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Georgia ante su dilema interno: ¿acercamiento o ruptura con Rusia?

Banderas de Georgia y de la Unión Europea juntas en la celebración del Día de la Independencia de Georgia
Banderas de Georgia y de la Unión Europea juntas en la celebración del Día de la Independencia de Georgia. Fuente: redes sociales del MNU

La posición de Georgia con su vecino ruso constituye uno de los puntos principales del debate político del país. Las posturas de los principales actores políticos georgianos en esta cuestión oscilan entre la confrontación o el acercamiento pragmático en las relaciones con Moscú. Han pasado 15 años desde el conflicto entre ambos países, pero la guerra del 2008 continúa siendo un amargo recuerdo en la memoria georgiana.

Tras una larga historia de confrontaciones y lo que se ha entendido como una ambición expansiva por parte de Rusia, la ciudadanía georgiana desconfía del Kremlin. A pesar de ello, encontrarse junto a un vecino tan poderoso y aislado del resto de potencias termina creando una situación de dependencia, tal y como lo demuestra el balance económico de la república, que incluso tras el inicio de la guerra de Ucrania continúa teniendo a Rusia como uno de sus socios preferentes. La población se encuentra dividida en esta cuestión, ya que, por mucho que la mayor parte se encuentre a favor de la integración en estructuras euroatlánticas, se teme que la ruptura radical con Moscú pueda traer más adversidades que beneficios.

Esta división de opiniones se refleja en la estructura de partidos: Sueño Georgiano (SG), la formación de gobierno desde 2020, y el Movimiento Nacional Unido (MNU), principal agrupación opositora, mantienen unas propuestas similares, pero se enfrentan por el trato que se debe mantener con Moscú, lo cual termina afectando el nivel de acercamiento que buscan con Occidente. El MNU adopta una postura de gran beligerancia con Rusia, al igual que una firme apuesta por la integración en la OTAN y la Unión Europea. Para ello se encuentran dispuestos a aplicar con gran celeridad todas las reformas exigidas por las instituciones euroatlánticas. El partido oficialista Sueño Georgiano, en cambio, defiende la necesidad de mantener una aproximación pragmática respecto a Moscú sin renunciar al acercamiento a Europa y Estados Unidos.

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La intensidad de esta disputa desborda la política institucional y se traslada a la vida social del país. Ejemplo de ello es el papel protagonista que tienen agrupaciones como Shame Movement o la propia Iglesia Ortodoxa de Georgia a la hora de alimentar el enfrentamiento político. El primero es un movimiento civil que opera en consonancia de la oposición europeísta. Shame Movement acusa a Sueño Georgiano de ser un títere del Kremlin y denuncia el deterioro democrático que viven las instituciones bajo su gobierno. La Iglesia Ortodoxa, por su parte, tiene una gran influencia en la sociedad georgiana –en general muy religiosa– y seguidora de los valores conservadores defendidos por el patriarca Ilia II. A pesar de que la ciudadanía lleva desde mediados de la década del 2010 perdiendo confianza en la institución eclesiástica, ésta continúa operando como un marco de referencia a la hora de moldear las opiniones públicas. Debido a los discursos que emiten y las acciones que apoyan ambos actores, se puede decir que ambos contribuyen, cada uno a su manera, a alimentar y perpetuar este clima de enfrentamiento.

Se constituye así un ambiente de polarización, donde aparentemente los dos bloques –el que busca la ruptura con Rusia, y el que prefiere mantener cierta cercanía– son incapaces, dentro de la esfera política, de encontrar un término común donde poder llevar a cabo una política colaborativa. Aun así, este enfrentamiento choca con el hecho de que los programas de ambas formaciones son parecidos en muchas otras materias. Y es por eso que el enfrentamiento no se puede comprender atendiendo únicamente a la diferencia de posturas dentro de las instituciones o a la opinión con respecto al Kremlin, sino que se debe tener en cuenta la estructura política y social del país.

Esta división se perpetúa y alimenta gracias a la lealtad personal de la ciudadanía a una u otra agrupación, muy ligado con los beneficios que se pueden lograr en la administración pública si se apoya al miembro en el gobierno. Esto, a su vez, es consecuencia de la cultura política georgiana, caracterizada por la posición dominante de distintas personalidades, que con su ingreso en la política buscan aumentar su cota de poder y castigar a sus competidores. La historia de la república nos demuestra cómo la toma del poder ha estado seguida por un castigo contra las figuras que ocupaban anteriormente el gobierno. 

