
La región de Cachemira está definida geográficamente por el valle homónimo y la cordillera del Himalaya que lo rodea. Desde hace décadas, este territorio ha sido escenario de disputa entre China, India y Pakistán.
El 22 de abril de 2025, un ataque islamista en Pahalgam –destino turístico ubicado en el estado de Jammu y Cachemira, administrado por Nueva Delhi– causó la muerte de 26 personas, convirtiéndose en el atentado más letal de este tipo en los últimos 20 años y reavivando el conflicto en la región. India identificó a los autores como ciudadanos pakistaníes y acusó a Islamabad de dar apoyo a los "extremistas".
En represalia, el 7 de mayo el ejército indio lanzó la Operación Sindoor, una campaña de ataques aéreos en territorio pakistaní y en la zona de Cachemira bajo control de Islamabad contra varias localizaciones donde, según Nueva Delhi, operaban "grupos terroristas". Al menos 26 personas murieron en la ofensiva. “India identificará y castigará a todo terrorista y a quienes los apoyan. Los perseguiremos hasta el fin del mundo. El espíritu de India jamás será quebrantado por el terrorismo. El terrorismo no quedará impune”, declaró el primer ministro Narendra Modi.
Pakistán negó cualquier implicación en el atentado y afirmó que la ofensiva india había alcanzado a población civil. En respuesta, tres días después, inició la Operación Bunyan al-Marsus, llevando a cabo numerosos ataques con misiles y drones contra diferentes puntos en territorio indio, así como en la disputada región Jammu y Cachemira.
El origen del conflicto en Cachemira
Estos enfrentamientos no son un episodio aislado, sino una continuación del largo historial de tensión entre ambos países. Desde la descolonización del subcontinente indio en 1947 y la creación de India y Pakistán, Cachemira ha sido un territorio en disputa. De mayoría musulmana, pero con un gobernante hindú, el estado que ocupaba Cachemira solicitó su adhesión a India, lo que desencadenó una guerra entre ambos países que se prolongó hasta 1948.
Con el tiempo se trazaron dos líneas de demarcación: la Línea de Control, que separa la Cachemira administrada por India de la controlada por Pakistán, y la Línea de Control Real, que divide la Cachemira india del territorio reclamado por China. Nueva Delhi sigue reivindicando la totalidad del territorio, mientras que Islamabad reclama la parte controlada por India.
Tras varias guerras –como las de 1965 y 1999– y frecuentes escaramuzas, la disputa sigue lejos de resolverse. Se trata, además, de un conflicto especialmente delicado, al enfrentar a dos potencias nucleares.
Cachemira también es un punto estratégico en la disputa por el agua. En la región nacen varios afluentes del río Indo –principal fuente hídrica de Pakistán– como los ríos Chenab y Jhelum, lo que otorga a India una posición de ventaja. El Tratado de Aguas del Indo, firmado en 1960, estableció un reparto de recursos para evitar conflictos, pero tras el reciente atentado, India respondió reduciendo el caudal que llega a Pakistán y ha anunciado la construcción de nuevas presas para reforzar su control sobre la cuenca.
Aunque el 10 de mayo se alcanzó un alto el fuego, el conflicto en Cachemira sigue sin resolución, manteniéndose como un foco de inestabilidad y enfrentamiento persistente entre los tres actores implicados, especialmente entre India y Pakistán.
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