Argelia y Marruecos aceleran en la carrera armamentística por la hegemonía del Magreb

La política exterior entre Argelia y Marruecos se enmarca en la pugna por el control del Magreb. Las dos potencias, sentadas frente a frente en una disputa geopolítica desde prácticamente su independencia, protagonizan la batalla por la mejor posición en la jerarquía del poder magrebí. Una de las piezas del tablero estratégico ha sido, y sigue siendo, la carrera armamentística: los eternos adversarios han llegado a acaparar cerca del sesenta por ciento las importaciones de armas de toda África.

Un alto cargo militar argelino saludando a las tropas. Bladi.es

El Magreb, hogar de dos enemigos íntimos y armados

En la histórica región magrebí, situada al noroeste del continente africano, viven unos ochenta y siete millones de personas que se dispersan entre Argelia, Marruecos, Libia, Mauritania, el Sáhara Occidental y Túnez. Pero el Magreb, más allá de ser una región que comparte culturas, lenguas, costumbres, una religión mayoritaria y una cierta historia común, cuenta con un rasgo característico: la presencia de una intensa rivalidad por el liderazgo regional.

Argelia y Marruecos son dos estados enfrentados desde hace cerca de sesenta años. Fue entonces cuando, después de una sangrienta guerra contra la colonización francesa, la proclamación de la independencia argelina en 1962 dio paso al nacimiento del país más extenso del continente, heredando millones de quilómetros cuadrados que se extienden desde las prósperas costas mediterráneas hasta zonas del Sáhara muy ricas en reservas naturales. La fundación del nuevo estado argelino abrió la veda a reclamaciones fronterizas de su vecino, Marruecos, que finalmente desembocaron en la traumática Guerra de las Arenas de 1963. Aunque la contienda duró apenas unos meses y no consiguió modificar la frontera, este choque militar sembró un resentimiento que, décadas después, sigue efervescente.

Hoy en día, la lucha entre Argelia y Marruecos por la supremacía geopolítica en el Magreb no se ha mitigado, sino que ambos países se han embarcado desde hace años en una carrera armamentística sin precedentes en la región. Según un estudio publicado en 2017 por el Stockholm International Peace Research Institut, la suma de las importaciones armamentísticas de Argelia y Marruecos suma alrededor del 56% del comercio total de armas en África. Sin embargo, comparativamente las capacidades militares de Argelia están muy por encima de las de Marruecos según la consultora estadounidense Global Firepower, que acaba de publicar la edición de 2021 de su investigación anual en la que expone datos sobre los ejércitos nacionales de todo el mundo. Analizando un total de 55 variables como la variedad del armamento, las fortalezas industriales nacionales o el presupuesto de cada país destinado a defensa (en 2020 en Argelia fue de 9.200 millones de euros, mientras que Marruecos destinó 4.295 millones de euros), Global Firepower ha creado un ranking en el que coloca al ejército de Argelia en el puesto 27º, muy por encima del puesto 53º que ocupa Marruecos de un total de 140 ejércitos valorados. Desde un punto de vista más regional, la consultora estadounidense coloca al ejército argelino como las terceras fuerzas armadas más poderosas del mundo árabe, por detrás de Egipto y Arabia Saudita, pero por delante del ejército marroquí, que se sitúa en la quinta posición. Por tanto, Argelia se alza como la primera potencia militar magrebí, una posición que no está dispuesta a perder pese al crecimiento que está experimentando la fuerza bélica marroquí.

Las Fuerzas Armadas del Reino de Marruecos cuentan actualmente con un total de 249 aeronaves, de las cuales 103 son unidades listas para la guerra, 29 aviones de transporte militar, 67 vehículos de entrenamiento y 67 helicópteros. Por su parte, el Ejército Popular Argelino posee 45 helicópteros de ataque frente a la flota de 36 helicópteros de guerra que Marruecos adquirirá muy pronto a la firma estadounidense Bell Textron Inc. Marruecos, que según la revista Forbes es el país de África del Norte que más material de guerra compra a EEUU (junto a Francia, es un suministrador bélico de primer nivel para el reino), apuesta fuertemente por la renovación logística del ejército real. También hace poco, el gobierno marroquí ha dado luz verde a la renovación de su flota de cazas F-16, la adquisición de 25 nuevos modelos de la variante Block 52 y la compra de varias aeronaves F-35. El refuerzo a la fuerza aérea real se complementa con la adquisición de una flota de drones turcos, aviones kamikaze no tripulados israelíes y precisas aeronaves armadas estadounidenses. En el plano naval, el ejecutivo planea sumar avanzados submarinos a la flota de cientos de unidades navales operativas a las órdenes de Rabat, entre las que figuran fragatas, patrulleros y una corbeta. Finalmente, en el ámbito terrestre, Marruecos cuenta con 8.000 vehículos blindados, 3.033 tanques, 510 cañones autopropulsados, 156 cañones de campo y un total de 144 lanzacohetes. En total, las fuerzas marroquíes tienen entre sus filas a 310.000 efectivos, 150.000 reservistas y, hace tan solo tres años, el país volvió a instaurar el servicio militar obligatorio para hombres y optativo para mujeres de entre 19 y 25 años. El plan, paralizado por la crisis sanitaria, se volverá a reanudar a partir del 13 de diciembre de 2021 para la campaña del próximo año.

