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Los ataques israelíes contra Líbano dejan la peor cifra de muertos desde la guerra civil

Avión militar usado por Israel para atacar Líbano.
Avión militar usado por Israel para atacar Líbano. Fuente: IDF

El 23 de septiembre se recordará en la historia de Líbano como el día con más víctimas mortales desde la guerra civil libanesa, la cual comenzó en 1975 y finalizó en 1990. Durante toda la jornada, la Fuerza Aérea Israelí no cesó de atacar mediante bombardeos distintos puntos del país, supuestamente golpeando “más de 1.000 objetivos que eran bastiones de Hezbolá o instalaciones militares situadas en casas de personas”.

El Ministerio de Salud libanés informó que al menos 558 personas han sido asesinadas y 1.835 han resultado heridas, contando entre los muertos a 50 niños, 94 mujeres y 4 paramédicos. Por poner en perspectiva, la cifra aproximada de civiles fallecidos en la guerra entre Israel y Hezbolá de 2006 –que duró 33 días– fue de 1.300, sin que ningún día de ese conflicto superara las 100 víctimas mortales.

Para ampliar: Tres claves para entender la guerra civil libanesa

Con el último mayor ataque sobre Beirut –lanzado al día siguiente–, en el que 6 personas murieron y 15 resultaron heridas, las cifras ascenderían ya a 564 muertos y 1.350 heridos. Según Israel, el bombardeo habría acabado con la vida de Ibrahim Muhammad Qabisi, comandante de la Fuerza de Misiles y Cohetes de la milicia chií. El grueso de los ataques del día 23 se dio en el sur del país y en el valle del Bekaa, ambos con una fuerte presencia e influencia de Hezbolá, donde se habrían destruido arsenales de armas y lanzadores de misiles y cohetes.

Antes de la operación, el ejército israelí realizó unas 80.000 llamadas telefónicas a residentes en el sur, instándoles a evacuar a “zonas más seguras”. El consiguiente pánico provocó embotellamientos y atascos en las autopistas mientras la gente huía hacia el norte, en dirección a Beirut, con imágenes de decenas de miles de vehículos atrapados en la vía que une Sidón con la capital.

El ejército israelí afirma que estas operaciones forman parte de una “nueva fase” de la guerra, destinada a neutralizar la infraestructura militar del grupo chií, que, según denuncia, se ha situado estratégicamente dentro de viviendas civiles. Tel Aviv ha justificado sus acciones militares afirmando que su objetivo es devolver a los 65.000 israelíes que habían sido evacuados de las zonas del norte próximas a la frontera libanesa.

Según el ministro de Defensa, Yoav Gallant, en esta “nueva fase” Israel ha reorientado la atención de la guerra en la Franja de Gaza a Hezbolá, insinuando además la posibilidad de llevar a cabo una invasión terrestre de Líbano si fuera necesario. Gallant, mostrándose confiado, afirmaba que “ha sido una obra maestra [...] Ha sido la peor semana de Hezbolá desde su creación, y los resultados hablan por sí solos”.

Esta escalada se produce tras una serie de ataques coordinados por parte de Israel que afectaron gravemente las comunicaciones del grupo libanés y su cúpula militar. Los días 17 y 18 de septiembre miles de buscapersonas y walkie-talkies utilizados por Hezbolá explotaron, dejando 42 personas muertas –incluyendo dos niños– y más de 3.500 heridos y mutilados. El 20 del mismo mes, un bombardeo contra un edificio en Dahiya –suburbio de Beirut mayoritariamente chií– eliminaba a importantes figuras de la fuerza Radwan, unidad de élite de Hezbolá.

Para ampliar: Israel elimina a la cúpula de las fuerzas Radwan de Hezbolá

Por su parte, la milicia libanesa ha estado lanzando ráfagas continuas de cohetes desde el 20 de septiembre, principalmente en la zona de Haifa, causando daños materiales, pero sin víctimas mortales por el momento.

A nivel internacional, Estados Unidos ya ha desplegado tropas adicionales en la región. Mientras, el apoyo de Irán a Hezbolá brilla por su ausencia. El recién nombrado presidente iraní, Masoud Pezeshkian, denunció la voluntad de Tel Aviv de arrastrar a Oriente Medio a una guerra, alegando que Irán no quiere ser quien empiece este conflicto bélico. Este enfoque revela un importante giro de contención en la política iraní frente al Estado sionista y una severa muestra del resquebrajamiento de la unidad del Eje de la Resistencia.

Además, el medio Axios –citando a “dos funcionarios israelíes”– ha informado que, tras haber solicitado Hezbolá un ataque iraní contra Israel, Teherán les habría comunicado que “no es el momento oportuno” debido a que Pezeshkian se encontraba en Nueva York con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

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