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El M-23 toma Bukavu y aumenta el temor a una guerra regional

Combatientes del M-23 toman el aeropuerto de Kavumu antes de capturar Bukavu, la segunda capital bajo su control en la República Democrática del Congo.
Combatientes del M-23 toman el aeropuerto de Kavumu antes de capturar Bukavu, la segunda capital bajo su control en la República Democrática del Congo.

Tras la ocupación de Goma el 27 de enero, los combatientes del grupo armado M-23 entraron durante la tarde del 14 de febrero a Bukavu. De este modo, la milicia controla ahora las dos principales ciudades del este de la República Democrática del Congo: las capitales de Kivu del Norte y Kivu del Sur. Pocas horas antes se habían hecho con el control del aeropuerto de Kavumu, a 35 kilómetros de Bukavu, provocando la retirada del ejército de la ciudad y allanando el camino hasta esta.

“Confirmo que entramos en Bukavu esta tarde y mañana continuaremos con la operación para limpiar la ciudad”, declaró Corneille Nangaa, líder de la Alianza Río Congo, una coalición político-militar que encabeza el M-23. Durante todo el día se sucedieron imágenes de caos en toda la urbe, con civiles huyendo en todas direcciones. Bukavu, que alberga cerca de un millón de habitantes, había recibido en las últimas semanas a miles de personas desplazadas tras la toma de localidades cercanas a la carretera Goma-Bukavu.

Para ampliar: Ataques a embajadas en Kinsasa tras el auge de la tensión con Ruanda

Sin embargo, la entrada del M-23 en Bukavu parece haberse producido sin combates. El portavoz del ejército congoleño, Sylvain Ekenge, confirmó que se había optado por retirar las tropas tras la toma del aeropuerto, con el objetivo de evitar enfrentamientos en las zonas más pobladas. Testigos presenciales consultados por Reuters dijeron que durante todo el día se pudo ver a soldados congoleños y burundeses abandonar el principal campamento militar.

Una de las imágenes más llamativas que llegaban desde Bukavu era la de la evasión masiva de reos de la prisión principal. Estos acontecimientos hacen temer la repetición de lo ocurrido en Goma hace apenas dos semanas, cuando el motín que se produjo en la cárcel tras la entrada del M-23 derivó en el incendio del edificio.

163 personas –138 mujeres y 25 niños– murieron calcinadas y 165 mujeres fueron víctimas de violaciones por parte de los presos que huían. Los últimos datos de Naciones Unidas hablan de hasta 3.000 fallecidos durante la toma de Goma y los días posteriores, unas cifras nada halagüeñas para la población de Bukavu, más aun con las declaraciones de Nangaa de “limpiar la ciudad”.

Los siguientes pasos del M-23 tras Bukavu

Tras anunciar un alto el fuego unilateral al capturar Goma, el M-23 reinició los combates contra el ejército hace escasos días, lanzándose de forma imparable hacia Bukavu. La reanudación de los enfrentamientos llegaba también poco después de la cumbre conjunta entre los miembros de la Comunidad del África Oriental (EAC) y de la Comunidad de Desarrollo del África Austral (SADC), reunión a la que asistieron tanto el presidente ruandés, Paul Kagame, como el congoleño, Félix Tshisekedi, aunque este último de forma telemática. Cabe recordar que sobre Kigali pesa la acusación de estar detrás del M-23.

El comunicado conjunto llamaba a la “salida de las fuerzas armadas extranjeras no invitadas del territorio de la RDC”, aunque también hacía referencia a las “medidas defensivas de Ruanda”. Los jefes de Estado reunidos en Tanzania reafirmaron su compromiso con los procesos de paz iniciados con anterioridad en Nairobi y Luanda, emplazaron a los contendientes a iniciar negociaciones directas y anunciaron una reunión de los líderes de las Fuerzas Armadas de los miembros de ambas organizaciones en un periodo de cinco días. Ni la reunión se produjo ni han cesado los combates, sino que se han recrudecido.

De hecho, apenas 24 horas después de la cumbre, el gobierno congoleño denunciaba que se estaban produciendo bombardeos por parte de las fuerzas armadas ruandesas. En los últimos días, el presidente de la República Democrática del Congo ha acelerado las negociaciones diplomáticas para señalar el papel de Ruanda en los combates, exigiendo a la comunidad internacional que implemente sanciones contra Kigali.