El pragmatismo de Sueño Georgiano

La coalición Sueño Georgiano (SG) fue creada el 2012 para competir con el entonces gobernante MNU. Se declara como socialdemócrata, aunque como en el resto de países de la esfera exsoviética esta etiqueta no significa lo mismo que en Europa occidental. Al igual que gran parte de la sociedad georgiana, el partido se muestra conservador en cuestiones relativas a los derechos LGTB, la familia o la igualdad de género. En materia económica, durante sus primeros años en el poder trató de llevar a cabo una serie de medidas que blindasen cierto sistema de garantías sociales, tratando de confrontar con el legado marcadamente liberal del MNU. Aun así, estas políticas no se terminaron de implementar correctamente, haciendo que muchas de las prestaciones que pretendían ofrecer no se hayan llegado a ofertar realmente.

El partido accedió al gobierno en las elecciones parlamentarias de 2012, cuando Bidzina Ivanishvili fue investido como primer ministro. Tras los comicios de 2020, la jefatura de gobierno la ha ocupado Irakli Garibashvili, miembro de SG. Mientras que, Salome Zourabichvili, candidata independiente apoyada por la formación, se hizo con la presidencia en las elecciones de 2018. Conviene mencionar que es la última presidenta electa directamente por la ciudadanía, ya que a partir de las elecciones parlamentarias de 2024 el país pasará a tener un sistema parlamentario completamente proporcional. Por ello, la figura de la presidenta mantiene unas labores mayormente ceremoniales. En lo que respecta a su representación parlamentaria, a principios de 2023, Sueño Georgiano controlaba 74 de los 150 escaños del parlamento, y gobernaba en conjunto con Poder Popular, una escisión de SG creada en agosto del 2022.

Aunque SG y el MNU mantengan ciertas posturas comunes, las mayores diferencias se hacen ver en materia de política exterior, y más concretamente en las relaciones con Rusia. Esto ha traído que Sueño Georgiano sea acusado de prorruso por distintas figuras opositoras, como el secretario general del MNU, partidos como Girchi y Lelo e incluso por periodistas occidentales en el terreno. Esta acusación se basa principalmente en dos cuestiones: la política exterior caracterizada por un acercamiento pragmático a Rusia y el origen de la fortuna del fundador de la agrupación, Bidzina Ivanishvili, que logró su patrimonio en la industria metalúrgica rusa. La utilización de un apelativo tan marcado como prorruso se debe también al ambiente de enfrentamiento que caracteriza a la actualidad política, ya que esta significación tiene una impronta más negativa aún que en Europa.

La guerra del 2008 continúa estando muy presente en la memoria colectiva de la sociedad georgiana, la cual le lleva a desconfiar de las intenciones de su vecino. Aunque el partido mantenga la necesidad de tener unas relaciones más cordiales con Moscú, el apelativo de prorruso es exagerado. No solo porque un alineamiento total con Rusia supondría un suicidio político en Georgia, sino porque al igual que el resto de actores políticos, Sueño Georgiano defiende la necesidad de avanzar en los procesos de integración euroatlántica, aunque muestre menos presteza que la oposición a la hora de llevar a cabo las reformas exigidas por Europa.

El fundador del partido, Ivanishvili, es probablemente la figura más controvertida de la agrupación. Y es que, aunque abandonase la vida política en medio de la crisis que sacudió al país entre 2020 y 2021, la oposición y distintas autoridades internacionales lo acusan de continuar controlando Sueño Georgiano desde las sombras. Las autoridades europeas lo consideran uno de los oligarcas georgianos más importantes, una cuestión especialmente polémica en un momento en el que Georgia está tratando de redactar una ley de desoligarquización que le permita avanzar en su integración europea. Igualmente, instituciones europeas y figuras de la oposición desconfían de los lazos que mantiene con el Kremlin. La oposición defiende que Moscú no dejaría que una fortuna tan importante como la de Ivanishvili abandonase el país, a menos de que esta fuese utilizada para avanzar los intereses de Rusia.

