¿Hacia dónde va Taiwán? El Kuomintang señala su futuro

Eric Chu, líder del Kuomintang. Fuente: KMT.

Por Alejandro López.

El histórico Kuomintang es un partido político asentado en Taiwán desde que la República de China perdió el control como representante del continente ante la República Popular de China. El partido ha sido parte integral de todo este proceso hasta que los cambios políticos desatados en la isla con el estancamiento del conflicto les han desplazado del poder. Tras varios fracasos electorales consecutivos, el partido ha buscado un nuevo líder para encarar el futuro. ¿Qué porvenir tiene el Kuomintang? En cualquier caso parece indivisible de la historia de Taiwán.

Para saber más: Breve historia de Taiwán. Desde los Yuanzhumin hasta la República de China.

Verdes contra azules

La historia de Taiwán está marcada por la relación de los distintos actores políticos y militares ya desde la China continental, entre sectores comunistas y nacionalistas. La bandera de la República de China toma su simbología del Kuomintang, compartiendo el color Cielo Azul con el Sol Blanco de 12 rayos sobreimpresionado. El partido fue pasando por varias épocas, incluyendo el autocrático periodo de Chiang Kai-shek (1943-1975) y el giro con el primer líder nativo de Taiwán, Lee Teng-hui.

El gobierno de Lee (1988-2000) supuso el primer viraje desde la defensa de un modelo de China nacionalista hacia la apuesta por la identidad taiwanesa. Finalmente, Lee sería expulsado del Kuomintang por apoyar preceptos independentistas mediante el fomento de un nuevo partido, la Unión de Solidaridad de Taiwán, que acabaría formando parte de un nuevo bloque rival, la coalición pan-verde. Las posiciones taiwanesas de Lee Teng-hui favorecieron el florecimiento de un movimiento independentista, coincidiendo en la negación del consenso de 1992.

La coalición pan-verde es un grupo de partidos mezcla de posiciones progresistas, ecologistas e independentistas que en la práctica han significado el dominio del Partido Progresista Democrático, gobernante desde que Tsai Ing-wen llegase a la presidencia en 2016. La dominancia de este grupo, fundado en 2001, ha cristalizado en la división de la isla entre posiciones cada vez más enconadas a favor de una ruptura total con China y una negociación con el continente. Esta última posición la defiende el Kuomintang posterior a la salida de Lee Teng-hui, que respondió conformando la coalición pan-azul en 2004. De nuevo, en la práctica la coalición se traduce en la única representación del partido dominante, el KMT. Los históricos azules, rivales de la China roja en el continente y durante periodos críticos, entre los que destaca el de Chiang Kai-shek, ahora quedaban en una posición comprometida frente a los verdes, que finalmente les desplazarían también del poder en la isla.

Para saber más: Chiang Kai-shek, el último caudillo de China.

Aunque el gobierno cambió en el año 2000, el KMT recuperó el poder con Ma Ying-jeou entre 2008 y 2016, pero todo esto pudo volver a cambiar en el seno del partido con los fracasos electorales de 2016 y 2020. En el periodo 2016-2020, el final del gobierno de Ma dejó sin un candidato potente al partido. Eric Chu perdió frente al segundo intento de Tsai Ing-wen, que resultó ganadora en 2016. Hasta que apareció la figura de Han Kuo-yu. Han logró una enorme popularidad en 2018 cuando logró arrebatar la alcaldía de Kaohsiung –feudo pan-verde- para el KMT después de muchos años y sin gran implicación del partido. Entonces pudo dar el salto a la política presidencial con su apuesta por el statu quo tradicional del KMT: no al independentismo y no al modelo de “Un país, dos sistemas”. Su salida de la alcaldía no fue vista con tan buenos ojos tan poco tiempo después de llegar, sin haber podido apenas gestionar la política local, y fracasó frente a Tsai Ing-wen en 2020.

