
Calin Georgescu ha sido detenido. El que fuera el candidato con la mayor intención de voto en todos los sondeos para las elecciones presidenciales de Rumania ha sido interceptado en Bucarest, la capital rumana, y llevado ante la fiscalía general para ser interrogado.
Rumanía en crisis por la presidencia
Las elecciones presidenciales de Rumanía estaban destinadas a ocurrir durante los meses de noviembre y diciembre de 2024. No obstante, la sorprendente victoria en primera vuelta de dos candidatos fuera de los partidos tradicionales desembocó en una crisis política que parecía culminar con la anulación de los resultados y la conformación de una gran coalición para un nuevo ejecutivo.
La presidencia, sin embargo, sería prorrogada hasta unos nuevos comicios que tendrían lugar en el mes de mayo de 2025, tras la cancelación de la segunda vuelta. Y es que la primera posición había recaído en Calin Georgescu, candidato independiente y antiguamente vinculado al partido de extrema derecha Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR).
Tras el 23% de los votos de Georgescu, se situaría la liberal Elena Lasconi, con casi cuatro puntos menos (19%). Por muy poco quedaron fuera del balotaje los candidatos de los principales partidos: el primer ministro socioliberal Marcel Ciolacu, el ex primer ministro conservador Nicolae Ciucă y el actual líder de AUR, George Simion.
La anulación se produjo ante acusaciones de interferencia electoral extranjera por la financiación de campañas en TikTok que auparon a Georgescu, según publicaron los servicios secretos rumanos y rápidamente validaron políticos que quedaron fuera como Ciolacu. Sin embargo, más tarde surgieron informaciones que apuntaban a que el entorno del partido de Ciucă habría promovido a Georgescu con el objetivo de dividir el voto nacionalista ante el auge de Simion.
La asociación con el fascismo rumano
El órgano fiscal, adscrito al Tribunal Superior de Casación y Justicia de Rumanía, ha llevado a cabo el interrogatorio casi al tiempo que se producía un operativo frente a otro de los hombres fuertes que, supuestamente, estarían apoyando a Georgescu: Horatiu Potra.
En Rumanía se estaría realizando así una investigación amplia sobre elementos de extrema derecha que habrían intentado conformar una organización “fascista, racista o xenófoba” que buscase promover “doctrinas legionarias o fascistas y el culto a personas culpables de crímenes de genocidio y crímenes de guerra”. Además de los más de 40 registros domiciliarios que se han producido en distintos distritos del país, las 27 personas del entorno de Potra también son señaladas por el establecimiento de una organización antisemita.
El propio líder ha destacado por su control de una compañía de mercenarios rumanos que participó en operaciones en países como la República Democrática del Congo hasta la reciente caída de la ciudad de Goma ante el grupo armado M23. Potra ya fue detenido con anterioridad y se le acusa de evasión fiscal y lavado de dinero.
La prensa liberal ha destacado durante estos meses las relaciones entre Georgescu y Potra, por lo que la investigación contra el candidato presidencial podría seguir estos derroteros. La acusación de antisemitismo y de choque con los valores constitucionales ya estaba circulando como válida para la élite rumana en cuanto a la inhabilitación de candidatos se refiere. A la candidata del partido de extrema derecha SOS Rumanía, Diana Sosoaca, se le impidió concurrir a las elecciones presidenciales bajo la acusación de que su ideario rompía con los valores constitucionales y del Estado de derecho rumano.
Por ello, el equipo de Calin Georgescu ha incidido en que se trata de una persecución política, intentando asociarle con elementos radicales de manera lateral, y señalando que [Georgescu] “iba a presentar su candidatura oficial para las elecciones […] ¿Dónde está la democracia? ¿Dónde están los socios que deben defender la democracia?”
El futuro de Rumanía tras Calin Georgescu
Tanto Simion como Sosoaca habían llamado a la unión en torno a Georgescu, aunque la segunda denunció lo fraudulento del proceso que le impidió presentarse. La novedad residía en que, sabedores de lo crítico que sería para el establishment perder estos nuevos comicios, Simion decidió no competir contra un Georgescu que ya había crecido hasta el 40% en algunas encuestas.
Simion también era consciente de que, en el probable caso de que se buscase la manera de inhabilitar a Georgescu en los cinco meses entre las elecciones anuladas y las nuevas, él sería la única voz de la derecha nacionalista más dura, pudiendo captar parte de ese voto de Georgescu y Sosoaca. Sin embargo, los sondeos no auguran tanto trasvase para Simion como el que podría haber alcanzado Georgescu en caso de ser el candidato único del sector derechista.
Ya en el mes de febrero de 2025, la policía de Rumanía se personó de oficio en una causa penal que buscaba enjuiciar a Calin Georgescu por la financiación de su campaña. En este sentido, son varias las vías que podría seguirse para sellar el fin de su carrera política. Es importante señalar que la popularidad de Georgescu ha crecido tanto que, en el caso de que él tampoco pudiera presentarse –igual que Diana Sosoaca–, la legitimación popular de los comicios podría verse afectada, así como surgir nuevos movimientos que capitalizasen el descontento que representaban estos candidatos.
George Simion, por su parte, ya ha llamado a la movilización y la protesta ante la fiscalía para pedir explicaciones. Las calles pueden ser grandes protagonistas del devenir político rumano si la situación sigue unos derroteros que puedan parecer dirigidos por la élite liberal nacional, fuertemente vinculada con Bruselas y la OTAN.
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