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El estancamiento de la integración euroatlántica de Georgia y sus riesgos

Irakli Garibashvili, primer ministro de Georgia, se reúne con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. La integración euroatlántica de Georgia es uno de los puntos más importantes del panorama político del país.
Irakli Garibashvili, primer ministro de Georgia, se reúne con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. La integración euroatlántica de Georgia es uno de los puntos más importantes del panorama político del país. Fuente: redes sociales de Garibashvili

Acusaciones de querer aprobar una ley “prorrusa”, encarcelamiento de figuras marcadamente prooccidentales, ataques verbales contra la embajada estadounidense en el país… las relaciones entre Tiflis y Occidente no atraviesan su mejor momento. Y es que, aunque el gobierno se muestre dispuesto a avanzar en la integración euroatlántica de Georgia, lejos han quedado los días del mandato del Movimiento Nacional Unido (MNU) de Saakashvili, donde el presidente trató de alinearse completamente con la agenda occidental, a golpe de decreto si fuese necesario. Se debe comprender el empeoramiento de estas relaciones en un contexto global de aumento de hostilidades y de polarización entre los bloques internacionales en pugna, un momento complicado para desarrollar una política exterior de acercamiento a ambos bandos como la que trata de llevar a cabo el gobierno georgiano.

Desde el comienzo del segundo mandato de Sueño Georgiano (SG), la república del Cáucaso ha continuado buscando un acercamiento cordial a Rusia, lo cual ha sido visto con muy malos ojos por los aliados occidentales, que temen que este estrechamiento pueda suponer la pérdida de influencia sobre Georgia. Ante el temor del ingreso de Tiflis en el área de influencia rusa, figuras de la oposición occidentalista del país y algunos de sus aliados en Europa y Estados Unidos han tachado al gobierno de prorruso, marcando una clara diferencia entre ambos bloques.

Para ampliar: Georgia ante su dilema interno: ¿acercamiento o ruptura con Rusia?

Cada bando defiende una postura distinta con respecto al grado de acercamiento que debe mostrar el país a Rusia y Occidente, ya que el gobierno pretende mantener una relación cordial con el Kremlin, aunque eso suponga una traba para la integración en las estructuras occidentales, mientras que la oposición defiende la necesidad de cortar relaciones con Moscú para acercarse a Bruselas y Washington.

Esta división entre gobierno y oposición tiene también consecuencias en la política interna del país, siendo su ejemplo más sonado el encarcelamiento del expresidente prooccidental Mikheil Saakashvili. Desde su regreso al país el 2021, el exmandatario se encuentra en prisión esperando a que termine su juicio, y el encierro de una personalidad tan relevante en la escena política nacional se ha convertido rápidamente en la temática principal de la actualidad política de la república. La gravedad del asunto ha aumentado desde finales del 2022, ya que su deterioro de salud, debido en parte al estado de desatención por parte de las autoridades, ha hecho que instituciones y personalidades nacionales e internacionales hayan exigido al gobierno la liberación o el traslado al extranjero de Saakashvili.

El insuficiente acercamiento a Occidente

La política exterior con respecto a Occidente ha estado marcada por el interés de Sueño Georgiano por mantener unas relaciones fluidas con Rusia, a pesar de que ello haya supuesto retrasar o incluso paralizar la integración euroatlántica de Georgia. Esta postura resulta especialmente problemática entre la opinión pública, ya que la propia constitución recoge la intención de integrarse en las estructuras euroatlánticas. El país mantiene una relación de cooperación tanto con la OTAN como con la Unión Europea (UE), aunque no es miembro de ninguna de estas instituciones. 

Con respecto a sus relaciones con la UE, Georgia tiene el estatus de candidato potencial, y desde las autoridades europeas se ha manifestado repetidas veces la intención de integrar la república en las instituciones, aunque este horizonte aún se encuentra lejano. Como requisito para lograr el estatus de candidato –el que tienen países como Turquía o Serbia, con unos procesos de integración paralizados– la UE ha presentado 12 prioridades que debe cumplir el país para adaptarse a los estándares de la unión.