El rearme militar de Marruecos es una realidad. No únicamente las cifras de últimas adquisiciones y efectivos disponibles así lo demuestran, sino que solo hay que mirar el gasto público marroquí en defensa para constatarlo: en 2020 el estado dedicó el 4,28% del PIB a la inversión militar, siguiendo con la tendencia al alza de los últimos años. A pesar de que los efectivos de Argelia son más numerosos, los datos de Marruecos hablan de un país inmerso de lleno en un exhaustivo plan de modernización bélica.

Ejercicios navales conjuntos de la Marina Real de Marruecos y la Armada de Estados Unidos el pasado mes de marzo. Defensa.com

Enfrente se encuentra el Ejército Popular Argelino. Las fuerzas armadas de Argelia son más grandes que las marroquíes y, según el medio gubernamental la Gaceta de Rusia, la aviación argelina es la más poderosa de África. Un aspecto a destacar al respecto es que, durante el proceso de independencia argelino, Argelia construyó fuertes lazos de cooperación con la Unión Soviética, mientras que Marruecos ha estado históricamente ligado a la influencia de los Estados Unidos. Por tanto, aun actualmente, la tecnología rusa tiene mucho que decir en las provisiones armamentísticas argelinas. Las intimidantes fuerzas aéreas argelinas coordinan unas 551 unidades aéreas, entre las que se cuentan un total de 268 helicópteros, 45 bombarderos pesados Su-30MKA, 36 cazas Su-24M, 60 aviones de transporte, 87 aeronaves de entrenamiento y 9 aparatos de misión especial. Además, el executivo de Argelia acaba de firmar un contrato con la empresa rusa Sukhoi para incorporar a sus efectivos 14 cazas Su-57 y 28 dispositivos aéreos más, entre los que se cuentan 14 bombarderos. Por su parte, la marina argelina dispone de 8 fragatas, 10 corbetas, 65 patrulleros, 2 dragaminas y la joya de la corona del ejército naval: 8 submarinos equipados con misiles de tecnología punta listos para alcanzar cualquier objetivo en tierra. En el plano terrestre, Argelia tiene a su disposición 2.024 tanques, 7.000 vehículos blindados, 324 cañones autopropulsados, 396 cañones de campo y 300 dispositivos lanzamisiles. Sus efectivos humanos son de 470.000 militares, más 150.000 reservistas, forman el músculo de las Fuerzas Armadas argelinas.

Argelia, al igual que Marruecos, ha pisado el acelerador en la carrera armamentística. Aunque la capacidad disuasoria argelina lleva años siendo muy superior a la de su rival regional, en los últimos años ha destinado una gran parte de sus beneficios a la inversión en armamento. En 2020, el gasto militar de Argelia supuso el 6,66% del PIB siguiendo la misma tendencia creciente que su adversario.

Los ambiciosos planes de avanzar aún más con los planes de provisión armamentística y renovación tecnológica figuran en la primera página de la agenda de Argelia y Marruecos. Con estas perspectivas, los últimos eventos políticos han hecho saltar de nuevo las chispas entre los dos protagonistas de la carrera armamentística más grande del continente africano.

La última escalada del conflicto

La República Argelina y el Reino de Marruecos rompieron oficialmente sus relaciones diplomáticas el pasado mes de agosto en un nuevo capítulo del largo conflicto que caracteriza la política exterior argelino-marroquí desde hace décadas. Sin embargo, esta vez, voces expertas en la región alertan del peligro real que supone el resurgimiento de la tensión debido, por una parte, al destacado potencial militar de ambos estados. De hecho, algunas figuras destacadas afirman que se trata de la crisis más grave entre Argelia y Marruecos desde el aún vigente cierre de fronteras terrestres de 1994.

