Operación Tormenta de Paz

Por Jorge González Márquez

Para expandir: Mapa del conflicto libio

La intervención de Turquía en favor del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) de Libia ha marcado un antes y un después en el desarrollo de la guerra civil en el país norteafricano. En estos momentos parece que ya es seguro afirmar que, por primera vez desde el comienzo de la batalla de Trípoli, la iniciativa está en manos del Gobierno de Acuerdo Nacional. 

Para expandir: Turquía llama a la puerta de Trípoli

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Durante el primer trimestre de 2020 hubo tres eventos clave para entender el estado actual de la situación en el país norteafricano:

  • El parlamento turco aprobó una moción por la que se autorizaba el despliegue de tropas en Libia. Esta aprobación legitimaría públicamente la actividad turca existente hasta el momento en el país y supondría una importante escalada por parte de Turquía.
  • Se celebraron las cumbres diplomáticas de Moscú y de Berlín. Estas reuniones cumplirían roles muy diferentes a pesar de tener, al menos en principio, el mismo objetivo. La Cumbre de Moscú, auspiciada por Turquía y Rusia, serviría para señalar el incremento de la participación de ambos países en el marco del conflicto libio. Mientras que, en la Conferencia de Berlín, de carácter multilateral, se alcanzaría un breve acuerdo de alto el fuego para Libia que, a pesar de las numerosas violaciones del mismo, reduciría significativamente el nivel de violencia en el país hasta mediados de febrero.
  • Estalló la Crisis de Idlib. Son muchas las razones por las que la crisis de Idlib, ocurrida durante los meses de febrero y marzo de 2020, se relaciona con el desarrollo del conflicto libio. Algunas de ellas ya las tratamos cuando hablamos del acuerdo alcanzado en Moscú, y sobre las demás tendremos ocasión de extendernos más adelante en el texto.

Una vez aclarado el camino hasta aquí, volvamos al presente y hablemos de la situación en Tripolitania.  

Operación Tormenta de Paz

La ruptura del acuerdo de alto el fuego alcanzado en Berlín vino marcada por el comienzo de una serie de ataques de artillería masivos, realizados por el Ejército Nacional Libio, contra infraestructuras clave de la ciudad de Trípoli como el aeropuerto de Mitiga o el puerto. El objetivo de estos ataques era dañar todo lo posible las líneas de suministros de las tropas leales al Gobierno de Acuerdo Nacional y tratar de impedir que Turquía continuara enviando nuevo personal y equipamiento al frente de la capital. Posteriormente, a comienzos de marzo, el LNA retomaría también las operaciones terrestres tratando de avanzar por el sur de Trípoli, aunque sin lograr realizar cambios sustanciales en el control del territorio.

Efectos del bombardeo al puerto de Trípoli. 18 de febrero de 2020.

Las fuerzas del gobierno de Trípoli se mantendrían a la defensiva durante este periodo, como ha venido siendo habitual desde el comienzo de la batalla por la ciudad, hasta que el pasado 25 de marzo Mohammed Gununu, portavoz del ejército libio (GNA), anunció el comienzo de la operación عاصفة السلام (Tormenta de Paz) cuyo primer objetivo sería capturar la base aérea de Al-Watiya, ubicada al suroeste de Trípoli.

La batalla por Al Watiya

En sus primeros compases la operación fue un fracaso. La ofensiva contra Al-Watiya fue rechazada y poco después el Ejército Nacional Libio (LNA) lanzó un importante contraataque en la zona provocando que la ciudad de Zuwarah quedase bajo asedio y que la carretera que conectaba con Túnez quedase cortada.

Ofensiva del 25 de marzo. Vía: Suriyakmaps

Tras esta derrota inicial las tropas del GNA se atrincheraron en sus posiciones y comenzaron a realizar las preparaciones necesarias para relanzar la ofensiva. Durante este periodo, que duraría aproximadamente hasta el 12 de abril, se incrementó notablemente la actividad de los drones Bayraktar TB2 turcos, quienes expandieron su área de operaciones hasta abarcar prácticamente todo el noroeste del país, lo que les permitió elevar el número de ataques contra las líneas de suministros y convoyes de refuerzos del LNA, limitando así su capacidad para reabastecer a las unidades en el frente. A pesar de la dureza de los bombardeos las tropas de Khalifa Haftar, envalentonadas por la victoria en Al Watiya, trataron de avanzar, sin éxito, por distintos puntos del frente. Al verse frustrados estos intentos las ofensivas se paralizarían y se intensificaría el fuego de artillería, especialmente en Trípoli.

