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Erdogan estrecha el cerco político y judicial contra el principal partido opositor

El gobierno de Erdoğan acorrala política y judicialmente al Partido Republicano del Pueblo (CHP), principal partido opositor en Turquía.
El gobierno de Erdoğan acorrala política y judicialmente al Partido Republicano del Pueblo (CHP), principal partido opositor en Turquía. Fuente: CHP

Decenas de policías antidisturbios de la policía turca entraron por la fuerza en la sede del Partido Republicano del Pueblo (CHP) el 24 de mayo. Tras lanzar gases lacrimógenos al interior y tirar abajo la puerta, irrumpieron en el edificio, donde se encontraron con una enorme barricada y una lluvia de objetos.

El objetivo de la operación policial era desalojar a los partidarios del líder del partido, Özgür Özel. En el trasfondo se encuentra una mezcla de lucha interna dentro del CHP y persecución política más amplia del gobierno de Recep Tayyip Erdogan.

El desalojo se produjo tras el fallo de un tribunal turco el pasado día 21, mediante el cual quedaban invalidados los resultados del congreso del partido en 2023, en el que Özel fue elegido líder.

Según la sentencia judicial, se habrían producido “irregularidades” durante la votación, restableciendo en el cargo a su predecesor Kemal Kiliçdaroglu, quien había encabezado el CHP desde 2010. Desde la formación no tardaron en condenar la decisión del juez, que tacharon de “golpe judicial”, al tiempo que Özel prometió combatir el fallo mediante acciones judiciales. 

Tras asegurar que permanecería “día y noche” en la sede del partido, Özel y otros miembros de la junta directiva iniciaron el encierro que acabaría con el violento desalojo del domingo.

Después, los desalojados realizaron una manifestación espontánea hacia el parlamento en la que participaron miles de personas y donde se tachó a Kiliçdaroglu de “traidor” y de “colaborador de Erdogan”. En otras ciudades del país también se produjeron marchas masivas, siendo especialmente multitudinaria la que se celebró en Estambul. 

La persecución política de Erdogan

Estos acontecimientos, lejos de representar un episodio aislado, suponen una expresión más de la deriva antidemocrática del gobierno y del creciente uso de la justicia como un arma política.

Aunque la detención de activistas, políticos o periodistas, la destitución de alcaldes u otros cargos electos o el cierre de medios de comunicación vienen siendo una práctica habitual desde hace muchos años en Turquía, esta parece haberse incrementado desde las elecciones municipales de 2024. 

En estas, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) sufrió una dura derrota en las principales ciudades y pone en serias dudas la reelección de Erdogan en los próximos comicios presidenciales. Previstos para 2028, Erdogan no podría presentarse por haber alcanzado el máximo de mandatos, aunque muchos esperan que encuentre la manera de hacerlo. 

Tras años de persecución política especialmente dirigida hacia el movimiento kurdo y con un proceso de paz en marcha con el PKK, el foco de la represión parece haberse dirigido especialmente hacia el CHP.

Para ampliar: Importante derrota del AKP de Erdogan en las elecciones locales turcas

Tras las elecciones de 2024, esta formación ha pasado de ser considerada por Erdogan como una oposición en gran medida contenida a convertirse en un actor con capacidad real para disputarle el poder en las principales áreas urbanas del país. 

A su vez, la victoria en ciudades como Estambul, Ankara o Esmirna no solo supuso un golpe simbólico para el AKP, sino también la consolidación de redes municipales y estructuras de poder local que amplificaron la proyección política del CHP. 

En este contexto, figuras como el alcalde de Estambul, Ekrem İmamoğlu, emergieron como potenciales rivales presidenciales con una capacidad de atracción electoral muy superior a la que había tenido esta formación durante los últimos años.

Debido a ello, İmamoğlu se convirtió en uno de los objetivos del gobierno turco, siendo acusado de diversos delitos que abarcan desde corrupción a vínculos con el terrorismo, destituido como alcalde y puesto en prisión preventiva desde marzo de 2025. Su caso ha sido ampliamente considerado como de instrumentalización de la justicia para fines políticos, provocando su detención algunas de las protestas más masivas de la historia reciente de Turquía. 

El AKP capitaliza las disputas del CHP

El CHP es la formación más antigua de Turquía, fundado por Mustafa Kemal Atatürk como el partido del Estado republicano tras la creación de la República en 1923. Tradicionalmente, ha defendido una ideología kemalista basada en el laicismo, el republicanismo y un fuerte papel del Estado en la modernización del país.

Esta condición histórica explica en gran medida su centralidad política, pero también la dificultad que ha tenido para adaptarse plenamente a la transformación social y electoral de la Turquía contemporánea.

En los últimos años, el partido ha vivido una etapa de fuerte tensión interna, especialmente tras la derrota en las elecciones presidenciales de 2023. Esto reforzó las críticas hacia el liderazgo de Kılıçdaroğlu, acusado por sectores internos de no haber sabido capitalizar el desgaste del gobierno de Erdoğan.

Esta fractura se tradujo en un proceso de reorganización interna que culminó con la elección de Özgür Özel como nuevo líder del partido, apoyado por el ala más renovadora y por sectores cercanos a İmamoğlu.

Sin embargo, lejos de cerrar la división, este cambio abrió una nueva etapa de competencia interna entre las corrientes tradicionales del partido y los sectores reformistas, que defienden la necesidad de una transformación más profunda.

Para ampliar: Detienen a Ekrem Imamoglu, alcalde de Estambul y principal opositor a Erdogan

El AKP de Erdoğan ha sabido capitalizar estas divisiones en el seno del CHP, utilizando la vía judicial como herramienta de intervención política indirecta para influir internamente en la oposición.

La fragmentación entre el sector tradicional vinculado a Kılıçdaroğlu y el ala reformista asociada a Özgür Özel e İmamoğlu debilita la capacidad del partido para consolidar un liderazgo unificado y competitivo, lo que reduce el riesgo de una alternativa sólida al gobierno actual. 

En este contexto, figuras como Kılıçdaroğlu pueden resultar funcionales al AKP y a Erdogan, al representar un liderazgo percibido como menos capaz de ampliar el apoyo electoral del CHP a nivel nacional en comparación con perfiles más transversales como İmamoğlu.

Asimismo, el uso intensivo de la justicia en disputas que afectan directamente a la organización interna del principal partido opositor refuerza la percepción de una creciente judicialización de la política, dentro de un marco más amplio de creciente autoritarismo y de cada vez menos garantías democráticas en el conjunto de Turquía.

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