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Israel ataca a fuerzas sirias tras choques entre drusos y grupos armados

Las fuerzas de seguridad sirias afrontan nuevos desafíos tras los enfrentamientos entre drusos y grupos armados en el sur del país.
Las fuerzas de seguridad sirias afrontan nuevos desafíos tras los enfrentamientos entre drusos y grupos armados en el sur del país.

La inestabilidad que ha definido a Siria desde la caída de Bashar al-Asad ha vuelto a manifestarse en forma de varios choques entre grupos armados en localidades al sur de Damasco. Los municipios afectados están conformados en su mayoría por miembros de la minoría religiosa drusa, en lo que representa un episodio más de tensiones entre diferentes fuerzas durante el proceso de configuración del nuevo Estado sirio. Asimismo, la respuesta de Israel ante los enfrentamientos suscita dudas acerca del papel que Tel Aviv parece estar desempeñando en las relaciones entre el gobierno de Ahmed al-Sharaa y los drusos. 

Las hostilidades se desarrollan en un contexto de transición, en el que los procesos de integración estatal en el sur del país avanzan con dificultades constantes debido a la fragmentación de la autoridad y a los obstáculos para ejercer el monopolio de la violencia.

Estos últimos enfrentamientos representan un claro ejemplo de los retos a los que va a tener que seguir haciendo frente el gobierno de transición de al-Sharaa en su esfuerzo por integrar e institucionalizar las provincias sureñas, así como los suburbios de Damasco, sin caer en una excesiva securitización que desemboque en una escalada de las hostilidades. 

Choques entre fuerzas sirias, drusos y grupos armados

Esta última oleada de enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad del Estado sirio y grupos armados locales tiene su origen en un mensaje de audio que fue publicado en redes sociales. En él se mostraba la supuesta voz de un conocido líder religioso druso, Marwan Kiman, profiriendo insultos contra el profeta Mahoma. Aunque Kiman negó ser el autor del audio, que fue posteriormente declarado falso por fuentes del gobierno, este instigó varias protestas por parte de sirios suníes en todo el país, principalmente en ciudades del norte.

En este contexto, un grupo de individuos armados –que el gobierno central niega haber podido identificar– atacó el 19 de abril varias posiciones de las fuerzas de seguridad en la localidad drusa de Jaramana, al sur de Damasco. Los efectivos afectados por el asalto eran, en su mayoría, miembros de la comunidad drusa local que se habían ofrecido como voluntarios para integrar el cuerpo.

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En las confrontaciones que sucedieron a los ataques, algunas fuerzas del Ministerio de Defensa intervinieron para intentar cesar las hostilidades entre facciones drusas y los grupos armados atacantes, resultando en la muerte de al menos tres de ellos.

Los choques en Jaramana, localidad que ya ha sido previamente foco de enfrentamientos entre diferentes facciones tras la caída de al-Asad, se cobraron a lo largo del día al menos cinco muertos y una docena de heridos. Según declaraciones del gobernador de Damasco, se ha podido comprobar que ninguno de los atacantes capturados formaba parte de las fuerzas del Ministerio de Defensa.

Al término del día, tras varias reuniones entre líderes religiosos y de la comunidad drusa y representantes del gobierno de transición, parecía haberse alcanzado un acuerdo para el cese de hostilidades en Jaramana. Sin embargo, las tensiones se desplazaron el 30 de abril a otras dos localidades mayoritariamente drusas al sur de Damasco: Sahnaya y Ahsrafiyat Sahnaya. Tras los choques en Jaramana, no solo el gobierno destinó refuerzos a la zona, sino que varios grupos armados del sur del país mandaron efectivos, incluyendo el Consejo Militar de Suwayda (SMC), una coalición de grupos armados de la provincia sureña.

Según fuentes del Ministerio de Información sirio, uno de estos convoyes de refuerzo, procedente de Ashrafiyat Sahnaya, ejecutó una emboscada en un puesto de control de las fuerzas gubernamentales camino a Jaramana, provocando varios heridos. Tras el ataque, miembros de grupos armados locales vinculados a los agresores lanzaron nuevas ofensivas en Ashrafiyat Sahnaya, lo que obligó a una intervención por parte del gobierno.

Cabe destacar que la presencia de posibles elementos extremistas en las fuerzas de seguridad del gobierno sirio es, en la actualidad, una preocupación a la hora de asegurar la neutralidad y proporcionalidad de sus intervenciones, quedando ejemplificada en el episodio de masacres de alauitas en marzo de este mismo año.

Tras un largo día de enfrentamientos en el municipio del sur de Damasco –que se cobraron al menos once muertos, según fuentes del Ministerio de Sanidad–, las fuerzas sirias parecen haber recuperado el control de la zona. Desde Suwayda, una delegación compuesta por figuras de autoridad drusas y líderes religiosos ha sido enviada a Damasco para negociar iniciativas de desescalada y trasladar las preocupaciones de seguridad de la comunidad drusa.