Ofensiva del 27 de marzo. Vía: Suriyakmaps

La situación cambiaría durante la mañana del 13 de abril. Las tropas del GNA, protegidas desde el cielo por los drones turcos, lanzaron una gran ofensiva al oeste de Trípoli desde las ciudades de Zuwara y Zawiyah expulsando completamente al Ejército Nacional Libio de la costa y forzándoles a retirarse hasta la base aérea de Al-Watiya que durante los siguientes días sería puesta bajo asedio. Actualmente los drones turcos realizan vuelos de reconocimiento sobre la zona impidiendo que lleguen refuerzos y bombardeando objetivos clave. Se espera que la base sea asaltada y capturada en los próximos días.

Ofensiva del 13 de abril. Vía: Suriyakmaps
El camino hacia Tarhuna

Tras la victoria del 13 de abril el ministro de Interior del GNA, Fathi Bashagha, afirmó que a partir de ahora pasarían a la ofensiva y que esta sería solo la primera de muchas victorias. Estas palabras serían reforzadas poco después por el jefe del Alto Consejo de Estado del Gobierno de Acuerdo Nacional, Khalid Al-Mishri, quien dijo que antes del comienzo del Ramadan, el próximo 23 de abril, el GNA habrá recapturado gran para del noroeste de Libia incluyendo la estratégica ciudad de Tarhuna.

El valor de la ciudad de Tarhuna reside en que protege la única línea de suministros controlada por el Ejército Nacional Libio en la actualidad. Anteriormente había otra línea de suministros, más directa, corta y segura, que atravesaba la ciudad de Gharyan, pero esta localidad fue tomada por el GNA en una ofensiva realizada a finales de junio de 2019. Esto resulta aún más interesante de señalar cuando tenemos en cuenta que el portavoz del LNA, Ahmed al-Mesmary, acusó a Turquía de ser la culpable de esta derrota y anunció que sus tropas considerarían como objetivos los intereses de Turquía en el país.

La carretera de Bani Walid, arteria principal de la ofensiva del LNA sobre Trípoli.

El 18 de abril comenzó el asalto desde el norte hacia Tarhuna. La toma de esta ciudad supondría que miles de soldados del LNA quedarían aislados en el sur de Trípoli sin posibilidad de auxilio y con pocos suministros. Esto resultaría devastador para Haftar puesto que uno de sus mayores problemas durante el desarrollo de la guerra ha sido el bajo número de soldados disponibles. Pero al mismo tiempo que presiona hacia Tarhuna las tropas de Trípoli están avanzando hacia el este desde Gharyan, consolidando el control de la carretera, y por los suburbios de Trípoli hacia el Aeropuerto Internacional. Esto nos indica que el GNA está más interesado en presionar al LNA y forzarle a retirar sus tropas del sur de Trípoli mientras aún esté a tiempo, a pesar de que así conservaría gran parte de sus fuerzas, que en crear una bolsa que posteriormente tendría que gestionar algo que consumiría tiempo y esfuerzo.


La estrategia turca en Libia

Los objetivos turcos en Libia

La decisión de intervenir en la segunda guerra civil libia, un conflicto que se encuentra cerca de cumplir ya seis años, ha sido una decisión profundamente meditada y calculada por parte del gobierno de Ankara. Turquía ha venido desarrollando una creciente influencia en varias facciones políticas de Trípoli y Misrata desde hace años lo que ha venido acompañado por un incremento progresivo de su participación en el conflicto que empezó a hacerse notar sobre el terreno con el estallido de la batalla de Trípoli. Pero ¿qué objetivos pretende alcanzar Turquía con su intervención en este conflicto?

