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La bicefalia de la derecha radical en Europa

Giorgia Meloni, presidenta del Consejo de Ministros de Italia
Giorgia Meloni, presidenta del Consejo de Ministros de Italia. Fuente: Cuenta de X de Giorgia Meloni

Habitar el interregno es siempre una tarea compleja, ese intervalo entre el viejo orden que no acaba de morir y un nuevo orden que no termina de nacer, ese transcurso en el que el mundo se transforma generando profundas crisis de identidad. La respuesta primaria que se otorga a tal cambio es el anhelo de recuperar la cosmovisión previa a tal conversión, y es en este contexto de cambio en los centros de poder en el que las formaciones de derecha radical pretenden otorgar una serie de respuestas remitidas a ese interregno.

En la actualidad, el estudio y los análisis sobre la derecha radical han adquirido un interés politológico exacerbado, debido no sólo a su crecimiento y afianzamiento significativo en una gran parte de Estados de Europa durante los últimos años, sino también por el papel que ha jugado su pensamiento político a la hora de definir o liderar la agenda política. El concepto de derecha radical se ha empleado en múltiples contextos como sinónimo de fascismo; sin embargo, sería más conveniente trazar una definición que permita abordar estos fenómenos de forma más fidedidgna.

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La derecha radical difiere del fascismo en que, si bien ambas cuestionan el modelo democrático-liberal, el fascismo plantea su supresión posicionándose frontalmente en contra del sistema. Para ello, tiende a contemplar la violencia como un recurso legítimo capaz de eliminar el modelo. Por el contrario, la derecha radical alude al conjunto de formaciones que, si bien se posicionan en contra de algunos principios del modelo liberal, son nominalmente democráticas y no rechazan el sistema en su conjunto, de modo que tampoco abogarían por una instrumentalización explícita de la violencia.

Asimismo, el fascismo no busca restituir un modelo que se encuentra en el pasado; el famoso eslogan del Movimiento Social Italiano (MSI), “nostalgia del porvenir”, encarna esa idea de readaptar determinados principios fascistas a la realidad actual. Sin embargo, podemos decir que la derecha radical pretende reinstaurar un modelo de vida que se encuentra en el pasado, capaz de revertir la presunta decadencia social que vislumbran en el presente. Esto no quiere decir que la dicotomía sea impermeable y estanca, es obvio que muchos de sus ejes teóricos pueden solaparse en función de la plataforma, del contexto e incluso del liderazgo, no obstante es necesario mostrar tal distinción con el fin de entender su marco de acción. 

Qué es la derecha radical

Dentro de este conglomerado de formaciones, podemos destacar tres características o axiomas fundamentales que permiten una aproximación a su ideario. Para empezar, la derecha radical proyecta su doctrina desde los parámetros del liberalismo etnocrático. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y la condena al ostracismo de las agrupaciones fascistas y nacionalsocialistas, la derecha radical se ha visto obligada a aceptar el liberalismo en la mayor parte de ámbitos.

Ahora bien, la aceptación de la democracia parlamentaria y sus reglas no impiden una lectura autoritaria y conservadora del marco liberal que fuerza los valores democrático-liberales y que busca la delimitación étnico-nativa de la comunidad, la cual debe poder acceder plenamente a sus derechos.

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En última instancia, se halla en estos movimientos una combinación de políticas liberales clásicas combinadas con una xenofobia de tipo islamófobo que proyecta una reivindicación de la homogeneidad étnico-cultural de las comunidades políticas, lo cual deriva en que no existe una defensa explícita de componentes raciales o biologicistas, sino culturales. Por otra parte, estas organizaciones se erigen como "frentes de reacción cultural"; en este sentido, el diagnóstico de la realidad bebe de una filosofía crepuscular que vislumbra el orden vigente en decadencia.

La continua percepción de una crisis vital que asolaría la realidad y que habría provocado la dilución de identidades y la pérdida de soberanía incurre en que la derecha radical se muestre como defensora de la civilización europea contra lo que define como terrorismo, burocracia y erosión de las tradiciones.

