
Hace apenas un año Viktor Orbán y su partido afrontaban un escenario adverso en las encuestas. Sin embargo, desde hace meses, la cuestión de Ucrania se ha erigido en un factor que ha favorecido que el primer ministro de Hungría vuelva a encabezar los pronósticos electorales frente al auge de la oposición.
La sombra de las elecciones de 2022
Fidesz, el partido de Viktor Orbán, logró imponerse con holgura en las elecciones generales de Hungría que se celebraron en abril de 2022. Y ello a pesar de la histórica coalición que organizó la oposición contra el primer ministro. Una coalición en la que llegaron a participar prácticamente todas las formaciones con representación en el parlamento magiar.
Sin embargo, la principal fortaleza de esta coalición fue también su talón de Aquiles. Y es que una unión tan dispar de fuerzas políticas, con ideología a veces muy opuesta, fue un elemento que generó desafección entre el electorado húngaro, por muy insatisfecho que estuviera con Orbán.
Tras doce años en el poder y un importante desgaste, el primer ministro no las tenía todas consigo. Sin embargo, a pesar de lo reñido de la lucha electoral, el día de los comicios Orbán consiguió llevarse el gato al agua y su partido logró la mayoría absoluta en el parlamento.
En aquella contienda electoral apareció un tema que acabó teniendo bastante eco en el debate público: la guerra de Ucrania. Hacía apenas unas semanas que las fuerzas rusas habían invadido este país y la cuestión, aún bastante caliente, acabó colándose en la campaña electoral húngara. Y acabó influyendo en el resultado.
La promesa de Orbán de mantener a Hungría fuera del conflicto bélico en Ucrania fue suficiente para que muchos electores dieran su voto al primer ministro. La intromisión de las autoridades de Kiev en la campaña, criticando la postura de Orbán, tampoco ayudaron a esta coyuntura. Cuatro años después, esta circunstancia vuelve a estar presente.
La crisis entre Hungría y Ucrania
En la guerra de Ucrania si hay algo en lo que se ha distinguido Hungría es en mantener una postura al margen de la posición oficial de los demás miembros de la Unión Europea. Una circunstancia que ha envenenado las relaciones bilaterales Kiev-Budapest al abrir una brecha en el apoyo europeo al gobierno ucraniano.
Esta es la realidad que ha predominado en las relaciones húngaro-ucranianas desde el comienzo de la contienda, en 2022, con distintos altibajos. Ha habido momentos puntuales de tensiones, en particular cuando Orbán se ha destacado como voz discordante respecto al proceder de la Unión Europea.
Sin embargo, en los últimos meses las tensiones entre Hungría y Ucrania se han incrementado exponencialmente. Y Orbán ha tomado ventaja de esta coyuntura de cara a las elecciones que está previsto que se celebren el 12 de abril.
Desde hace años Orbán ha cuestionado que las autoridades de Kiev recluten forzosamente a ciudadanos ucranianos de etnia magiar, oriundos del óblast de Transcarpatia, y los envíen a luchar al frente. De hecho, no han faltado las ocasiones en que Budapest ha dado refugio y protección a los ciudadanos de etnia magiar que cruzaban la frontera para evitar ser enviados al frente.
Recientemente, Orbán ha dado un paso más en esta dinámica al lograr que las autoridades rusas pusieran en libertad a dos prisioneros de guerra ucranianos de etnia magiar, los cuales fueron trasladados a Hungría. Una vez allí fueron visitados Orbán, quien sacó pecho de “haber rescatado a dos compatriotas”.
Otra acusación cruzada que se ha repetido en estos años ha sido la de espionaje. No han faltado los detenidos a ambos lados de la frontera húngaro-ucraniana bajo la acusación de desarrollar actividades ilícitas, espionaje o sabotaje.
En los últimos días ha cobrado notoriedad la detención en suelo húngaro de siete empleados de un banco ucraniano bajo la acusación de lavado de dinero. En el momento de su arresto, los empleados llevaban consigo decenas de millones de dólares y euros en efectivo, así como nueve kilos de oro.
Las protestas desde el lado ucraniano no se han hecho esperar. El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andriy Sybiha, ha acusado a las autoridades magiares de haber tomado como rehenes a los empleados bancarios y de haber robado el dinero.
Pero si hay una cuestión que haya envenenado las relaciones entre Kiev y Budapest es lo relacionado con el oleoducto Druzhba, que desde casi un año no está operativo, impidiendo la llegada de petróleo a Hungría y Eslovaquia.
El conflicto del oleoducto Druzhba
El oleoducto Druzhba es una infraestructura de carácter estratégico que permite la circulación de crudo desde Rusia hasta Europa central. Fue construida en época soviética, concretamente en la década de 1960, con el fin de permitir el suministro de combustible a países aliados del Pacto de Varsovia.
Durante décadas, el Druzhba ha constituido uno de los principales oleoductos que han permitido el suministro de petróleo ruso a Europa. Y en el caso de Hungría y Eslovaquia cabe recordar que son dos países sin salida al mar y cuyas opciones de importar combustible se ven muy limitadas por la geografía.
A lo largo de 2025 las fuerzas militares ucranianas atacaron el oleoducto en diversos puntos de la sección que atraviesa territorio ruso, provocando un hondo malestar en Bratislava y Budapest. A comienzos de 2026, un supuesto ataque ruso en territorio ucraniano dejó el oleoducto fuera de servicio, a la espera de que Kiev reparase los daños.