  1. Expansión por el Mediterráneo: El Mediterráneo Oriental está en disputa. Los grandes yacimientos de hidrocarburos descubiertos durante el comienzo de la década pasada han reavivado enemistades históricas y han incrementado las tensiones internacionales en una región tradicionalmente disputada. Con la firma del acuerdo de delimitación del espacio marítimo con el gobierno de Trípoli, Turquía ha reforzado su posición en la región. Y si consigue consolidar la posición del GNA en Libia conseguirá un importante aliado en el marco de esta disputa por el control de estos recursos.
  2. Influencia en el mundo árabe: Turquía lleva años tratando de incrementar su voz e influencia en el mundo árabe. Para ello el gobierno turco ha realizado notables inversiones durante la última década con el fin de establecer alianzas con países como Qatar, Somalia (que a pesar de su ubicación forma parte de la Liga Árabe) o el Sudán de Omar al-Bashir. Sin embargo, los enemigos regionales de Turquía (principalmente Emiratos Árabes Unidos y Egipto) también han estado haciendo todo lo posible para reducir su presencia en estos foros. Una resolución favorable del conflicto libio y el establecimiento de un gobierno único cercano a Turquía incrementaría notablemente las posibilidades de Ankara en la región.  
  3. Demostración de fuerza: Una intervención militar expedicionaria como la que Turquía está realizando en Libia, es algo que hasta la fecha parecía que estaba solo en manos de las mayores potencias y de los viejos imperios coloniales europeos. Una victoria en el país supondría para Turquía haber realizado una demostración de fuerza que reforzaría notablemente su posición a escala global.
  4. Proyección de poder hacia África: Turquía, como tantas otras potencias medias, está prestando una atención cada vez mayor a los países del continente africano buscando en este nuevas formas de incrementar su influencia política, económica, social y militar. Consolidar Libia permite al gobierno turco obtener una posición privilegiada en el norte de África abriendo así un “segundo frente” en el continente fuera del Cuerno de África. Esto resulta particularmente importante para el gobierno de Ankara tras la caída del gobierno de Omar al-Bashir.

Tres pilares para ganar una guerra

  • El primer pilar: La superioridad aérea

Una de las principales ventajas que tuvo Khalifa Haftar, comandante del Ejército Nacional Libio, a la hora de conquistar la mayor parte del territorio libio fue que disponía de una fuerza aérea propia que además ha recibido la ayuda puntual de aeronaves emiratíes y egipcias para la realización de operaciones nocturnas. Esta supremacía aérea ha permanecido indisputable durante la mayor parte del desarrollo del conflicto libio incluyendo durante las primeras etapas del asalto a Trípoli, pero esto ha cambiado con la intervención de Turquía. La victoria en la ofensiva de Gharyan, llevada a cabo a finales de junio de 2019, fue la primera demostración palpable de las nuevas capacidades aportadas por Turquía a las tropas del Gobierno de Acuerdo Nacional. En respuesta a esta dolorosa derrota, que provocó la interrupción de la principal ruta de suministros del LNA hacia el frente, los socios internacionales de Haftar enviaron un importante cargamento de armas antiaéreas con el fin de reinstaurar la supremacía aérea del LNA, pero el estancamiento de las líneas del frente ocurrido durante los meses posteriores y los continuos reportes de derribos de aeronaves por parte de ambos bandos demuestran que este ha demostrado ser un objetivo difícil de alcanzar.

Para expandir: Operación Inundación de Dignidad

Y durante las últimas semanas la situación se ha puesto aún más complicada para el Ejército Nacional Libio ya que Turquía ha subido las apuestas. Durante los últimos meses se han desplegado un gran número de drones de combate y sistemas antiaéreos en distintos puntos del noroeste de Libia que han dañado la capacidad operativa del LNA hasta el punto de que, al menos aparentemente, les ha sido arrebatado por completo el control de los cielos de la región costera de Tripolitania.

Un Bayraktar TB2, drone de orígen turco, derribado en Libia.

Si esta tendencia se consolida, algo que Turquía parece estar más que dispuesta a conseguir, el GNA tendrá grandes facilidades para realizar avances hacia el interior del país puesto que las líneas de suministro del LNA son estrechas y atraviesan grandes espacios abiertos desérticos donde son un blanco fácil para las aeronaves turcas.  

Los efectos de la guerra de Idlib en la batalla por Trípoli

El desarrollo y resolución del conflicto turco-sirio en la provincia de Idlib, ocurrido durante los meses de febrero y marzo de 2020, tiene una relación directa con la evolución de los acontecimientos en el conflicto libio.

