Tayikistán (II): Más de dos décadas bajo el dominio de Emomali Rahmon

Tayikistán ha estado gobernado por Emomali Rahmon desde el año 1994, hace ya 26 años. El pasado 11 de octubre, Rahmon volvió a validar su legislatura como presidente por otros 7 años más, siendo la quinta vez que es reelegido. A simple vista, Emomali Rahmon parece el típico mandatario de la vieja guardia soviética que aprovechó la incipiencia del nuevo estado para adueñarse del poder, al igual que el mismo Nursultan Nazarbayev en Kazajistán o Saparmyrat Nyázov (conocido como Türkmenbashi) en Turkmenistán. Todos ellos tenían influencia en la esfera soviética regional (RSS) y posteriormente se erigieron como todopoderosos líderes de las nuevas repúblicas.

Rahmon, un electricista graduado en economía

El actual presidente de Tayikistán nació en 1952 en la ciudad de Danghara, en la entonces región de Kulob, en el suroeste del país. En aquel momento la mayoría de las posiciones de poder están ocupadas por rusos étnicos, desplazados desde la metrópoli hacia tierras tayikas. No podemos obviar, para nada, el hecho de que Rahmon estuviera viviendo bajo dominio soviético casi cuarenta años, la mayor parte de su vida, considerándolo como algo que le influenció mucho. Anteriormente, el apellido de Rahmon era Rahmonov, siendo fiel a los patronímicos rusos impuestos por los soviéticos.

Rahmon sirvió en la Flota del Pacífico de la Armada soviética, de 1971 a 1974, además de graduarse en economía en 1982. Fue adquiriendo experiencia política hasta que, en 1992, a raíz de la deposición de Rahmon Nabiyev, es elegido presidente del Soviet Supremo (máxima posición de gobierno en ese momento). En 1994, a partir de la reforma de la Constitución, se vuelve a restituir la Presidencia y es elegido presidente con el 59% de los votos, contra un candidato opositor de las mismas tendencias políticas, Abdumalik Abdullajanov. En 1999 , ya terminada la guerra, es reelegido otra vez y estableció un decreto por el  que se alargaban los mandatos de 5 a 7 años. Sus reelecciones se suceden en 2006 (79%), 2013 (84%) y 2020 (92%). La totalidad de las elecciones, sin embargo, se celebraron en un clima en el que la OSCE observó ‘’varias irregularidades democráticas’’.

En 2015, Emomali Rahmon establece un decreto que lo nombra ‘’Líder de la nación, fundador de la paz y la unidad nacional’’, dotándolo de inmunidad legal, derecho a veto en decisiones estatales y la posibilidad de dirigirse tanto al parlamento como a la nación por los motivos que él considera necesarios.

Rahmon durante una visita a la Meca. Flickr

La regulación actual Del Islam En Tayikistán

A pesar de identificarse como musulmán sunita y haber peregrinado a la Meca en múltiples ocasiones, Emomali Rahmon ha promulgado un férreo secularismo.

Tayikistán tiene una larga y montañosa frontera terrestre con Afganistán, un estado que no cuenta con una autoridad política consolidada. Esto provoca que sea un lugar en el que el extremismo islámico prospere. El relieve montañoso, además, es otro de los aspectos clave en este tema, ya que son las áreas más difíciles de gobernar por las autoridades, siendo el Gorno-Badakhshan una zona normalmente olvidada por el gobierno tayiko. El Hindu Kush y el Pamir son territorios de fácil proliferación para los grupos extremistas, lugares donde refugiarse de las autoridades políticas es relativamente fácil y donde la probreza es muy alta.

Rahmon, temeroso del surgimiento de un poder político de tendencias islamistas, ha optado por censurar abiertamente diferentes aspectos de la vida musulmana. Rahmon considera al Islam como parte de la cultura tayika pero no de la vida diaria. En 2015, el presidente tayiko ilegalizó al Partido del Renacimiento Islámico, el principal partido opositor islamista. A partir del referéndum constitucional de 2016 (ratificado con el 96% de los votos), se consolidó la prohibición de los partidos políticos de carácter religioso. Otro de los partidos ilegalizados es Hizb-ut-Tahrir, una organización política pro-Estado Islámico a nivel global, pero especialmente en Asia Central. Ambos dos son categorizados como organizaciones terroristas.

Estas son las medidas que hoy en día regulan el Islam en Tayikistán.

