
El pasado 29 de mayo, el medio Zeteo publicó una entrevista con el ex primer ministro pakistaní Imran Khan, actualmente en prisión. La entrevista, realizada por medio epistolar, presenta nuevas acusaciones contra sus rivales en el aparato militar. Khan asegura que lo único que lamenta de su etapa en el poder es haber confiado en el exjefe del ejército, el ya retirado general Qamar Javed Bajwa, a quien responsabiliza de "crear mentiras y falsas narrativas" para asegurarse una segunda prórroga en uno de los cargos más importantes del país.
.Bajwa fue Jefe del Estado Mayor del Ejército entre 2016 y 2022, y en 2019 el gobierno de Khan le concedió un segundo y controvertido mandato de tres años, sujeto a disputas legales. Ahora, el fundador del partido Movimiento por la Justicia de Pakistán (PTI) acusa a Bajwa de haber ejecutado un "meticuloso plan, creando mentiras y falsos relatos para provocar el caos nacional e internacional, todo para asegurarse su prórroga". Sobre su encarcelamiento, Khan afirma: "Estoy seguro de que este calvario ha sido orquestado por el general Bajwa. No responsabilizo a nadie más".
En este sentido, Khan afirma ahora que Washington no estuvo implicado en ningún complot para destituirle, y señala a Bajwa de "difundir historias sobre mí a países como Estados Unidos, pintándome como antiestadounidense o desinteresado en mantener buenas relaciones con ellos". El ex primer ministro también cuestiona la legitimidad del actual gobierno y los resultados de las elecciones de febrero. Aunque los ataques del PTI se dirigen contra el general, el principal objetivo es el actual Jefe del Estado Mayor, Asim Munir, sucesor de Bajwa y responsable de la represión contra los seguidores de Khan. El PTI ha insistido en que respeta a la institución del ejército, señalando a un solo individuo como responsable, en un intento de crear una brecha entre Munir y sus oficiales.
Munir y su círculo de generales aún perciben una amenaza en la capacidad de Khan y sus partidarios para movilizar una fuerza política y social significativa, a pesar de la fuerte represión. Temen que las palabras del antiguo dirigente pakistaní busquen instigar una revuelta dentro del aparato militar. Estas preocupaciones se reflejaron el pasado 9 de mayo, aniversario de las protestas que sacudieron Pakistán y amenazaron con crear una fractura interna en las fuerzas armadas. Ese día, Asim Munir, durante una visita a la guarnición de Lahore –lugar simbólico debido a que los manifestantes saquearon la casa del comandante del cuerpo de Lahore, que lleva el nombre del fundador del país, Mohammed Ali Jinnah–, declaró que se estaba intentando crear divisiones entre el ejército y el pueblo a través de plataformas digitales.
El oficial castrense también calificó los disturbios del 9 de mayo como "violencia criminalmente orquestada" y afirmó que "no puede haber compromiso ni acuerdo con los planificadores y arquitectos de este oscuro capítulo de nuestra historia". El director general de Inter Services Public Relations (ISPR) se expresó en términos similares, condenando vehementemente a los responsables del caos. Sin embargo, sugirió que un diálogo con el PTI sería posible si "pedían disculpas públicamente a la nación" por sus acciones y se comprometían a abandonar "sus planteamientos anárquicos, adoptando posiciones políticas constructivas".
Khan, no obstante, se ha negado, defendiendo su inocencia y reiterando que no tuvo conocimiento de los sucesos hasta que fue llevado ante el Tribunal Supremo ese mismo día. Además, subrayó que ya había condenado los incidentes violentos. Sus socios del PTI en la Asamblea Nacional han calificado los hechos del 9 de mayo como una conspiración contra Khan.
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