Para expandir: La crisis de Idlib

Debemos hablar al menos de tres elementos clave que relacionan directamente Idlib con Trípoli:  

  • Drones: El conflicto de Idlib marcó un importante hito histórico. Ha sido la primera vez en la que una fuerza aérea compuesta mayoritariamente por drones ha llevado a cabo una campaña intensiva de bombardeos. Hasta la fecha, los drones militares habían sido utilizados puntualmente en misiones de apoyo a unidades de tierra y para la realización de asesinatos selectivos. Estas nuevas tácticas desarrolladas por Turquía y empleadas en la campaña de Idlib han sido trasladadas ahora Libia y están siendo utilizadas para mantener una presión continua sobre el Ejército Nacional Libio.
  • Soldadesca: El cese de los combates en Idlib, que se desarrollaban desde diciembre de 2019, permite a Turquía trasladar a un nutrido grupo de sus fuerzas proxi de Siria a Libia donde en estos momentos resultan mucho más necesarias. Esta operación de traslado, que lleva en marcha desde septiembre de 2019, había sido puesta en riesgo por los avances del ejército sirio en la región.
  • Tiempo: Este elemento está directamente relacionado con el punto anterior. Debemos destacar que el establecimiento de un nuevo status quo en la región de Idlib ha permitido a Turquía conseguir un valioso periodo de tranquilidad en Siria durante el cual podrá centrar sus esfuerzos en encauzar el desarrollo del conflicto libio.

Para expandir: Un nuevo acuerdo para Idlib

  • El segundo pilar: la soldadesca extranjera

La falta de soldadesca ha sido un problema persistente para todas las facciones del conflicto libio. Al fin y al cabo, debemos tener en cuenta que el país tiene tan solo 6’7 millones de habitantes repartidos en un área de 1.759.540 km2.  Es por esto que todos los bandos han debido recurrir a mercenarios traídos al país por sus socios internacionales. Turquía ha sido particularmente efectiva en este ámbito puesto que ha movilizado rápidamente a sus proxis procedentes de Siria para que reforzar las filas del GNA en Trípoli. Se calcula que en estos momentos hasta 7000 combatientes sirios habrían sido trasladados en vuelos fletados por Turquía para combatir en las líneas del frente en Tripolitania. Esto ha tenido consecuencias en el plano político.

  • El tercer pilar: el oportunismo

El gobierno turco actúa con mayor libertad que muchos de sus rivales regionales aprovechando su capacidad para negociar con las grandes potencias, proveniente de su posición estratégica a nivel tanto geográfico como político.  Esto ha permitido a Turquía ir un paso por delante de sus rivales en la región, siendo más atrevido y aprovechando siempre que ha sido posible las ventanas de oportunidad para golpear por encima de su propio peso algo que se ha convertido una de las señales de identidad de la política exterior del gobierno de Recep Tayip Erdogan.

En el caso libio, la gran ventaja aprovechada por Erdogan es el alto nivel de legitimidad internacional que tiene el Gobierno de Acuerdo Nacional de Trípoli. Al fin y al cabo, esta entidad política surgió del proceso amparado por la Organización de Naciones Unidas y formalmente es reconocida por todos los países como el gobierno legítimo de Libia a pesar de que muchos de estos países favorezcan a Khalifa Haftar, a Tobruk y al Ejército Nacional Libio desde detrás de las cámaras. Esta legitimidad del GNA permite a Turquía actuar con una mayor libertad que sus rivales, puesto que tiene un mandato del gobierno internacionalmente reconocido del país para intervenir en su apoyo.

Si bien esta parece una ventaja evidente, o al menos una que podría haber sido aprovechada por cualquier otro país, no resulta ser tal cuando nos paramos a hacer un buen repaso del desarrollo del GNA y de la situación general del conflicto. Al hacer esto podremos ver como esta ha sido realmente una apuesta arriesgada por parte de Ankara, ya que nos encontramos ante un gobierno débil, sustentado por milicias desleales y que no tiene ningún control sobre más del 90% de la superficie del país. A pesar de todo, el gobierno de Erdogan ha decidido realizar esta apuesta y parece más que probable que vaya a obtener considerables beneficios si finalmente consigue alzarse con la victoria en el país norteafricano.