  • Cierre progresivo de mezquitas que no cumplen con los requisitos del Estado, siendo un papeleo difícil para muchas de ellas, que acaban reconvertidas en salas de té, peluquerías o bien guarderías. Se prohíbe a la mujer la entrada y a los menores de 18 años.
  • Férrea regulación de la barba. Este apartado se lo toman muy en serio las autoridades tayikas. No se puede llevar barba en la foto del pasaporte. Además, hay diferentes testimonios de detenciones en las que se han producido afeitaciones en contra de la voluntad del detenido (unas 13.000 según Al-Jazeera).
  • Censura en el uso de nombres arabófonos. El estado aprobó un decreto mediante el cual censuraba los nombres que sonaran ‘’demasiado árabes’’, instando a los padres que optaran por nombres ‘’de tradición tayika’’.
  • Ilegalización de los partidos políticos de carácter islámico, como el Partido del Renacimiento Islámico.
  • Sancionado el uso de los velos atados por la barbilla (hijab islámico). Sí se pueden utilizar los que se atan por la parte anterior del cuello, ya que son un elemento de vestimenta femenino típico de la cultura tayika. En las escuelas el hijab está prohibido, mientras que la televisión estatal lo asoció con la prostitución.
  • Los menores de 18 años tienen prohibida la implicación en asuntos religiosos. De esta manera las autoridades tayikas regulan la afluencia en las mezquitas de un tipo de público más maleable, susceptible a la radicalización.
  • Prohibida la llamada a la oración mediante altavoces. Algo que resulta característico en muchos países de tradición islámica no está permitido en Tayikistán. El Gobierno tayiko pretende eliminar cualquier rastro de Islam que serpentee por las ciudades tayikas, como el sonoro y repetitivo adhan (llamada a la oración). 
  • Fijación constante con la figura del imam. Los imams que hayan estudiado fuera de Tayikistán no pueden ejercer en el país, debiendo estudiar en la única madraza que hay en Tayikistán. Las autoridades secularistas pretenden evitar la influencia de las tendencias islámicas extranjeras. Además, el Gobierno fabricó un librito con ‘’tópicos’’ recomendados para los sermones de los imams, interviniendo en uno de los factores más importantes de la radicalización. Los sermones, además, se aconseja que sean solamente de 15 minutos.
  • Vigilancia a través de cámaras de seguridad. En las mezquitas más grandes, las denominadas mezquitas-catedrales, que son las que tienen más derechos a la hora de ejercer, se controla a los practicantes con videovigilancia.
  • Sancionado el estudio en escuelas islámicas extranjeras sin previa aprobación del estado.
  • El Hajj, la peregrinación a la Meca, está prohibida para los menores de 40 años desde 2017.
  • Requerimiento de permisos estatales para la realización de actividades religiosas (creación de madrazas, Hajj, publicación de libros de carácter islámico…).

La Ruta de la Seda: opio y heroína

Otra de las mayores problemáticas que sobrevuelan la sociedad tayika es el tráfico de drogas. Por su estratégica posición, con una endeble y accesible frontera con Afganistán, Tayikistán es puerta de entrada de grandes cantidades de opio y heroína, generalmente dirigidas hacia Rusia o Europa y atraviesan tierras tayikas.

Desde hace años, las autoridades tayikas reciben ayudas extranjeras en materia de protección fronteriza, con el pretexto de ayudar a frenar la entrada de la droga a través de la frontera afgana. De la totalidad de la mercancía que entra, sólo se intercepta alrededor de un 5%. Sin embargo, en lugar de gestionar estas ayudas estadounidenses, rusas y chinas, con efectividad, las autoridades tayikas son cómplices del mismo tráfico.

El gobierno se beneficia económicamente de la entrada de la droga, al mismo tiempo que consigue que los traficantes impongan una autoridad en los lugares a los que el gobierno no llega. Se establece pues, una especie de relación de reciprocidad entre ambas partes, ya que el gobierno también beneficia a los traficantes mediante la eliminación de su competencia. De hecho, hasta la misma familia presidencial está implicada en el asunto.

Tayikistán es un país con una corrupción estructural muy cronificada, por lo que es difícil que podamos esperar del gobierno una reacción a la problemática del tráfico de estupefacientes. Los bajos salarios de los funcionarios encargados de interceptar la droga son también uno de los motivos que los empujan a aceptar sobornos y a hacer la ‘’vista gorda’’.

La pobreza es un problema muy grave en Tayikistán, situado en el puesto 149 de 182 en términos de PIB per cápita. La falta de oportunidades laborales hace que el mundo de la droga sea el destino de muchos jóvenes desempleados, que acaban idealizando a los señores de la droga y estableciéndolos como referentes. La droga ofrece el dinero que la administración estatal no es capaz de proveer en forma de empleos y oportunidades. De hecho, cada vez es más popular entre los tayikos el consumo de estupefacientes, algo que antes no ocurría en tanta medida

Rusia, Principal valuarte de Tayikistán

Desde el desmembramiento de la Unión Soviética, en 1991, Rusia se ha esforzado por seguir manteniendo la posición de metrópoli ante las antiguas repúblicas socialistas soviéticas. Actualmente, podríamos decir que sólo los Estados Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), Ucrania (perdiendo la prorrusa Crimea y parte de Donetsk y Lugansk) y Georgia (perdiendo Osetia del Sur y Abjasia) han logrado abandonar la influencia y dependencia de Rusia, ya sea uniéndose a organizaciones como la OTAN o la UE o bien abandonando otras como la Comunidad de Estados Independientes. En Asia Central, sí es cierto que Rusia ha conseguido seguir siendo el principal aliado de los demás estados.