Cuando se hizo evidente que los ucranianos no tenían interés en reactivar el oleoducto, el malestar de las autoridades húngaras se hizo patente. No solo empezaron a reclamar su reapertura, sino que además bloquearon la aprobación de un paquete de 90.000 millones de euros de ayuda financiera de la Unión Europea a Kiev.
La respuesta de las autoridades ucranianas fue bastante gráfica: sus fuerzas armadas bombardearon y destruyeron una estación de bombeo del oleoducto situada en territorio ruso. Con ello, se complicó aún más la reapertura de esta infraestructura. Y el conflicto entre Kiev y Budapest se enquistó.
Pero, en uno de los últimos episodios de esta escalada de tensiones, Orbán llegó a declarar que “no habrá acuerdos ni concesiones" y amenazó con que "romperemos el bloqueo petrolero ucraniano por la fuerza. La energía de Hungría volverá pronto a fluir a través del Oleoducto Druzhba”.
Los desencuentros entre Orbán y Zelenski
Que Viktor Orbán y Volodimir Zelenski no mantienen la mejor relación no es ningún secreto. Las diferencias entre ambos han sido numerosas y constantes desde el comienzo de la guerra de Ucrania en 2022. Pero durante los últimos meses las acusaciones y ataques mutuos han crecido considerablemente.
Desde Ucrania no han faltado las acusaciones de que Rusia está prestando ayuda al gobierno de Orbán de cara a las próximas elecciones con el fin de mantenerse en el poder. Una imputación que enlaza con otra habitual, la de que las autoridades húngaras han venido sirviendo a los intereses rusos.
Orbán no ha dudado en elevar el tono contra Zelenski en relación a la cuestión del oleoducto Druzhba, acusando al líder ucraniano de sabotaje y de mantener cerrado el oleoducto como una medida de castigo a Hungría por la falta de respaldo a los paquetes europeos de ayuda financiera a Ucrania.
Desde Kiev también se ha elevado el tono. Hace apenas unos días Zelenski llegó a lanzar una amenaza personal a Orbán, aunque sin referirse textualmente a él, en la que insinuaba que le “daremos la dirección de esta persona a nuestras Fuerzas Armadas y permitiremos que lo llamen y le hablen en su propio idioma”.
Las palabras de Zelenski, lejos de pasar desapercibidas, han tenido eco en el ámbito mediático y han alimentado la narrativa de Orbán en su papel de víctima. Tampoco han faltado los políticos europeos que han cuestionado al líder ucraniano por sus palabras.
Incluso la Comisión Europea, en un movimiento muy poco habitual, ha reprendido a Zelenski por sus palabras en relación a uno de los jefes de gobierno de la Unión Europea y le ha advertido de no lanzar amenazas contra los estados miembros de la Unión.
El enfrentamiento entre Orbán y Zelenski ha trascendido lo personal y lo diplomático para acabar convirtiéndose en un motor de polarización política en la actual coyuntura electoral que se desarrolla en Hungría.
El camino hacia las elecciones
Viktor Orbán se ha encontrado muy cómodo en este estado de cosas. Hace apenas un año las encuestas le eran adversas, principalmente por la desmovilización de su electorado y el hastío de la población húngara tras tantos años en los que Orbán había estado al frente del gobierno.
Sin embargo, en un giro de los acontecimientos, los ataques de Zelenski han permitido a Orbán el poder jugar la baza del victimismo de cara a movilizar a su electorado, al tiempo que le han facilitado desempeñar el papel de líder que hace frente a las presiones externas y protege los intereses nacionales.
Situación diametralmente opuesta es la del líder de la oposición, Péter Magyar, quien ha acabado adoptando una retórica crítica con Ucrania y con Zelenski. Hace unos meses se distinguía de Orban por mantener una postura mucho menos beligerante hacia Kiev, pero el desarrollo de los acontecimientos ha acabado arrastrando a Magyar.
En este sentido, Magyar ha salido en defensa del primer ministro, llegando a declarar durante un mitin de su partido que “ningún líder de un estado extranjero puede amenazar a ningún húngaro, ni siquiera al actual gobierno de Orbán”.
La situación del resto de la oposición magiar no es mucho mejor, pues durante los últimos años muchos actores han adoptado una retórica cercana a Kiev en claro contraste con la postura del gobierno de Budapest. Ahora, bajo este clima de polarización, muchos intentan ahora adaptarse a la actual coyuntura.
Zelenski, así como otras figuras públicas ucranianas, parecen haber aprendido muy poco de lo ocurrido en 2022, cuando su intromisión en la campaña electoral de aquel entonces tuvo efectos adversos al favorecer la campaña de Orbán y perjudicar a las candidaturas de la oposición.
Está por ver qué acaba ocurriendo el día de las elecciones. Péter Magyar y su partido siguen teniendo muchas posibilidades de conseguir sacar a Fidesz del poder, y de poner fin a la era Orbán, apelando al cansancio de muchos húngaros tras tantos años en los que Viktor Orbán ha liderado el gobierno del país.
No obstante, es indudable que Viktor Orbán ha conseguido agitar las encuestas respecto a los malos pronósticos de hace unos meses y ha vuelto a cobrar un papel mucho más dinámico en la campaña electoral.
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