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Según fuentes de SANA, la agencia de noticias estatal, dicha delegación ha llegado a un acuerdo preliminar con el gobierno para el establecimiento de un alto al fuego en las localidades afectadas. A su vez, sin embargo, la capital de la provincia sureña está siendo testigo de protestas por parte de los drusos locales en contra de los recientes episodios de violencia. 

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (SOHR), con base en Reino Unido, fija la cifra total de víctimas de las hostilidades en al menos 73 muertos, incluyendo 23 integrantes del SMC que fueron objeto de una emboscada por parte de grupos armados locales en la autovía hacia Damasco.

Israel continúa desestabilizando el sur de Siria

Este último episodio de violencia ha demostrado representar una oportunidad perfecta para Israel de continuar su campaña en el sur de Siria. Manteniéndose consistente con la narrativa de proteger a la minoría drusa en el país, aviones de combate israelíes han estado sobrevolando los cielos de Damasco a lo largo del día, atacando en numerosas ocasiones posiciones de las fuerzas de seguridad sirias y provocando varias muertes.

El ejército israelí definía los bombardeos como una “operación de aviso” contra un “grupo extremista” que se estaba preparando para atacar Ashrafiyat Sahnaya. Teniendo en cuenta que el grupo presente en el municipio que ha sido objeto de los ataques son las fuerzas del actual gobierno de transición, estas declaraciones son un nuevo episodio de la retórica asertiva empleada por parte de Tel Aviv con respecto a Damasco. Asimismo, los bombardeos representan un conflicto directo entre los ejércitos sirio e israelí, más allá de las operaciones para “destruir capacidades militares del régimen anterior” que Israel había realizado hasta ahora.

Ataque de Israel llevado a cabo en Damasco, Siria, el 30 de abril de 2025.
Ataque de Israel llevado a cabo en Damasco, Siria, el 30 de abril de 2025.

Benjamin Netanyahu e Israel Katz, su ministro de Defensa, declararon que Israel no permitiría ataques contra la comunidad drusa en Siria, dando instrucciones a las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) de que se preparasen para responder a cualquier posible continuación de las hostilidades por parte del gobierno sirio. Netanyahu también instó a al-Sharaa a “actuar para prevenir cualquier daño a los drusos”.

La enfatización de la protección de los drusos puede interpretarse como un esfuerzo sincero de asegurar los derechos de la minoría, pero también como un intento de ejercer influencia sobre la población drusa para promover la inestabilidad en la configuración del nuevo Estado sirio. Hace unos días, Israel anunció que una delegación de figuras religiosas drusas de Siria iba a participar en el peregrinaje anual a la tumba del profeta Shuaib en territorio israelí.

La mayoría de líderes religiosos drusos se han mantenido abiertos a negociaciones con el gobierno de Damasco a lo largo de las hostilidades, adoptando un tono conciliador. Sin embargo, Mowafaq Tarif, el líder religioso de los drusos en Israel, se ha posicionado a favor de la intervención israelí para evitar “una masacre”.

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Hikmat al-Hijri, uno de los principales líderes religiosos de la comunidad drusa en Siria, ha mantenido su habitual ambigüedad, criticando la falta de un “diálogo nacional genuino” por parte de Damasco. Sus declaraciones reflejan la división existente dentro de la opinión pública drusa respecto al papel de al-Sharaa. No obstante, más tarde, al-Hijri calificó los hechos como “masacres” y se unió a Mowafaq Tarif en su llamado a la intervención de actores internacionales.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, por su parte, ha vuelto a arremeter contra los ataques israelíes y a criticar el concepto de una Siria federal, evidenciando la diferencia de posturas entre ambas potencias regionales. 

Los retos de la estabilización del sur

Más allá de los intentos israelíes de establecer influencia en la región, la configuración de las provincias del sur de Siria está demostrando presentar grandes dificultades a la hora de garantizar su estabilidad para una posible futura integración en el Estado sirio. En cambio, en el noreste –donde el conflicto entre Turquía y la administración kurda se perfilaba inicialmente como uno de los mayores desafíos para el gobierno transicional– la situación parece avanzar, gracias a un alto nivel de institucionalización y al control efectivo del territorio por parte de los actores implicados.

En comparación, el sur del país se presenta como un territorio altamente atomizado y sin una cohesión institucional definida, donde los líderes religiosos actúan como las figuras de mayor autoridad dentro de la comunidad, lo que dificulta en gran medida los esfuerzos de integración.

Estas características acaban traduciéndose en inestabilidad. Ya el 16 de abril se producía un ataque por parte de un grupo armado sin identificar a miembros de las fuerzas de seguridad sirias. Asimismo, abril ha sido testigo de una campaña para doblegar a la Octava Brigada liderada por Ahmad al-Awda, conocido como “el hombre de Rusia en el sur”, tras varios episodios de violencia a nombre de la misma.

Por último, las redes de contrabando y tráfico de drogas y armas siguen jugando un papel importante en los mecanismos de poder y la economía de la región, realizándose incautaciones de cargamentos varias veces a la semana. Así pues, el sur del país presenta un obstáculo para el gobierno de transición a la hora de integrarlo bajo su control efectivo de manera estable, complicando en gran medida la configuración pacífica del nuevo Estado sirio.

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