Para ampliar: El M-23 congoleño captura Goma con el apoyo de Ruanda

La conquista de Bukavu tomó a Tshisekedi en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde acusó a la comunidad internacional de haber “apoyado y ayudado a Ruanda a convertirse en lo que es hoy, por lo que le corresponde actuar para evitar que el conflicto se extienda en la región”. Además, acusó a su predecesor, Joseph Kabila, de ser “el verdadero patrocinador de esta oposición armada que actúa en complicidad con Ruanda". 

Resulta difícil predecir cuáles van a ser los siguientes pasos del M-23 tras haber tomado Bukavu, pero vuelven a resonar las amenazas del grupo de “avanzar hasta Kinsasa”. Esta amenaza puede parecer lejana –la capital se encuentra a 1.500 kilómetros–, pero podría resultar factible si el ejército congoleño sigue mostrándose incapaz de enfrentarse a ellos y si recordamos que, en 1996, una ofensiva de un grupo insurgente en coordinación con Ruanda y Uganda ya consiguió tomarla en cuestión de meses.

Sin embargo, lo más factible es que intenten hacerse fuertes en las ciudades conquistadas, implementando algún tipo de administración civil como ya han hecho en Goma. De esta forma consolidan su expansión territorial, aportándoles una posición de fuerza de cara a futuras negociaciones. 

Aumenta el riesgo de una guerra regional

Donde existen más temores es en que el alargamiento de los combates acaben derivando en una verdadera guerra regional. La región de Kivu del Sur es de especial relevancia para Burundi, pues allí actúan grupos armados contrarios a su gobierno. Burundi se encuentra desde hace tiempo en disputa con Ruanda y el año pasado ambos países cerraron su frontera común.

Las tropas burundesas se encuentran en la República Democrática del Congo en apoyo del ejército congoleño, y algunas fuentes señalan la presencia de hasta 10.000 soldados de este país. Por otra parte, Sudáfrica anunció recientemente el envío de hasta 2.000 efectivos de refuerzo en el marco de la misión de la SADC, lo que indica sus intenciones de involucrarse todavía más en el conflicto.

“Doy exactamente 24 horas a las fuerzas presentes en Bunia para que entreguen sus armas. Si no lo hacen, los consideraremos enemigos y los atacaremos”, publicó en X este sábado Muhoozi Kainerugaba, líder de las fuerzas armadas ugandesas e hijo del presidente Yoweri Museveni. Posteriormente, añadió que “Bunia estará pronto en nuestras manos”. Con anterioridad había hecho referencia a la defensa del pueblo hema dentro del territorio de la República Democrática del Congo, cuya comunidad se enfrenta a las acciones del grupo armado conocido como CODECO, acusado de actuar en coordinación con el ejército congoleño.

Para ampliar: ¿Hacia una nueva guerra regional en la República Democrática del Congo?

Esta misma semana, miembros de este grupo irrumpieron en una localidad de Ituri asesinando a más de 80 personas e incendiando decenas de casas. Aunque tropas ugandesas ya se encuentran en la región de Ituri para combatir al grupo de origen ugandés de ideología yihadista, Fuerzas Democráticas Aliadas, esta es tolerada por el ejército congoleño. Sin embargo, la cercanía de Kainerugaba a Kagame y el histórico intervencionismo de Uganda en la República Democrática del Congo amenazan en convertir la presencia ugandesa en un apoyo decidido a las acciones de Ruanda. 

Mientras las potencias externas toman posiciones en el país, la población congoleña sigue sufriendo las consecuencias de los combates, lo que incluye el desplazamiento forzado, la violencia sexual como un arma de guerra o la proliferación de enfermedades. A los avances del M-23 cabe sumar el aumento de las acciones de los más de cien grupos armados que operan en el este del país aprovechándose de la inestabilidad. De escalar el conflicto, corre el riesgo de convertirse en una guerra regional de enormes dimensiones, como ya ocurrió hace dos décadas en la llamada Guerra Mundial Africana.

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