Emomali Rahmon, presidente de Tayikistán, junto a su homólogo ruso, Vladímir Putin.

Desde el desmembramiento de la Unión Soviética, en Tayikistán solamente han habido gobiernos que miraban hacia Rusia, exceptuando el período de un mes, en 1992, en el que la oposición gobernó el país. Desde entonces, ya sea bajo el liderato de Nabiyev o, principalmente, Emomali Rahmon, Tayikistán ha dependido económica y militarmente de Rusia, un país que ha utilizado la ‘‘amenaza’’ del extremismo islámico para justificar su presencia militar en Tayikistán. Rusia cree que protegiendo la frontera tayiko-afgana conseguirá frenar potenciales incursiones de fundamentalistas radicales en territorio ruso. Rusia tiene una base militar en la capital tayika, Dushanbe, denominada como ‘’201’’, con un total de 7.000 efectivos y con una vigencia de 22 años más (2042).

La población rusa en Tayikistán ha jugado siempre un papel importante

De tradición urbana y, generalmente, mano de obra cualificada, ha sido siempre protegida por el gobierno para evitar reacciones de Rusia, que utilizaba sus nacionales residentes en Tayikistán para justificar aún más su presencia en la zona, bajo el pretexto de protegerles. Sin embargo, la población rusa en Tayikistán ha ido decayendo. En el censo de 1989 era del 8% (380.000 habitantes), mientras que en el de 2010 no llegaba al 1% (34.000). Ya sea por la falta de nuevas generaciones o bien por factores como huida masiva durante la guerra civil, el porcentaje de población rusa en Tayikistán va cada vez más a la baja.

A escala lingüística la influencia rusa sigue más que presente en Tayikistán, ya que el ruso comparte estaus co-oficial con el tayiko, sirviendo como ‘’lengua de comunicación interétnica’’ y como lengua de gran importancia en aspectos oficiales, políticos y estatales. El uso de la lengua rusa es algo común en Asia Central, ya que hay muchas generaciones que se educaron bajo sistema educativo soviético.

Conclusiones

La República de Tayikistán es hoy en día un país con pocas perspectivas de unirse bajo el paraguas de un nacionalismo común. Pese a los intentos de Emomali Rahmon de adueñarse del nacionalismo del que una vez renegó, es a priori una calle sin salida. De momento pocas perspectivas de cambio se pueden encontrar, ya que Rahmon seguirá en el poder siete años más. Los recuerdos de una ferviente guerra civil entre clanes hacen que la unión sea menos posible que en los países vecinos.

La corrupción en Tayikistán es algo muy exacerbado, extendido en todas las áreas posibles en las que el funcionariado puede meter mano. Un sistema corrupto como este raramente podrá eliminarse en pocos años. Cosas tan estructurales como esta precisan de incluso décadas para su erradicación, además de un ejecutivo con mano dura, no un ejecutivo que se beneficie de la misma corrupción mediante el tráfico de opio y heroína.

El Islam lleva muchos años siendo marginado y apartado de la vida pública en Tayikistán. Por mucho que se haya impulsado el estado secular desde hace tanto tiempo, el Estado no ha conseguido erradicar el Islam de la vida privada, por lo que, es más que probable que esto degenere en un efecto rebote y, en el hipotético caso de un golpe de estado o cambio de estatus político, los seguidores del Islam que han estado tanto tiempo discriminados reclamen su parte del pastel e incluso se radicalicen en sus ideas.

Es difícil, por el momento, imaginar un Tayikistán fuera de la esfera de influencia rusa, dada la extrema dependencia que hay de la antigua metrópolis soviética. Rahmon sigue en el poder porque Rusia no ha dicho lo contrario y sus tropas siguen presentes en Tayikistán mediante una base militar. Es costoso ver a Tayikistán siguiendo los pasos de Ucrania o Georgia, ya que ni su contexto político-social ni su ubicación geográfica lo facilitan.

Tayikistán sigue siendo el país más pobre de la antigua Unión Soviética. A pesar de contar con una población de casi 10 millones de habitantes, la clase política no ha sabido aprovecharse de ello, comportando que la población cualificada se vaya a trabajar a sitios como Rusia, hogar de muchos emigrados tayikos. Resulta curioso como las tendencias demográficas ahora son a la inversa, en un siglo pasado en el que los rusos poblaban Tayikistán en grandes porcentajes, eso sí, por razones completamente distintas.

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