
Turquía anunció el 12 de febrero que importará por primera vez gas procedente de Turkmenistán, con un volumen previsto de 1.300 millones de metros cúbicos hasta final del año. Además, Ankara buscará reexportar una parte a Europa. El acuerdo, que entrará en vigor el 1 de marzo, establece que el suministro llegará a través de Irán mediante un gasoducto y ha sido firmado entre la empresa estatal turca BOTAS y la turkmena Turkmengaz.
El volumen es una pequeña fracción de los 50.000 millones de metros cúbicos de gas que Turquía importa anualmente, pero le permitirá tener un suministrador adicional y apuntar al objetivo de convertirse en un gran hub gasístico para Europa.
El gran perdedor es Rusia, que desde la guerra de Ucrania ha visto desvanecerse su posición como suministrador principal de gas al continente europeo. El último golpe fue la decisión de Kiev de bloquear el tránsito de gas desde el 1 de enero, lo que ha generado serias tensiones con Eslovaquia. Esta crisis ha evidenciado la consolidación de Turquía como un actor clave en el escenario energético, convirtiéndose en país de tránsito y suministrando gas a Bratislava.
Turkmenistán, por su parte, busca diversificar sus exportaciones, ya que toda la infraestructura para su gas sigue orientada hacia el este, con China como principal cliente. El país centroasiático alberga en el yacimiento de Galkynysh las segundas mayores reservas de gas del mundo, solo superadas por el yacimiento iraní de South Pars. Asjabad cree que Galkynysh puede contener más de 27 billones de metros cúbicos.
El ramal europeo es una gran oportunidad comercial para Turkmenistán, que ha visto históricamente bloqueado el acceso al depender de Rusia e Irán. Ambos países han obstaculizado la construcción del gasoducto transcaspio, que conectaría Turkmenistán y Azerbaiyán a través del mar Caspio. El singular estatus jurídico que gobierna el Caspio permite a los países ribereños vetar proyectos por motivos medioambientales.
Por ese motivo, Turkmenistán había ignorado hasta ahora ampliar el mercado europeo por las elevadas tasas del tránsito por Rusia. Teherán, por su parte, estaba más interesado en desarrollar su propia industria y convertirse ellos en exportadores. Sin embargo, la difícil situación económica del país ha hecho que empiecen a abrir la mano. La infraestructura de gas iraní es poco eficiente debido a la falta crónica de inversiones; si bien alberga las mayores reservas de gas conocidas, apenas vende al exterior debido a las necesidades de consumo interno y los problemas de capacidad.
La conexión Irán, Turkmenistán y Turquía
Irán es actualmente el cuarto mayor proveedor de gas natural de Turquía en virtud de un acuerdo que expira en 2026. El suministro se realiza mediante un gasoducto de 2.600 kilómetros que conecta Tabriz con Ankara, operativo desde 2002.
No obstante, pese a tener una capacidad de 14.000 millones de metros cúbicos anuales, la infraestructura opera por debajo de su máximo debido a los elevados costes. Según las cifras más recientes de la Autoridad Reguladora del Mercado de la Energía (EMRA) de Turquía, el país importó unos 5.000 millones de metros cúbicos de gas iraní en 2023.

Por lo tanto, en el marco de la renegociación de este acuerdo de 25 años, se espera que Turkmenistán reemplace parcialmente a Irán mediante los dos gasoductos que posee Turquía en el noreste del territorio iraní. Sin embargo, para incrementar significativamente los volúmenes a largo plazo, será imprescindible la construcción del gasoducto transcaspio.
La decisión de Teherán forma parte de una apuesta estratégica dentro de su política de mirar hacia el este. El objetivo es que la República Islámica estreche sus lazos con los países orientales, como los ubicados en Asia Central, que tradicionalmente han sido ignorados en aras de mantener la atención e influencia en Oriente Medio.
En este contexto, Teherán también llegó a un acuerdo en 2024 para que Turkmenistán suministrase hasta 10.000 millones de metros cúbicos anuales de gas a Irak con el fin de respaldar el suministro estable de generación eléctrica. Además, Asjabad ha dado su consentimiento para que empresas iraníes construyan 125 kilómetros de gasoductos adicionales y tres estaciones de bombeo de gas en su territorio con el fin de ampliar la capacidad de envío de hidrocarburo a Irán.
En conjunto, todo esto forma parte de una redefinición del mercado del gas provocada por la guerra de Ucrania, con Rusia perdiendo posiciones frente a nuevos competidores.
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