Entre estas 12 recomendaciones, son especialmente relevantes aquellas relativas a la desoligarquización, la lucha contra la polarización en la esfera política, la reforma judicial, la defensa de la libertad de prensa y la necesidad de llevar a cabo una elección transparente de un nuevo Defensor Público –una figura institucional encargada de vigilar el cumplimiento de los Derechos Humanos y libertades civiles–. Estas recomendaciones tocan aspectos críticos de la estructura política georgiana, y desde mediados del 2022 Bruselas ha advertido que el proceso de adopción se ha ralentizado, llegando incluso a señalar que la falta de atención a ciertos puntos críticos puede poner en peligro la integración en sus estructuras. Destacan puntos como el referente a la desoligarquización, y es que desde el parlamento europeo se señaló directamente a Ivanishvili, fundador del partido gobernante Sueño Georgiano, a quien acusan de ejercer un poder desmedido en detrimento de las instituciones democráticas.

Igualmente, Europa ha señalado a los líderes políticos georgianos y ha exigido que cesen en sus ataques verbales a los representantes euroatlánticos en el país. Las autoridades europeas se han referido, entre otras cosas, a las acusaciones cruzadas entre Poder Popular, escisión de SG, y la embajadora estadounidense. En medio de un clima de empeoramiento de relaciones entre Washington y Tiflis, parlamentarios de Poder Popular acusaron a Estados Unidos de minar las instituciones democráticas de Georgia y mantener una relación interesada de cooperación con su país, buscando únicamente contener a Rusia. Aunque este cruce de acusaciones se dio entre un partido menor y la embajadora, desde el propio gobierno se ha llegado a acusar a Estados Unidos de buscar arrastrar a Georgia a una guerra contra Rusia abriendo así un segundo frente militar desde el que presionar a Moscú.

La principal crisis que han vivido los lazos entre la república y sus socios occidentales ha ocurrido a principios de este 2023, cuando el gobierno trató de aprobar una ley que buscaba aumentar el control sobre las actividades de las oenegés occidentales que operan en el país. A pesar de que el parlamento tuvo que ceder ante las exigencias de los manifestantes, la presidencia y los socios occidentales, retirando esta proposición de ley, el episodio dejó patente la incomodidad de Bruselas con respecto a Tiflis.

Aunque la ralentización del proceso de integración euroatlántica de Georgia haya generado ciertas tensiones en las relaciones con Occidente, la cooperación entre Tiflis y sus aliados en Europa y Estados Unidos continúa siendo de gran importancia para la república. Los países occidentales se encuentran interesados en acercar y mantener el país dentro de su esfera de influencia, ya que además de expandir su control, el país supone un freno a las ambiciones de Moscú en el Cáucaso. Esta cooperación, además, se ve como una necesidad por gran parte de la población y élite política georgiana. El punto de división, por tanto, se encuentra en el grado que debe alcanzar, ya que incluso Sueño Georgiano continúa buscando el favor de los aliados occidentales como única manera de mantener el apoyo popular y asegurar unos lazos económicos favorables para la república.

El estado de salud de Saakashvili, el titular georgiano

Saakashvili se encuentra encerrado desde octubre del 2021, cuando volvió a Georgia, y durante su arresto ha llevado a cabo distintas campañas de denuncia de su situación. Su forma de protesta más habitual ha sido la huelga de hambre, como la realizada el 14 de diciembre, en la que denunciaba que no se le había permitido asistir telemáticamente a su propio juicio. La referencialidad que continúa teniendo en el país ha hecho que su caso haya sido seguido y publicitado por gran parte de los medios de la oposición, con una larga serie de aliados en occidente.

El pobre trato que ha recibido por parte de las autoridades georgianas y que su caso sea visto como una venganza política ha hecho que distintas personalidades y autoridades nacionales e internacionales como la periodista Anne Applebaum o la presidenta moldava Maia Sandu hayan simpatizado con su situación. Más allá de los gestos por parte de personalidades individuales, tanto autoridades estadounidenses como europeas han realizado un seguimiento del caso del expresidente y han solicitado al gobierno que otorgue al exmandatario la posibilidad de ser tratado médicamente en el extranjero.