La forma de revertir esta decadencia y proceder a la palingenesia implícita es la recuperación de unos valores y narrativas que representarían baluartes de resistencia contra la inercia social, tales como el arraigo al territorio, el mantenimiento de identidades sólidas y la preservación de la soberanía estatal. Es en este punto radica el anhelo de liderar la denominada “guerra cultural”, en tanto escenario en el que disputar las ideas y principios que deben vertebrar la comunidad.

Por último, se encuentra el marcado carácter populista o, mejor dicho, nacional-populista. Estas formaciones buscan dibujar en el imaginario colectivo una imagen de la sociedad enfrentada en dos polos antagónicos y homogéneos. De un lado, un pueblo virtuoso, sabio e incorruptible que se encuentra formado por tres dimensiones, a saber: la socioeconómica –pueblo como plebs, parte de la clase obrera–, la política –pueblo como demos, comunidad de la que nace la legitimidad del sistema político– y la identitaria –pueblo como ethos, la nación concebida como étnicamente pura–.

Las élites, por su parte, son identificadas con altos funcionarios de la Unión Europea, medios de comunicación y grandes empresas multinacionales asociadas al ideario woke. Estas élites son designadas como culpables por atentar contra la cohesión comunitaria y por generar la erosión de las tradiciones, ya sea por la “inoculación” de sus ideas o por su pretendida responsabilidad respecto a la inmigración.

A pesar de la matriz común, puede alegarse que la derecha radical en Europa no es un movimiento unívoco, podemos atisbar dos cabezas ideológicas que, si bien no son antagónicas, poseen referentes ideológicos y planteamientos discordantes. Estas dos corrientes difieren fundamentalmente en materia económica, en la posición sobre los valores tradicionales y en su orientación geopolítica. De este modo, podemos esclarecer el bifronte “derechas neoliberales autoritarias” y “derechas social-identitarias”.

La derecha neoliberal autoritaria

Las derechas neoliberales autoritarias son, en esencia, aquellas formaciones que, en materia económica, se decantan por una mínima intervención del Estado, por la desregulación y por la primacía del sector privado. Su defensa del esquema neoliberal les empuja a defender una estrecha relación con Estados Unidos, lo cual genera una predilección por la geopolítica atlantista.

En lo que respecta a su sistema de valores, muestran una actitud conservadora, contraria a la ampliación de derechos de las minorías y favorable a la articulación social en torno a valores tradicionales, en especial la religión como elemento rector de la sociedad. Esto les lleva a rechazar por principio el feminismo o la inmigración. En última instancia, se encuentran profundamente influenciadas por las teorías del “conservadurismo radical” y la alt right.

Estas corrientes teóricas encuentran el origen de la "decadencia" en la pérdida de la dirección nacional por parte de los sectores nativos debido a las decisiones de una élite percibida como corrupta que habría traicionado al pueblo. La pérdida de poder adquisitivo por las continuas crisis repercute en la ciudadanía mediante la incapacidad para ahorrar y formar una familia que perpetúe los valores occidentales.

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Además, tal y como postulan autores como el filósofo conservador británico Roger Scruton, la "pérdida de la fe cristiana", la disolución de "las identidades" y el "secuestro de la soberanía estatal" por parte de organismos supranacionales como la Unión Europea conduce a la quiebra de la civilización tal y como se la conoce. Bajo la bandera moral de lo “políticamente correcto”, se habrían marginado las tradiciones occidentales, puesto que las instituciones ya no se fundarían sobre creencias y logros históricos, sino bajo los ideales de inclusión y de igualdad.

En esta facción se encuentran aquellos partidos aglutinados en torno al grupo político Conservadores y Reformistas Europeos, en la Eurocámara, tales como Fratelli d’Italia o el español VOX. No obstante, también encajan en esta categoría otros partidos que se encuentran en la formación Patriotas por Europa como el italiano Lega Norte o el flamenco Vlaams Belang.