Sueño Georgiano controla el gobierno, y aunque en un primer momento la presidencia contase con su aprobación, a lo largo de 2022 estas relaciones se fueron agriando. Parlamentarios de SG llegaron a acusar a la presidenta de alimentar la narrativa de la oposición tras unas declaraciones sobre el estado de salud del expresidente Saakhasvili, mientras que distintas formaciones opositoras e incluso instituciones europeas continuaban a principios de 2023 tratando de apelar a la presidenta para lograr el perdón del acusado. A lo largo de 2022 el gobierno y la oposición se han enfrentado por lograr la complicidad de la presidenta, ya que mientras la oposición trata de atraer su apoyo, desde el gobierno se le castiga cuando se considera que se ha excedido en sus labores.

Irakli Garibashvili, primer ministro de Georgia, se reúne con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.
Irakli Garibashvili, primer ministro de Georgia, se reúne con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Fuente: redes sociales de Garibashvili

Finalmente, y para cerrar la sección de Sueño Georgiano, se debe hablar de su escisión: Poder Popular (PP). Esta separación ocurrió en agosto de 2022, y según sus propias declaraciones, se dio en relación con la guerra de Ucrania. Su representación parlamentaria es de nueve sillones que anteriormente eran de Sueño Georgiano. A pesar de su reducido número, estas deserciones son clave. SG necesita del apoyo de los parlamentarios de PP para lograr la mayoría simple y poder legislar sin recurrir a la oposición. Constituyen el ala más crítica con el apoyo occidental, especialmente el estadounidense, lo cual los ha llevado a protagonizar una serie de enfrentamientos verbales con la embajada. Han sido acusados de antioccidentales por parte de la embajadora de Estados Unidos Kelly Degnan, mientras que ciertos periodistas occidentales los han acusado de continuar estando bajo el control de SG. En opinión de ciertos reporteros, Poder Popular se dedica a realizar las labores sucias de Sueño Georgiano, su partido matriz.

Movimiento Nacional Unido: la oposición prooccidental

El MNU mantuvo el poder del país entre el 2003 y el 2012, comenzando su gobierno con la Revolución de las Rosas. Tras su salida del gobierno, la agrupación ha constituido la principal fuerza opositora al gobierno de Sueño Georgiano, con el cual comparte una serie de postulados en cuanto a política social, adaptándose a las creencias y exigencias de la ciudadanía georgiana. Las mayores diferencias a nivel de política interna se dan en materia económica, ya que el partido llevó a cabo una agresiva campaña de liberalización durante su gobierno, privatizando servicios públicos y sectores nacionalizados. Esto se dio de acuerdo a las exigencias de sus aliados occidentales, que tras la caída del socialismo real trataron de exportar el modelo del liberalismo económico como requisito de integración en las instituciones euroatlánticas.

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El gobierno del MNU, a diferencia de la actual formación gobernante, buscó una rápida adhesión a las instituciones occidentales, y llevó a cabo una ruptura acelerada de las relaciones con Rusia, con la que llegó a antagonizar abiertamente. Durante la legislatura 2020-2024 cuenta con 23 escaños en el parlamento, y desde enero de 2023 se encuentra presidido por Leva Khabeishvili. Previamente el puesto estaba ocupado por Nika Melia, que fue detenido y liberado el 2021 mientras servía de secretario general del partido. Melia fue acusado por el gobierno de instigar acciones violentas durante unas protestas de 2019. 

La otra figura principal la constituye el expresidente y fundador de la formación, Mikheil Saakashvili, que abandonó Georgia en 2013 y se fue a Ucrania, donde ejerció como gobernador del óblast de Odesa entre 2015 y el 2016. Saakashvili fue condenado in absentia por abuso de poder y corrupción en 2018. A su vuelta tres años después, fue detenido y quedó a la espera de juicio. Durante su estancia en prisión ha llevado a cabo acciones de protesta como huelgas de hambre exigiendo un juicio justo y tratando de llamar la atención de figuras internacionales. El estado de salud del expresidente ha ido deteriorándose, lo que está complicando su situación. Por ello, distintas personalidades nacionales e internacionales han exigido que sea trasladado al extranjero para poder recibir tratamiento médico.

