
En un contexto de pugna por la hegemonía regional con Argelia y posibilitado por el acercamiento a Occidente –especialmente a Israel y Estados Unidos–, Marruecos ha emprendido un proceso de modernización de su ejército.
Esto ha venido acompañado de medidas como la vuelta del servicio militar obligatorio en 2019, o el establecimiento de un marco legal para favorecer la emergencia de una industria de defensa nacional. Pero también de varias importaciones armamentísticas, que han mejorado significativamente la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas Reales (FAR).
La modernización del Ejército Real
Las últimas estimaciones apuntan a que las FAR se componen, en total, de en torno a 235.000 militares activos y 250.000 reservistas. De los efectivos activos, un 88% se encuadran en el Ejército Real, esto es, su rama terrestre. Los medios de combate al servicio del Ejército Real han sido optimizados de forma sustancial en los últimos años.
En lo referente a su parque blindado, lo más relevante es la adquisición de un notable número de los tanques Abrams, insignia de la caballería estadounidense moderna. En concreto, sus versiones M1A1 SA –222 unidades, acordadas en 2015– y M1A2 SEP v3 –un total de 162 ejemplares, los primeros de los cuales se entregaron en diciembre de 2023–, siendo esta una de sus últimas variantes.
Incorpora una optimización de su blindaje y el sistema Ammunition Data Link, que permite configurar proyectiles como el M1147 previamente a su disparo. Estos se suman a alrededor de 50 tanques chino-pakistaníes VT-1A, versión de exportación del Tipo 90-II, que adquirió Marruecos en 2012.
Estas importaciones se encaminan a dar un progresivo relevo a los varios centenares de M48 y M60 Patton estadounidenses –los primeros, sobre todo, ampliamente usados en el Sáhara Occidental– y en torno a los 140 T72 soviéticos que todavía engrosan la caballería marroquí.
Respecto al resto de blindados, siguen ocupando un lugar importante los polivalentes M113 que, en sus distintas versiones, Marruecos viene adquiriendo a Estados Unidos desde 1965. Aunque el número total supera el millar, es difícil saber cuántos de ellos sigue en servicio. Por lo demás, destaca la reciente compra de 50 M-ATV –también estadounidenses– y de 200 Cobra II turcos, ambos vehículos blindados tácticos. Vienen a substituir a modelos más antiguos y usados, como los VAB o los AMX-10 RC franceses.
A su vez, la reciente aprobación, por parte del Departamento de Defensa de Estados Unidos, de la importación de 612 misiles antitanque FGM-148F Javelin –con sus correspondientes 200 lanzadores portátiles– refuerza la capacidad de la infantería marroquí de neutralizar amenazas blindadas.
Estos se añaden a la compra, en abril de 2025, de los también estadounidenses sistemas de defensa aérea portátiles (MANPADS) FIM-92K Stinger Block I. Estos misiles, de última generación, e igualmente operados por la infantería, son especialmente eficaces contra helicópteros y drones. La transacción, en principio, será de 600 unidades.
En el ámbito artillero también hay novedades. Tradicionalmente, el Ejército Real se ha apoyado en las distintas actualizaciones del obús autopropulsado M109 de Estados Unidos. Fue en 2020 cuando trató de ampliar sus capacidades mediante la adquisición de 36 Caesar franceses, también obuses autopropulsados de 155mm, aunque con mayor alcance y movilidad que el M109.
Ante los aparentemente numerosos problemas técnicos que han atravesado un número indeterminado de estos obuses, Marruecos ha apostado por substituirlos por 36 Atmos 2000 israelíes, todavía por entregar.
En la rama de los sistemas de artillería de cohetes múltiples (MLRS), así como en la de los tanques, se ha optado por la combinación de tecnología china y occidental. Para suplir la obsolescencia de los BM21 soviéticos, durante la década de 2010 Marruecos adquirió al menos 12 PHL-03 AR2 –con 300mm y hasta 130 kilómetros de alcance– y alrededor de 36 Weishi Rockets (WS) en su versión 2D –con nada menos que 400mm y 400 kilómetros de alcance–, ambos chinos.
No obstante, la joya de la corona, tanto táctica como simbólicamente –será el primer país norteafricano en obtenerlos–, serán los 18 HIMARS estadounidenses, con sus correspondientes misiles balísticos tácticos de corto alcance –de aproximadamente 300 kilómetros– ATACMS. El acuerdo se aprobó en 2023 y está aun pendiente de entrega.
La vertiente atlántica, clave en la defensa de Marruecos
Debido a los altos niveles de secretismo, la información referente al despliegue y ubicación de las fuerzas terrestres es escasa, limitando la certeza sobre la situación actual.
Esto es particularmente evidente en el Sáhara Occidental, donde resulta difícil determinar con precisión el contingente de tropas que el reino alauita mantiene desplegado. Sea como fuere, parece evidente que allí operan los equipos más antiguos y usados, con el objetivo de no desgastar los nuevos.
Por lo demás, los reportes más fiables apuntan a un despliegue defensivo que tendría como objetivo el contener una posible ofensiva argelina, revelando así el peso de esta rivalidad regional en la mirada geopolítica marroquí.
El plan de Marruecos se centraría en la defensa de su vertiente atlántica, donde se encuentran las principales urbes –Rabat y Casablanca, entre otras–, así como gran parte de su industria local, también la armamentística.
Esta ladera oeste cuenta con una protección geográfica natural: la cordillera del Atlas. Así, en la vertiente este de la misma se dispondría una línea defensiva –de Guercif hasta la sureña Tan-Tan, pasando por Errachidia y Ouarzazate–, donde se ubicarían las brigadas marroquíes más potentes. Esta línea se encontraría más reforzada al norte, concretamente en la zona de protección de la autopista A-2 que conecta Argel con Rabat y pasa por Fez.
