La caída del Valle de Panjshir

Provincia de Panjshir. Fuente: VoA.

Por Alejandro López.

Poco más de una quincena habría aguantado la resistencia afgana organizada contra los talibanes en el Panjshir tras la caída de Kabul y el refugio de miles de tropas en el valle nororiental. Al tiempo que el Presidente Ashraf Ghani y varios líderes políticos y militares afganos se exiliaban, algunas personalidades importantes decidían permanecer en el país en la última provincia cuya capital no había caído aún: Panjshir.

Para saber más: La gran campaña urbana: Día a día del colapso del gobierno afgano.

Los señores de la resistencia

El que fuera Vicepresidente del gobierno con Ashraf Ghani hasta su huida, Amrullah Saleh, se autoproclamó Presidente ante el vacío de poder. El mismo pretexto emplearon los talibanes ante la salida de Ghani, asegurando que el vacío de poder y de seguridad les permitía entrar en la capital afgana sin combates. Al cabo de un tiempo, el entorno de Ghani afirmó que su salida del país estuvo motivada por el riesgo de asesinato y un inminente golpe de Estado para situar en el poder al propio Saleh.

Junto a Amrullah Saleh se encontraba Amhad Massoud, el hijo del señor de la guerra Amhad Shah Massoud –asesinado en 2001 por los talibanes-. Asimismo, con ellos se encontrarían varios líderes militares como comandantes del ejército y jefes de milicias. Mientras desde Kabul llegaban noticias de la conformación de un sector pactista ante la salida de Ghani, el Consejo de Coordinación, encabezado por Hamid Karzai –ex Presidente de Afganistán-, Abdullah Abdullah –ex Vicepresidente de Afganistán- y Gulbuddin Hekmatyar –líder del partido político Hebz-e-Islami-. Sin embargo, la postura de Saleh sería de no rendirse ante los talibanes, que calificaba de terroristas, y fortalecer el núcleo de Panjshir para usarlo como punta de lanza desde la que avanzar hacia otras zonas y abrir un frente.

Ahmad Massoud (centro) y Amrullah Saleh (derecha) en Panjshir. Fuente: FJ.

La simbología sería muy importante, manteniendo las banderas republicanas afganas y desfilando con banderas de la Alianza del Norte, la resistencia más importante durante el Emirato Islámico tras la guerra civil con los muyahidines y hasta la invasión occidental en 2001. El caso del norte era especialmente simbólico ya que en esta ocasión había sido lo primero en caer y los otros señores de la guerra se habían rendido: Ismail Khan, Atta Mohammad Noor o Abdul Rashid Dostum. La presencia de un Massoud en Panjshir servía para agitar ese ánimo de resistencia contra los talibanes y se lanzó a pedir ayuda a Occidente, en forma de armas y suministros. Algunos miembros del Partido Republicano estadounidense llamaban a ofrecer ese apoyo al Panjshir.

La región del valle

Ciertamente, el valle del Panjshir puede parecer fuertemente inexpugnable para cierta tecnología militar convencional al estar rodeado por cordilleras, donde ni los soviéticos habrían logrado establecer un control total. La cuestión geográfica es importante pero también la étnica, ya que una importante población de la zona es tayika como en el norte, en Badajshan, camino imprescindible para la conexión hacia la vecina Tayikistán. De hecho miles de combatientes tayikos quisieron acceder al valle desde Tayikistán al comienzo de la resistencia anti-talibán.

Al este de Panjshir existe una importante cordillera que les separa de la población autóctona del Nuristán, los nuristaníes, con una cultura ancestral propia. Al norte se encuentra otra cordillera que separa la región del mencionado Badajshan. En el sur y el este hay grupos pamir mientras al sur –e históricamente en torno al río Panjshir- se encontraba la cultura parachi. En el oeste se halla el valle de Andarab, punto de conexión con la región de Baghlan, poblado por numerosos tayikos pero con población hazara –chíies- en la zona oeste de Baghlan. A esto hay que sumar la posible convivencia mínima con hazaras en la propia Panjshir, en el valle de Dara-e-Hazara. Por lo tanto el valle además de bastante poco accesible, mantiene una dinámica étnica poco amigable con los talibanes, idónea para servir de fuerte a los advenedizos.

