
Tras el histórico acuerdo con las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) para integrar a los kurdos en el nuevo Estado, otra importante región del país ha llegado a un pacto con Damasco para su incorporación a las instituciones oficiales. Se trata de la provincia de Suwayda, la cual conforma el sur de Siria junto a las regiones de Daraa y Quneitra. Esta zona sureña es donde habita en su gran mayoría la minoría drusa, un grupo religioso que ha mantenido relaciones intermitentemente tensas con el gobierno central desde su formación en diciembre de 2024.
El acuerdo es otro paso adelante en la centralización del Estado sirio y sus instituciones, teniendo ramificaciones importantes en las demandas de autogestión y representación de la comunidad drusa. Ambas partes parecen haber alcanzado un pacto tras negociaciones en las que figuras religiosas importantes de la comunidad drusa alineadas con posturas descentralizadoras, como Hikmat al-Hijri, se han mostrado contrarios a lo largo del proceso.
Estos triunfos para la consolidación del gobierno sirio liderado por Ahmed al-Sharaa ocurren tras una semana protagonizada por violentas hostilidades en el noroeste del país, donde las fuerzas de seguridad sirias se han enfrentado a células disidentes de la minoría alauita en Tartús y Latakia. Estos choques desembocaron en alegaciones de masacres de civiles por parte de grupos armados aliados con Damasco.
Un complicado proceso de negociación
El mismo día que se anunció el acuerdo con los kurdos, SANA, la agencia de noticias estatal, reportó que al-Sharaa había recibido en el Palacio del Pueblo en Damasco a Mustafa al-Bakour, gobernador de Suwayda, junto con “un número de activistas” de la región para mantener conversaciones acerca de “asuntos nacionales y locales importantes”. Horas después, varios medios sirios e israelíes informaron que Suwayda y los drusos habían firmado un acuerdo de integración con el Estado sirio.
Sin embargo, uno de los tres principales líderes religiosos drusos del sur de Siria, Hikmat al-Hijri, negó posteriormente la existencia de un acuerdo holístico, señalando en su lugar convenios puntuales en ciertos ámbitos administrativos y de seguridad que distaban de un pacto comprensivo de integración institucional. Habría que esperar hasta el miércoles 12 de marzo para que la firma de al-Hijri apareciese finalmente en un documento con categoría de acuerdo, ratificado también por el gobernador de Suwayda.
Estos desarrollos, aunque posiblemente fruto de vicisitudes de las negociaciones, deben enmarcarse en el amplio contexto de la lucha por parte de facciones de la población drusa por una mayor autonomía e inclusión en el sistema Estatal sirio. Dentro de los principales líderes religiosos de la comunidad drusa, al-Hijri se ha mantenido como el más afín a la idea de un Estado descentralizado. Al-Hijri definió la descentralización como “la solución ideal para Siria” en enero de 2025, además de rechazar la posibilidad del desarme de los drusos antes de la total reconstrucción del nuevo Estado sirio.
Así pues, en comparación con otros líderes religiosos de la minoría drusa, como Hammoud al-Hinnawi, quien ha instado públicamente a sus “hermanos en Damasco” a reconocer la importancia de reconstruir la imagen del sirio como individuo en un contexto nacional, estas declaraciones han llevado a al-Hijri a ser acusado en numerosas ocasiones de acercarse demasiado a posturas israelíes. Al-Hijri condenó en diciembre la ocupación israelí del sur de Siria, abogó por la unidad siria y rechazó el separatismo tras un incidente en el que una bandera israelí fue alzada en Suwayda.
Sin embargo, estas declaraciones no impidieron que, durante las protestas contra del gobierno de Damasco en la ciudad de Suwayda, los manifestantes sostuviesen pancartas con el rostro de al-Hijri junto al de Muwaffaq Tarif, el líder de los drusos israelíes y principal simpatizante de los esfuerzos de Tel Aviv de congraciarse con la minoría drusa en Siria. Asimismo, tras las reyertas de grupos drusos con fuerzas de seguridad sirias en Jaramana, el ayudante principal de al-Hijri declaró: “Actualmente, no existe coordinación con ningún grupo sirio con respecto a soluciones militares”.