Si el MNU califica a Sueño Georgiano de prorruso, éste responde señalando a la oposición de ser una amenaza a la integridad nacional. Lo denominan como “el partido de la guerra”. Con esta etiqueta buscan desprestigiar al contrincante político, acusándolo de buscar abrir un segundo frente militar en la guerra de Ucrania instigados por actores occidentales. Este segundo frente tendría el objetivo de aumentar la presión sobre Rusia, atacándola desde el Cáucaso e involucrando a Tiflis en un enfrentamiento con Moscú, aunque no se especifica de qué manera. Saakashvili ha desmentido que apoye ninguna acción militar georgiana, si bien se ha mostrado crítico con la asistencia del gobierno a Ucrania. Y es que, aunque haya llevado una línea de apoyo a Kiev dentro de los foros internacionales en los que ha estado presente, se ha negado a suministrar armamento, temiendo que ello pueda llevarle a un aumento de las tensiones con Moscú. No obstante, Tiflis ha tratado de socorrer a Ucrania mediante el envío de ayuda humanitaria. El MNU ha considerado que este apoyo ha sido muy tibio.

El MNU ha experimentado una cambio en su directiva a principios de 2023 tras la elección de un nuevo secretario general, Leva Khabeishvili, que ha puesto en el centro de su programa la liberación de Saakashvili y la renovación de la formación al considerar que se encuentra dividido y anticuado. La cuestión de Saakashvili se ha convertido en un asunto especialmente central tras la negativa del juzgado de otorgarle el aplazamiento de la sentencia o la liberación por su delicado estado de salud. Esto ha hecho que el MNU abandone su labor parlamentaria como forma de protesta y se centre en mantener una gran presencia en la calle, organizando manifestaciones exigiendo la liberación del expresidente. Aun así, la victoria de Kabeishvili se ve con cierta desconfianza por algunos sectores dentro de la formación, al igual que en otros partidos opositores

Melia, el anterior secretario general, acusó al exministro del interior, Vano Merabishvili, y al exministro de defensa, Davit Kezerashvili, de utilizar métodos “similares a los de la KGB” para hacerse con el control informal del MNU apoyando a Khabeishvili. La desconfianza con respecto a Merabishvili actuando como fuerza en la sombra ha sido recogida también por agrupaciones como Lelo, que se ha lamentado de que antiguos gerifaltes se hayan hecho con el control del partido informalmente. Esta desconfianza interna y entre las bancadas de la oposición ha hecho que su boicot parlamentario haya sido criticado desde sus propias filas y desde otras agrupaciones europeístas.

Los varios partidos de la oposición

Junto al MNU, hay una serie de partidos opositores que, aunque no tengan la fuerza del partido de Saakashvili, continúan operando frente a SG con cierta importancia. La formación proeuropeísta For Georgia, fundada por Giorgi Gakharia –primer ministro hasta 2021– de Sueño Georgiano que renunció a sus labores de gobierno como protesta por el arresto del candidato opositor, Nika Melia. El partido tiene seis escaños en el parlamento y constituiría el tercer partido más votado según una encuesta realizada en septiembre de 2022. Aunque comparta en gran parte discurso y objetivos con el MNU, esto no se traduce en una cooperación, sino todo lo contrario. Este tercer puesto hizo que fuese atacado tanto por Sueño Georgiano como por el MNU durante la campaña de las elecciones de 2022. El ataque del partido de Saakashvili se debe a que su papel protagonismo dentro de la oposición hace que desee liderar el sector prooccidental en solitario.

Girchi, Strategy Aghmashenebeli (SA), Droa o Lelo son todos agrupaciones proeuropeas. Ninguna de ellas lograría más del 3% de los votos según la encuesta citada anteriormente, pero tienden a cooperar. La mayor relevancia de ellos la tiene SA. Giorgi Vashadze, líder del partido y antiguo miembro del MNU, solía tener un papel protagonista al acusar al gobierno de ser un “títere de Rusia”. Desde finales de octubre, el líder de SA ha tratado de llevar a cabo un proceso de unificación de las formaciones opositoras tras la bandera del proeuropeísmo como manera de contrarrestar la fuerza de SG y “expulsar del gobierno a los agentes del Kremlin”. Aunque partidos más pequeños como Lelo o Girchi han mostrado interés en esta unión, el MNU, principal apelado, ha desechado la idea de unirse a ese frente unido, ya que podría cuestionar su protagonismo en la oposición occidentalista.

El movimiento Shame Movement

El Movimiento de la Vergüenza es probablemente el principal movimiento civil que opera en el país. Nace de las movilizaciones ocurridas durante 2019, cuando se protestaba contra la visita de un legislador ruso. Plantean un programa de acción basado en la defensa y promoción de la democracia liberal y la integración europea desde la sociedad civil.

