
Después de imponer aranceles del 50% a productos indios, la administración de Donald Trump continúa con una dura campaña de presión. La guerra comercial entre Estados Unidos e India empeora, poniendo en serio peligro la relación especial bilateral. La última noticia ha sido el cambio del régimen de visados H-1B, una categoría de visa no inmigrante que se aplica a personas que pueden prestar servicios laborales en campos especializados.
Esta es una visa utilizada en gran medida por empresas tecnológicas, que suelen contratar a recién graduados, muchos de ellos de India. Los altos cargos de estas mismas empresas tecnológicas son un ejemplo de la importancia de este programa. Figuras como Satya Nadella, de Microsoft; Sundar Pichai, de Alphabet; Arvind Krishna, de IBM, y Shantanu Narayen, de Adobe, son nacidos en India y titulados en universidades estadounidenses.
Sin embargo, la nueva medida, que exige un pago de 100.000 dólares, solo se aplicará a los nuevos solicitantes. Ello ha generado un pánico importante en India, que amenaza con trastocar la trayectoria profesional de cientos de miles de personas y alterar los modelos de negocio de las compañías tecnológicas que dependen del talento global.
Si esta medida persiste, probablemente acelerará un cambio estratégico hacia una mayor deslocalización y automatización. También podría verse un aumento de la contratación en lugares near-shore, como México y Canadá, mientras que la costosa visa H-1B se reservaría solo para puestos extremadamente críticos en los que no se dispone de talento local.
A los anuncios de la Casa Blanca debemos añadirle la amenaza de imponer un impuesto del 100% a las películas rodadas fuera de Estados Unidos, alegando que la producción cinematográfica “ha sido robada” a Hollywood.
La segunda mayor industria de cine tras Hollywood es, de nuevo, India: la conocida Bollywood. Si bien no recauda tanto en territorio estadounidense, la diáspora india afincada allí sí que consume sus películas. De todos modos, cabe destacar que este mercado es más un servicio que una mercancía, por lo que es difícil ver cómo se implementaría una medida de estas características.
Otro anunció reciente de Donald Trump ha sido un arancel del 100% a los productos farmacéuticos patentados a menos que el fabricante esté construyendo una planta de producción en Estados Unidos. India, un gran productor de fármacos, se salva por ahora, dado que sus exportaciones en este sector se concentran en genéricos, a pesar de que suministra casi el 47% de los bienes farmacéuticos necesarios en la potencia norteamericana.
India, Rusia y el puerto de Chabahar
Otra de las grandes disputas ha sido la compra de petróleo ruso. Pese a que India cumple con el umbral de precio impuesto por las sanciones europeas, Trump insiste en que está alimentando la maquinaría de guerra de Moscú.
Según el medio Bloomberg, Washington ha exigido que Nueva Delhi deje de adquirir petróleo ruso como condición para concluir un acuerdo comercial. El gobierno indio asegura estar dispuesto a reducir las compras si la Casa Blanca le permite importar materias primas de otros proveedores sancionados, incluidos Irán y Venezuela.
Sin embargo, la potencia norteamericana no ha aflojado la presión y, por el contrario, ha tomado una decisión de revocar la exención de sanciones de 2018 que permite a India desarrollar el puerto de Chabahar en Irán. Si bien esto hay que entenderlo como parte de la campaña de “máxima presión” contra Teherán, refleja cómo relación bilateral se está viendo sujeta a cada vez más dificultades.
El movimiento de Estados Unidos amenaza la inversión de 500 millones de dólares de Nueva Delhi. Además, la decisión de Donald Trump pone en peligro la proyección estratégica india, puesto que el puerto es una puerta de entrada directa a Afganistán y Asia Central sin depender de Pakistán, uno de sus grandes rivales en la región..
Desde Chabahar, la carretera construida por India abre el camino a las principales ciudades de Afganistán, como Herat, Kandahar, Kabul y Mazar-e-Sharif, conectando una importante ruta comercial con las cinco naciones del Asia Central. Este puerto estratégico es así una alternativa al puerto chino de Gwadar, en Pakistán, y el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda.
Ante estas presiones, el primer ministro indio, Narendra Modi, ha llamado a abrazar el “mantra swadeshi”. “No tenemos otra opción. India tiene que hacerse autosuficiente. Desde los chips hasta los barcos, tendremos que fabricar cosas en India", declaró. Vinculando la autosuficiencia económica con el orgullo nacional, el mensaje de Modi refuerza la agenda del gobierno de promover la manufactura doméstica.
Si sigue la guerra comercial, India podría impulsar su creciente alineamiento con China y Rusia, en línea con la Declaración de Tianjin de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que anunció la formación de un Banco de Desarrollo.
En ese caso, Nueva Delhi optaría por un mercado asiático integrado como nuevo orden regional, donde Estados Unidos tendría poco poder de decisión. Para esta tendencia será clave ver si finalmente el presidente Trump acude a la cumbre de líderes del QUAD en India, que se celebrará en noviembre.
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