Las Real Fuerza Aérea gana protagonismo
La modernización también ha llegado a las fuerzas aéreas que, por su participación en el intento de golpe de Estado a Hassan II en 1972, habían sido históricamente objeto de recelos por parte de la corona. En 2019 se firmó un acuerdo para la modernización de su flota de 23 –inicialmente 24, pero perdió uno en la intervención saudita en Yemen en 2015– cazas F-16.
El mismo contrato incluyó la adquisición de 25 F-16 Block 70/72 adicionales. A esto tenemos que sumar la posible llegada de algunas decenas de Mirage 2000-9E de Emiratos Árabes Unidos, y más bien descartar los rumores de su posible adquisición de los potentes F-35 estadounidenses.
A destacar también los 24 helicópteros Apache AH-64E Guardian, comprados a Estados Unidos en 2019, y cuyo primer lote de seis unidades ya fue entregado en marzo de 2025. Esto suple las carencias históricas marroquíes en el ámbito de las unidades de helos de ataque. Hasta ahora se respaldaban en dos docenas de los antiguos Gazelle franceses, no estando todos ellos equipados para misiones anti-carro.
Asimismo, los drones han pasado a ser una prioridad para Marruecos. Las FAR han sacado lecciones de conflictos como el de la Guerra del Nagorno-Karabaj (2020), en el que las defensas antiaéreas armenias –muy parecidas a las argelinas– se vieron neutralizadas por drones turcos e israelíes. Además, estos dispositivos son adecuados para las operaciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), no sólo de las áreas desérticas que lo rodean, sino también de su amplia costa.
Se estima que Marruecos es el segundo país africano, sólo por detrás de Egipto, con mayor cantidad de drones: alrededor de 230. Entre ellos encontramos los turcos Bayraktar TB2 y Akinci; los israelíes Heron, Harop y Hermes 900; y los chinos Wing Loong I y TB-001 K Scorpion, entre otros.
Este tipo de vehículos no tripulados ya se han incorporado a las tácticas militares en la ocupación del Sáhara Occidental; en 2023 un ataque con dron mató a tres combatientes y un comandante del Frente Polisario. Sahara Press Service (SPS), órgano oficial de la República Árabe Saharaui Democrática, ha denunciado el uso de drones contra población civil saharaui.
También los sistemas de defensa antiaérea se han visto reforzados, apartado en el que volvemos a encontrar el cóctel de tecnología china y occidental visto en otros. Entre finales de la pasada década e inicios de la presente, Rabat adquirió 24 baterías de medio alcance Sky Dragon 50 y cuatro baterías de largo alcance FD-2000B, ambos modelos con misiles superficie aire (SAM) y de fabricación china.

A estos se suman los israelíes Skylock Dome y Barak MX. El primero está orientado a la identificación y derribo de drones, sumándose al ucraniano Bukovel AD adquirido en 2019.
El segundo, hito de la cooperación entre Israel y Marruecos, se trata de un moderno y polivalente sistema que, con su diseño modular, es capaz de interceptar múltiples tipos de amenaza a distintas alturas y distancias. Es posible que varios de estos equipos sean desplegados en la recientemente construida base de Sidi Yahya el-Gharb, orientada específicamente a la defensa de Rabat.
Cabe destacar también los rumores, presentes desde 2021, de la posible adquisición marroquí de sistemas estadounidenses Patriot. Todos estos esfuerzos están encaminados a neutralizar la amenaza aérea argelina, encarnada principalmente en sus sistemas de misiles balísticos tácticos Iskander-E y en la recientemente confirmada adquisición de cazas Su-57, ambos de origen ruso.
La Marina Real, la más rezagada
La Marina Real marroquí, pese a los esfuerzos de modernización, aun tiene alguna tarea pendiente. Estos esfuerzos se refieren a la capacitación de su alrededor de 12.000 efectivos con ejercicios conjuntos con Francia, España o Estados Unidos; o a la construcción de nueva infraestructura, como la base naval de Ksar Sghir, en pleno estrecho de Gibraltar.
Pero también la renovación de su equipo. Así lo demuestra la compra a Navantia de un patrullero de altura, basado en el modelo Avante 1.800, que fue botado en mayo de 2025 en el astillero de San Fernando (Cádiz). Con este –el primer buque de guerra español que Rabat incorpora en 40 años–, la industria naval española busca recuperar algo del ascendente histórico que había gozado sobre la marina marroquí en la década de 1980.
No obstante, y con permiso de las tres fragatas SIGMA, actualmente el buque insignia de la Marina Real marroquí es la francoitaliana fragata clase FREMM, no en vano denominada Mohammed VI. Es capaz de desplazar hasta 6.000 toneladas, tiene 142 metros de eslora, hangar para helicóptero y está equipada para operaciones antibuque, antiaéreas, antisubmarinas y de guerra electrónica.
No cuenta, por eso, con los misiles de crucero SCALP que poseen las fragatas FREMM operadas por la Marina Nacional francesa. Recientemente, ha participado en ejercicios de coordinación e intercambio de información con los drones israelíes Hermes 900.
Pese a que la fragata FREMM, especialmente equipada con capacidades antisubmarino, representa un salto cualitativo en las capacidades navales de la Marina Real marroquí, no cubre plenamente la necesidad estratégica de disponer de un submarino de última generación.
La incorporación de un sumergible con propulsión AIP y armamento avanzado permitiría a Marruecos reforzar su disuasión y equilibrar el dominio submarino en la región, especialmente frente a Argelia.
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