Para ampliar: Georgia y la OTAN, un amor imposible

El encarcelamiento de Saakashvili ha alimentado la confrontación entre gobierno y oposición, ya que continúa operando como figura principal del MNU. Además del enfrentamiento entre partidos, el trato de Sueño Georgiano durante el encierro ha contribuido al empeoramiento de las relaciones entre la presidencia y el gobierno del país. Tanto figuras opositoras como aliados de Saakashvili han apelado a la presidenta tratando de lograr su perdón presidencial. Aunque la jefa de Estado se ha negado a otorgar este perdón presidencial, alegando que constituiría una mala práctica, se ha mostrado preocupada con la situación del exmandatario, provocando que el gobierno le acuse de alimentar la narrativa de la oposición.

Su referencialidad va más allá de su arresto o su estado de salud, ya que durante el 2022 se ha prestado a todo tipo de declaraciones con respecto a la actualidad internacional. Aunque desde noviembre ha sido su deteriorado estado de salud lo que ha copado toda su actividad, el expresidente ha sido una importante figura a la hora de denunciar el ataque ruso sobre Ucrania. Debido a su estancia en Odessa, el exdirigente mantiene una estrecha relación con distintas autoridades ucranianas, por lo que aprovechó la centralidad que adquiría en la política georgiana para hacer campaña a favor de Kiev y vaticinar la derrota rusa. Dicha confrontación con Moscú también ha repercutido en su campaña personal contra el gobierno de Sueño Georgiano, al cual ha acusado de ser un socio del Kremlin, llegando a decir que él mismo es una víctima de Putin.

Foto de archivo de Mijeil Saakashvili, expresidente que impulsó la integración euroatlántica de Georgia.
Foto de archivo de Mijeil Saakashvili, expresidente que impulsó la integración euroatlántica de Georgia. Fuente: Giorgi Abdaladze – bajo CC

A principios del 2023, la situación del expresidente ha continuado empeorando, lo cual ha hecho que el MNU adopte con su nueva directiva una nueva agenda que priorice una campaña por la liberación de Saakashvili. Para ello, desde que Leva Khabeishvili asumiese la presidencia del partido a finales de enero, la agrupación opositora ha comenzado una campaña de boicot parlamentario y manifestaciones, tratando de movilizar a su electorado y lograr el traslado al extranjero de Saakashvili para que pueda ser tratado médicamente.

La oposición no se encuentra sola en esta causa ya que desde las instituciones occidentales el apoyo al traslado del expresidente ha aumentado a comienzos del 2023, especialmente tras descubrir en unas pruebas médicas independientes que Saakashvili podría estar siendo envenenado. El tratamiento del caso por parte del gobierno puede terminar comprometiendo la integración euroatlántica de Georgia, ya que sus malas prácticas han sido señaladas por las autoridades europeas.

El incierto futuro de las relaciones con Occidente

El estancamiento de la integración euroatlántica supone una cuestión de capital importancia en la política del país, ya que los aliados que tenga el gobierno en la escena internacional condicionarán sus socios en el país y el apoyo que reciba por parte del electorado. Mantener unas relaciones cercanas con Europa y Estados Unidos es una necesidad imperiosa para toda figura que quiera lograr un apoyo suficiente entre la sociedad georgiana, que continúa desconfiando del vecino ruso.

Para ampliar: Georgia, un joven país con un pasado inestable

La cordialidad con Rusia que busca Sueño Georgiano puede costarle el apoyo occidental, ya que, en una escena internacional cada vez más enfrentada, una postura de tibieza puede verse como una amenaza por los bloques en pugna. Esta pérdida de apoyo occidental y los continuos señalamientos a las autoridades nacionales pueden hacer tambalear el respaldo que tiene el partido de gobierno entre la ciudadanía de la república. En este sentido, es especialmente relevante el suceso de la retirada del proyecto de ley sobre influencia extranjera, ante las llamadas de atención por parte de las autoridades occidentales y las movilizaciones ciudadanas.

Este distanciamiento puede provocar que el descontento ciudadano se convierta en una vuelta al gobierno de la opción occidentalista del MNU o de alguna otra agrupación occidentalista. Queda por ver cómo manejará la situación el gobierno y cómo responderá la ciudadanía en las elecciones generales que se celebrarán el 2024.

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