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Péter Magyar destrona a Viktor Orbán con una supermayoría

Péter Magyar obtiene una amplia mayoría en las elecciones de Hungría y logra arrebatar el poder a Viktor Orbán tras 16 años en el cargo.
Péter Magyar obtiene una amplia mayoría en las elecciones de Hungría y logra arrebatar el poder a Viktor Orbán tras 16 años en el cargo. Fuente: Depositphoto

La victoria de Péter Magyar y su partido Tisza pone fin a casi dos décadas en las que Viktor Orbán ha ostentado el poder en Hungría y reconfigura el mapa político del país. La nación magiar afronta ahora una nueva etapa entre expectativas y anhelos de cambio bajo un nuevo liderazgo.

El legado de Viktor Orbán

Los años de Viktor Orbán en el poder han coincidido, en esencia, con las primeras décadas del siglo XXI y el recorrido de Hungría bajo la égida del proyecto europeo. Los más jóvenes no han conocido a otro jefe de gobierno que Orbán, ni otra política que la suya y la de su partido, Fidesz.

La primera vez que Orbán y Fidesz ganaron unas elecciones fue en 1998, gobernando Hungría durante el período 1998-2002. Ahí podría haber quedado la cosa, pero Orbán no se alejó de la primera línea política y desde la oposición anheló el regreso al poder.

Lo logró en 2010, iniciando una segunda etapa que se ha alargado varias legislaturas y ha llegado hasta la actualidad. Ha sido un periodo de consolidación del poder y de una apuesta por la democracia “iliberal”, pero también de conflictividad con la oposición y con las instituciones de la Unión Europea.

Políticamente, desde hace tiempo el país se ha polarizado entre los partidarios y los detractores del primer ministro. Esa dinámica ya se cristalizó en las elecciones de 2022, cuando la mayoría de las fuerzas de la oposición perdieron su identidad en favor de una coalición de todos contra Orbán.

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Muchos de los votantes de Fidesz han venido otorgando su voto a la formación en la búsqueda de estabilidad y seguridad. Es un valor que ha asegurado a Orbán poder mantenerse en el cargo, especialmente por la incapacidad de la oposición para forjar una alternativa.

Pero, con el paso de los años, una parte importante de la población se ha distanciado tanto de Orbán como de Fidesz. Para muchos jóvenes esta constelación política solo representa el pasado y no ven en ella ninguna perspectiva futura. No son pocos los que han emigrado al extranjero en busca de mejores expectativas económicas.

Entre muchos húngaros predomina la opinión de que tanto la economía como el sistema político se encuentran estancados. Y es un estado de ánimo que ha constituido un desafío a los anhelos de Orbán de sumar una nueva legislatura a su etapa de gobierno.

Es en ese contexto, la figura fresca de Péter Magyar se ha erigido como una apuesta alternativa. Una aspiración que comparten no solo muchos húngaros, sino también muchos políticos y gobiernos con los que Budapest ha mantenido roces en los últimos años.

Un acercamiento a Péter Magyar

Para la gran mayoría del público que vive fuera de Hungría, hasta hace unos días Péter Magyar era un gran desconocido. Y, de hecho, lo sigue siendo en buena medida, ya que poco se conoce sobre su figura más allá de que encabeza la candidatura más prometedora para reemplazar a Orbán.

Paradójicamente, la carrera política de Magyar comenzó bajo la égida de Orbán y de Fidesz, si bien con un perfil bajo. En este caso, lo político se mezcló con lo personal. Magyar estuvo casado durante muchos años con Judit Varga, que llegó a ostentar el cargo de ministra de Justicia.

Podría haber sido una de tantas figuras que conforman la base de poder de Fidesz, pero esa relación se rompió en 2024. Al calor de un escándalo político que agitó tanto al partido como al gobierno de Orbán, Magyar rompió con la formación y migró a las filas de la oposición, criticando con dureza a sus antiguos correligionarios.

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No tardó en unirse a una pequeña formación, el Partido Respeto y Libertad (más conocido como “Tisza”), que se convirtió en su plataforma política desde la cual articuló su oposición a Orbán. Y no solo eso, comenzó a desafiar la hegemonía de Fidesz entre el electorado.

Tisza concurrió a las elecciones europeas de 2024 y logró un importante éxito al obtener un tercio de los eurodiputados que le tocan a Hungría, así como 1,3 millones de votos. De hecho, consiguió superar fácilmente a algunas formaciones históricas de la oposición, muy rezagadas en sufragios.

Después de esta primera prueba de fuego, quedó claro que Magyar gozaba de un potencial de movilización que no tenían otros actores de la oposición. Entre otras cosas, conseguía pescar entre el electorado tradicional de Fidesz desafecto o descontento con el statu quo dominante bajo Orbán.

En contraste con un desgastado Viktor Orbán, que tiene más de sesenta años de edad, Magyar antepone un rostro joven –de 45 años– e icónico, con una retórica que consigue conectar con la gente joven y con el voto transversal. Una apuesta por la renovación frente al continuismo dominante.

Una campaña electoral agitada

Como ya ocurriera en los comicios de 2022, la campaña electoral ha estado muy polarizada en torno al apoyo a Orbán o a Magyar. A resultas de ello, otros candidatos o partidos políticos han quedado barridos en la práctica del debate público, en el que ha dominado la movilización popular.

La oposición se ha empleado a fondo contra Orbán y Fidesz, mientras que desde los ámbitos oficialistas se ha alentado un discurso del miedo que situaba al primer ministro como el gran valedor de Hungría en un contexto hostil, y como única garantía de estabilidad.