Ramtane Lamamra, ministro de Exteriores de Argelia, anunció el pasado 24 de agosto el fin de las relaciones diplomáticas con Marruecos. AP Foto/Fateh Guidoum

Las razones que dio el gobierno argelino para la ruptura de los contactos bilaterales fueron, en primer lugar, el apoyo de Marruecos a organizaciones independentistas e islamistas calificadas por Argelia como terroristas. En segundo lugar, otra de las causas que el gobierno expuso para justificar el fin de la bilateralidad fue el uso, por parte de las autoridades marroquíes, de un spyware israelí con el que se monitorizaron los datos de miles de altos cargos, militares, periodistas y activistas de Argelia. El escándalo del espionaje Pegasus se suma al enfado argelino por el proceso de normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel después de un acuerdo, anunciado por el gobierno de EEUU en diciembre de 2020, en el que el Estado de Israel y el gobierno de Estados Unidos se comprometían a reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, a quien Argelia ha apoyado históricamente en sus aspiraciones autodeterministas. Esta serie de “actos hostiles”, tal y como los definió Ramtane Lamamra, ministro de Asuntos Exteriores argelino, han socavado profundamente las ya escasas relaciones diplomáticas entre las dos potencias magrebíes. A la tensión se han sumado, a principios de noviembre, confusos ataques a transportistas argelinos en Mauritania que han venido acompañados de la reacción de Argelia de colocar un lanzamisiles en la frontera con Marruecos, quien, por su parte, ha sellado un acuerdo sin precedentes de colaboración militar con Israel hace tan solo unas semanas.

La tensión, un obstáculo para el desarrollo

Argelia y Marruecos están acelerando su carrera armamentística. La competición por la influencia regional mantiene a ambos vecinos lejos de querer resolver un conflicto que ya dura casi sesenta años y socava el potencial económico y social de la región. Y es que la existencia de esta histórica disputa, ejercicio de lealtad patriótica y fuente de suculentos negocios bélicos, perjudica a la integración regional y al desarrollo humano de sus sociedades.

La competición por el poder magrebí, encabezada por dos estados inmersos dentro de la lógica internacional de desconfianza y defensa de la seguridad del Estado – confundida a menudo con la seguridad del régimen -, en el terreno doméstico bebe del autoritarismo, la preservación del statu quo y la perpetuación de las élites políticas en el poder. Esta dinámica, muy presente en una región con un alto potencial económico y social como el Magreb, avoca a Argelia y Marruecos a una escandalosa falta de cooperación política en el ámbito supranacional y a una práctica inexistencia de intercambios comerciales. Solo hace falta poner la lupa sobre las seis fronteras terrestres que existen en el Magreb para comprobar la falta de integración regional: únicamente la frontera entre Argelia y Túnez es fácilmente transitable, mientras que la más importante (la frontera argelino-marroquí) lleva 26 años cerrada y el resto de fronteras permanecen fuertemente militarizadas o altamente restringidas.

Aunque la falta de integración no es exclusiva responsabilidad de la competición por el dominio del Magreb, la actitud antagónica entre Argelia y Marruecos y una escalada armamentística sin precedentes promete enterrar aún más las aspiraciones de resolver los enfrentamientos del pasado. El reto, avanzar hacia la cooperación y la integración regional en beneficio de unas sociedades con tantos aspectos en común, pasa por alejarse de una interminable batalla por la hegemonía regional que sigue con las espadas en todo lo alto.

Fuentes consultadas

AMIRAH FERNÁNDEZ, Haizam. (2008). “Las relaciones Intra-Magrebíes”, en SOLER i LECHA, Eduard y HILALI, Fadela, VII Seminario Internacional Sobre Seguridad y Defensa en el Mediterráneo. Conflictos regionales y estrategias de seguridad. Barcelona: CIDOB / Ministerio de Defensa, pp. 101-104.

EL HOUDAIGUI, Rachid. (julio de 2018). La política exterior de Marruecos, desafíos y ajustes. Anuario Internacional CIDOB 2018. Disponible aquí.

FERNÁNDEZ, Antonio. (11 de noviembre de 2021). Marruecos vs Argelia: Qué ejército es más poderoso. La Razón. Disponible aquí.

SOLER I LECHA, Eduard. (junio de 2019). “los países del Magreb pivotan hacia áfrica… Y no son los únicos”. Anuario Internacional CIDOB 2019. Disponible aquí.


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