Una ASEAN dividida intenta mantener su centralidad en la crisis de Myanmar

Los líderes de la ASEAN se reúnen en el edificio del secretarío de la organización en Yakarta | Laily Rachev / Palacio presidencial de Indonesia

El 24 de abril tenía lugar en Yakarta, Indonesia, una reunión extraordinario de jefes de Estado de la ASEAN para tratar la crisis de Myanmar. La organización de 10 países del Sudeste Asiático ha tratado de mantener lo que llaman “Centralidad” (ASEAN Centrality), un principio de que debe ser este organismo común el que resuelva las crisis de la región, evitando la intervención de potencias extranjeras que conviertan el Sudeste Asiático en terreno de batalla y lo dividan.

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La reunión tuvo la iniciativa de Indonesia, uno de los pesos pesados de las región, que como principal potencia quiere asegurar la independencia de la organización, así como su capacidad de resolver estas crisis. El presidente de Indonesia estuvo acompañado por sus pares de Malasia, Singapur, Camboya, Vietnam y Brunei, que ostenta la presidencia rotatoria. Por el contrario, en representación de Tailandia, Laos y Filipinas acudieron tan solo los ministros de exteriores. Por último, desde Myanmar solamente fue invitado el líder de la Junta Militar Min Aung Hliang, aunque en calidad de “Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas birmanas”, y no como representante del país.

El comunicado final de la reunión estableció un «Consenso de Cinco Puntos»:

  • Primero, el cese inmediato de toda la violencia en Myanmar, todas las partes deben ejercer la máxima contención.
  • Segundo, un diálogo constructivo entre todas las partes debe comenzar para buscar una solución pacífica en interés de todo el pueblo.
  • Tercero, un enviado especial de la Presidencia de la ASEAN deberá facilitar la mediación del proceso de diálogo, con la asistencia del Secretario General de la ASEAN.
  • Cuarto, la ASEAN proveerá de asistencia humanitaria mediante el Centro AHA (Centro de coordinación de la ASEAN para la asistencia humanitaria en la gestión de desastres).
  • Quinto, el enviado especial y su delegación visitarán Myanmar para reunirse con todas las partes interesadas.

A pesar de las palabras de Muhyiddin, el primer ministro malasio: Hemos tenido éxito. El resultado de la reunión de hoy estaba más allá de nuestras expectativas; el hecho es que el resultado no supone ningún cambio sustancial en Myanmar y sólo demuestra el interés de la organización, y sus Estados miembros, por mantener el control de la situación dentro de los límites de la región. Lo único cierto es que la situación excepcional ha obligado a la ASEAN a tomar carta y resolver una contradicción intrínseca de su carta fundacional. La necesidad de mantener esa centralidad de la ASEAN ha apartado a un lado el principio de no-interferencia, apoyándose en los principios democráticos de la carta. Así de claro lo decía el primer ministro malasio: El principio de no interferencia [de la ASEAN] no es para que nos escondamos, no puede ser una razón para nuestra inacción. La crisis que ocurre en un estado miembro de la ASEAN no se resolverá por sí sola sin afectar a otros estados miembros.

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Sin embargo, este tímido “avance” de la ASEAN tiene un único final, conseguir un nuevo compromiso entre los militares y la oposición, principalmente la Liga Nacional por la Democracia (NLD). Es decir, volver a sellar la alianza entre estas dos élites bamar enfrentadas. Aún con este posible objetivo a largo plazo los miembros más intervencionistas, Indonesia y Malasia, ni siquiera han conseguido arrancar el compromiso de la liberación de los presos políticos, quedando relegado al punto 8. del comunicado (También escuchamos peticiones para la liberación de todos los presos políticos, incluidos los extranjeros). Pero lo cierto es que el propósito de esta reunión para la mayor parte de miembros no era tanto la situación interna de Myanmar, sino la posición de la ASEAN en la crisis y el deseo de evitar una mayor presencia de extranjera, especialmente que pueda ser un tablera para confrontación sino-estadounidense. En este sentido han conseguido su objetivo, con el apoyo firme de China y Estados Unidos, y también de la Unión Europea, al proceso planteado por la ASEAN.

Entre los actores internos de Myanmar las reacciones han sido varias. Para la propia Junta Militar el consenso esta dibujado según sus intereses como participante de la reunión y continúa manteniendo el control de la situación, y se ve imbatible victoria tras victoria en la escena internacional. Sus debilidades no son externas, sino internas, en la capacidad del mar armado de masas de derrocar su dominación, si cuenta con el apoyo de la burguesía nacional, esa otra élite bamar. Min Aung Hliang cumplirá según le convenga el consenso, y retrasará el proceso de mediación todo lo que quiera. El enviado de la ASEAN, frente al de la ONU, es lo que quería, porque sabe que la propia organización, de la cual es parte, no quiere problemas, jugará con eso todo lo que quiera.

Por parte del constituido Gobierno de Unidad Nacional (NUG), aunque ha habido una protesta por no estar invitado a la cumbre de la ASEAN, en general han recibido el Consenso de Cinco Puntos con buenos ojos. Esto demuestra que las intenciones del NUG, y del NLD por lo tanto, continúan insertas en la lógica de alcanzar un acuerdo con los militares, a pesar de toda la retórica. De ahí las reticencias de todas las Organizaciones Étnicas Armados (EAOs) ha constituir un Ejército Federal o apoyar en general al NUG. Aunque es cierto que las posiciones del NUG deben matizarse en que son más complejas, dejan claramente la puerta abierta a ese diálogo establecido por la ASEAN, pues desean ante todo recibir apoyo internacional, pero el Ministro de Exteriores dice que deben continuar su agenda y no confiar en la palabras del Tatmadaw, sino en sus acciones.

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Otros grupos, como el Comité General de Huelga de Nacionalidades han rechazado el consenso de la ASEAN, las protestas se han reactivado los últimos días y los combates entre el Tatmadaw y el Ejército de Independencia Kachin (KIA) continúa intensificándose. Queda claro, por lo tanto, que aún no ha pasado el momento de contestación social.

Graduado en Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca. Hago seguimiento y análisis de procesos electorales, geopolítica, insurgencias y de las dinámicas del imperialismo en Descifrando la Guerra.

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