La derecha social-identitaria

Por otra parte, las denominadas derechas social-identitarias, frente al caso anterior, defienden una intervención estatal en la vida social, en especial a nivel económico, optando por medidas agrupadas en torno al "chovinismo del bienestar"; es decir, un despliegue de servicios sociales destinados únicamente a la población autóctona y nativa. Tienden a realizar, desde el populismo anti-sistema, una crítica al globalismo, a las empresas multinacionales y a organismos supranacionales por sus consecuencias contra la población nacional.

Cabe destacar que no se trata de una crítica al capitalismo como sistema, sino a los monopolios que se hallarían vinculados a ideales progresistas y que buscarían, según la perspectiva de esta derecha, el quiebre de las empresas nacionales. El discurso se vincula con una retórica productivista que busca armonizar al empresariado nacional con los trabajadores nativos en contra de las grandes empresas extranjeras y de aquellas que contratan a inmigrantes en lugar de a la población autóctona.

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En lo que respecta a los valores, tienden a instrumentalizar el apoyo a determinadas minorías proyectadas contra la inmigración musulmana; por ejemplo, estas formaciones se erigen en defensoras de la mujer en el espacio público a través de liderazgos femeninos como el caso de la francesa Marine Le Pen, la italiana Giorgia Meloni o la alemana Alice Weidel.

En contraposición a la vertiente anterior, el modelo geopolítico sería más proclive al Kremlin en detrimento del orden atlantista, pues la crítica al liberalismo y al capitalismo globalista les hacen dirigir la atención a los países del Este caracterizados por una mayor presencia política de la tradición.

Mapa "El auge de la derecha radical" en Europa
Mapa "El auge de la derecha radical" en Europa. Fuente: Descifrando la Guerra

Este grupo se encuentra influenciado por las corrientes de la “nouvelle droite” de Alain de Benoist y por el “meotradicionalismo” de Julius Evola. Estas propuestas teóricas buscan constituir un núcleo ideológico que presente alternativa al paradigma liberal actual, derivando en el anhelo de construir una "cuarta" teoría política, tal y como postula Duguin. Estos autores elaboran una ferviente crítica al liberalismo como metaideología encargada de erradicar las particularidades de cada comunidad debido a su universalismo.

Bajo esta lectura, los ideales universalistas tenderían a eliminar las supuestas jerarquías naturales de las comunidades que emanan de la heterogeneidad. Se elabora, también, una ferviente crítica al Estado, acusado de ente tecnocrático subyugado a las dinámicas del mercado y que sólo protegería aquellos derechos individuales que maximicen la rentabilidad del sistema. A ello ha de sumarse la teoría del “Gran Reemplazo” o “plan Kalergi”, el cual postula una supuesta invasión, colonización y sustitución étnica de Europa, urdida por las élites burocráticas europeas y protagonizada por la inmigración musulmana. 

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La propuesta esgrimida para revertir la decadencia es un ultranacionalismo de corte europeísta que pretende sustituir el tradicional aislacionismo estatista propio del fascismo por una articulación paneuropeísta de tipo federal conformando una "Europa de las Patrias" en la que, si bien existirían diferentes sociedades con sus respectivas particularidades, sus comunidades integrantes deben ser etnoculturalmente homogéneas.

Esta defensa del etnodiferencialismo busca denostar la vieja concepción racial en aras de poner en el centro el papel de la cultura, la cual se busca mantener en toda su integridad. Por ello, para estos autores, es imprescindible evitar contactos e interacciones que difuminarían su pureza, por cuanto la salida de la decadencia pasa por mantener la pureza de esas raíces. 

A su vez, este tipo de partidos se encuentran organizados en torno al partido europeo Europa de las Naciones Soberanas, destacando Alternativa por Alemania (AfD) o Reconquista de Éric Zemmour. También encontramos algunas formaciones de estas características en torno a Patriotas por Europa, como Agrupación Nacional. Así, el auge de la derecha radical en Europa no constituye un fenómeno homogéneo; la idea de acabar con la "decadencia" y salir del interregno comparte un mismo diagnóstico, pero no necesariamente una misma estrategia para su superación.

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