Independentismo, reformismo o reunificación

La elección en 2020 de Johnny Chiang por el liderazgo se dio de manera interina tras la dimisión del presidente del partido, Wu Den-yih, al término de las elecciones presidenciales, donde el independentismo de Tsai Ing-wen logró la victoria frente a Han Kuo-yu. Wu era favorable de una apuesta por pacificar el estrecho de Taiwán y mantener un statu quo entre los independentistas y los reunificadores. Esta postura ha tenido gran aceptación en los últimos gobiernos del Kuomintang debido a que el modelo de “Una sola China” podía interpretarse como un consenso ambiguo en el que tanto Beijing como Taipei reconocían la unidad de los territorios pero se disputaban su mando, con la posibilidad propuesta desde el continente del modelo “Un país, dos sistemas” para la autonomía taiwanesa al estilo de Hong Kong. No obstante, la propuesta, de tiempos de Deng Xiaoping, sería previa a los sucesos de Hong Kong y Macao o a su entrega por Reino Unido y Portugal, respectivamente.

El choque con los independentistas y las facciones internas reformistas del KMT no se debe entender como la apuesta por hacer independiente a Taiwán, ya que eso lleva ocurriendo de facto desde la guerra civil y hay en curso una batalla diplomática desde que la República Popular de China logró el asiento en organizaciones internacionales y normalizó sus relaciones con Occidente. La disputa con el independentismo es conceptual pero tiene una gran relevancia para las relaciones con Beijing. Y es que el hecho de contemplar al gobierno de la isla Formosa como “República de Taiwán” y no como “República de China” o “China Taipéi” –en reclamo de la China continental y Mongolia-, implica la ruptura explícita del consenso de 1992: el consenso de “Una sola China”. El Partido Progresista Democrático ha sido partidario de la reforma constitucional para eliminar esos reclamos y apostar por la identidad genuina taiwanesa. La promoción por parte de Tsai Ing-wen del nombre Taiwán frente a los otros dos en el extranjero está poniendo en un brete las relaciones de Beijing con algunos países que aceptan ese nombre, siendo el más sonado el caso de Lituania. Este movimiento de la línea roja diplomática podría situar a los países que reconocen la República Popular pero cedan en la cuestión Taipéi-Taiwán a un nivel cercano a los países que no reconocen la República Popular, siendo Paraguay el más importante.

Para saber más: La relación sino-taiwanesa: 70 años de rivalidad.

Existe discrepancia en torno a la existencia del consenso de 1992 y, de hecho, eso explica parte de las dinámicas internas del Kuomintang. La historia del partido es la historia de Taiwán.

El futuro del Kuomintang

En principio, Johnny Chiang había sufrido un descenso de popularidad interna, especialmente entre los mayores y los cuadros del partido más enfocados a la negociación con la China continental. No había gustado entre esos sectores la apuesta por el reformismo en el que Chiang abandonaba el principio de “Una sola China”. Sin embargo, los mejor situados aparentemente seguían siendo Johnny Chiang y Eric Chu, ex alcalde de Nuevo Taipéi, que ya había perdido como candidato presidencial en 2016 frente a Tsai e intentó ser candidato de nuevo en 2020. En ese año Chiang ganó el proceso interno rozando el 70% de apoyo en el KMT, en unas elecciones donde no se permitió la candidatura de varios miembros que trataron de presentarse, incluyendo a Chang Ya-chung, especialista en ciencias políticas de 66 años –el mayor de los principales en la carrera interna-.

A pocos días de la elección, Chang Ya-chung emergería como el nuevo candidato favorito según algunos sondeos para el liderazgo formal en 2021, con un 30’6%, apostando por un papel conciliador con Beijing en caso de alcanzar la presidencia. Según el medio TVBS, Chang superaría a Eric Chu por 3 puntos y a un debilitado Johnny Chiang por 18 puntos. La distancia estaría más ajustada según el Taiwan’s Apple Daily, con Chang aún liderando pero apenas por unas décimas sobre Eric Chu, ambos en torno al 37%. En este último ejemplo Johnny Chiang se mantendría en una lejana tercera posición a 13 puntos. Había un cuarto candidato en liza, el magistrado Cho Po-yuan.

Johnny Chiang, Cho Po-yuan, Chang Ya-chung y Eric Chu (de izquierda a derecha). Fuente: CTITV.