Un día después de la firma, Hikmat al-Hijri volvía a declarar en su contra, manifestando que “no hay reconciliación ni acuerdo con Damasco”, tildando al gobierno de “extremista” y defendiendo la “paz y la justicia a nivel nacional e internacional” como su verdadero objetivo. En este contexto, sigue sin estar claro si la firma del 12 de marzo, reportada por varios medios nacionales, contó realmente con su beneplácito. No obstante, lo estipulado en el documento sigue avanzando, incluida la integración de miembros de milicias locales en las fuerzas del Ministerio de Defensa.
Las claves del acuerdo Siria-Suwayda
El acuerdo estipula el compromiso del Estado a implementar una serie de puntos en cooperación con el pueblo de Suwayda. Estos puntos incluyen la activación de los cuerpos de policía y seguridad bajo competencia del Ministerio del Interior, el pago de los salarios atrasados, la reforma financiera y administrativa de las instituciones del Estado y la activación inmediata del poder de la autoridad judicial en la región.
Asimismo, como punto más determinante, los signatarios se comprometen a integrar a todas las facciones armadas en el Ministerio de Defensa. Así pues, supone un importante paso en la integración de la provincia de Suwayda en el aparato estatal sirio. Informes acerca de versiones anteriores del acuerdo especificaban que el personal policial local estaría exclusivamente conformado por individuos locales, mientras que el gobernador y el jefe de policía, nombrados por el gobierno sirio, no tenían por qué ser de la región.
Los Hombres de Dignidad (MoD), una de las más numerosas facciones armadas drusas, anunciaron el 6 de marzo la decisión de coordinarse con el gobierno central para permitir el despliegue de las fuerzas de seguridad sirias en la provincia de Suwayda. En un comunicado, el portavoz del movimiento, Bassem Abu Fakhr, declaró que estas versiones anteriores del acuerdo no representaban una evolución con respecto a lo ya anunciado el 6 de marzo –esta declaración no parece afectar, sin embargo, a la última iteración del 12 de marzo–.
Por otro lado, cabe destacar que el recientemente formado Consejo Militar de Suwayda (SMC) no se ha pronunciado hasta el momento acerca del acuerdo, subrayando la complejidad de implementar un pacto efectivo a nivel provincial dado el elevado número de grupos armados con intereses divergentes.
Ampliando el marco: la influencia israelí
A la vez que los drusos en Suwayda firman un acuerdo con el gobierno central sirio, Israel continúa su incursión en el sur del país, ampliando su zona de influencia en las provincias de Daraa y Suwayda y llevando a cabo constantes operaciones aéreas en territorio sirio para deshacerse de activos militares.
Asimismo, en un intento de sacar partido de la inestabilidad e incertidumbre, Tel Aviv se ha esforzado en mostrar su solidaridad hacia el pueblo druso, al cual ha jurado proteger de posibles amenazas procedentes del gobierno central. No obstante, tras los choques en Jaramana, las autoridades religiosas drusas rechazaron unánimemente la ayuda israelí, optando por la unidad siria. Del mismo modo, figuras drusas en Líbano, como Walid Jumblat, advirtieron a los sirios sobre los “enredos” de Israel.

Sin embargo, el Estado sionista continúa ofreciendo su ayuda a la comunidad drusa y contribuyendo a la polarización política dentro de la misma mediante figuras como el líder druso en Palestina y los Altos del Golán, Muwaffaq Tarif. Israel anunció recientemente la intención de permitir el paso de drusos sirios a los Altos del Golán por motivos laborales. Cabe recordar que Israel Katz, ministro de Defensa israelí, declaró recientemente que Israel está “preparado para permanecer en Siria durante un tiempo ilimitado”, desarrollando una “zona de influencia” que planea alcanzar 65 kilómetros de anchura.
Las actividades israelíes en la región han generado respuestas en el sur del país con la formación del Frente Islámico de Resistencia como grupo autoproclamado defensor del territorio sirio. Actualmente, los avances israelíes continúan sin suscitar respuestas de gran nivel. No obstante, a medida que prosiga dicha campaña, la supervivencia de un acuerdo institucional entre el gobierno central y provincial estará claramente suscrita, entre otros factores, a la capacidad de lidiar en términos reales con la influencia y ocupación sionista en el sur del país.
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