Las etapas de la intervención y un futuro plagado de encrucijadas

Una vez planteada la situación actual, explicadas las motivaciones de Turquía y señaladas sus principales herramientas para alterar el desarrollo del conflicto libio, solo nos queda repasar brevemente la evolución de los acontecimientos hasta el momento para así poder especular sobre lo que nos deparará el futuro.

  • Primera etapa. Disputa de la superioridad aérea y reabastecimiento de filas.

Esta primera etapa es la que se desarrolló como respuesta al lanzamiento de la Operación Inundación de Dignidad por parte del Ejército Nacional Libio en abril de 2019. Durante el transcurso de la misma Turquía se ha enfocado en subsanar los puntos débiles del GNA (falta de soldadesca) y en minar los puntos fuertes del LNA (superioridad aérea y existencia de varias rutas de suministros). Ha provocado un estancamiento del conflicto terrestre en la región de Trípoli.

  • Segunda etapa. Obtención de primacía aérea y establecimiento de una zona de seguridad.

Esta es la etapa en la que nos encontramos actualmente. Los refuerzos enviados por Turquía han permitido al GNA obtener la primacía aérea en la región costera del país lo que a su vez les ha otorgado la flexibilidad necesaria para preparar ofensivas que les permitan expulsar al LNA de la capital y establecer un cordón de seguridad en torno a la misma, de entre 80 y 120 kilómetros desde la costa noroeste del país, que saque al gobierno de Trípoli del borde del colapso, permita a Turquía establecer una cabeza de playa sólida en el país y haga replantearse a los demás actores internacionales cual puede ser el bando ganador.  

Las posibles dimensiones de la zona segura de Tripolitania.

A partir de aquí, superamos el presente así que entramos en el terreno de la especulación pura es por ello que este segmento final del análisis estará marcado por la incógnita en forma de cuatro posibles encrucijadas que podrían aparecer en el futuro.

La primera encrucijada: El futuro de Tripolitania

¿Qué hará el LNA ante la ofensiva sobre Tarhuna? ¿Se atrincherará y tratará de luchar por cada palmo de terreno? ¿O retirará las tropas de Trípoli sabiendo que eso implicaría el colapso de la presencia de sus tropas en Tripolitania?

La segunda encrucijada: El futuro del gobierno del este de Libia

En caso de que las tropas de Trípoli logren sus objetivos y consigan o crear una bolsa en el sur de Trípoli, aislando a un importante porcentaje de las tropas del LNA, o provocar su retirada fuera de la región de Tripolitania ¿Cómo reaccionarán las facciones internas del gobierno del este de Libia? Sea cual sea el caso, estaríamos hablando de una importante derrota militar. La más importante sufrida por Haftar durante el transcurso de la guerra. Esta derrota podría minar gravemente su reputación y provocar revueltas entre sus filas.  

La tercera encrucijada: Los siguientes pasos de Turquía

Ante una victoria en Tripolitania, que si bien dista de ser segura parece posible en estos momentos, Turquía podría encontrarse ante un nuevo abanico de posibilidades. Con el establecimiento de una zona segura podría trasladar mucho más material y personal a Libia sin ponerlo en riesgo explicito e incluso establecer una fuerza expedicionaria en el país desplegando un ala de cazabombarderos en suelo libio. Estas posibilidades materiales alentarían nuevas posibilidades tácticas ¿podría intentar Turquía un ataque con el fin de decapitar al LNA y tratar de acabar así con la guerra? o ¿tratará de alcanzar un acuerdo en base al nuevo status quo?

La cuarta encrucijada: La respuesta de aquellos que están más allá de las fronteras de Libia

¿Cómo responderán los socios de Khalifa Haftar ante este desarrollo de los acontecimientos? ¿Subirán las apuestas e incrementarán su participación en el conflicto a fin de impedir que Turquía consiga avanzar en su estrategia? ¿Intervendrá un tercer actor que vuelva a equilibrar la balanza o desequilibrarla en favor de Haftar? ¿O apostarán por tratar de contener a Turquía mediante la búsqueda de ese nuevo status quo mientras esperan a ver como se desarrollan otros conflictos, escenarios y acontecimientos?

 

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Graduado en Ciencias Políticas por la Universidad de Salamanca, estudiante de Master en la Universidad Complutense de Madrid. Las Relaciones Internacionales han sido desde hace años mi principal campo de interés profesional y personal. Estoy interesado especialmente en las Grandes Potencias y Oriente Medio.

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