Su labor se encuentra en consonancia con la retórica y campaña de los partidos políticos opositores. Mantiene un discurso parecido, donde además de denunciar el deterioro de las instituciones y garantías democráticas, tilda a Sueño Georgiano de ser un títere de Moscú. Como ejemplo, se puede mencionar la campaña publicada en diciembre de 2022, donde nominaban a Garibashvili, el primer ministro, como persona indigna del año, parodiando a la persona del año de la revista Time

Manifestación en Georgia durante las protestas de 2019. A la derecha, un cartel en el que se puede leer "stop USSR".
Manifestación en Georgia durante las protestas de 2019. A la derecha, un cartel en el que se puede leer “stop USSR”. Fuente: George Melashvili – bajo CC

En esta campaña, la mayor crítica que se planteaba es la posición prorrusa del gobierno, vinculando a Garibashvili con el Kremlin y Putin. Distintos actores han señalado cómo las instituciones han vivido un deterioro democrático durante los últimos años de gobierno de SG, al igual que un estancamiento en varias reformas referentes al avance de los derechos LGTB o cuestiones de igualdad de género. En este caldo de cultivo, parte de la población urbana de Georgia puede ver con buenos ojos la labor llevada a cabo por agrupaciones como Shame Movement. Aun así, gran parte de las campañas de esta asociación terminan basándose únicamente en repetir los eslóganes de la oposición, acusando al gobierno de prorruso, buscando movilizar así un apoyo más fácil. 

La conservadora Iglesia Ortodoxa

La Iglesia Ortodoxa de Georgia constituye otro actor central a la hora de modelar y afincar las visiones más conservadoras dentro de la sociedad. La enorme mayoría de la población se autodefine como cristiana ortodoxa y manifiesta que la religión tiene una gran importancia en su día a día. Debido a la referencialidad de la iglesia y el descrédito de otras figuras públicas, el patriarca Ilia II es la personalidad pública con mayor aceptación entre la ciudadanía georgiana según distintas encuestas llevadas a cabo entre 2019 y 2021.

Las opiniones expresadas por las autoridades eclesiásticas tienen una gran importancia a la hora de moldear las posiciones de sociedad, y han llegado a contribuir en el ambiente divisorio existente en la república. Es el caso del apoyo más o menos velado que ha ofrecido la iglesia a las manifestaciones homófobas que han ocurrido durante la década del 2010. No se puede acusar únicamente a la Iglesia de ser portadora de una ideología conservadora en cuestiones relativas a los roles de género o la homosexualidad, ya que estas posturas son habituales en toda la sociedad e incluso en las agrupaciones políticas. Aun así, la visión de la institución eclesiástica contribuye a legitimar estas visiones, otorgando cierto apoyo explícito o implícito a distintas manifestaciones ocurridas en el país, como han podido ser los ataques homófobos perpetrados durante 2013 y el 2021. 

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La Iglesia tiene la costumbre de distanciarse de los distintos actos violentos que ocurren en Georgia, ya sean ataques políticos u otro tipo de actos violentos. Esto no ha ocurrido cuando estas acciones violentas se han encontrado dirigidas contra movimientos en favor de los derechos LGTB. Una muestra especialmente grave de ello lo constituye lo ocurrido en 2013, cuando por parte de organizaciones civiles se trató de convocar la primera marcha del Orgullo en Georgia, acto que fue atacado por distintos grupos de ultraderecha e incluso por representantes eclesiásticos. Más recientemente, se puede mencionar el sonado caso del ataque llevado a cabo contra el Tiblisi Pride de 2021, acto que no fue condenado por las instituciones eclesiásticas, a pesar de la relevancia que obtuvo a nivel nacional e internacional.

Aunque la iglesia continúe contando con un gran respaldo social, desde la segunda mitad de la década de los 2000 su reputación ha vivido un lento pero constante deterioro. Entre otras cosas, esto se puede deber a que se ha visto envuelta en una serie de controversias que han podido minar la confianza del público en la institución. Entre las polémicas más importantes están el intento de asesinato de la secretaria del patriarca por un cura, el traspaso de tierras del gobierno a cambio de precios simbólicos o escándalos de abusos sexuales y acusaciones de pedofilia y homosexualidad contra el patriarca, Ilia II.

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