Mapa topográfico del valle de Panjshir. En la parte baja, al sur, se observan Kabul, la base de Bagram y la ciudad de Charikar. La entrada sur da paso al valle de Panjshir, flanqueado por los valles de Andarab y de Hazara. Fuente: Dominio público / CIA.

Negociaciones con los talibanes

A los 4 días de la caída de Kabul, Amrullah Saleh ya ofrecía una posibilidad negociadora para terminar con la guerra. La petición más destacada de Saleh era la posibilidad de consensuar mediante el voto entre los afganos el régimen político, sin ofrecer una rendición. Al mismo tiempo se habrían ido reuniendo miles de tropas y vehículos blindados en la provincia, mientras se producían varios levantamientos –Baghlan- y protestas –Jalalabad o Khost- anti-talibanes por otros puntos de Afganistán. Pero ambas situaciones no parecían encontrar coordinación. Pronto las protestas serían sofocadas y los levantamientos desmentidos o revertidos. Los talibanes demostraban con pruebas visuales que no había control rebelde en las zonas reclamadas en Baghlan. Eso sí, los milicianos de Baghlan huyeron al valle de Panjshir cuando los talibanes retomaron la zona. Esto es de especial importancia dado que se trataría de la provincia al norte de Panjshir y enlazaría hacia Tayikistán mediante la provincia de Badajshan.

Las conversaciones se retomaron para el día 21 de agosto. Abdullah Abdullah se reunía con los líderes del Panjshir mientras el grupo talibán aseguraba que Ahmad Massoud se habría rendido y les habría jurado lealtad. Inicialmente colapsarían los contactos al cabo de un día pero se retomarían el 26 de agosto con una delegación talibán reunida con Massoud después de una batalla propagandística. Esta disputa se habría servido para ganar el relato del avance en torno al valle. Mientras los talibanes aseguraban haber ganado alguna pequeña posición al sur, la resistencia del Panjshir confirmaba su avance hacia el norte, cerca de Baghlan, donde los talibanes refutaban su presencia con la toma del valle de Andarab. La realidad no llegó a conocerse de manera fehaciente hasta la aparición mucho después de imágenes, con el escenario de control territorial del momento aún desconocido. Una parte relevante de la falta de comunicación con el valle se debería a la desconexión cibernética y telefónica que realizaron los talibanes el día 29.

La reunión con Massoud no había arrojado resultados y mientras no hubiera imágenes, todo seguiría en el ámbito de la propaganda. En este contexto, los talibanes confirmaron el 31 de agosto el lanzamiento de un ataque contra el Panjshir, que presumiblemente debió retirarse a las pocas horas de combate. Lo único claro que quedaba en la campaña era la existencia de escaramuzas y de contactos diplomáticos, pero la labor informativa se volvió ardua.

La batalla de Panjshir

Fue en septiembre cuando se vivió la escalada de la campaña en las provincias de Panjshir y Parwan –al suroeste de Panjshir-, cuando los talibanes anunciaron el día 1 el colapso de las negociaciones con la resistencia. Continuando con las supuestas retiradas talibanes durante los pretéritos intentos de entrada en el valle, el portavoz de la resistencia aseguraba que al menos 40 combatientes talibanes habían muerto en dichas aproximaciones. El día 2 ya se estaría hablando de más de 100 muertos en cada bando, sin posibilidad de confirmación.

Rusia negó que estuviera tratando de mediar entre los contendientes, o que tuvieran conocimiento de otro actor que estuviera realizándolo, y Estados Unidos negó su posible implicación mediante una afirmación del Pentágono reafirmando que “la misión militar de Estados Unidos en Afganistán [había] terminado”.