El ascenso de Chang bebió de su desempeño en la campaña, destacando un debate televisado. Uno de los debates más importantes en el proceso interno del KMT sería el de las relaciones Taipéi-Beijing. Eric Chu criticó la posición de Chang Ya-chung, que era el candidato más proclive a estrechar las relaciones con la China continental. Chu criticó que apostara por sus convicciones sin tener en cuenta el sentir mayoritario de la población de Taiwán, solo favorable a la reunificación en un 8%, ya que si Chang lograba convencer dentro del partido después podría tener que convencer a todo el electorado de Taiwán, para lo cual apostaban por un perfil más centrista. Mientras Chang apostaba por la negociación de un “memorándum” para la paz con Beijing, Chu apostaba por balancear las relaciones con la China popular y con Estados Unidos, reabriendo la oficina de representación del Kuomintang en EEUU, cerrada tras la victoria de Ma Ying-jeou en 2008.

Eric Chu apostaba por la defensa del consenso de 1992, como candidato que representaba las líneas conservadoras de los mayores en el partido. El choque con Chiang, el candidato más joven, se reflejaba en ese acercamiento con la juventud taiwanesa, que votó mayoritariamente por Tsai Ing-wen. Chiang buscaba así mover al KMT fuera del consenso de 1992, lo cual inevitablemente les acercaba al independentismo. Por todo ello, era impensable que entre la pugna entre mayores y jóvenes, cuyo relevo generacional terminaría de cambiar al partido, apareciese un perfil tan fuertemente partidario de una negociación de paz con China. Los candidatos acusaron a Chang de buscar la anexión a la China popular mediante una negociación para la reunificación. Cho Po-yuan, por su parte, había hablado de la posibilidad de invitar a Xi Jinping a una cumbre en Taiwán si alcanzaba la presidencia y reafirmar el consenso. El ganador del proceso a liderar el partido tendría la responsabilidad de organizar la campaña y al candidato presidencial para 2024, pudiendo no ser él mismo quien protagonizase este punto.

Finalmente, el 25 de septiembre de 2021 el liderazgo del Kuomintang recaería de nuevo sobre Eric Chu Lin-luan, quien ya liderase el partido en 2015 y renunciara tras su fracaso electoral de 2016, ocupase la alcaldía de Nuevo Taipéi (2016-2018) y gobernase en el puesto de Viceprimer Ministro (2009-2010). Tras alcanzar el 45’78% de los votos, Chu garantizó que retomaría los contactos con la China continental sobre la base del consenso de 1992 pero durante su campaña había asegurado, asimismo, los lazos con Estados Unidos. La victoria de Chu, con 85.000 votos, dejó lejos al líder interino, Johnny Chiang, en tercera posición con 35.000 votos. Xi Jinping no tardó en mandar una carta felicitando a Eric Chu, esperando trabajar juntos para buscar “la reunificación nacional”. La segunda posición, tal y como se había visto con su meteórica campaña, fue para Chang Ya-chung, con 60.000 votos. El magistrado Cho Po-yuan quedó a una considerable distancia de ellos, con apenas 5.000 apoyos. Chiang reconoció la derrota y llamó a Chu a incluir tanto a Chang como a Cho en puestos visibles para aprovechar su talento, dada su nueva visibilidad mediática.

Eric Chu junto a Xi Jinping en Beijing, 2015. Fuente: AsiaNews.

Las elecciones de 2024 serán clave para el futuro de Taiwán, en pleno periodo de crecimiento asertivo de la política exterior de Beijing, en pleno viraje al Indo-Pacífico de Estados Unidos y en pleno tensionamiento de las relaciones de los países en los mares del entorno de la isla. El nuevo candidato del KMT tendrá un test previo con las locales de 2022, afrontará la difícil tarea de unir al partido en plena división generacional con respecto a la identidad china y marcará la forma en que el territorio se relacionará con Beijing si logra vencer en su competición con el Partido Progresista Democrático, ahora que Tsai Ing-wen no puede presentarse a un tercer mandato.

Antropólogo, profesor y biólogo especializado en gestión de socioecosistemas. Ahora me dedico al análisis de política internacional.

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