  

China aumenta su presencia en el Pacífico Occidental

El mensaje resuena por toda la región. Los movimientos de navíos se producen después de un abril marcado por los ejercicios militares conjuntos Balikatan. Más de 17.000 efectivos han participado este año en los entrenamientos anuales en el mar del Sur de China entre Estados Unidos y Filipinas. Además, en esta ocasión se sumaron a la práctica las armadas de Japón y Australia. 

Mientras la incipiente coalición entre Washington, Tokio, Manila y Canberra demuestra su capacidad de intervenir en el estratégico mar del Sur de China, el gigante asiático hace lo propio a lo largo de la segunda cadena de islas, una red de ínsulas que cuentan como presencia militar estadounidense y que sirven para obstaculizar la proyección naval de Pekín. Tradicionalmente se considera que esta cadena va desde Honshu hasta Papúa.   

Para ampliar: Mapa de las cadenas de islas y la presencia militar estadounidense en Asia-Pacífico

Al tiempo que los navíos de guerra del PLA cuestionan implícitamente la soberanía japonesa sobre sus aguas territoriales, la proliferación de plataformas chinas en el mar Amarillo levanta resquemores en Seúl. La colocación china de una antigua plataforma petrolera y dos antiguas estructuras de piscifactoría en aguas compartidas sin la consulta a Corea del Sur amenaza con provocar una crisis diplomática. 

El 23 de junio de 2025, la Asamblea Nacional surcoreana condenó el movimiento como “una amenaza para la seguridad marítima” en una votación que contó con el voto a favor de las dos principales fuerzas políticas del país, el Partido Democrático de Corea (DPK) y el Partido del Poder del Pueblo (PPP). A ello, ha de sumarse la publicación de un informe por parte del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington, que remarcaba la posibilidad de un doble uso de las infraestructuras: civil y militar.

Con estas acciones, el Zhongnanhai –la casa presidencial china– demuestra ante enemigos y aliados su capacidad de actuación en la mitad occidental del océano Pacífico. Una misiva a una administración Donald Trump que se halla en pleno proceso de reestructuración del esquema de seguridad europeo y que ha tenido que intervenir directamente en la “guerra de los 12 días” entre Israel e Irán.  

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