Finalmente los grandes avances talibanes se dieron desde el día 3 de septiembre. Aunque el éxito militar se empañó con la propaganda. Aunque los reportes talibanes solían ser fiables, en esta ocasión tuvo que ser Tolo News el que desmintiera la información de la huida de Amrullah Saleh a Tayikistán y la rendición precoz del Panjshir. Las celebraciones en Kabul con disparos al aire contaron con la recomendación negativa talibán y podían deberse a la llegaba de Amir Sheikh Hibatullah Akhundzada, el líder talibán, desde Kandahar. Por aquel momento los debates en torno al nuevo gobierno parecían orientar ya a Akhundzada hacia el puesto de Líder supremo.

Atta Mohammad Noor, el señor de la guerra tayiko que combatió en Mazari Sharif junto a Dostum, hizo un llamamiento a la comunidad internacional desde el exilio alertando del bloqueo que los talibanes estarían realizando al Panjshir con el corte de la electricidad, de los suministros alimentarios o de la ayuda humanitaria. La interpretación apuntaba a una guerra étnica contra los tayikos. Como se ha mencionado, aún no se había conformado gobierno talibán, sucesivamente postergado, y es que las disputas internas se unían con la propaganda talibán para apostar por un gobierno “inclusivo” que pudiera ser mejor visto de cara al reconocimiento internacional. Ahí entraba en juego la posibilidad de tratar la cuestión étnica con los tayikos, ya sea mediante acuerdos con el entorno de figuras políticas de gobiernos anteriores o figuras políticas locales, como las del norte o del Panjshir.

El avance de los talibanes por toda la provincia comenzó a ofrecer nuevas pero pobres pruebas visuales. Los talibanes habrían entrado, según días antes habían comunicado, por el sur. Al mismo tiempo las fuerzas de la resistencia habrían destruido la estrecha entrada por el desfiladero de Dalan Sang, al suroeste de Panjshir, quedando cientos de talibanes atrapados y sufriendo grandes bajas. Sin embargo, los talibanes no compraban este relato y aseguraban estar avanzando desde varios frentes, especialmente en la zona central del valle, acercándose a la capital provincial: Bazarak.

Supuesta presencia talibán (azul claro) en los distritos periféricos de Panjshir, durante el sitio de Bazarak.

Día 6 de septiembre: La caída de Bazarak (34/34)

La resistencia reconocía la toma de varias posiciones por los talibanes. Los distritos de Paryan y Darband habrían caído en su totalidad ante ellos, mientras se reportaba su presencia en Annaba y Shatal. También se denunciaba la presencia de “grupos terroristas extranjeros”. Para el día 5 de septiembre, los talibanes ya declaraban tener presencia en todos los distritos de la provincia, con la capital, Bazarak, bajo asedio. Mientras tanto, la resistencia aseguraba haber recuperado el distrito de Paryan. La batalla propagandística volvía a ser la protagonista siguiendo la estela de la campaña urbana que ganaron los talibanes en el resto de Afganistán. Por un lado el líder Massoud volvía a proponer conversaciones con la precondición de la retirada talibán de los valles de Panjshir y Andarab. Por el otro, se confirmaba la muerte del portavoz de la resistencia en un enfrentamiento en Bazarak, de varios comandantes y de un general nieto de Ahmad Shah Massoud. El Frente de Resistencia Nacional se encontraba en horas muy bajas.

Mapa de provincias en función del control sobre su capital. Días 6 de agosto-6 de septiembre de 2021. Fuente: Elaboración propia.

El día 6 de septiembre se confirmaría de nuevo que la versión talibán estaba más cerca de la realidad, con Bazarak cayendo por la mañana. Se rechazaba la supuesta presencia de la resistencia en todos los distritos de la provincia, hablando de la posible huida de Amrullah Saleh a Tayikistán y con Massoud eventualmente en paradero desconocido en las montañas. El propio Massoud seguía llamando a un levantamiento y haría públicas sus acusaciones contra Pakistán por haber atacado a la resistencia del Panjshir en favor de los talibanes. La bandera del Emirato Islámico se alzaba en la oficina del gobernador de Panjshir. De esta manera, los talibán se sumaban a Estados Unidos en la declaración oficial del final de la Guerra de Afganistán.

Antropólogo, profesor y biólogo especializado en gestión de socioecosistemas. Ahora me dedico al análisis de política internacional.

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