También de forma análoga a lo que ya ocurriera en los comicios de 2022, la cuestión de Ucrania ha vuelto a ocupar un rol central en la campaña. Durante las últimas semanas ha habido de todo: propaganda, sabotajes, acusaciones de interferencias, amenazas cruzadas, detenciones policiales, etcétera.

Las autoridades de Kiev, tanto si lo deseaban como si no, se han entrometido en las elecciones de este país vecino. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, llegó a amenazar personalmente a Orbán en un gesto que causó críticas incluso entre actores que suelen prestar un apoyo incondicional a Kiev.

Viktor Orbán se ha encontrado muy cómodo en este estado de cosas, que le permitió reanimar su campaña electoral. Por su parte, Péter Magyar optó por distanciarse de la postura proucraniana que hasta entonces había sostenido la oposición, y no dudó en criticar a Kiev y en defender a Orbán. 

Resultados de las elecciones

Desde primera hora de la mañana muchos húngaros acudieron a los colegios electorales a depositar su voto. La participación se incrementó cerca de diez puntos respecto a los comicios de 2022, con una cifra récord de casi el 80% de los votantes censados, la mayor desde 1990.

Tras cerrarse las urnas y empezar el recuento, no tardó en hacerse evidente que Péter Magyar iba a obtener el triunfo. La formación Tisza logró cosechar más de tres millones de votos y casi 140 escaños. En muchos condados de Hungría consiguió erigirse como la primera fuerza política.

Estos datos contrastaban con el resultado que obtuvieron Viktor Orbán y Fidesz, que sacaron algo más de dos millones de sufragios y 55 escaños. Respecto a los comicios de 2022, se han dejado casi un millón de papeletas y alrededor de 80 representantes. Fidesz obtuvo uno de sus mayores batacazos electorales.

Péter Magyar saluda a Viktor Orbán en en Parlamento Europeo.
Péter Magyar saluda a Viktor Orbán en en Parlamento Europeo. Fuente: © European Union, 1998 – 2026 - Alain Rolland

Paradójicamente, la reforma del sistema electoral que promovió Orbán hace más de una década se le ha acabado volviendo en contra. Tras muchos años en que la legislación había favorecido a Fidesz, en esta ocasión Tisza ha sido la formación beneficiada al punto de ver reforzada su mayoría parlamentaria.

Cabe señalar que varios partidos de la oposición no han obtenido representación por no haber presentado candidatura propia y haber otorgado su apoyo a Magyar. Ese ha sido el caso del Partido Socialista Húngaro, o MSZP, que por primera vez desde 1990 no estará en el parlamento.

Coalición Democrática (DK), una escisión de los socialistas, sí que presentó candidatura. Pero de poco le ha servido, al desangrarse en votos y no obtener el suficiente apoyo popular para lograr entrar. A otras formaciones opositoras les ha ocurrido algo parecido y se han quedado fuera.

Esta circunstancia supone que en el parlamento magiar solo van a tener representación tres partidos: Tisza, Fidesz y el Movimiento Nuestra Patria (MH). Esta última formación, de extrema derecha, ha mantenido su apoyo electoral y ha logrado conservar su grupo parlamentario con seis diputados.

De esta forma, aunque la oposición húngara ha conseguido infligir un duro revés electoral a Fidesz, al mismo tiempo ha quedado desarticulada como entidad con representación parlamentaria.

Hungría, nueva etapa con Magyar

Con el escrutinio casi completado, queda claro Péter Magyar y Tisza van a disfrutar de una supermayoría parlamentaria, donde además solo dos partidos le van a hacer oposición. Esto abre un escenario relativamente cómodo durante los próximos años de cara a gobernar.

En contra del vaticinio que llegaron a hacer algunos medios de comunicación occidentales, Orbán reconoció su derrota y felicitó a su contrincante por la victoria. No parece que vaya a haber una transición de poder conflictiva. Eso sí, está por ver qué papel asumirá el todavía primer ministro y cómo se reorganiza Fidesz para afrontar la nueva etapa política.

Puede que Fidesz haya sufrido una debacle, pero la formación sigue conservando una importante implantación territorial de la cual, por cierto, carece Tisza. A medio plazo, esta circunstancia podría volverse en contra de Magyar, especialmente si este no logra que su partido se consolide más allá de la actual coyuntura.

Muchos magiares anhelan reformas y un cambio de rumbo en la gestión del país. También fuera de Hungría hay actores políticos que esperan un cambio en la actitud de Budapest, en particular la Unión Europea, una institución con la que Orbán ha chocado repetidamente durante años.

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En este sentido, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha publicado un tuit que reza: “Esta noche, el corazón de Europa late con más fuerza en Hungría”. El presidente ucraniano también ha sido rápido en felicitar públicamente a Péter Magyar por su triunfo.

Pero la realidad es que Magyar procede de las filas de Fidesz, no de la oposición, y en muchos temas no mantiene posturas diametralmente opuestas a las de Orbán. Su programa político es bastante ambiguo en muchos aspectos y no plantea una ruptura radical respecto a la etapa anterior.

Magyar también ha dejado claras sus prioridades en política exterior. Poco después de conocerse su triunfo electoral, anunciaba que apuesta por recuperar el viejo espíritu de Visegrado y mejorar las relaciones con Polonia. Su primera visita oficial será a Varsovia, la segunda a Viena y la tercera a Bruselas.

En suma, cabe esperar que el nuevo gobierno húngaro adopte un nuevo rumbo tanto en política interior como en política exterior. Pero no es descartable que las decepciones no tarden en aflorar, especialmente ante las numerosas expectativas que ha creado la prevista salida del poder de Viktor Orbán.

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